Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • SAT prepara programa para combatir informalidad
  • Debemos crecer el crédito,  no desbocarnos: ABM
  • 2 puntos de preocupación en torno a Basilea III
  • Aumentan riesgos inflacionarios: JP Morgan
  • Huatulco, lejos de tener conexión carretera
  • Tianguis turístico itinerante crea nueva división
  • Prevén que Televisa comprará a más cableras
  • Magro crecimiento del PIB manufacturero
  • Apoyará SE a desarrolladores de software
  • 52% de PEA se empleó en economía informal
  • Precio de la tortilla aumentó 433% en 10 años

Seguridad /Justicia / Salud

  • CNDH: casi 9 mil muertos sin identificar
  • CNDH: hay 5 mil 397 extraviados en 5 años
  • Se extiende el fuego; van 5 mil 67 incendios
  • Cartel de Sinaloa lavó 378 mil mdd en EU

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Javier Lozano, “non grato” en Veracruz: Duarte
  • Arropa la dirigencia del PRD a Encinas
  • Primero el programa, luego el gallo: Beltrones
  • Panistas blindan a Bravo Mena en Toluca
  • Eruviel propone no abonar a campañas negras
  • Calderón prepara la guerra sucia
 

Solos en la playa 

TITULARES DEL DÍA
Financiero México, en la ruta de la recuperación
Economista Deben 3 estados más que su ingreso federal
Reforma Estrellan proyecto carretero
Universal Concentran fuerzas partidos en Edomex
Jornada Fueron con todo AN y PRI contra AMLO
Milenio Busca NL policías….¡en otros estados¡
Excélsior Zambrano pide unión…. con Encinas
Sol de México PIB de 4% este año y de 4.2% en 2012: Hacienda
Crónica Talan 600 árboles para abrir brecha a Supervía
La Razón Encinas va por Edomex, pero vive y vota en DF
Impacto Diario Beltrones reta a partidos a debatir el 2012

 

Calderón trata de judicializar la política: Francisco Rojas. El coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Francisco Rojas, afirmó que el relevo de mando en la Procuraduría General de la República responde a la intención presidencial de “judicializar la política y ganar las elecciones venideras, en una riesgosa aventura para mantener el poder”. Recordó que el ex mandatario Vicente Fox intentó eliminar de la vida pública a candidatos de oposición a nivel federal y estatal, y sostuvo que el presidente Felipe Calderón ha seguido la misma táctica. No obstante, advirtió, “las condiciones son distintas y en la actualidad difícilmente el país puede soportar los efectos devastadores de la combinación de una crisis de seguridad con una crisis política, derivada de su obsesión por conservar el poder”. Rojas denunció así que la renuncia del ex procurador Arturo Chávez, así como la postulación de Marisela Morales para sustituirlo en el cargo, tienen claros fines políticos. “Hasta el momento, el titular del Ejecutivo Federal no ha dado una explicación satisfactoria sobre las razones del cambio, dado que la gestión del fiscal relevado se caracterizó por la responsabilidad, la prudencia y la sobriedad que requería el ejercicio de su delicado encargo, sobre todo cuando la PGR es la instancia responsable de ejercer la procuración de la justicia”, puntualizó. El líder parlamentario de los diputados federales del PRI alertó, en ese contexto, sobre la gravedad de que se desvíen las funciones de la fiscalía hacia actividades políticas, y peor aún “cuando el país vive la mayor crisis de seguridad pública en tiempos de paz”.(Milenio) phantom 

