Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Analizarán propuesta de modernización fiscal del PRI
  • Simplifica Hacienda sistema tributario vía internet
  • Debut del Fideicomiso de Infraestructura y Bienes Raíces
  • Cuentan con Reca, 4 mil 446  financieras: Condusef
  • Quiere SCT rebasar objetivos del PNI
  • Deben evaluarse los cambios en vivienda
  • Reservas totales de Pemex, sin caer
  • Uso de nitrógeno afecta producción
  • México importaría 12 millones de toneladas de maíz
  • Propuesta fiscal del PRI, en riesgo: CEESP
  • Mina El Cubo reinicia operaciones
  • Johnnie Walker quiere comprar  Cuervo

Seguridad /Justicia / Salud

  • Carecen de seguro 55% de autos
  • Chapo se mueve en Tabasco:  gobernador Granier
  • Abandonaron Chihuahua 85 mil habitantes

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados 

  • Candidato de unidad en Edomex: Peña Nieto
  • Admite Del Mazo deseo de gobernar Edomex
  • Reúne Juárez a los 5 aspirantes priistas
  • PRD, partido de dos cabezas: Amlos y Chuchos
  • Tiene  PAN-Edomex a tres precandidatos
  • A nadie conviene que se debilite el IFE: Calderón
  • Pide FCH nombramiento de tres consejeros
  • Necesario, evitar encono del 2006: Manlio
  • Gobierno sólo espejea al pasado, dice Moreira
TITULARES DEL DÍA
Financiero Kadhafi, a punto de caer: EU; suben petroprecios
Economista PAN retoma iniciativa para abrir Pemex a IP
Reforma Ahoga a estados su deuda pública
Universal Fracasa política de vivienda, alertan
Jornada EU: “personal”, la renuncia de Pascual
Milenio EU: continuarán las evaluaciones francas del país
Excélsior El crimen se roba paraísos del turismo
Sol de México Última oportunidad para reforma política: Calderón
Crónica La consulta va: Zambrano; Padierna repudia alianza
La Razón Pascual accesó a secretos, cifras, fechas, informes.
Impacto Diario Sólo el ‘cascarón’ del PRD irá a alianza: Padierna

 

o    EU: continuarán las “evaluaciones francas” del país. El gobierno de Estados Unidos continuará pidiendo a su embajada en México “evaluaciones francas” del país, a pesar de la información que WikiLeaks difundió en meses pasados sobre los reportes y las opiniones emitidas por el todavía embajador Carlos Pascual a Washington en torno a la situación nacional en diversos ámbitos, lo que propició críticas de la administración del presidente Felipe Calderón y de diversos sectores hacia la gestión del diplomático, quien el pasado sábado presento su renuncia al cargo. En conferencia de prensa, el portavoz del Departamento de Estado estadunidense, Mark Toner, admitió que las divulgaciones de ese portal en general harán más difícil el trabajo diplomático estadunidense, “pero al mismo tiempo pedimos que nuestras embajadas nos pasen evaluaciones francas, y eso va a continuar”. Cuatro días después de que Pascual anunciara su dimisión como embajador estadunidense en México, Toner aseguró que fue una “decisión personal” para evitar convertirse en una distracción en la agenda binacional, “Él ha tomado una decisión personal, dijo en su declaración que no quería ser una distracción a lo que es una de nuestras más importantes relaciones bilaterales, abundó Toner, quien precisó que Pascual “tuvo todo el tiempo el apoyo de la secretaria (de Estado, Hillary Clinton) y del presidente (Barack Obama). (Milenio)

Juárez

María Amparo Casar Otra oportunidad perdida. ¿A quién le creemos? Al senador Beltrones que dice que con su propuesta de reforma fiscal subirá la tasa de recaudación en 200 mil millones de pesos o 1.5% del PIB o a la Secretaría de Hacienda que dice que la iniciativa provocará una disminución en el cobro de impuestos de 220 mil millones o 1.6% del PIB. ¡Una diferencia de 420 millones! Es tan brutal la diferencia que si los ciudadanos pudiésemos votar la aprobación o no de la propuesta tendríamos que hacerlo como un acto de fe o con base en nuestras preferencias políticas. Voto a favor de ella porque creo en Beltrones. Voto en contra porque creo en Calderón. Beltrones tiene el mérito indiscutible de haber puesto sobre la mesa el tema de la reforma fiscal en blanco y negro y arriesgarse a incorporar el tema tabú del IVA en alimentos y medicinas. No hace mucho los priistas decían que tocaba al gobierno y no a ellos presentar las iniciativas, especialmente las muy sensibles o impopulares. Ahora han tomado otra actitud que debe ser bienvenida. Reconocen un problema serio: la bajísima recaudación producto de una defectuosa estructura impositiva y una reducida base de contribuyentes. Plantean una solución que ha sido ensayada con éxito en otros países: bajar los impuestos para elevar la recaudación. Suena paradójico pero el principio es que tasas más altas incentivan la elusión y la evasión fiscales. La acompañan de otras buenas intenciones: ampliar la base de contribuyentes, disminuir la informalidad y elevar la bancarización. No puede acusarse al gobierno de haber descalificado la iniciativa Beltrones a base de adjetivos como lo hicieron el PRD y el jefe de Gobierno de la ciudad. Hacienda ha respondido con seriedad y punto por punto a la propuesta. Ha mostrado con cifras que el IVA generalizado no es tal porque la canasta básica con tasa cero equivale al 78% del consumo de alimentos y que es regresiva porque beneficia sólo a quien tiene una cuenta bancaria para poder exigir la devolución de los 3 puntos del IVA amén de la complejidad burocrática que esto significaría para el SAT. Ha mostrado cómo desintegra el sistema fiscal al poner un impuesto de 35% a las personas físicas y 25% a las morales y que la base del nuevo régimen permite todavía mayores deducciones. Sobre todo ha mostrado que no toca una de las grandes lacras de nuestro sistema: los regímenes de exención que se mantienen sin cambio salvo para el autotransporte público foráneo de personas. El análisis se ha hecho público y aún no ha recibido réplica. Por desgracia, la seriedad de la respuesta de Hacienda ha ido acompañada de falta de oficio político. Hacienda tenía dos posibilidades. Dejarla morir pero sin pagar el costo o aprovechar la oportunidad. Si de verdad no quería que pasara, debió haber dejado que otros la tirotearan. Era claro que habría suficientes detractores para la iniciativa sin que el gobierno apareciera como opositor a ultranza. Para empezar, en el Senado al PRI no le alcanzan los votos para su aprobación. Para seguir, la reacción del PRD era previsible: la tacharon de regresiva y de atentar contra el interés general. Para terminar, igualmente predecible era la reacción del PRI en la Cámara de Diputados en donde ese partido sí tiene la mayoría con sus aliados del Partido Verde. Cuando la iniciativa era tan solo intención y no realidad, cuando Beltrones anunció que trabajaba en ella y se pronunció por un IVA generalizado pero con una canasta exenta, Francisco Rojas -su contraparte en la Cámara de Diputados- reaccionó con un rotundo “no pasará”. El gobierno no tenía más que sentarse a esperar que el PRI exhibiera su división y que los diputados derrotaran o congelaran la iniciativa de Beltrones. Si lo hacían para debilitar el liderazgo del senador y su posicionamiento como el líder que sabe proponer o porque no les parecía una buena iniciativa, en realidad daba igual. Lo malo es que Hacienda salió con una actitud que no puede calificarse de conciliadora o negociadora y después de cuatro años es quien parece no querer una reforma. Los números y argumentos de Hacienda son atendibles. Beltrones nos debe un análisis tan serio como el que presentó esta dependencia. Pero Hacienda nos debe la convocatoria a los impulsores de la reforma para debatir las cifras, complementar la iniciativa y hacer el papel que le corresponde: tomarle la palabra al PRI propositivo y tejer los acuerdos para que México, por fin, tenga una reforma fiscal que dé certidumbre, que involucre a los tres órdenes de gobierno, que ayude a disminuir la informalidad y a elevar la competitividad. (Reforma)

