Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • México, país “subbancarizado”: Ortiz
  • Reducción de operaciones con dólares: ABM
  • Crédito vigente repunta 6.5% en febrero: Banxico
  • Pedir a Sofom un capital mínimo para operar
  • Ve Chedraui lenta reactivación del consumo
  • Alfa abrirá planta de autopartes en la India
  • Pemex requiere 3 mil mdd de inversión
  • Mexicana requiere hasta 300 mdd: SCT
  • Japón,  efecto limitado sobre economía: Carstens
  • Aumenta 6.3% producción en construcción en enero

Seguridad /Justicia / Salud

  • Mercado de la seguridad en México vale 6 mil mdd
  • Calderón propone a Marisela Morales para PGR
  • FCH pide a gobernadores aplicar pruebas de confianza
  • Frustra EU plan para vender armamento militar a El Chapo
  • Nueva jornada de protesta en Morelos
  • Mil 184 ejecuciones en marzo; ayer 32, muertes
 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados 

  • Contradictoria, alianza PAN-PRD:  Cárdenas
  • Peña  a FCH:  no se involucrará en comicios
  • Encinas:  no hubo ofrecimiento directo de FCH
  • Intromisión oficial en Edomex,  PRI en Senado
  • Yeidckol se sube a la campaña mexiquense
  • Ebrard:  peleará a AMLO la candidatura de 2012
  • Moreira, un profesional de la mentira: Félix

 

TITULARES DEL DÍA
Financiero México, sumamente subbancarizado: Ortiz
Economista El peso es la moneda más revaluada en AL
Reforma Cargan causantes pensión petrolera
Universal Retirar Ejército en corto plazo, demanda ONU
Jornada Marisela Morales, el relevo en la PGR
Milenio Ebrard y Encinas desdicen a AMLO
Excélsior Encinas desmiente a AMLO
Sol de México Deja Chávez la PGR; Calderón propone a Marisela Morales
Crónica Sí, pero no, dice Encinas sobre oferta de Calderón
La Razón Sugiere ONU a Calderón retirar al Ejército de las calles
Impacto Diario Mujer valiente a la Procuraduría

 

  • Retirar Ejército en corto plazo, demanda ONU. El Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias pidió al gobierno mexicano retirar a los militares de las operaciones de seguridad pública. En respuesta, funcionarios federales defendieron la participación de soldados y explicaron que la violencia generada por el crimen obligó a que las Fuerzas Armadas tuvieran actividades de seguridad pública, “de una manera subsidiaria, temporal y en regiones específicas del país”. Las secretarías de Relaciones Exteriores y de Gobernación emitieron un comunicado en el que detallaron que el gobierno mexicano “examinará cuidadosamente cada una de sus recomendaciones”. Expertos de la ONU concluyeron ayer una visita de dos semanas a México para conocer denuncias de desapariciones forzadas. Los integrantes del grupo de trabajo afirmaron que el Ejército es una de las instituciones señaladas de cometer ese ilícito. Criticaron que el Estado carezca de una política integral para prevenir y sancionar este delito, así como para reparar el daño a las víctimas. Solicitaron al gobierno federal reconocer la dimensión real de esta problemática y “en el corto plazo, retirar a los militares de las operaciones de seguridad pública a fin de prevenir las desapariciones forzadas”. Las dependencias federales manifestaron que si bien el Estado tiene la obligación de indagar el paradero de las personas, “no significa la intervención de uno de sus agentes en delitos”. (Universal)