Pobres / Jóvenes

  • José Luis Reyna. México no es un país de clase media; es de pobres. La semana pasada, Felipe Calderón afirmó, como hipótesis, que la “clase media es mayoría en México. “De acuerdo con el primer mandatario, en “los últimos diez años, la condición de vida (de la sociedad mexicana) ha cambiado (…) y mejorado” de manera significativa (MILENIO Diario, 29/III/11). Interpretando su hipótesis se desprende que los regímenes panistas han abatido muchos rezagos de la sociedad mexicana que venían de tiempo atrás; un antes y un después. Sin embargo, algunas cifras oficiales no se alinean con la hipótesis presidencial. Éstas no son suficientes para enarbolar la idea de que en México “se ha fortalecido la clase media”. Ojalá esa fuera la realidad pero, infortunadamente, los datos disponible sustentan lo contrario. La concentración del ingreso prevalece, pese que ha habido una mejoría en el índice Gini que mide el grado de desigualdad; éste ha experimentado una leve disminución. Con base en datos del INEGI, entre 2000 y 2005 dicho indicador pasó de 48.0 a 45.3, síntoma de cierta recuperación. Sin embargo, para poner una referencia temporal, en 2008, 50 por ciento de los hogares más pobres de México recibieron 18 por ciento de los ingresos trimestrales corrientes promedio que se produjeron durante todo ese año. En contraste, 20 por ciento más acaudalado se benefició con más de 52 por ciento de esos ingresos durante el mismo año (Anexo Estadístico del III Informe Presidencial, p. 252). Habría que añadir que en 2008 todavía no se resentían los efectos devastadores de la crisis global, cuyas huellas se reflejaron hasta 2009: devastadores. La desigualdad persiste. En el año 2000 la distancia entre el 10 por ciento más pobre y el 10 por ciento más rico era de 34 veces. En 2008 esa diferencia se redujo a 27, lo que avala la mejoría relativa a la que ya se hizo alusión. Pese a todo, la brecha entre los extremos de la estructura social mexicana es abismal, ya que los más ricos ganan, en promedio, 27 veces más que los que menos tienen. En los países nórdicos la diferencia, en promedio, es de nueve veces. Los ingresos más altos se concentran en las zonas urbanas. Ir al México rural, a ese México profundo cuya realidad lacera, desvanecería la idea de que en los dos últimos lustros se haya abatido, de manera significativa, la pobreza. Esto impediría afirmar que el país es mayoritariamente de clase media. No lo éramos, no lo somos. Un dato adicional refuerza el punto anterior: La Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ha construido un indicador que mide la proporción de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo. En el primer trimestre de 2005, que es la base del índice, parte de un valor de 1.0. En el cuarto trimestre de 2010 el mismo se disparó a casi 1.2. En otras palabras, ha habido un incremento de casi 20 por ciento de pobreza laboral en el lapso 2005-2010. La pobreza está viva; no cede. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (Cepal), entre 2007 y 2008, “la indigencia mostró un aumento generalizado, ya que solamente Brasil, Paraguay y Perú lograron reducciones (en ese rubro) de alrededor de un punto porcentual”. Estos países, de acuerdo con la misma fuente, contrastan con los aumentos registrados en Ecuador, México y Venezuela que incrementaron su nivel de indigencia entre 1.4 y 2.5 puntos porcentuales. No hay duda de que el gobierno mexicano está definiendo una estrategia para combatir la pobreza, ya sea extrema, alimentaria o patrimonial. El problema es que, pese al esfuerzo que se despliega, la pobreza no disminuye y, a la par, puede decirse que las políticas públicas que define el Estado mexicano para abatirla no son suficientes para enfrentar el problema. Felipe Calderón nos dice, con base en los datos del censo de 2010, que 43 por ciento de las viviendas cuentan con línea telefónica. Habría que añadir que 4 de cada cinco mexicanos, de todas las clases sociales, disponen de un celular y, ese indicador, no permite inferir que sus poseedores no sean pobres y muy probablemente indigentes. Que 29 por ciento de los hogares tiene computadora. Que 44 por ciento de los mexicanos tiene un automóvil. ¿Son datos que permiten concluir que México es clasemediero? Ha habido alguna mejoría en algunas regiones y en algunos segmentos de la sociedad. Sin embargo, la misma no permite inferir ni el fortalecimiento de la clase media ni que ésta sea mayoritaria. La clase media mexicana, independientemente de cómo sea definida (por ingreso, ocupación, educación o una combinatoria de estos factores) no disfruta de una calidad de vida aceptable. Recuérdese lo dicho por el secretario de Hacienda, de que seis mil pesos son suficientes para pagar una hipoteca, un crédito de automóvil y enviar a los hijos a colegios privados. Esta es la concepción de clase media del régimen. Esta es, en realidad, la definición de clase media del régimen calderonista. Las cifras que contiene el Anexo Estadístico del III Informe del Gobierno de Calderón dicen lo siguiente para 2008: hay una pequeña clase media, (los deciles VIII y IX) cuyos ingresos promedios son respectivamente de 10 mil y 14 mil pesos: esto equivale a 20 por ciento de la población que trabaja. Las cifras del Censo de Población de 2010 complementan lo anterior: 50 por ciento de la población ocupada gana tres salarios mínimos o menos al mes (alrededor de 4 mil 800 pesos o menos). En tanto los que ganan más de diez salarios mínimos (18 mil pesos) representan tan sólo 4.3 de la población ocupada. Queda entonces como pregunta la siguiente: ¿con base en estos datos puede decirse que como somos un país de clase media? El lector puede desprender sus conclusiones. En mi opinión, estamos lejos de ser ese país descrito por el Presidente; tal vez interpretó los datos de otro país. Nota: consúltense los artículos de Jorge Medina y Héctor Ramírez del Razo publicados en el suplemento Milenio Campus, 31/III/11. (Milenio)
  • Andrés Oppenheimer. Buscan solucionar la crisis de jóvenes desempleados de Latinoamérica. México no es Libia, ni Egipto ni Túnez, pero tiene algo en común con ellos: una enorme masa de jóvenes desempleados que está en el centro de la violencia que afecta a estos países. En África del Norte, los jóvenes sin trabajo están encabezando las revoluciones. En México, ellos no tienen una agenda política, pero participan en la violencia relacionada con las drogas, que ha cobrado más de 30 mil vidas en los últimos cuatro años. Ahora, el silencioso ejército de jóvenes mexicanos que ni estudian ni trabaja (conocidos aquí como los “ninis”) acaparan los grandes titulares. La noticia del día es una propuesta controvertida de César Duarte Jáquez, Gobernador de Chihuahua, estado norteño afectado por la violencia, de que los “ninis” mexicanos sean enlistados por tres años en el servicio militar con paga. Duarte señala que eso alejaría a los jovencitos desempleados de las calles, les permitiría ganar un salario y a tener acceso a programas de educación subsidiados del Ejército. Muchos de los jóvenes soldados incluso empezarían una carrera permanente en las Fuerzas Armadas, señala La propuesta del Gobernador provocó una avalancha de críticas de legisladores federales y periodistas. Algunos dijeron que inundaría el Ejército con miembros de los grupos de narcotraficantes. Otros dicen que solamente ayudaría a darle a millones de jóvenes desempleados entrenamiento militar que más tarde usarían al servicio de los cárteles de las drogas. Sin embargo, la propuesta del Gobernador de Chihuahua ha llamado la atención nacional a un problema que perjudica no solamente a México, sino a toda Latinoamérica. De acuerdo con nuevos datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen 20 millones de jóvenes en Latinoamérica que ni estudian ni trabajan. Del total de “ninis” de la región, 16 millones ni siquiera buscan trabajo, en muchos casos porque han perdido la esperanza de encontrarlo. A nivel nacional, el porcentaje de jóvenes entre 15 y 24 años que ni estudian ni trabajan es de 28 por ciento en Colombia, 24 por ciento en El Salvador, 21 por ciento en México, 20 por ciento en Perú, 19 por ciento en Argentina y 17 por ciento en Chile La cifra de Argentina se queda corta, porque solamente mide el desempleo juvenil urbano, señalan funcionarios de la OIT. “Al igual que en África del Norte, el desempleo juvenil es un problema serio en Latinoamérica”, me dijo Guillermo Dema, experto en desempleo juvenil de la ILO. “El hecho de que haya tantos ”ninis” tiene importantes consecuencias en la gobernabilidad y la democracia de los países”. ¿Qué se debe hacer? Entre los muchos programas interesantes para alejar a estos jóvenes de las calles está el plan “Prepa-Sí” de la Ciudad de México. Ofrece 45 dólares mensuales a los estudiantes de preparatoria que sigan en la escuela, y hasta 65 dólares al mes si obtienen nueves o dieces. “Esencialmente, les pagamos para que estudien”, señala Mario Delgado Carrillo, Secretario de Educación de la Ciudad de México. “Hemos reducido la tasa de deserción de preparatoria del 20 por ciento al 6 por ciento en los últimos tres años. Y las calificaciones de los estudiantes han subido de un promedio de 7.2 a 8.3 durante el mismo periodo”. Según el programa, el dinero se les da a los estudiantes, no a sus padres, a través de una tarjeta bancaria, lo cual también ayuda a los estudiantes a aprender a manejar sus propias cuentas bancarias. Todos los estudiantes de las escuelas públicas de la Ciudad de México reciben este estipendio, señaló Delgado. Otro programa interesante que tiene lugar en 11 países latinoamericanos es “A Ganar”, financiado en parte por el Banco Interamericano de Desarrollo. Utiliza al fútbol soccer y a otros deportes de equipo como gancho para poner a los jóvenes marginados bajo la supervisión de “entrenadores” quienes los animan a aprender nuevas habilidades o reingresar al sistema escolar. El programa planea entrenar a 5 mil 400 jóvenes en los próximos dos años, un número relativamente pequeño de los “ninis” de la región. Mi opinión: Además de los planes económicos para aumentar el empleo juvenil, la mayoría de los países de Latinoamérica (y también Estados Unidos) necesita una reestructuración masiva de sus sistemas universitarios para crear escuelas vocacionales de dos años o colegios comunitarios que produzcan mecánicos automotrices, eléctricos y otros técnicos certificados. La mayoría de las universidades latinoamericanas ofrece solamente carreras tradicionales de 5 años, como leyes o medicina En Singapur, quedé sorprendido de ver que las escuelas vocacionales estatales con frecuencia están mejor financiadas que las universidades. Un 25 por ciento de los jóvenes de Singapur asisten a escuelas vocacionales sumamente sofisticadas de ese país, el 90 por ciento de sus graduados consigue trabajo. ¿Por qué no crear más escuelas vocacionales de dos años, y dar a los estudiantes incentivos económicos, como en las preparatorias de la Ciudad de México? Esa sería una buena receta para empezar a reducir el número de “ninis” de Latinoamérica. (Reforma)