Perredismo

Miguel Ángel Granados Chapa. Dos perredismos. Aunque el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que encabeza Andrés Manuel López Obrador aparece como organización al margen de los partidos, es inequívoca la presencia en su seno de miembros de los que lo postularon a la Presidencia de la República en 2006. Aunque la mayor parte de los integrantes de Morena sean apartidistas, es de suponer que una amplia porción practica la doble lealtad, a Morena y, respectivamente, al PRD, PT y Convergencia. Esa dualidad se revela y refleja en los legisladores (el principal de los cuales es Alejandro Encinas, líder del grupo parlamentario perredista en San Lázaro) que acudieron este domingo a la presentación del nuevo proyecto de nación elaborado por políticos e intelectuales que perseveran en su cercanía y apoyo al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal. Puede asegurarse, por lo tanto, que en Morena hay un perredismo, el sector lopezobradorista de ese partido. Sin que recíprocamente existiera el propósito de estorbarse, ese perredismo participó en una reunión en fecha ya proverbial, próxima al 21 de marzo, tanto como la que ocurre en el otoño en torno del 20 de noviembre, y en la víspera había comenzado la sesión del Consejo Político Nacional del PRD, su máxima autoridad. De ese modo coexistieron en el tiempo, aunque no en el espacio, dos expresiones, dos modos de ser del partido, con fuertes contradicciones entre sí, con intensos antagonismos de sus fuerzas principales. Con la elección de Jesús Zambrano como presidente del PRD se consolida el predominio de Nueva Izquierda en el control de los aparatos partidarios. Salvo brevísimos interregnos, desde 1996 no ha faltado un miembro de esa corriente en la dupla que dirige el partido. Sus tres o cuatro líderes principales han sido secretarios generales, y dos de ellos, los Chuchos que dan nombre al grupo, fueron por fin elegidos presidentes. Zambrano estará acompañado por su archiadversaria Dolores Padierna, secretaria general que explícitamente anunció que hará contrapeso a las decisiones del presidente. El predominio de Nueva Izquierda en la organización perredista comenzó con la negociación a que arribaron en 1996 López Obrador y Ortega. Eran contendientes por la presidencia, aquél con mayor posibilidad que éste de ganarla. Conforme a una de sus tácticas más fructíferas, cuando esa corriente se encuentra en desventaja, Ortega declinó a favor del tabasqueño y consiguió de esa manera el segundo puesto en el partido, que en cierto modo se convirtió en el primero porque a López Obrador la burocracia le estorbaba y delegó en Ortega su conducción. Cuando después de una doble elección Amalia García fue elegida en 1999, Zambrano fue el secretario general. En 2002, Rosario Robles ganó tan de calle la elección que uno de los dirigentes de los grupos que la apoyaba, Raymundo Cárdenas, quedó a cargo de la secretaría general pero a poco se fue, por decisión propia, y lo reemplazó el ahora senador Carlos Navarrete. Su presencia en el comité nacional ejemplifica como en ningún otro caso cómo la rivalidad entre dos corrientes y sus personeros puede inferir daños profundos al partido. Después de un sostenido hostigamiento a Rosario Robles, que no se detenía ante nada, y por la conjunción de otras circunstancias, Rosario tuvo que marcharse. Navarrete siguió siendo secretario en el interinato de Leonel Godoy. Cuando su tocayo Leonel Cota fue elegido presidente con el auspicio de López Obrador, se aceptó que la secretaría general continuara siendo patrimonio de los Chuchos, esta vez con Guadalupe Acosta Naranjo en ese lugar. Después de marzo de 2008, ante las vicisitudes de la elección que enfrentó a Ortega y Encinas, Acosta Naranjo asumió la presidencia interina. De modo que desde ese entonces Nueva Izquierda preside sin interrupción al partido, para desesperación de quienes le imputan una relación con el PAN y el gobierno federal que contradice abiertamente el acuerdo del congreso general perredista de no reconocer como legítima la Presidencia de Felipe Calderón. Zambrano y Dolores Padierna gastarán buena parte de la energía que deberían dedicar a reposicionar a su partido en querellas interiores. Es remota la posibilidad de que las depongan en aras de la mejor suerte del conjunto. Su enfrentamiento es de tal naturaleza y de tal magnitud, concierne a cuestiones tan profundas, que si pudieran, sus respectivas corrientes se exterminarían, serían excluidas del partido. No les es posible y por lo tanto deben coexistir, aunque a partir de ahora en condiciones cada vez más delicadas, porque el espacio para el enfrentamiento es la cabeza del comité nacional. Hubo un tercer candidato entre Zambrano y Padierna. Su postulación quizá apostaba a que el repudio recíproco entre ambos fuera tan intenso que les fuera aceptable una tercería, un arreglo en que las dos posiciones extremas quedaran anuladas. El cálculo fue erróneo y el tercero en discordia quedó con un palmo de narices, aunque no fue inocua su presencia. Puesto que fue lanzado por Marcelo Ebrard, la alianza de éste con el Foro Nuevo Sol de Amalia García significó el alejamiento de esta corriente respecto de los Chuchos. Mientras el domingo por la mañana soplaban de nuevo los aires del futuro anunciado por López Obrador, que consolida por ello su condición de dirigente principal de la izquierda (pues cuenta con cuadros propios amén de los correspondientes a sus partidos), Ebrard sufriría por la noche la derrota de su intento de convertirse en supremo hacedor de decisiones en el PRD.******Cajón de Sastre. Debió haberse realizado anteayer en Tlalnepantla el Encuentro Nacional de Gobernadores por la Alianza Edomex. Pero los Ejecutivos estatales que habían anunciado su presencia no llegaron al municipio mexiquense, y no se ha ofrecido explicación alguna sobre su ausencia. Eran los gobernadores de Oaxaca, Gabino Cué; Puebla, Rafael Moreno Valle; Sinaloa, Mario Valdez, elegidos a través de una coalición como la que PAN y PRD pretenden en el Estado de México. También estaban incluidos Ángel Heladio Aguirre, candidato de los partidos de izquierda que recibió el apoyo del PAN a última hora. Sólo desentonaba de ese grupo Juan Manuel Oliva, de Guanajuato, que no fue apoyado sino por su partido, Acción Nacional, y no el PRD. Quizá la reunión pareció inoportuna y fue cancelada por ese motivo. Pero no debe ser señal de desaliento para los aliancistas. (Reforma)