Saber / Archivo

  • Otto Granados. ¿Alguien sabe qué hacer con este país? Los comicios estatales de julio, el conflicto entre las empresas de telecomunicaciones, las disputas intrapartidistas por las candidaturas presidenciales o las obsesiones temáticas del gobierno federal parecen ser las únicas preocupaciones que dominan con largueza eso que suele llamarse, sin demasiado rigor metodológico, la agenda pública. En un México vacilante y depresivo la fijación en esos hechos parece ciertamente un recurso para evadir las cuestiones de fondo, y en ese sentido es comprensible, pero lo corrosivo es que tal actitud crea un incentivo negativo en los políticos y gobernantes, pues no se sienten obligados a discutir los verdaderos problemas del país o, dicho de otra forma, a plantear exactamente qué le proponen a la ciudadanía, para qué quieren el poder o qué harían de ganar las elecciones en 2012. Un panorama así es, en cierto modo, suicida. Por un lado, México registra avances importantes en la estabilidad macroeconómica, en el crecimiento de las clases medias o en la normalidad electoral, aspectos nada desdeñables. Pero, por otro, los niveles de crecimiento siguen siendo insuficientes para mejorar más rápido el ingreso de las familias o para ser globalmente una economía más competitiva e innovadora; la democracia mexicana es mediocre, pésima la distribución del ingreso y la institucionalidad del país terriblemente deficiente. Como la ciudadanía —o más bien la parte que en su nombre dice expresarse— o los líderes de opinión o los intelectuales públicos han entrado a ese juego perverso en que todo empieza y termina en el chisme, el nombre o la coyuntura, entonces los actores políticos rebajan el nivel de la oferta y se muestran incapaces de ensamblar un programa mínimo para ponerlo en el foco de la discusión pública. Algunos han hecho un esfuerzo plausible de plantear una reforma por aquí y otra por allá, pero una iniciativa legislativa no es un programa de gobierno ni, muchísimo menos, significa tener una visión estratégica, conceptual y de largo plazo de lo que hay que hacer con este país. Otros alegan que por razones tácticas la darán a conocer a los mexicanos en el momento oportuno, aunque lo más seguro es que, sencillamente, no tengan idea de cómo afrontar los grandes desafíos del crecimiento, la educación o la equidad. Por ende, estancados en el episodio del día, ninguno de los actores políticos decisivos en México se atreve a exhibir un proyecto propio e integral como el que, por ejemplo, presentó esta misma semana el ex presidente Ricardo Lagos (Chile 2030: Siete desafíos estratégicos y un imperativo de equidad. Una invitación a pensar colectivamente) para “definir nuevos caminos para esta nueva etapa”. Un documento, por cierto, indispensable para entender por qué unos países avanzan y otros no. Es alarmante imaginar que llegue 2012 y la nueva Presidencia, el Congreso, los partidos o los gobernadores sean, una vez más, incapaces de demostrar que saben gobernar con eficacia, transparencia, visión de Estado y sentido de la historia. (La Razón)
  • Paz Fernández Cueto. Archivo imaginario. En días pasados, surgió un debate en el campo de las ideas y las percepciones, entre el México pujante que el presidente Felipe Calderón demostró haberse consolidado durante los últimos 10 años de gobierno y el que Humberto Moreira, presidente del PRI, expuso aludiendo a la pérdida real de poder adquisitivo que habríamos sufrido los últimos años en productos de la canasta básica Lo anterior, en congruencia con la política que su partido se ha fijado rumbo al 2012: negar sistemáticamente logros y resultados demostrables del gobierno, en desprestigio del Presidente y de su partido. Es de llamar la atención, el contraste entre estos dos Méxicos polarizados que frecuentemente salen a relucir en el escenario político y social. Polarizaciones en ocasiones extremas, que coinciden con la imagen distorsionada que los mexicanos hemos alimentado sobre nuestro país, y que Héctor Aguilar Camín y Jorge G. Castañeda describen maravillosamente en su reciente libro titulado Regreso al futuro muy digno de leerse y comentar. Todo se resume en su introducción, de por sí elocuente: “México es un país más grande que él que está en a cabeza de la mayoría de los mexicanos”, un país vasto y hermoso, rico en posibilidades que, preso de su pasado histórico, y con la memoria fija en tropiezos recurrentes sufridos durante las últimas décadas, no ha logrado reconstruir la raquítica imagen que tiene de sí mismo, a pesar de que la realidad le está gritando lo contrario. Sufrimos de un extraño complejo colectivo de inferioridad, mezcla de inseguridad y masoquismo, que requiere tratamiento psiquiátrico inmediato. Una acción urgente capaz de convencer al ciudadano común de que este México posible pregonado de antaño es ahora una realidad tangible que debemos aprender a asimilar. Nuestro país ha evolucionado enormemente los últimos 15 años pese a una percepción general de retraso o estancamiento. Basta recorrer el país para quedar gratamente sorprendida ante el progreso de muchas ciudades, que han ido incorporando a su paisaje provincial centros comerciales, universidades, monumentos y museos, modernas avenidas y medios de comunicación Sus fraccionamientos de lujo y desarrollos turísticos de avanzada nos ubican, de pronto, en cualquier parte imaginaria de un súper primer mundo. Lo cierto es que no hay turista o visitante que no quede impresionado por la grandeza de nuestra patria, grandeza que se manifiesta en sus distancias, en sus millones de habitantes, en su diversidad cultural y artística, en sus monumentos, en la gran capacidad organizativa que supone el manejo de un país con las complejidades del nuestro. Estos visitantes llegan siempre a la misma conclusión: tenemos una pésima mercadotecnia, no sabemos vender nuestra imagen, a consecuencia de ese archivo muerto que llevamos en la cabeza, que nos impide reflejar a México a la altura y en el lugar que se merece “El país que está afuera de este archivo”, comentan los autores de este pequeño gran libro, “lleva quince años sin sufrir un descalabro financiero como los que padeció cada seis años desde 1976, con la correspondiente destrucción del patrimonio y del nivel de vida”. La consecuencia más importante de esta estabilidad económica no es esa sensación de abundancia que ofreció López Portillo ante el auge petrolero, expresado en una frase consagrada para la posteridad: “ahora tenemos que acostumbramos a administrar la abundancia”; ni tampoco el aparente progreso que se vivió en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuando la economía al terminar su sexenio, según declaraciones de funcionarios de esa época, quedó prendida con alfileres. La estabilidad de nuestra economía se refleja ante todo en el fortalecimiento de nuestra clase media, como la quieran medir, con una reducción palpable de la pobreza extrema, acotándose las distancias entre la desigualdad. Esto no quiere decir que la pobreza haya desaparecido, que se haya solucionado el problema del campo o desaparecido la marginación de las comunidades indígenas. Para un porcentaje intolerablemente elevado, estas diferencias persisten, lo que quiere decir que aún nos falta mucho por hacer. A diferencia del pasado, mientras los mexicanos en extrema pobreza y marginación constituían una mayoría escandalosa en el país, ahora son “una minoría variante”. Para construir una agenda progresista, capaz de colocar a México, según lo pronosticado por reconocidos economistas, como la quinta potencia económica a nivel mundial, es necesario destruir ese archivo muerto, “hijo de las cicatrices del pasado”. (Reforma)