PAN / Despresidencialización

  • Raymundo Riva Palacio. Rebelión en el PAN. Los panistas se pintaron de guerra. El miércoles pasado, en la comida semanal en Los Pinos del presidente Felipe Calderón con los líderes de su partido, estalló una bomba que está claro que fue por la insensibilidad cretina probada de Cecilia Romero, que como secretaria general del PAN representa los intereses de la extrema derecha del instituto, pero que cayó en un momento conveniente para dejar muy mal parado al Presidente y socializar el conflicto que viene escalando en el pináculo del poder. Romero enfureció a Los Pinos al declarar que el PAN acaba de recibir instrucciones del Presidente para insistir en la alianza electoral en el Estado de México con el PRD. El secretario particular del Presidente, Roberto Gil, quien había estado presente en la comida, rechazó y negó lo dicho por Romero. En privado le endilgaron numerosos epítetos por su desliz, pero no más. La molestia subió cuando el secretario de Acción y Gobierno del PAN, Juan Molinar, que sí entiende de comunicación política, afirmó que se había equivocado, pero no había mentido. El episodio ha sido visto en la prensa como un teléfono descompuesto. Si bien es posible, visto en forma aislada, el encono en la retórica usada desnudó el conflicto entre la actual dirigencia del PAN y el presidente Calderón, que ha llegado al extremo en el que Gustavo Madero, líder nacional del partido, se encuentra prácticamente sin comunicación con el Presidente, en una falta de relación política que perjudica al resto de la operación del partido. Calderón parece no asimilar el costo de haberse mantenido al margen hasta el último minuto en la elección para presidente del PAN. Cuando intervino, en la víspera de la votación para apoyar a Gil, los grupos políticos ya habían hecho sus acuerdos con Madero, entre los que sobresalieron las posiciones con la extrema derecha —que colocó a Romero como segunda en el partido—, y que abrieron la puerta para que se colaran al Comité Ejecutivo los enemigos del Presidente, encabezados por el senador Santiago Creel y el diputado Javier Corral. Su trato se distanció más por la percepción en Los Pinos de falta de capacidad política de Madero para operar y enfrentar a los líderes de los otros partidos, y todavía lo critican por haber sido arrasado por el presidente del PRI, Humberto Moreira, en un debate en televisión hace tres semanas. Como colofón, tampoco les gustó el desenlace de la frustrada alianza con el PRD en el Estado de México, donde consideran que es el PAN quien está pagando el mayor costo. La mala relación preocupa a figuras en el PAN. En una entrevista en el programa Día Uno, de Proyecto 40, el domingo, la aspirante a la candidatura presidencial, Josefina Vázquez Mota, reconoció la existencia de este conflicto —hasta ahora ningún panista lo había aceptado abiertamente— y dijo que eso no está ayudando al partido. De hecho, lo está partiendo aún más, con el creciente protagonismo de personajes y grupos adversos en todo el país. Madero no ha resultado un dirigente a modo y Calderón lo ha resentido. Cuando se energizó la sucesión presidencial entre panistas, Madero propuso que todos los aspirantes renunciaran a sus cargos e hicieran precampañas. Como respuesta directa, Calderón sugirió que para 2012 el PAN podría ir a la contienda con un candidato ciudadano. La molestia de Calderón —característica indivisible de su personalidad— aumentó la tensión con Madero. La declaración del Presidente, que pareció estar motivada por el disgusto con Madero al buscar cambiar tiempos y formas de la sucesión presidencial, provocó indignación en el Senado, donde varios legisladores, cada vez en forma más abierta, están descalificando a Calderón, que sigue perdiendo adeptos dentro del partido. Este no es un punto menor, pues la selección de candidatos será, si no se cambia el método, a través de una elección entre el casi millón de militantes y adherentes, donde resultará nominado quien tenga los mejores amarres dentro del partido. Calderón ya perdió una reciente elección, la de dirigencia nacional, y no es remoto que le repliquen la receta en la votación por la candidatura presidencial, de mantenerse la tendencia actual, ante las fricciones en el PAN que ya están perfilando una incipiente rebelión. (La Razón)
  • Germán Martínez. ¿Despresidencializacion del PAN? La “sana distancia” entre un gobierno y su partido es retórica de simulación política, es “taparle el ojo al macho”. Un buen día el presidente Ernesto Zedillo, sin darle oportunidad de opinar a los priistas, decretó ese desapego. No quería o no podía tener una relación fluida con el PRI, donde, algunos, lo rechazaban. Pronto sentenció el divorcio Presidente-partido y, erróneamente, lo asumieron otros liderazgos, sin reparar en sus consecuencias. Ahora, los priistas siempre quejumbrosos con esa actitud zedillista redaman, incongruentes, al presidente Calderón aislarse del PAN, y algunos panistas se van con la finta. Por cierto, en el PRI no miden con la misma vara una comida en Los Pinos del presidente Calderón con la dirigencia nacional del PAN; y otra reunión, en Toluca, del gobernador Peña Nieto y los aspirantes de su partido a sucederlo. Claman la “despresidencialización” del PAN; y miran para otro lado, al exigir la “desgobernización” del PRI mexiquense. La realidad es que esos cuestionamientos son viejos y bobos. En un Estado democrático y de derecho, donde el pluralismo ya venció al presidencialismo, ¿cuál es el problema de que el presidente Calderón opine, o no, sobre una alianza electoral en el Estado de México? También con igualdad de razón, ¿cuál es el reparo con el gobernador Peña y su cita con sus correligionarios para postular a su candidato? Estamos mirando a gobiernos y partidos con anteojos de la época de Luis Echeverría. ¿No hay contrapesos a los gobiernos? ¿No hay prensa libre para denunciar abusos de poder? ¿No hay autoridad para evitar la defraudación electoral? ¿No hay delitos por desviar recursos públicos a fines partidistas? ¿No hay sociedad informada? ¿En verdad, puede un gobernador imponer a la ciudadanía un sucesor? Acabamos de ver en Puebla, Oaxaca, Sinaloa, Baja California Sur que no. ¿El gobierno federal puede forzar una decisión en su partido? Vicente Fox no pudo impulsar en el PAN a su candidato hace seis años. Recientemente, el entonces secretario de Gobernación, acudió al Comité Nacional del PAN y no logró evitar la coalición electoral en Oaxaca. Marcelo Ebrard no alcanzó en el PRD ni la alianza mexiquense ni a su candidato como dirigente. No lo queremos ver, pero el poder se está alojando en ciudadanos organizados en partidos y en otras formas de organización civil que se hacen sentir, precisamente, en los recambios de gobierno, en la definición de las candidaturas. Por eso, deslindar políticamente al gobierno de su partido es avanzar en una ruta de hipocresía política. ¿Acaso no se elige un proyecto partidista, para luego examinarlo como gobierno y premiarlo o rechazarlo en las urnas en la siguiente elección? La manera de hacer rendir cuentas a un partido es verificar sus logros como gobierno. La división partido-gobierno impide esa evaluación. El partido no es un cascarón de huevo desechable sólo para empollar a un gobierno; es la garantía que tiene el ciudadano de no volverle a votar cuando falla como autoridad. La “sana distancia” enferma al gobernante de irresponsabilidad frente a los nuevos resultados electorales de su partido. Por ejemplo, al exgobernador “panista” de Aguascalientes le importó un comino la derrota del PAN. La sana distancia le regaló impunidad política. Además, el PAN y el gobierno federal no pueden caer en el garlito de la “despresidencialización”. Hay un riesgo electoral. Como ocurrió en Estados Unidos en el año 2000, cuando “todos los ”modelos de voto retrospectivo” predecían que Al Gore ganaría la elección presidencial por un cómodo margen; después de todo la economía se encontraba fuerte y las cosas en general iban bien. Sin embargo, perdió. Aparentemente los esfuerzos de Al Gore para distanciarse a sí mismo de Clinton funcionaron…” (Morris Florinay otros British Journal of Political Science), Cuando el partido en el poder se aparta de su gobierno, o éste de su partido, los militantes huelen el desconcierto; o bien, los ciudadanos el desgobierno. (Reforma)