Ebrard

Jorge Fernández. Ebrard: perder ganando. ¿Qué ganó Marcelo Ebrard aceptando a Dolores Padierna como secretaria general del PRD? Aparentemente nada, menos porque había dicho que su candidato era Armando Ríos Piter. Nueva Izquierda, que tiene amplia mayoría en el consejo político y en la estructura del partido, no iba a resignar la presidencia del PRD, pero, además, le demostraba a Marcelo que su alianza, como todas, tenía un límite: los espacios de poder de Los Chuchos. Pero desde la semana pasada Ebrard ya había llegado a un acuerdo con René Bejarano y su esposa, Dolores Padierna. Se supone que Bejarano y Padierna son los representantes del llamado G-8, las ocho tribus dentro del PRD que se oponen a Nueva Izquierda, que apoyan a López Obrador y se oponen a las alianzas con el PAN. Apenas el jueves pasado nos preguntábamos cuándo había regresado Bejarano públicamente al PRD, luego de los videoescándalos. El sábado, al inicio del Consejo Nacional, Bejarano se encargó de respondernos: mostró su credencial y dijo que desde el jueves, o sea el mismo día de la reunión con Ebrard. ¿Quién había expedido la credencial? El PRD del Distrito Federal. ¿Alguien duda de la naturaleza del acuerdo? Ese mismo día Ebrard decidió enviar la candidatura de Ríos Piter. Era una medida de alguna forma testimonial: en realidad, Armando no tenía peso para llegar a la presidencia del partido. Y ni Zambrano ni Padierna dejaron de lado sus pretensiones: no tenía lógica que lo hicieran. Los Chuchos intentaron que Ebrard le diera apoyo a la posibilidad de que Ríos Piter fuera secretario general, para evitar otorgarle esa posición a Bejarano y Padierna. Pero Ebrard privilegió el acuerdo que había establecido con ellos. La pregunta es ¿a cambio de qué? Mientras Zambrano, uno de los más críticos perredistas hacia López Obrador, prometió en sus primeras declaraciones ser “incluyente y tolerante”, Dolores no tuvo el menor rubor en asegurar que hay dos PRD, el de la burocracia, o sea el de Zambrano, y el de ella: “Este PRD no va a aceptar ningún diálogo con Calderón, ninguna alianza con el PAN, y vamos a trabajar a nivel de la base para evitar que a la militancia se le imponga la burocracia”. ¿En qué va a trabajar? En “estructurar a su partido —dijo—, para que defienda los votos que la ciudadanía le va a dar al proyecto alternativo de nación de Andrés Manuel López Obrador en 2012”. ¿Qué ganó Ebrard? Me imagino que el jefe de Gobierno capitalino debe estar pensando que este híbrido absurdo en la dirigencia del PRD le permite ganar tiempo para construir su candidatura dentro del partido (por obvias razones, Ebrard tiene mayor presencia fuera que dentro del PRD, donde López Obrador simplemente no quiere dejarle el menor espacio). Por otra parte, seguramente cree que con este acuerdo difiere, es imposible imaginar otra cosa, el enfrentamiento con López Obrador. Y quizá piense también que el clan Bejarano-Padierna es sumamente pragmático: si le conviene, a la hora de la verdad estará con quien le ofrezca mayores posibilidades. Y son una de las corrientes perredistas que genera más recursos (aunque provengan de fuentes poco reconocibles) y que mueve más gente en mítines y plantones, por lo menos en el DF. El problema es que con esta decisión esos supuestos pueden transformarse en su contrario: Padierna hará inmanejable al PRD y eso comenzó a hacer desde ayer: mientras el partido tiene planteada su consulta para el Estado de México, ya dijo que desde la secretaría general no la aceptará y tratará de bloquearla; ya aseguró que buscará a Alejandro Encinas para que sea el candidato mexiquense y no me quiero imaginar el escándalo que ocurrirá el próximo domingo cuando, al mismo tiempo que se realiza la consulta, Zambrano y Padierna deberán tomar posesión de sus nuevas responsabilidades, cada uno, diría Dolores, de su propio PRD. En ese contexto, Ebrard evitó una ruptura del PRD posiblemente a costa de hacer más evidente que nunca la división interna que resultará inevitablemente en la ruptura. El otro supuesto que se ha calculado mal es el de López Obrador quien será, al costo que sea, candidato presidencial. Y lo ha demostrado hasta el hartazgo: eligió para dar a conocer su proyecto alternativo de nación 2012 (que es el mismo de 2006, ¿para qué cambiar?) el mismo día del Consejo Nacional. Al mismo tiempo que se estaba definiendo la dirigencia de su partido (¿lo sigue siendo?, ¿se ha reafiliado como ordenan los estatutos?), él estaba lanzando oficialmente su Movimiento de Renovación Nacional donde, asegura, quién sabe si sea verdad, tener millones de afiliados. Parecen ser más los costos que los beneficios de este acuerdo perredista. Dicen que ganó Ebrard, pero es difícil comprender en qué. En todo caso el que se quedó con “su” PRD fue López Obrador por conducto de Padierna y Bejarano, aunque el costo de la negociación con ellos lo pagó Marcelo. (Excélsior)