Jauja

  • Rafael Segovia. Por ciento de miles. Si leemos con un cuidado absoluto las entrevistas del Presidente, nos enteramos de que vivimos en Jauja provistos de cuanto nuestra imaginación nos pueda sugerir. Sueldos, comidas, coches, todo se nos ofrece. Si alguno desea algo más, es cosa suya, de su imaginación calenturienta: el trabajador, obrero, empleado, ocupe el cargo que ocupe, tiene todas sus necesidades cubiertas con largueza y generosidad. Las escuelas rebosan de estudiantes donde pueden probar sus capacidades, guiados por profesores bien capacitados, protegidos por un sindicato ejemplar, preocupado por la protección de sus agremiados. En lo que se refiere a empleo, basta con solicitarlo, pues de inmediato se abren las puertas del taller o de la fábrica. El país entero tiene trabajo. No sabemos si las cifras avanzadas por la Secretaría de Educación están un poco exageradas, pero más no se puede pedir. De la agricultura no se dice mucho y menos de los precios, tanto de las ayudas del Estado -agua, mercados, seguridad, de todo cuanto el ciudadano utiliza con gran parsimonia. En una sociedad donde en principio todo está al alcance de quienes basta con que alcen la mano para que su deseo quede satisfecho: teléfonos, automóviles y otros objetos de uso diario. Vivimos como todos sabemos en una sociedad de consumo. Es claro que la riqueza está desigualmente distribuida, que uno de los hombres dueños de una fortuna única, envidia de alemanes, norteamericanos y suecos, radica en México. Suerte la de él. Lo único que no se ha distribuido aún es la cultura: nuestros secretarios de Estado hacen faltas de ortografía, aunque nadie se preocupa por esos infantilismos, menos aún el secretario general de un sindicato. Aquí es donde la pregunta salta de manera inesperada, un país sin cultura es una nación que se sitúa tras otras muchas naciones. Si comparamos la letra, la caligrafía de cualquiera de nuestros ministros con la de un funcionario de rango más bien poco favorecido de la administración francesa, nos preguntaremos qué cura enseñó a nuestro señor ministro a escribir. Puede ser que fue un miembro de los Legionarios de Cristo, que entre matrimonio y matrimonio esgrimía su caligrafía con los hijos de nuestros empresarios. Una nación que no se ha preocupado por la educación de quienes han de gobernarla un día, que le tiene sin cuidado el nivel intelectual de sus llamadas élites, que su última preocupación es la educación de sus hijos, renuncia desde este momento a ocupar un lugar privilegiado en el gobierno, a menos de que se prepare desde este momento para la corrupción. Preocuparse por un modelo de automóvil o de casa es una manera de enviar a las calendas griegas la formación de las élites, es más, se abandona una moral en beneficio de otra inconfesable, donde la corrupción ocupa el proscenio. ¿De qué otra manera se ha intentado cobrar a estos descendientes tan poco apreciados? Las noticias dadas por la prensa diaria, por unos cuantos periódicos que no se prestaron a la reunión de los informantes sobre el malestar generalizado que impera en México, se han agravado con el paso de los días: la principal preocupación por este preciso momento es la imagen del Presidente y qué precio tiene: 6 mil millones de pesos. No se sabe cuántos hospitales, escuelas y todo cuanto se puede construir con ese dinero. Pero México tiene para todo y hay algo que puede continuamente calcularse pero no explicarse, y eso es la propagación de la imagen presidencial. La imagen es incluso demasiado reproducida. No pasa día sin que aparezca esta imagen. En algunos casos va acompañada por una nota explicativa que nos habla de la última actividad que este señor tuvo. Hoy, por ejemplo, se nos dice que se le ha puesto un punto final a la corrupción en el ISSSTE. No estamos seguros, en otras ocasiones nos encontramos algo más sutil y a lo que sólo tienen acceso quienes más o menos conocen cómo se están moviendo las cartas electorales, las alianzas, las rupturas, los nombres no siempre claros de los candidatos, los voluntarios y sus exageraciones, los pasados y los presentes de estos hombres. Que el señor Encinas militó en el partido Comunista es algo que por ahora sólo se rumora, cuando de hecho debería ser un halago, pues aunque sea un antiguo militante, se sabe que algunos partidos llevan adelante una disciplina estricta, establecida por el Comité Central, mientras que en otros se practica una disciplina de sacristía. En cuanto a inventos, todo se admite. Hace unos días -la tinta aún no se seca- se habló de más de 200 mil votantes. Como detalle se puede añadir que el Partido Comunista de Francia, en plena gloria, no los tenía. Pero aquí sí. Así somos. (Reforma)