Mentiras / Marcelo

  • Ricardo Alemán. Las diez mentiras. No es ninguna novedad descubrir que los políticos mexicanos —sean azules, tricolores o amarillos— son profesionales de la mentira. Suelen mentir cuando recorren el municipio, el estado o el país, en busca del voto, prodigando promesas que nunca cumplen: y mienten cuando se van y pagan millonadas para exaltar “su obra”. Es decir, que los políticos mexicanos —y los del mundo— mienten a sus votantes, antes, durante y después de ejercer el poder, y hasta usan la mentira como  un mal necesario: un bien de consumo generalizado que en pequeñas dosis tragan los ciudadanos y los electores, a sabiendas de que su preferido es un “profesional de la mentira”. Pero acaso valga reparar en la presencia mentirosa de un político mexicano que se lleva las palmas: fabricante de las más escandalosas mentiras en los últimos años y que, aún así, es el preferido de una clientela que gusta del consumo abundante y cotidiano de mentiras. En efecto, nos referimos a Andrés Manuel López Obrador, del que presentamos un decálogo de mentiras que, en conjunto, seguramente es difícil de superar. 1. La más reciente mentira de AMLO aún está en la memoria colectiva. Dijo tener pruebas de que Calderón le ofreció a Alejandro Encinas la candidatura al gobierno mexiquense. Si tuviera pruebas, las habría reventado y se habría alzado con un sonoro triunfo. Pero no existe nada, porque lo que buscaba era desprestigiar a Encinas, ya que el ex diputado ahora se la juega con Marcelo Ebrard. Por eso, El Rey Sol lo ha expulsado del paraíso. 2. Otra mentira memorable de AMLO —y que, por cierto, se la regresó Marcelo— fue aquella de “denme por muerto”, cuando era jefe de Gobierno y, al mismo tiempo, precandidato presidencial durante seis años. Decía que lo dieran por muerto, cuando estaba más vivo que un dolor de muelas. Hoy Marcelo Ebrard ha dicho que a él no lo den por muerto, porque él no es mentiroso. ¿A quién será la alusión? 3. No menos efectiva —y capaz de echar abajo la democracia electoral, ya que esa engañifa fue la madre de la perversa reforma electoral vigente— fue la mentira monumental del fraude. Los necios, ciegos y sordos —y, claro, los fanáticos— siguen creyendo ese cuento: mentira perversa que alimentó el demencial odio entre mexicanos. 4. La de esconder, con la complicidad de la Asamblea Legislativa, el costo y las fallas de los segundos pisos es una mentira criminal que, tarde o temprano, saldrá a la luz, porque ya son evidentes las fallas de esa vialidad y porque el financiamiento de su campaña presidencial de 2006 no se podrá guardar por mucho tiempo. 5. Una mentira que ha sido motivo de todo tipo de chascarrillos es el origen del dinero del que ha vivido AMLO por años. Si no tiene un trabajo asalariado, ¿quién le paga, cuánto le pagan, cuánto de ese dinero paga de impuestos; cuál es el origen del dinero; es dinero negro, sucio..? Podrá engañar a muchos mucho tiempo, pero no podrá engañar a todos todo el tiempo. 6. AMLO nunca ha reconocido —como aquí lo demostramos y como en el Congreso lo aceptó Manuel Camacho— que el gobierno de Salinas le pagó nueve mil millones de pesos para retirar un plantón en el Zócalo en 1993. Su discurso histórico es contra Salinas, pero ese gobierno lo corrompió. Y, mentiroso como es, siempre lo ha negado. 7. Aquí demostramos que AMLO hizo una alianza con Ernesto Zedillo, pero todo el tiempo mintió respecto de ese pacto: siempre lo negó. Igual que negó las alianzas, incluso una cuestionable con Norberto Rivera.  8. López Obrador mintió a todos cuando los videoescándalos lo exhibieron como un vulgar pillo. Incluso René Bejarano acepta en uno de esos videos que “Andrés” sabe todo y necesita el dinero. Pero además hoy se sabe que quien dejó escapar a Gustavo Ponce fue AMLO. Una mentira mayor. ¿O no? 9. ¿Por qué mintió AMLO sobre el cambio de su nombre, cuyas siglas originales eran MALO? ¿Mentirilla piadosa? 10. Todos en el PRD, desde Cuauhtémoc Cárdenas, pasando por Rosario Robles, Jesús Ortega, Manuel Camacho, Marcelo Ebrard… han padecido las mentiras de AMLO. Y todos las reconocen y hasta las recrean en sabrosas sobremesas. El rosario de mentiras de AMLO es largo, lo curioso es que muchos de sus fanáticos prefieren cerrar ojos, oídos y la razón misma. Tienen al mesías que merecen. Al tiempo. *****EN EL CAMINO. Le informo a Carlos Slim que no le debo un solo peso; que no tengo contrato con Dish. Por eso le exijo que retire de mi línea telefónica las groseras y amenazantes grabaciones que molestan las 24 horas del día. (Excélsior)