Ciro Gómez Leyva. La primera derrota de Marcelo en 2011. Muy bien había comenzado el año político para Marcelo Ebrard. Primero sentó a Alejandro Encinas a su derecha y lo orilló a decir que aceptaría el resultado de una consulta sobre la alianza PRD-PAN en el Estado de México. Después, el triunfo arrasador de Ángel Aguirre en Guerrero fue contabilizado en la cuenta del jefe de Gobierno del DF. Quizá por eso Ebrard se animó a ser el factótum en la elección de presidente-secretario general del PRD. Por lo visto, no le salieron las cosas. Se dejó querer y dejó que se supiera que el PRD pasaba por su despacho en busca de la gracia. Calculó los votos de Los Chuchos, aliados aliancistas, antes de tenderles los brazos. Sacó de la nada a un desconocido Armando Ríos Piter que no creció. Y le tocó la guitarra al G-8 lopezobradorista que en estas tiene oído de artillero. Mucho ruido, flacas nueces. El Chucho Jesús Zambrano apenas superó lo que los especialistas consideraban su piso de 150 votos. La etiqueta de “candidato de Marcelo” únicamente le dio 43 votos a Ríos Piter. Tal vez se los quitó a la lopezobradorista Dolores Padierna, quien como sea se apoderó de la secretaría general. Si Ebrard vale 43 votos netos de 310 posibles en el Consejo Nacional del PRD, ¿cuánto vale fuera de ahí? Riesgos de jugar al factótum en un proceso del que nadie sale bien librado desde 1999. “Fue el gran perdedor del domingo”, se le llena la boca a los lopezobradoristas. Y cómo no van a pensar eso si lo primero que se oyó la medianoche del domingo después de la toma de protesta fue un resonador “¡Obrador, Obrador!”, promovido por la nueva secretaria general de un partido que, a esas horas, tendría que haber sido netamente ebrardista. (Milenio)

Ricardo Alemán. PRD: Marcelo, jefe detrás del trono. Ya eran los primeros minutos del lunes 21 de marzo. Había pasado la votación, se había impuesto la negociación y el PRD tenía nuevo presidente y una nueva secretaria general. El partido amarillo sería presidido por Jesús Zambrano, en tanto Dolores Padierna sería la número dos. Es decir, vivirán bajo el mismo techo el agua y el aceite. Y en esos primeros minutos del 21 de marzo, en un gesto de civilidad política, Jesús Zambrano acudió a donde estaba la señora Padierna, tendió la diestra y, al apretón de manos siguió un estruendoso coro: “¡Unidad-unidad-unidad!” Pero lo que pocos vieron y menos escucharon fue cuando se rompió el saludo. La señora Padierna encogió presurosa el brazo derecho y, al tiempo que limpiaba la mano, soltó: “¡Mejor me limpio, no sea que me vaya a salar!” Como pocos, el gesto ejemplifica la esquizofrenia a la que llegó el PRD para preservar la unidad. Es decir, el partido amarillo será dirigido por dos contrarios, dos enemigos, dos corrientes antagónicas, de las cuales una está por las alianzas con el PAN y la otra las rechaza; una llama “espurio” a Calderón y la otra pacta con el presidente espurio; una apoya la candidatura presidencial de Marcelo Ebrard y la otra la de AMLO; una corriente es institucional y la otra manda al diablo las instituciones; una tiene en el ladrón Bejarano a su principal adalid y la otra ha construido una apología de Manuel Camacho, el otrora perseguidor del PRD… ¿Cómo será posible un gobierno, un acuerdo, una negociación o una dirigencia partidista con un partido fragmentado en partes antagónicas, que sólo coinciden en la ambición desmedida por el poder presidencial? A pesar de todo, aquí creemos que no hay más que dos sopas. Una, o ya existe un pacto, un acuerdo y una negociación que unifica los intereses de Marcelo Ebrard, de Los Chuchos y Los Bejaranos, o de plano los políticos del PRD están locos y van al suicidio. ¿Cuál premisa es más creíble? Las evidencias dicen que la primera. ¿Por qué? Porque serán todo lo cuestionable de la política, los más perversos, los gobernantes más ineficaces, pero también es cierto que tanto Marcelo Ebrard como Los Chuchos y Los Bejaranos son profesionales del pragmatismo, la simulación y, como buenos políticos, son expertos en tragar sapos y serpientes, si con ello construyen la escalera que los lleve al poder. En este espacio dijimos que el gran ganador de la contienda por la presidencia del PRD sería Marcelo Ebrard. Hoy confirmamos la hipótesis —con todos los riesgos que ello acarrea—, porque fue evidente la existencia de una alianza entre Marcelo Ebrard, Los Chuchos y Los Bejaranos; alianza que sólo hizo posible el pragmatismo. Van las razones. En rigor, todas las partes en disputa sabían y saben que, si se partía el PRD, nada tenían que hacer en la batalla presidencial. Por tanto, debían estar unidos. En rigor, todos sabían que, sin la franquicia del PRD, no tenían una sola posibilidad de ganar nada. Por eso ni Los Bejaranos ni el G-8 se fueron al PT o con AMLO. En rigor, Los Bejaranos y el G-8 sabían y saben que no tenían fuerza para quitarle a Los Chuchos el control del CEN del PRD. Y, en rigor, muchos de Los Chuchos, Los Bejaranos y no pocos acólitos de AMLO, saben que Ebrard es el presidenciable más viable. Por todo ello, el verdadero fiel de la negociación para conformar la nueva dirigencia del PRD fue Marcelo Ebrard. El mismo que, por ejemplo, impulsó el regreso de René Bejarano al PRD, el mismo que convenció a todos de que Dolores Padierna fuera apoyada para ser la número dos del partido —y con ello evitar la fractura— pero, sobre todo, el mismo que mandó como candidato a la presidencia a Armando Ríos Piter, no con el fin de ganar, sino para crear su propio grupo político en la estructura del PRD, con los consejeros que no estaban ni con AMLO ni con Los Chuchos y menos con Los Bejaranos. De esa manera, Marcelo “amarró” al G-8, evitó la fractura del PRD, impidió la desbandada rumbo al PT, creó su propio grupo, con 50 consejeros, ratificó su alianza con Los Chuchos y, con ello, es el jefe político de casi dos tercios del PRD. Eso lo convierte en el jefe del partido, de las candidaturas, de los centros de poder como el Congreso, de la representación en el IFE y, por si fuera poco, el único que puede repartir posiciones, ya que aún tiene el GDF, además de control en gobiernos como Oaxaca, Puebla y Sinaloa. ¿Quién manda en el PRD? Sí, Marcelo Ebrard. Al tiempo (Excélsior)