Alianza / Presidencial

  • Jorge Fernández. La alianza contamina Los Pinos. Cuando un barco no sabe hacia dónde va, ningún viento le es favorable. Lo mismo sucede con los hombres y, obviamente, en la política. El grado de oportunismo con el que se construyó el mito de la alianza PAN-PRD en el Estado de México ha envuelto a todos sus actores en una confusión de la que sólo podrán salir muy mal parados, al quedar mal con todos y, en primer lugar, con quienes realmente apostaron ingenuamente por esa posibilidad. Lo que ocurre en el PRD al respecto es grave, pero mucho más lo sucedido la tarde del miércoles en la Presidencia de la República. No puede ser que el presidente Calderón se haya reunido en Los Pinos con la cúpula partidista y que al término del encuentro nada menos que la secretaria general, Cecilia Romero (al estilo de su homóloga Dolores Padierna),  salga a decir que el Presidente los “instruyó” a sacar adelante la alianza con el PRD. No sé si esa instrucción se dio pero, ¿cuál es el sentido político de la señora Romero para hacer semejante declaración a la prensa?, ¿desde cuándo un Presidente “instruye” a su partido a tomar decisiones en contra de otro partido? Menos de dos horas después tuvo que salir el secretario particular del Presidente, Roberto Gil Zuarth, a desmentir a la secretaria general y a explicar que el Presidente sólo fue informado por esos dirigentes sobre lo que había ocurrido en el Edomex. El dato no es menor: Gil no sólo es el secretario del presidente Calderón, todo indica que era el hombre que éste quería que quedara en la presidencia del partido o por lo menos en la secretaría general, a la cual llegó Romero luego de una negociación infructuosa de Gil con Gustavo Madero. Quizá por eso, sólo después de que fue desmentida Romero por Gil y la Presidencia, es que salió, tarde,  Madero, a rechazar él también lo dicho por Romero. Y lo peor es que no pasa nada. En el PAN apostaron demasiado por esa alianza, sin ninguna certidumbre de que realmente se pudieran sacar adelante las cosas, y ahora parece que descubrieron no sólo que el PRI no se equivocó a la hora de designar candidato sino que también el PRD decidió dejarlos solos mucho antes de lo previsto. López Obrador ha abonado a esa confusión panista cuando dice que el presidente Calderón le ofreció a Alejandro Encinas ser el candidato de la alianza. No habría que sorprenderse de que López Obrador mienta, lo hace en estos temas en forma recurrente; tampoco, que lo haya desmentido la Presidencia, no me imagino a Calderón haciéndole ese ofrecimiento a Encinas, con quien no mantiene una buena relación, pero en última instancia lo que queda de manifiesto es que en el PRD todos intentan jugar con cartas marcadas. Como ha dicho Jesús Ortega ante esa “revelación”, ¿cuándo se reunió Encinas con Calderón para que le hicieran esa oferta? A pesar de que Encinas ha dicho que no aceptaría una alianza con el PAN, ¿realmente no aceptaría un acuerdo de ese tipo y, si es así, por qué no lo aceptó? La conclusión es simple: o Encinas no nos decía la verdad cuando sostenía que no tenía nada que ver con el PAN o el que no dice la verdad es López Obrador, que con tal de levantar a su candidato sazonó tanto la información que la hizo incomible. Pero la confusión no termina allí. Ahora los organizadores de la consulta, como Denise Dresser y Sergio Aguayo, se asombran y lamentan que el PRD la haya ignorado antes incluso de que se tuvieran los resultados de la misma. Deberían aprender algo: a pesar de que se suelen presentar como personalidades independientes, sus organizaciones están trabajando, por lo menos en estos temas, para los partidos, dependen de ellos, que son los que les pagan, y terminan siendo parte de sus agendas. Cuando comenzaron a organizar la consulta sabían que, en última instancia, el resultado no era vinculatorio y que los partidos podían hacer con ella lo que quisieran. No deja de ser por lo menos extraño que, en ese contexto, se ignore que no se puede ser tan independiente cuando se trabaja para dos partidos políticos por causas que sirven solamente a ellos. Salvo que se compruebe que lo realizado termina siendo tan vergonzoso que es mejor negarlo. Cerramos la semana como la comenzamos: la designación de Eruviel Ávila acabó con cualquier expectativa seria de alianza PAN-PRD. Esos partidos han regresado al baúl de los recuerdos y han recuperado a sus mismos candidatos de hace 18 años, cuando Bravo Mena y Encinas se enfrentaron a Emilio Chuayffet. La idea de la alianza llevada al extremo les sigue entusiasmando a varios actores, algunos de primerísimo nivel, pero no deja de ser eso: una idea que resulta cada día más difícil plasmar en hechos y llevarla a la realidad. El peligro es que, persiguiendo una idea, se puede llegar al peor de los destinos. (Excélsior)
  • Joaquín López-Dóriga. Quiénes ganan y quiénes pierden. El doctor Leopoldo Gómez preguntaba en Tercer Grado: ¿quiénes ganan y quiénes pierden al no hacerse la alianza PAN-PRD en el Estado de México? Y me obligó a hacer un recorrido por ese complicado campo de batalla preelectoral que prepara la presidencial del año que viene. Primero debo apuntar que, desde sus ejes opuestos, hay una posición común de rechazo a esa alianza: Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. Uno porque dice que el PAN forma parte de la mafia en el poder y es lo mismo que el PRI; otro, por un cálculo político y la incongruencia opositora: van, dice, juntos en elecciones y chocan en el cogobierno. Partiendo de esta vertiente, Marcelo Ebrard, promotor de alianzas mirando hacia el 2012, fue un entusiasta animador de esta coalición hasta el fin de semana, cuando, aún sin conocer el resultado de la consulta que había apoyado, se decantó por una alianza, ya no con el PAN, sino con el frente de López Obrador para evitar, dijo, la división del partido, y el lunes levantó la mano a Alejandro Encinas, otro opositor a la alianza legítimos-espurios (Carlos Marín dixit) dejando la decisión final en el Consejo Nacional y estatal del PRD, este sábado. En este escenario de no alianza PRD-PAN en el Estado de México, y para responder al doctor Gómez, para mí ganan López Obrador y Peña Nieto, los opositores a tal matrimonio de conveniencia; ganan Encinas, quien también estaba en contra, Eruviel Ávila, en línea con su gobernador, y Luis Felipe Bravo, que podrá ser del PAN lo que no podía ser de la alianza: candidato al gobierno del Estado de México. Pierden los promotores y delegados panistas y perredistas de dicha coalición: Gustavo Madero, Jesús Ortega, Jesús Zambrano y los proaliancistas. Pero lo importante será quién gana las elecciones del próximo 3 de julio, con la vista puesta en las de julio del año que viene: las presidenciales. ******Retales. 1. CAMBIO. El presidente Felipe Calderón no se entendió bien a bien con Arturo Chávez y ayer se consumó lo que era una decisión ya tomada hace tiempo: su relevo como procurador general de la República, cargo al que llega una mujer de carrera, Marisela Morales, titular de la SIEDO, y con un gran reconocimiento del gobierno de Estados Unidos y sus agencias; 2. QUE SÍ. El miércoles por la noche ante su Fundación, Equidad y Género, y 100 consejeros perredistas de 17 estados, Marcelo Ebrard dijo que sí, que busca la Presidencia de la República y, por tanto, la candidatura de ese partido; y 3. QUE NO. Andrés Manuel López Obrador declaró tener pruebas de que el presidente Calderón había ofrecido a Alejandro Encinas la alianza PAN-PRD en el Estado de México. Encinas lo negó y el PAN se las exige. El Consejo del PRD se reúne el sábado para decidir esa alianza. (Milenio)