Programa / Chernobyl

  • Otto Granados. Es el programa ¿o los objetivos? Desde hace unos meses el senador Manlio Fabio Beltrones ha recuperado la consigna con la que don Jesús Reyes Heroles quiso enfrentar al presidente Echeverría a mediados de los años setenta: primero el programa y luego el candidato. En aquellos años la frase era acaso ingeniosa pero las cosas, en el mundo y en México, se han tornado de tal modo complejas que la premisa tiene que formularse necesariamente de otra manera: ¿cuáles son los objetivos concretos que queremos alcanzar dentro de una generación de quince años y, por tanto, cuál es el programa que debemos seguir, qué políticas públicas ejecutar y quién el presidente y el gobierno que pueden llevarlas a cabo? Veamos. Si bien hay evaluaciones sobre desarrollo humano, niveles de institucionalidad o calidad de la democracia que ahora se producen de manera rutinaria y dan una cierta idea de cómo van los países en esos aspectos, los verdaderos componentes del desarrollo son aquellos que pueden ser medidos con indicadores construidos a partir de datos duros. Por tanto, para integrar un enfoque políticamente eficaz que ilustre que se tienen los talentos necesarios para gobernar este país ya no basta tan solo con hacer un buen diagnóstico —de los que hay cientos— ni convocar a redactar un programa y discutirlo, sino más bien es indispensable plantearse las metas a las que México desea llegar en los próximos años. Pongamos por ejemplo algunos objetivos. Si a más tardar en el año 2025 México quiere tener un ingreso per cápita igual o superior a los 20 mil dólares (hoy de algo menos de la mitad); acortar la brecha de ingresos entre el decil más rico y el decil más pobre de la población de las 25 veces actuales a 9 veces, que es el promedio de los países de la OCDE; alcanzar una evaluación igual o superior a los 500 puntos en las tres disciplinas de la prueba educativa PISA, que ahora oscila entre 416 y 425 puntos, o alargar la esperanza de vida de 75.4 años en promedio a, digamos, 80 ¿qué es exactamente lo que hay que hacer? ¿cuánto tiene que crecer México anualmente? ¿cuáles son los niveles de inversión y productividad que se deben sostener cada año y la orientación que hay que darles? ¿Qué tipo de reformas y con qué contenido son necesarias para acercarnos a las metas? Justamente esto es lo que una porción de mexicanos demandan escuchar por parte de quienes tienen capacidad de decisión y, a partir de ello, reflexionar, pensar, debatir y acordar acciones y alternativas. De otra forma, no tendremos la claridad suficiente para concebir ni el camino ni, por ende, el horizonte. Es decir, lo fundamental son los objetivos, de los cuales deriven primero el programa, más tarde el candidato, el presidente y el gobierno y, finalmente, el liderazgo político y moral que haga posibles tales objetivos. Dicho así ¿quién se apunta? (La Razón)
  • Ciro Gómez Leyva. El Chernobyl de Moreira y la perenne adolescencia de Félix. Hay un aire fútil, frívolo, patético, en las culpas que se lanzan el presidente del PRI y el secretario de Desarrollo Social. Como necios en las mesas de café, lo único que parece importarles es ganar la discusión, salirse con la suya. Humberto Moreira comenzó su presidencia, hace un mes ya, con la atrevida idea de fijar la impresión de que hay más pobres desde que el PAN está en Los Pinos. Desconozco si esa estrategia le esté redituando frutos, pero escuchar al nuevo PRI decir que ellos sí sabrían cómo hacerlo en este tema, suena como si unos nuevos soviéticos de Chernobyl vendieran sistemas de seguridad para plantas nucleares. “Es un profesional de la mentira, qué capacidad de mentir sin hacer gestos”, lo invalida el secretario Heriberto Félix. Y a la voz de que no soportará una mentira más, pues el Censo 2010 le da la razón, se pone a hacer lo mismo que Moreira: desembarazarse: la pobreza es una herencia incontrovertible del PRI que están corrigiendo. Una década en el poder y para los panistas los culpables siguen siendo Echeverría, Zedillo et al. Son como adolescentes perennes que reniegan del padre, con poca sustancia y menos arte. Y ahí va cada uno, con su power point, disparando cifras contra el inepto de enfrente: hay más pobres, hay menos pobres… Fútil, porque desde siempre, priistas y panistas han contado con los votos para sacar adelante las reformas de probado éxito en otras naciones. Frívolo, porque han tenido los presidentes y gobernadores y alcaldes para cambiarle el rostro al país. Patético, porque basta asomarse a la ventana para ver que los pobres que allí estaban, siguen estando allí. Uno menos, uno más, allí están. (Milenio)