AMLO

Leo Zuckermann. El proyecto económico de AMLO. López Obrador presentó su nuevo programa de gobierno rumbo a 2012. Se trata de “50 acciones indispensables para la regeneración nacional”. En lo que concierne a las medidas económicas podemos resumirlo como una propuesta muy estatista con un toque liberal en cuanto a monopolios privados. AMLO promete cambiar “la actual política económica”. Según él, “habrá crecimiento a partir del impulso a las actividades productivas”. El Estado tendrá un papel significativo en todo este proceso. El tabasqueño no esconde su fe ciega en el Estado. El Estado tendrá “una nueva política energética. Se integrará la exploración del petróleo, la perforación, la producción, la refinación, el gas y la electricidad para aprovechar toda la cadena de valor y convertir a este sector en palanca del desarrollo nacional”. El Estado “fomentará la industria de la construcción, aplicando un amplio programa para dotar al país de la infraestructura, las obras y servicios que son indispensables”. El Estado aplicará “un programa de mejoramiento, ampliación y construcción de vivienda”. El Estado construirá “nuevas carreteras, sobre todo en el sur-sureste”. El Estado vinculará “comercialmente el Pacífico con el Atlántico, mediante el desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec”. El Estado implementará “un programa integral en las ciudades fronterizas que fomente la industria maquiladora”. El Estado impulsará “la industria petroquímica y la producción de gas para frenar la creciente dependencia del exterior”. El Estado bajará “el precio de las gasolinas, el diesel, el gas, la energía eléctrica en beneficio de consumidores, transportistas y de pequeños y medianos empresarios”. El Estado tutelará “a las pequeñas y medianas empresas” que “tendrán energéticos y créditos baratos; se les protegerá ante precios exagerados de insumos, de impuestos altos y del burocratismo”. El Estado otorgará “concesiones para la creación de bancos regionales y por ramas productivas”. El Estado construirá “cinco refinerías” para “generar empleos y dejar de importar 500 mil barriles diarios de gasolinas y diesel”. ¿Con qué dinero hará todo esto el Estado? Dice AMLO que “los impuestos deben cobrarse de manera progresiva, es decir, que debe pagar más quien tiene más. Esto exige llevar a la práctica las siguientes medidas: abolir los privilegios de las 400 grandes corporaciones del país que tienen ingresos al año por seis billones de pesos y no pagan impuestos; se cobrarán impuestos por las operaciones que se realizan en la Bolsa Mexicana de Valores; y tendrán que pagar impuestos por extracción las empresas mineras, nacionales y extranjeras, que obtienen enormes ganancias y no dejan beneficios en el país”. No se ofrecen más detalles. Lo mismo cuando dice el tabasqueño que hay que revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Se trata, en suma, de una vieja propuesta estatista propia de la ideología nacionalista revolucionaria del PRI. Sin embargo, hay que reconocer que el programa de AMLO contiene un toque liberal relacionado con los monopolios privados. Promete competencia “en la telefonía, el internet, la televisión, el cemento, los bancos, la tortilla, el pan, los refrescos y otros artículos”. En el sector de las telecomunicaciones: “Si Carlos Slim, como cualquier otro ciudadano, quiere tener un canal de televisión, no tendrá problemas, porque queremos que no sólo haya dos televisoras que acaparen toda la audiencia sino 10, 20, las que sean técnicamente posibles. De la misma forma, si Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego o cualquier otro empresario desea participar en la telefonía, podrá hacerlo, porque no debe haber, bajo ninguna consideración, monopolios”. Qué bueno que AMLO quiera acabar con los monopolios privados. Lástima que no pretenda hacer lo mismo con los públicos. De hecho, pretende fortalecerlos. En este sentido, el tabasqueño sí cree en la competencia económica, siempre y cuando se haga en los bueyes de mi compadre. (Excélsior)