Dimes y diretes

  • Héctor Aguilar Camín. Dimes y diretes. El día miércoles tuvo la República una emisión perfecta de la política y del periodismo que prefiere: la política, y el periodismo, de los dimes y diretes. Luego de una reunión con el presidente Calderón, la secretaria de su partido dijo a los medios que el Presidente estaba de acuerdo en que el partido mantuviera su actitud abierta ante las alianzas en las calientes elecciones del Estado de México. El vocero presidencial salió a los medios para corregir, diciendo que el Presidente nunca había dicho lo que sugería la declaración de la secretaria general de su partido, que no había hecho solicitud ni sugerencia alguna respecto de las alianzas. La dirigencia nacional del PRI dio por bueno el dicho de la secretaria y anticipó que exploraría la posibilidad de una denuncia por la injerencia del Presidente en unas elecciones estatales. La dirigencia del PAN desmintió también a su secretaria general, quien no volvió a decir nada. Nadie preguntó por lo que realmente había sucedido y se había dicho en la reunión. Quedaron flotando en el espacio público las versiones discordantes. Cada quien escogió la suya. Ese mismo día, el virtual candidato presidencial del Partido del Trabajo, Andrés Manuel López Obrador, dijo tener pruebas de que el presidente Calderón había planteado al virtual candidato de la izquierda para gobernar el Estado de México, Alejandro Encinas, que fuese el candidato de la alianza PAN y PRD para la misma posición. El ex presidente del PRD Jesús Ortega exigió de inmediato que Calderón, Encinas y López Obrador aclararan el asunto. El vocero de la Presidencia salió a los medios y negó absolutamente la versión. Nadie preguntó a López Obrador por las pruebas que tenía, nadie preguntó a Alejandro Encinas si en efecto le había propuesto el Presidente lo dicho por López Obrador. Quedaron flotando en el espacio público nada más las versiones discordantes. ¿Y los hechos que dieron lugar a las versiones? De eso nada se pudo saber. Fue un día perfecto, espejo puntual del universo de aproximaciones que es nuestra vida pública, donde todo es posible porque mucho es conjetural. Política de dimes y diretes. Periodismo de dimes y diretes. Escoja usted la versión que prefiere. De lo que pasó en verdad, nada sabemos. (Milenio)

Spots

  • Leo Zuckermann. ¿Cuántos spots? Han comenzado las precampañas de la próxima elección para gobernador del Estado de México y el gobierno actual de Enrique Peña Nieto ya nos está recetando una comilona de spots para presumir que ha cumplido con sus compromisos de campaña. El gobierno federal no se ha quedado atrás. Cada vez trasmite más spots. Esta semana se hizo público un estudio de las organizaciones Fundar y Article 19 que demuestra un crecimiento exponencial del gasto publicitario del gobierno federal:  “Los recursos asignados para Comunicación Social y Publicidad del gobierno de Felipe Calderón volvieron a crecer significativamente en 2010. Los seis mil 479 millones de pesos autorizados (por Hacienda) en 2010 son 288% mayores que lo que se había presupuestado para ese año y representan un aumento de 784% respecto a lo que se gastó en el último año de gobierno de Vicente Fox”. A los spots que compran los gobiernos a los medios electrónicos hay que sumar los que la ley les otorga gratuitamente a los partidos para realizar sus campañas políticas. De esta forma, los ciudadanos nos encontramos con un verdadero bombardeo de spots en radio y televisión. ¿Qué tan efectivo es este ataque publicitario? ¿Realmente atrae votos el difundir un sinnúmero de spots todo el día? No necesariamente. La gente tiende a saturarse y confundirse con tantos mensajes. Recuerdo un artículo académico que presentó el encuestador Ulises Beltrán en el CIDE hace unos años. Demostraba empíricamente que, al final de la campaña presidencial del priista Francisco Labastida en 2000, el público se había saturado por el incremento exponencial de los spots de este candidato, lo cual acabó obrando en su contra. Afirmaba Beltrán: “El incremento dramático en el uso de comerciales trabajó en su contra por el efecto combinado negativo de las noticias y los comerciales”. Esta opinión es consistente con la del reputado experto estadunidense en campañas políticas, Dick Morris, que en su libro El nuevo príncipe argumenta que el “mensaje es más importante que el dinero que se gasta”. El ex consejero de Bill Clinton asevera que lo más efectivo es tener un mensaje que cale en el ánimo de la gente, mensaje que necesita ser visto o escuchado entre siete y nueve veces durante una campaña. Más allá de esto, bombardear a la gente, es desperdiciar el dinero con el peligro de comenzar a enajenarla y saturarla. Esto puede suceder con la actual avalancha de publicidad gubernamental y electoral. Los estrategas comunicativos corren el peligro de saturar al público mexicano. En el caso del gobierno federal, la evidencia demuestra que las campañas han servido para mantener la popularidad del presidente Calderón en un nivel razonable (52% aprueba su manera de gobernar), pero esto no se ha traducido en mayores intenciones de voto a favor del partido gobernante, el PAN. No parece existir una correlación, mucho menos causalidad, entre popularidad presidencial y voto por el partido del mandatario. Es ridículo y hasta escandaloso que los gobiernos en México (federal, de los estados y municipales) gasten una fortuna de dinero del contribuyente en publicidad gubernamental. Incluso tanto gasto puede revertírseles. Un sinfín de anuncios pueden acabar operando en contra del anunciante. El público se cansa. Se fastidia de las comilonas publicitarias que en México son cada vez más grotescas. (Excélsior)