PRI / Pronasol

  • Jorge Fernández. El PRI de Moreira. Será diferente, por perfil, por generación, por expectativas, pero sobre todo por estilo. El PRI de Humberto Moreira será distinto al de Beatriz Paredes. Sobrará quien diga que un partido tan añejo como el PRI ya no puede cambiar, que para mal o para bien, ya tiene una genética tan marcada que ningún dirigente puede transformarla. En parte es verdad, pero sólo en parte: el PRI, en esta última década, desde que perdió el poder, ha tratado de encontrarse, de adecuar esa genética a una nueva realidad. Y ahora que se acerca una elección en la que tiene posibilidades reales de regresar al gobierno, ha tratado de aprender de sus errores, aunque muchas veces le termine ganando la soberbia o la convicción de que el poder es su destino ineludible. Perdió en 2000 porque no comprendió el momento, porque actuó como siempre lo había hecho pese a venir de una etapa de violencia inédita: quienes se escandalizan de la violencia actual, desde todo punto de vista terrible, ¿olvidan que la génesis de ese México brutal estuvo en 1993 y 1994?, ¿que allí murieron hombres y mujeres, un cardenal, un candidato presidencial, un líder del Congreso, que hubo un levantamiento armado, que se vivió la peor crisis económica de la historia contemporánea, que a todo ello le siguió una escandalosa ola de acusaciones y rumores y que prácticamente todos los personajes que participaron en esas historias, en el PRI, en el PAN y en el PRD, siguen vigentes y actuando? Dejó en la presidencia del partido a Dulce María Sauri para intentar recoger los pedazos que habían quedado de aquella derrota, pensando que el nuevo régimen lo aniquilaría. Pero no fue así: tuvo tiempo y espacio para comenzar otra vez. Eligió como su primer presidente en la transición al hombre que se había opuesto a Zedillo, a Roberto Madrazo. Representaba, sobre todo, el PRI que buscaba la revancha. Y Madrazo no era un mal dirigente, pese a sus negativos, para un PRI que se quería mucho más combativo por una parte y constructor de nuevos acuerdos por la otra. Madrazo llegó a la presidencia del PRI acompañado, ahora también ese dato se suele olvidar, por Elba Esther Gordillo. Juntos le ganaron por un puñado de votos a Beatriz Paredes. Pero el PRI no aprendió de sus errores. Pasada la elección de hace seis años del Estado de México y con una serie de victorias electorales en serie, decidieron los priistas que ya era hora de regresar al poder. Y quisieron hacerlo a la antigüita. Madrazo nunca comprendió que no tenía viabilidad como candidato, que no alcanzaba el ser postulado sino que se tenía que ganar la elección. El PRI tampoco entendió que, dividido, nunca tendría posibilidades. Y se rompió: Madrazo y Elba Esther tomaron cada uno su camino, se creó el Tucom, y dentro de esa alianza antimadracista otro hombre que tendría que haber entendido que no tenía perfil para ser candidato presidencial, Arturo Montiel, decidió que sí quería y podía. Reventó ese acuerdo, marginó a quien era entonces la mejor opción del priismo, Enrique Jackson, terminó siendo Madrazo el candidato y el PRI hizo la peor elección de su historia. Una nueva vuelta de tuerca, un nuevo sexenio en la oposición, le abrió una vez más la puerta a Beatriz Paredes. Y regresaron nuevamente los triunfos electorales y las expectativas, sobre todo luego de la elección intermedia de 2009. Pero al año siguiente una vez más la ambición y el futurismo volvieron a irrumpir en el priismo. No era verdad que cualquier candidato podía vencer, no era verdad que con operación se ganaban las elecciones en los diferentes estados, no era verdad que el agua panista y el aceite perredista no se podían mezclar para tratar de derrotar juntos al PRI. Los gobernadores optaron por candidatos poco competitivos, pensaron en su sucesión y no en la elección, en sus intereses y no en el mejor candidato. Y vinieron derrotas en Puebla, Oaxaca, Sinaloa, sustos en Durango, Hidalgo, Veracruz. Un candidato asesinado en Tamaulipas. Es verdad que esas alianzas no son del todo congruentes, que les falta programa, que no se reflejan en agendas legislativas… pero ganan elecciones. Y ante la renovación de su dirigencia, el PRI decidió dar una nueva vuelta de tuerca, tratar de evitar el error de 2005 y 2006. Humberto Moreira fue un gobernador controvertido, debatido, pero también, a su estilo, exitoso. Implica un lazo fuerte de la dirigencia partidaria con Peña Nieto, pero también una aceptación de Beltrones (y si Humberto no lo entendiera así estaría cometiendo un error: la ruptura Peña-Beltrones sería tanto o más costosa hoy para el PRI que la de Madrazo-Elba de hace seis años), una suerte de regreso en otros términos y condiciones de Gordillo a una hipotética alianza con Peña o con otros candidatos locales del PRI. Moreira comenzó como presidente electo del PRI con un activismo muy fuerte. Comprendió rápidamente que ese camino sólo le permitía asumir costos y no representaba beneficios. Postergó el protagonismo hasta el día de hoy. Le tocará procesar la candidatura del Estado de México y las elecciones de Nayarit, Michoacán y su natal Coahuila, donde su hermano Rubén deberá enfrentar una coalición PAN-PRD. Allí se definirá su estilo y el futuro del PRI. (Excélsior)