Respeten

Antonio Navalón. Calderón: para que respeten. Calderón tiene un nuevo récord. No solamente es el hombre que consiguió con su resolución prácticamente salvar al mundo, según su propia declaración, cuando la influenza, sino que ahora ha sido el primer presidente, de entre todos los importantes afectados por WüdLeaks, que se ha cobrado una pieza: la cabeza del embajador Carlos Pascual. Pascual vuelve a Washington cerca de Obama y Hillary. En lo sucesivo, amigos y enemigos de México, cuando quieran saber cómo están siendo las cosas, adivinen a quién le van a preguntar. En cualquier caso, la experiencia de Pascual en nuestro país, WikiLeaks incluido, es un acervo fundamental para los próximos años en la relación entre los dos países. La salida de-Pascual es buena para el ego de Calderón, pero está por ver cuánto de mala es para México. Por ejemplo, salvo que el presidente mexicano pactara con Obama un teléfono rojo —como el de la época de la Guerra Fría— entre México y Washington, ¿quién llevará, en el día a día, la relación? Además, ¿en qué posición se queda el joven y ambicioso embajador Sarukhán, que ahora deberá administrar una relación sin contraparte en el Distrito Federal? A menos de nueve meses de que inicien las campañas presidenciales en los dos países, me parece irreal que el Senado elija otro embajador para nuestro país. Nos esperan días de incomunicación entre ambas naciones. Obsérvese la declaración de Hülary desde París. Lo primero que dice es que Pascual intentó defender y garantizar los derechos humanos. ¿Por qué empieza por ahí la declaración? Quizá porque ella sabe que el día después, y siempre llega el día después, los derechos humanos y saber de verdad qué pasó durante este tiempo serán un tema fundamental dentro y fuera, colectiva e individualmente. Está por versé todavía el precio que pagaremos por el sí de Barack Obama y Hillary Clinton. Estados Unidos ya no es lo que era, aun cuando los misiles siguen cayendo, y si no que se lo pregunten a Gaddafi, si el imperio se pone bravo. Nuestro país vecino sigue siendo, guste o no, quien tiene los aviones de observación sin pilotar y quien tuvo la información, almenos, para un caído ilustre en la carrera que significa la lucha contra el narcotráfico de Calderón: Beltrán Leyva. Tal vez por todos estos éxitos el Presidente piensa que ya no debe cuidarse porque a fin de cuentas alguien que arrodilla al imperio no tiene que dar cuentas a nadie, ni siquiera a su partido, sobre lo que quiere y lo que hace. Por eso en Guanajuato, como hijo del cielo, nos depositó a su candidato a presidente: Ernesto Cordero. Asimismo, como en las buenas familias, lo llevó a recibir el beso y la bendición de Fernández de Cevallos, el único de entre ellos que viene de todos los infiernos, pero que además los convierte en paraísos. Por su condición de creyente el joven Cordero ya había intuido que él era el elegido y por eso había convocado a los hombres del dinero para decirles que “Él es el que Es” y nadie más, y también, claro, para ir preparando el camino por si el “Peligro para México” se atreve nuevamente. Igualmente recordando lo mejor de sus vidas, conformó su comando especial para ganar; Cortázar en las baterías informativas y Abraham Cherem a operar. Como en los tiempos de Mouriño, pero sin Juan Camilo, sin la ambición del candidato Calderón y sobre todo, sin un CEN del PAN controlado. En este camino de servicio al país sin límite los conversos se vuelven claves; de esta manera, el Yunes de Cordero, el hombre bronco para los golpes, será Javier Lozano, y si los mexicanos elegimos a Cordero como presidente, para que nos quite los pecados que tenemos, el ex priísta Lozano será su secretario de Gobernación. Pero no importa, en este país de milagros quien puede contra las neumonías y consigue el récord de que un imperio retire a un embajador —porque a él no le gusta— es un hombre que también puede conseguir que su cordero, el cordero que no quitará los pecados, ni los impuestos, reine el país. En definitiva, en estos tiempos de guerra, falsa pero guerra, el mundo de los de los Gaddafis y de las crisis tiene un ejemplo para que vean cómo se puede hacer uno respetar. ¡Para que aprendan! (Universal)

Pascual / Go Home

Joaquín López-Dóriga. Pascual, primera víctima. Carlos Pascual es la primera víctima del gobierno de Estados Unidos por las filtraciones de WikiLeaks. Las críticas y reproches al Ejército mexicano en sus informes hechos públicos, fueron demasiado para su Comandante Supremo, el presidente Felipe Calderón, quien en dos ocasiones externó su rechazo al embajador estadunidense y mostró su irritación por el contenido de esos reportes, que calificó de dañinos por distorsionadores. A mediados de febrero, Calderón expresó a Roberto Rock, en El Universal, su rechazo al embajador Pascual: Yo al embajador estadunidense no tengo por qué decirle cuántas veces me reúno con mi gabinete de seguridad ni qué digo; la verdad es que no es un asunto de su incumbencia. No acepto ni tolero ningún tipo de intervención, pero la ignorancia del señor (Pascual) se traduce en una distorsión de lo que ocurre en México, se cae en una afectación y una molestia de nuestro propio equipo. Esta situación se la documenté en este espacio a principios de mes. A los dos días, el miércoles 3, reunido en Washington con los editores del Post la víspera de su encuentro en la Casa Blanca, Calderón reiteró su crítica al embajador Pascual y comentó que al día siguiente trataría su caso con Obama, que lo sostuvo en el cargo, fue ratificado por Hillary Clinton y aquí avalado por la cancillería mexicana. Pero la situación era insostenible, disfuncional: al embajador de Estados Unidos no le hablaba el Presidente de México, lo que lo llevó a tomar la decisión de dejar la embajada para no afectar las relaciones, sobre todo en la vertiente del combate al crimen organizado. Y con su renuncia, Pascual se convirtió en el primer funcionario del gobierno de Estados Unidos que cae a consecuencia de las filtraciones de WikiLeaks; su primera víctima, hasta ahora.*****Retales. 1. QUE SÍ. Ayer en Radio Fórmula, Alfredo del Mazo Maza declaró: sí quiero ser gobernador del Estado de México, definición que había evitado. Los aspirantes priistas deberán pedir licencia a su cargo esta semana para poder registrarse el domingo. Será un candidato de unidad, y será de Enrique Peña Nieto, como ahí lo son todos; 2. ROMPIENDO. Llegando y rompiendo. Dolores Padierna llegó a la Secretaría General del PRD acusando a su dirigente Jesús Zambrano de alta traición, mientras su marido, René Bejarano, formaliza su regreso al partido del que nunca se fue, y Juanito, ¡qué vergüenza!, era admitido como militante del PRI. ¿Qué le aportan?; y 3. HUELE A GAS. La Policía Federal investiga a las empresas gaseras cuyas pipas hacían fila en la toma clandestina de gas descubierta la semana pasada. La pista está en determinar lo que la PF ya sabe en parte, al comprador. Hay varias gaseras establecidas. (Milenio)