PGR

  • Pablo Gómez. La crisis de la PGR. El Ministerio Público de la Federación —nombre original de la PGR— tiene a su cargo la investigación de los delitos, la consignación de los posibles responsables y la persecución de éstos ante los tribunales. No forma parte de la administración pública según lo precisa la Constitución en su artículo 90. Sin embargo, hasta ahora, la Procuraduría —como las de los estados y el DF— dependen hasta en lo mínimo del Poder Ejecutivo. Felipe Calderón es un crítico de la PGR, pero su crítica no es productiva sino disolvente y, sobre todo, contraria a la Constitución. Es verdad que el Ministerio Público ha tenido la misma enfermedad que el resto del Estado: la corrupción. Pero también es cierto que las instituciones no se reforman quitándoles atribuciones y violando la ley. Durante los años del presente sexenio ha predominado la idea de que la delincuencia no se combate con procuradurías, sino con policías armados hasta los dientes. Así, la Secretaría de Seguridad Pública se ha convertido en la mandante del Ministerio Público, aunque la Constitución siga diciendo lo contrario. El problema ha sido que, al dejar en manos de la policía las investigaciones y convertir a la PGR en una oficina de tramitación jurídica de asuntos policiales, ya no hay Ministerio Público propiamente y, además, existe un divorcio entre la función de averiguación, a cargo de la policía, y los procesos penales a cargo de los agentes del Ministerio Público. Los servicios en los que se apoyan las investigaciones están ahora en manos de una policía poco profesional, mientras que la PGR carece de casi todo. Arturo Chávez Chávez se ha ido por fin de la PGR, a la cual no debió haber llegado nunca, entre otras cosas, por su propio bien. Cuando él fue examinado en el Senado, le pregunté si aceptaría órdenes de Calderón. Él me respondió con una vergonzante afirmativa: “El Presidente nunca daría una orden ilegal”. No se trata, sin embargo, sólo de las órdenes ilegales, sino de las órdenes a secas. El Poder Ejecutivo carece de capacidad legal para ordenar cualquier cosa al Ministerio Público, aunque todos sabemos que en este tema, como en otros muchos, sigue prevaleciendo la cínica violación de la ley. Después de la aventura de Chávez Chávez —que se ha retirado sin declarar sus verdaderos motivos—, Calderón propone a quien ha sido subprocuradora encargada de la lucha contra la delincuencia organizada. Se trata de la fiscal más sometida a Los Pinos y al secretario de Seguridad Pública. Lo que se sigue buscando es la desinstitucionalización de la procuración de justicia, su completa subordinación a un cuerpo de policía improvisado. Aquí se refleja con claridad la tendencia dominante en el gobierno hacia la conformación de un Estado de policía en el marco de una crisis de violencia sin precedentes. Cuando Calderón envió al Congreso un pliego de reformas penales, figuraba la autorización a la policía para hacer investigaciones. El Congreso aceptó esa propuesta pero bajo la autoridad del Ministerio Público, con lo cual el esquema general de la iniciativa fue alterado sustancialmente. La práctica, sin embargo, es la de que la policía hace lo que quiere en esta materia y la PGR recibe órdenes de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública. Al respecto, lo que debe hacerse es insistir con mayor fuerza en que el Ministerio Público (federal y de las entidades) sea una institución independiente —se dice autónoma— cuyo titular surja del Congreso y sin que pueda ser removido por el Presidente de la República. Ante lo que se ha llegado en la PGR, no hay otra salida para poder contar con Ministerio Público.  (Milenio)
  • Enrique Aranda. PGR: las aristas… Más allá de la versión de sus afines, según la cual su explícita oposición “a subordinar el actuar del Ministerio Público (federal) a decisiones de orden político electoral…” le costó el cargo, y la de sus detractores que explican ésta por el supuesto “agotamiento” de su relación con el jefe del Ejecutivo, lo único cierto es que la renuncia de Arturo Chávez Chávez a la PGR abre paso a la incertidumbre y, más importante aún, a toda suerte de especulaciones. Lo primero, por la inusual defensa que, ante las primeras filtraciones sobre su eventual dimisión, hicieron del chihuahuense los más diversos liderazgos del Revolucionario Institucional —el senador Manlio Fabio Beltrones y el diputado Francisco Labastida, por sólo citar dos casos— que, hoy, pudieran convertirse en resistencia a ratificar la designación de la todavía ahora subprocuradora Marisela Morales para asumir como la primera mujer “abogada de la nación” en la historia. Y, lo segundo, por el abierto repudio que, en los mismos ámbitos, mereció en otro momento la eventual postulación del ex priista Miguel Ángel Yunes a sustituir al panista… puesto que ya ayer, apenas concluida la ceremonia en que el presidente Calderón confirmó haber aceptado la renuncia de Chávez Chávez al cargo, más de uno entre los cercanos al primer círculo del poder deslizaba versiones de que el veracruzano ocuparía la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) o, en el peor de los casos, la Agencia Federal de Investigación (AFI), o lo que queda de ésta. Apostar por