  • Carlos Ramírez. PRI prepara regreso de Salinas. Pobreza: y revivir el Pronasol. La campaña organizada por el PRI contra la pobreza y los programas sociales de los dos gobiernos federales panistas tiene la nada oculta intención de preparar el regreso de Carlos Salinas de Gortari y del Pronasol en el 2012 priista. Sin oferta política seria, cargando aún con las pérdidas sociales por la larguísima crisis económica 1973-2000 y con el fardo del colapso devaluatorio de 1994 que llevó al alza criminal de tasas de interés en 1995 provocando no sólo menor bienestar sino pérdidas de bienes de los ciudadanos, el PRI se ha aferrado al Pronasol salinista como la única propuesta de corto plazo. Lo único malo es que el saldo de la política económica salinista no debe medirse sólo por los pasivos sociales provocados en los dos sexenios en los que Salinas operó la política económica y social -el de Miguel de la Madrid y su propio sexenio-, sino en el hecho mucho más grave: con el tratado de comercio libre, Salinas desmanteló la política del desarrollo nacional, subordinó la economía de México a las necesidades de los Estados Unidos y liquidó el proyecto social-histórico del PRI, el Estado y la Constitución. El resultado fue el agotamiento del proyecto nacional de desarrollo y la llegada del PAN a la presidencia de la República por las tres herencias del PRI: corrupción, represión y pobreza. El punto máximo de empobrecimiento de la sociedad ocurrió en 1995 por la confluencia de la política económica de Salinas como responsable directa de la devaluación del 20 de diciembre de 1994 y el neoliberalismo doctrinario y absolutista de Zedillo en 1995 para aumentar las tasas de interés y salvar a los bancos a través de los pagarés que operan como lastre del presupuesto. El largo ciclo de las políticas económicas y de desarrollo de 1953 a 2000, de la devaluación a la derrota presidencial del PRI, está dividido en tres etapas: la del crecimiento sostenido y con bienestar social de 1954 a 1970, con tasas anuales de inflación de 2% y PIB de 6%; la del populismo 1971-1982 con ciclos de inflación-devaluación y desperdicio de la riqueza petrolera, y la del neoliberalismo de 1983-2000 en que el país privilegió el Consenso de Washington, disminuyó la responsabilidad del Estado y empobreció a los mexicanos. De estas tres etapas, el PRI va a presentar en el 2012 como programa de gobierno sólo el salinismo neoliberal y el Pronasol que suplantó a la verdadera política social de desarrollo. Pero las cifras de los sexenios neoliberales -1983-2000- revelan que en esa fase se destruyó el bienestar social, se aumentaron los pobres y se entregó el país al mercado: el PIB promedio anual en ese ciclo fue de 2.4%, contra el 6 del periodo anterior. Y la pobreza fue producto del aumento de la inflación y la baja en los salarios. La inflación en los sexenios priistas del periodo populista y neoliberal fue alta: 15% promedio anual con Echeverría, 30% con López Portillo, 86% con De la Madrid y Salinas como operador económico, 15.9% en el salinismo y 22% con Zedillo. De acuerdo con la relación de salario mínimo entre inflación, la tasa sexenal de nivel de vida en el periodo 1970-2000 fue negativa: -8.53 con Echeverría, -80.18 con López Portillo, -44.61 con De la Madrid, -21.51 con Salinas y -23.35 con Zedillo. Fueron los años del empobrecimiento. La pobreza en México, por tanto, fue consecuencia de la política económica populista y neoliberal de los gobiernos priistas de 1970 al 2000. La política económica tuvo una estrategia: primero aumentar gasto irresponsablemente generando inflación y devaluación (LEA, JLP) y luego siguiendo la doctrina neoliberal de Milton Friedman: bajar la inflación con control salarial y abriendo la frontera a la libre importación (MMH, CSG y EZPL). Por tanto, la pobreza social en México fue producto de la crisis priista del desarrollo (1970-1982) y por la política neoliberal y de comercio libre con los EU (1983-2000). El debate abierto por el PRI sobre la pobreza tiene que revisar primero a los últimos treinta años del PRI en el poder. Salinas pudo profundizar neoliberalismo y aplicar el Consenso de Washington manteniendo controlada a la población con el Pronasol en su perfil de obra municipal y una coartada mediática y la incorporación de la sociedad con aportación en efectivo o trabajo de obra. Ahora Salinas viene de regreso con el PRI. Y para ello está preparando, a través del PRI, un debate sobre la pobreza y contra los programas sociales panistas, por cierto construido a partir del Pronasol salinista. En este contexto, el debate abierto por el PRI sobre la pobreza es una extraordinaria oportunidad para que el PAN endose las cifras del empobrecimiento. Las grandes crisis de los gobiernos priistas empobrecieron a los mexicanos. Un dato es revelador: el tipo de cambio, factor que ha definido la política económica y la crisis, pasó de 12.50 pesos por dólar en 1970 a 9 mil 600 pesos con Zedillo, con los tres ceros que Salinas le quitó al peso para hacerlo simbólicamente fuerte, una devaluación de 7 mil 700. La revisión de los ciclos populista y neoliberal de los gobiernos priistas podrían recordarle a los mexicanos por qué perdió el PRI y por qué las políticas económicas en ambos periodos no sólo empobrecieron a los mexicanos sino que desmantelaron las políticas sociales que había creado el otro PRI, el PRI de los compromisos sociales. El PRI de Echeverría y López Portillo destrozó el equilibrio social y el PRI de De la Madrid, Salinas y Zedillo impuso el mercado sobre el Estado. El saldo final fue el aumento de pobres. El poder de compra en el 2000 era de apenas el 30% que tenía en 1970, sin necesidad de botellitas de aceite ni cajas. Con el debate, el PRI quiere nada más abrir la puerta para el regreso de Salinas y del Pronasol salinista en el 2012. (Financiero)