Héctor Aguilar Camín. ¿Gringo, go home? No me gusta el pleito que ha hecho renunciar al embajador estadunidense Carlos Pascual. Creo que congelará por un tiempo la agenda binacional en el tema del narcotráfico, el menos constructivo, el más opaco y el menos eficaz de la relación bilateral. Leyendo el boletín del Departamento de Estado que notifica el término de la misión de Pascual, descubro hasta qué punto la agenda de la embajada estadunidense en nuestro país nos es desconocida. Según el Departamento de Estado, el embajador Pascual debía: 1. Colaborar en poner los “fundamentos de un mercado transfronterizo de energías renovables”. 2. “Abrir negociaciones sobre el manejo de las reservas de gas y petróleo compartidas territorialmente por los dos países.” 3. “Construir una nueva estrategia fronteriza para impulsar el comercio y contener los flujos ilícitos.” 4. Procurar la convergencia institucional en derechos humanos. 5. Fortalecer los “intercambios humanos y culturales” de la relación. 6. “Ir más allá del objetivo inicial de la Iniciativa Mérida” (desmontar los cárteles de la droga) y colaborar “en la construcción institucional de un estado de derecho”. Todo eso terminó en un cable de WikiLeaks donde el embajador hacía juicios reservados sobre cosas que la prensa mexicana reporta sin reserva alguna: descoordinación de las fuerzas mexicanas de seguridad, cautela del Ejército, activismo de la Marina, etcétera. Se entiende la molestia del Ejército y del Presidente, pero no hay mucho que celebrar en ella: tomaron la relación por el extremo que quema las manos no por el lado que las estrecha. El conflicto no ayudará a adelantar la agenda mexicana fundamental con Estados Unidos, ésa que José Antonio Álvarez Lima describió ayer en su columna de MILENIO: Una relación madura, inteligente y estable con… Un compromiso de cooperación que restituya la seguridad interna de México (para) ganar puntos que mejoren la vida de nuestros sufridos y discriminados paisanos… Para aprovechar los cambios en la sociedad norteamericana y utilizarlos en nuestro favor. Para tomar con prudencia las declaraciones estridentes de los extremistas gringos. Para distinguir cuáles son fuegos artificiales y cuáles amenazas verdaderas. Para ser un vecino digno y confiable…Para garantizar una verdadera soberanía basada en la seguridad, el respeto y la prosperidad mutuas. “Tal cual”, concluye Álvarez Lima. Pues tal cual. (Milenio)

Ricardo Monreal Ávila. Rápido y rabioso. Fiel a su costumbre de desconocer al mensajero en lugar de reconocer el mensaje, el gobierno mexicano retiró de manera rápida y rabiosa su confianza al embajador norteamericano, Carlos Pascual, después de que WikiLeaks difundiera los cables donde se exponen de manera crítica las debilidades y amenazas de la lucha contra el crimen y, en general, de la política interior de la actual administración. La operación gubernamental mexicana contra Pascual incluyó desde declaraciones públicas calificándolo de “ignorante” hasta el cierre de puertas de oficinas estratégicas como la Sedena y Seguridad Pública, pasando por la cancelación de eventos donde pudieran coincidir físicamente el titular del Ejecutivo mexicano y el embajador norteamericano. ¿Contienen mentiras arteras los cables del ex embajador o, por el contrario, expresan verdades incómodas? Las observaciones acerca de la falta de coordinación entre las fuerzas mexicanas de seguridad, la “aversión al riesgo” del Ejército, la actitud suplicante de los miembros del gabinete mexicano para que el gobierno norteamericano se involucre más en la lucha contra el crimen, el papel maquilador de la Marina mexicana respecto de los organismos de inteligencia norteamericanos, la lentitud y torpeza de la institución castrense para actuar en casos relevantes, así como el color grisáceo de los aspirantes presidenciales del PAN y la debilidad del gobierno panista después de las elecciones federales de 2009, son una apretada síntesis de lo que muchos observadores académicos, legisladores de oposición, periodistas y analistas políticos han publicado en los medios mexicanos y en el extranjero en los últimos años. En todo caso, lo relevante no es el mensaje, sino el mensajero. Por otra parte, el contenido crítico de los reportes de Pascual no dista mucho del estilo de otros embajadores de EU exhibidos por WikiLeaks en países como Argentina, Chile, Alemania, Rusia, Turquía y Afganistán, donde se privilegian las conductas personales de los gobernantes y la forma como sus administraciones sortean las crisis y el “estrés” de gobernar. No por ello, alguno de estos presidentes ha solicitado la remoción de los diplomáticos norteamericanos. El gobierno turco, incluso, fue mucho más inteligente que el mexicano para manejar la crisis de los cables: “Si Washington supiera lo que nosotros decimos de ellos… Así que estamos a mano”. La reacción desmedida, la rabia y la rudeza innecesaria (es decir, torpeza en términos diplomáticos) del gobierno mexicano, hay que buscarla entonces más allá del contenido de los cables. Una respuesta de este tipo sólo presenta cuando en una relación fundada originalmente en la confianza, se fisura de tal manera por obra y gracia del sentimiento contrario, la traición. Todo indica que el gobierno mexicano se sintió traicionado por el ex embajador Pascual en el sentido que Voltaire definió este ingrediente agrio de la política: “el que revela el secreto de otros pasa por traidor, el que revela el secreto propio pasa por imbécil”. Pintar como imbécil al gobierno mexicano en los cables secretos de la embajada fue la primera traición del ex embajador. Hay un segundo sentimiento de traición más doloroso. El gobierno mexicano ha buscado afanosamente el reconocimiento de Washington en su lucha contra el crimen. No le interesan las opiniones en México ni de los mexicanos, porque las considera políticamente interesadas, desinformadas o manipuladas por los grupos delincuenciales. En cambio, las porras, hurras y vivas del gobierno de EU son oxígeno puro en esta búsqueda afanosa de legitimidad. Pues bien, los cables del ex embajador iban en sentido contrario: dinamitaban y minaban el reconocimiento de una de las principales fuentes de legitimidad del gobierno mexicano. Para una administración que diseñó una guerra con el fin de legitimarse internamente y de convertir a Washington en su fiel aliado, el embajador se convirtió en un crítico infiel, en un “traidor” más. ¿Qué sigue después de Pascual? Tres desenlaces previsibles: 1) que la embajada se quede con un encargado hasta noviembre de 2012 y se maneje a control remoto desde Washington (como los aviones espía no tripulados), cuando sucedan las elecciones presidenciales norteamericanas; 2) que en lugar de un académico especialista en Estados fallidos llegue un procónsul enderezador de aliados desfallecidos (tipo Negroponte); 3) que nombren a un diplomático porrista, acrítico y a modo del gobierno mexicano, que en lugar de describir la dura realidad se convierta en publicista de las mentiras oficiales. Esas con las que se puede engañar a algunos durante algún tiempo, pero no a todos todo el tiempo (Lincoln dixit). (Milenio)