la incorporación del ex titular del ISSSTE, Yunes, en alguno de los espacios que seguramente se abrirá en la estructura de la nueva PGR, explicaría alguno, sería tanto como apostar a una confrontación abierta con el priismo tradicional y, más, con la nueva dirigencia del tricolor, donde nadie como el chispín Humberto Moreira representa los intereses de Elba Esther Gordillo, indiscutible mandamás del magisterio nacional y, ya en la actualidad, ex aliada política del inquilino de Los Pinos. Así las cosas, entonces, y aun cuando se supone que tanto la renuncia del ahora ex procurador como la ratificación por el Senado de quien habrá de suplirle fueron previamente consensuadas, nadie deberá llamarse a sorpresa si las cosas no se dan como todos esperamos, puesto que… no son pocas las aristas del asunto. (Excélsior)
  • Raymundo Riva Palacio. La PGR, de mal en peor. Marisela Morales fue propuesta por el presidente Felipe Calderón para ocupar la Procuraduría General de la República y, de ser aprobada por el Senado, será la primera mujer que llega a ese cargo en su historia. El tercer relevo en la PGR se dará justo a días de que la arroparan en Washington la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y la primera dama, Michelle Obama, al premiarla como la mujer más valiente de México. Pero no hay que perderse en la celebración y el oropel. Por años ha chapaleado en el lodo, como soldado incondicional del Presidente en turno, a costa de la ley que está obligada a procurar. Morales es la metáfora de la burócrata que por disciplinada y gris llega a la cúspide de su carrera. Fue revivida por el entonces procurador Eduardo Medina Mora, que la nombró jefa de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), tras descubrir que sus mandos trabajaban para el narcotráfico. En una paradoja que marcó su destino, estaba tan excluida y arrumbada en la última fila de la SIEDO que no fue contaminada por la corrupción imperante. Entró al cargo empapada de miedo. No quería aparecer en conferencias de prensa y en las primeras en las que participó pedía que no le tomaran fotografías de la cara. Entró en la tormenta de la “Operación Limpieza”, pero no tuvo que hacer nada, pues cuando se supo públicamente del caso ya estaba en manos del juez. Lo que sí le encargaron fue el llamado michoacanazo, la acción en que se detuvo a una treintena de políticos michoacanos por su presunta vinculación con los cárteles de la droga. Prácticamente todos los detenidos se encuentran en libertad, en parte porque no se integraron al expediente todas las pruebas de que disponían las autoridades. La jefa de la SIEDO no hizo bien su trabajo, debido a lo cual una operación judicial de gran envergadura se convirtió en un asunto meramente político. Jurídicamente, se puede argumentar que fue un fiasco. No importó en su designación. La forma como se ha prestado a la politización de casos jurídicos parece ser hoy una virtud. El caso más famoso fue el desafuero contra el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, cuando lo acusaron de haber violado la suspensión de un amparo en el predio El Encino. El caso, paradigmático en el gobierno de Vicente Fox, lo construyó el procurador Rafael Macedo de la Concha, quien responsabilizó de ello a Morales, que era la coordinadora general de Investigaciones de la PGR. El alegato de Morales en contra de López Obrador fue que al negarse a detener las obras en El Encino —un camino para conectar a un hospital en Santa Fe— había inutilizado el terreno y ocasionado graves perjuicios a los dueños de la propiedad. Para que pudiera ser juzgado ante el Ministerio Público, el Congreso lo desaforó. En vísperas de que se girara orden de aprehensión en contra de él, Fox fue persuadido del error político que estaba cometiendo —por una falta administrativa menor que alcanzaba fianza— y reculó. El desafuero de López Obrador causó el despido de Macedo de la Concha y el retiro temporal de la PGR de Morales, quien ya había abusado antes de su poder. En 2005 se le abrió una investigación por falsificación de pruebas y delitos contra la administración de justicia, por haber acusado a Benjamín Sánchez Magallán, ex coordinador de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada —antecesora de la SIEDO—, de sustracción de documentos del caso del crimen del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Morales lo acusó en 2003 de desaparecer la declaración del nuncio papal Jerónimo Prigione, por lo que lo arrestaron. Sánchez Magallán se amparó y la denunció por las irregularidades en su consignación. Tampoco importó. Morales ha probado ser funcional al Ejecutivo, como no lo fueron sus antecesores. Medina Mora renunció tras negarse a usar a la PGR políticamente y perseguir a gobernadores del PRI en vísperas de las elecciones federales de 2009. Arturo Chávez también se rehusó a politizar la justicia y mejor se fue. Morales no era la primera carta presidencial para la PGR, pero una vez consumado el relevo, dados sus antecedentes, no tendrá problema alguno, cuando sea necesario, de torcer políticamente la ley en beneficio del Ejecutivo. De ser así y el Senado no la frena, la nueva procuradora será el sueño que deseaban muchos panistas para 2012. (La Razón)

Almirante / Cuernavaca

  • Ciro Gómez Leyva. ¿Y qué más dijo el almirante? La nota se concentró, con sobrada razón periodística, en la frase de que la fuerza de los narcos mexicanos los convierte en uno de los diez ejércitos más poderosos del planeta. Pero el almirante James Winnefeld, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, dijo mucho más el miércoles en la audiencia con el Comité de Servicios Armados del Congreso de aquel país. Dedicó a México cuatro de las 16 páginas de su presentación. Aquí algunas otras frases: • “Estoy profundamente impresionado con la determinación y valentía de las distintas fuerzas mexicanas de seguridad para enfrentar al crimen organizado. Saben que lo que está en juego es el futuro de su nación.” • “He observado a las fuerzas de seguridad mexicanas trabajando con una creciente efectividad, sumando gradualmente éxito tras éxito en la tarea de desenmarañar las redes criminales.” • El Ejército y la Marina mexicanos trabajan duro para: integrar fuerzas (“Hay señales alentadoras al respecto”), actuar en el marco legal de una nación democrática, reconvertirse de fuerza tradicional en una que enfrente a este adversario criminal, y respetar los derechos humanos (“Están interesados en prestar atención a nuestras duramente aprendidas lecciones en la materia”). Remató con una frase que perfila una diplomacia renovada: “El hecho de que muchas de las familias de las fuerzas de seguridad mexicanas vivan en los lugares donde la violencia de los criminales es muy alta, sólo refuerza el respeto que sentimos por nuestros socios mexicanos”. El almirante Winnefeld cerró así el capítulo: “Y todo lo estamos haciendo con énfasis en la soberanía, dignidad y orgullo de la nación mexicana”. Nada mal después del embajador Carlos Pascual y los desvelos de WikiLeaks. (Milenio)
  • Juan Villoro. En el volcán. Hace cerca de 20 años, una amiga paseaba por La Condesa con su hija recién nacida y un desconocido se la arrebató de los brazos. Entonces ocurrió un milagro: un ciclista se detuvo, persiguió al secuestrador, recuperó a la niña y se la devolvió a la madre. Mi amiga corrió a su departamento. Minutos después regresó a la calle en busca del benefactor. No lo encontró. Los ángeles no esperan que les den las gracias. A raíz de ese hecho mis amigos se mudaron á Cuernavaca, ciudad que los capitalinos asociamos con jardines encendidos por las buganvilias, albercas azul cobalto, lluvias que tienen la cortesía de caer mientras dormimos, el sitio donde Humboldt encontró la temperatura media del paraíso y Lowry la atracción del infierno. A menos de 100 kilómetros del Distrito Federal, Cuernavaca ha sido la versión más próxima de la calma. La forma en que esto ha cambiado compite con las tramas del cine gore. La muerte de Arturo Beltrán Leyva en un fraccionamiento controlado por el crimen organizado reveló que la capital de Morelos no es un lugar de descanso. Poco a poco, la violencia ha dejado de ocurrir en “otra parte” para acercarse a nuestra vida. Las granadas arrojadas en una plaza de Morelia durante la celebración del Grito de Independencia, las carreteras cerradas en Monterrey, los jóvenes acribillados en una fiesta en Ciudad Juárez y los narcomensajes recibidos en cuentas privadas de correo electrónico en Mazatlán, Tampico y otras ciudades son atentados contra la población civil. El narco ha pasado a una fase de terrorismo. La difusión del miedo es parte de su estrategia. El año pasado estuve en Cuernavaca para presentar un libro de la editorial La Ratona Cartonera. Esa noche conocí a personas pacíficas que sólo podían hablar de la violencia. Días antes habían recibido narcomails que instaban a no salir de casa Las autoridades no dieron una respuesta tranquilizadora: recomendaron que, por si acaso, no contradijeran los mensajes. Después de hablar de literatura, cada quien compartió una atrocidad. Una mujer había ido a dejar la basura y algo le llamó la atención en una bolsa: era un cuerpo mutilado. Otra había visto un cuerpo colgado de un poste en el estacionamiento de un supermercado. Un amigo había recibido una llamada de un “ingeniero” que dijo tener una fotografía tomada por presuntos secuestradores donde los rostros de los hijos habían sido señalados con círculos rojos. A continuación, pidió una cantidad para impedir el secuestro. Por su parte, una pareja comentó que todos los días una señora se apostaba en su calle; llegaba con una silla y se sentaba a anotar placas y modelos de automóviles. Le preguntaron para quién trabajaba y contestó: “No puedo decirles”. Otro amigo contó que había vivido en Morelia, donde puso un café con música de trova. Lo cerró cuando un emisario de La Familia le pidió cuota para seguir operando. En Cuernavaca abrió otro negocio y se encontró con la misma petición, pero de un grupo delictivo distinto. Los asistentes a la presentación se sentían inermes y temían lo peor: “la próxima víctima puede estar entre nosotros”, comentó una señora. El asesinato de Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta Javier Sicilia, cumplió esa trágica conjetura. Si un estudiante de 24 años, con buena formación y valores éticos, es víctima del horror, todos estamos señalados. Ya antes, estudiantes del Tec de Monterrey y de Ciudad Juárez han padecido la violencia Javier Sicilia es un extraordinario hombre de fe; pero no hay sistema de creencias, por sólido que sea, que prepare para el calvario actual. Aunque no se reveló el contenido del mensaje que acompañaba a los siete asesinados en Cuernavaca, se rumora que los acusaba de hacer denuncias a la policía ¿Cómo debemos actuar al ser testigos de un ilícito? En la película El infierno, Daniel Giménez Cacho encama a un político que solicita información para atrapar villanos: “Nuestro presidente quiere un país de soplones”, bromea. Cuando un sicario le pasa un dato, descubre que el político era espía del narco. Resulta imprescindible reflexionar sobre el peso social de las denuncias. El narco no quiere interferencias; criminaliza a las víctimas; culpa al denunciante de su propia muerte Hace unos días, el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia abordó un tema largamente pospuesto: la actitud de los medios ante la violencia. Se trata de algo decisivo porque la difusión del horror hace fuerte al narcotráfico. Sin embargo, el documento es endeble. Uno de sus puntos más cuestionables es el de alentar a los ciudadanos a hacer denuncias. Aunque se especifique que no deben ponerse en riesgo, se delega en ellos la doble responsabilidad de informar y protegerse No somos nosotros quienes debemos señalar y perseguir a los delincuentes. Además, la denuncia anónima se presta para la fabricación de culpables. ¿Y qué garantiza que siga siendo anónima? Mientras el terror se vuelve cada vez más próximo, Calderón aumenta sus gastos de propaganda en 300 por ciento. Sus autoelogios agravan el espanto. (Reforma)
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