Jueces / Tabasco

Federico Reyes Heroles. Ochoa, Boudib, Zúñiga y nosotros. Catalina Ochoa, Rafael Boudib y Nezahualcóyotl Zúñiga son los nombres. Se trata de los tres jueces que en abril del 2010 emitieron la resolución que dejó en libertad a Sergio Barraza. Barraza era, en ese momento, el presunto culpable del asesinato de Rubí Marisol Frayre, una joven mexicana que murió de manera espantosa asesinada, todo indica, por Barraza. La madre de la víctima, Marisol Escobedo, intentó activar el aparato de justicia del estado y lo que obtuvo fue la inacción, la omisión, del Ministerio Público. Más de 98% de impunidad tiene una explicación muy evidente: el MP. Marisol Escobedo, como lo hizo Eduardo Gallo, Alejandro Martí, la señora Wallace y otros mexicanos atrapados por la desesperación, tomó la causa de su hija en sus manos con un reclamo: justicia. Marisol murió acribillada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua. Es la fecha en que no se tienen responsables de su asesinato. Grosera impunidad. En el caso de Rubí la resolución de los tres jueces de primera instancia resultó contraria a las expectativas de una opinión pública enardecida por el asesinato de la joven. Una expresión de Barraza pudo dar pie a una confesión. Pero el MP dejó pasar la oportunidad. Increíble. Tal cual lo dicho no tuvo validez jurídica. La furia popular creció. Pero, ¿quién falló, los jueces o el MP? Los jueces hoy perseguidos alegan en su defensa un principio central: no había elementos suficientes para condenar a Barraza. Si los medios de prueba no son concluyentes -queja muy común entre los juzgadores- los jueces están obligados a resolver de forma absolutoria. El principio jurídico es muy claro: ante la duda se procede a absolver. Más vale un presunto culpable libre que un inocente en la cárcel. La mezcla mexicana es el peor de los mundos: muchos criminales sueltos y muchos inocentes presos. Nadie quisiera estar en el segundo supuesto. Pero quizá lo más grave es que los detractores del sistema penal acusatorio -de los juicios orales- han tomado el caso como demostración fehaciente de su fragilidad cuando es justo al revés. En el sistema tradicional la opinión pública no hubiera tenido ninguna participación. El expediente habría enterrado el caso. Regresemos a la historia de horror. Se trata de tres miembros del Poder Judicial a los cuales se les suspenden sus derechos para “investigarlos”. Uno de los principios básicos de cualquier Poder Judicial es respetar la inamovilidad de los juzgadores. Para que un decidor de justicia pueda ejercer su oficio necesita estar cierto de que no podrá ser sujeto de ningún tipo de presión. Suspendidos, sin goce de sueldo, los jueces hoy son sometidos a dos acciones. La primera una extraña investigación producto de la inconformidad del fiscal estatal que considera -basado en testimonios de “especialistas”- que los elementos presentados por el MP no fueron evaluados de forma adecuada. Ahora resulta que los “especialistas” están por arriba de los juzgadores. Pero hay más, el Legislativo estatal ha enderezado un juicio político contra los jueces, algo inédito e improcedente. Ya sin fuero, la Comisión Jurisdiccional del Congreso estatal les quiere imponer una sanción penal. ¡Los patos tirándoles a las escopetas! El asunto es caricaturesco y dramático. Eso sí, alimenta la popularidad de los actores que inculpan a los impopulares jueces. Supongamos sin conceder que los juzgadores se equivocaron, ocurre, para eso está el juicio de casación que enmendó el supuesto error. Barraza fue condenado. Imaginemos que todos los juzgadores equivocados corrieran la misma suerte. ¿Se les cesaría, se intentarían juicios políticos o acciones penales en su contra? ¿Qué sucede cuando los legisladores aprueban una legislación que es declarada como inconstitucional por la Suprema Corte? Se equivocaron. ¿Acaso merecen juicio político o acción penal en su contra? La persecución de jueces es de las amenazas más graves al Estado de derecho. El día que los juzgadores estén dispuestos a violentar la norma para satisfacer las emociones de las calles, Sacco y Vanzetti, todos seremos víctimas potenciales de la atroz injusticia. Pretender intimidar juzgadores, lacerar sus derechos por una decisión adversa a las expectativas populares, lo que muestra es la debilidad en nuestra cultura jurídica. Ver “enjaulado” a Barraza por cualquier medio no es justicia, es barbarie pura. Si las pruebas no fueron concluyentes, por evidentes que parezcan los actos incriminatorios, en acato del debido proceso es improcedente condenar. Ésa es la garantía básica de todo ciudadano y no es negociable. Las deformidades de nuestra cultura de legalidad se desnudan en el menosprecio al debido proceso, sean Barraza, Toño (de Presunto culpable) o Cassez los involucrados. Perseguir jueces para ganar popularidad es una infamia en que nos va la vida a todos. No exigir el debido proceso es aceptar la amenaza como forma de vida. Sólo el debido proceso conduce a la justicia verdadera.(Reforma)

Frentes Políticos. Sobre aviso no hay engaño e inquieta más cuando lo dice un gobernador, en este caso, Andrés Granier Melo, de Tabasco, que reveló que en la entidad se mueven El Chapo Guzmán y los integrantes del cártel del Golfo, cuyo brazo armado son Los Zetas. Reconoció que en estas últimas semanas se están acentuando las operaciones del crimen organizado en su entidad y, con carácter de urgente, pidió al gobierno federal apoyo y sellar la frontera sur, “principal corredor de drogas, armas y tráfico de indocumentados”. Ahí está el aviso a las autoridades. Ojalá se actúe antes del niño ahogado. (Excélsior)

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