Edomex / Ilegal

  • Gerardo Viloria. Caras largas. El Estado de México vive tiempos electorales inéditos. Veamos: Campañas políticas que se desarrollarán en 45 días; propuesta de coalición política entre PRD-PAN, que siendo aceptada por la ciudadanía, AMLO, no la admitió; partidos políticos PAN y PRD, sin definir aún candidatos; PRI postulando por vez primera a un precandidato del denominado Valle de México; y, donde la oposición política PRD (fuerzas de izquierda) y PAN (presidente FELIPE CALDERON) busca afanosamente derribar al puntero en la carrera presidencial de 2012, ENRIQUE PEÑA NIETO. En la fecha en que el PRI dio a conocer que ERUVIEL ÁVILA, sería su candidato para las elecciones del 3 de julio, se observaron caras largas de algunos de los aspirantes que no obtuvieron la designación. Sin embargo, pasado ese momento natural, y encontrándose un PRI unido y fortalecido, se percibe a un ERUVIEL ÁVILA, solo, desconcertado y sin abrigo en su discurso. Desconcierto. Respecto a otras fuerzas del PRI, se aprecia a un candidato suplicante: “Necesito de ustedes…de sus equipos. Este es un proyecto incluyente en el que todos cabemos y somos indispensables”. Sin necesidad en Tlalnepantla advierte: esta no es una contienda entre los habitantes del Valle de México y los del Valle de Toluca. En Atlacomulco solicita lo acepten como “hijo adoptivo”, y enfatiza que todos los ex mandatarios de la entidad -cuya mayoría ha surgido de esa área geográfica- han sido solidarios con su postulación y niega divisiones. Ante la soberbia de algunos militantes, pide: “Sin triunfalismos y con humildad, salgamos a las calles, escuchemos a la gente, hablemos y convenzamos que el PRI es la mejor opción para el estado”. Y, de cara a las declaraciones degradantes de la oposición trata de debilitarlas y disminuirlas, lo cual no es rentable. El buen éxito del entonces candidato PEÑA NIETO, fue nunca confrontarlas. ERUVIEL ÁVILA VILLEGAS, es sin duda, el mejor aspirante a suceder al actual mandatario mexiquense. Hay elementos que favorecen su posible triunfo. Es un hombre público, sencillo, carismático, triunfador con experiencia política, propuesta de campaña y decisión de trabajar con responsabilidad en beneficio de la sociedad. Lo respalda la estructura, fuerza y unidad del PRI así como trabajo, prestigio y popularidad del más aceptado gobernante mexiquense, ENRIQUE PEÑA NIETO. Sin embargo, este es un tiempo de sobresaltos, agobios y empeños. Frente a esta situación, no caben improvisaciones, mucho menos ocurrencias. Se debe notar madurez y compromiso a favor de la unidad por parte de todos los priistas; advertir con visión periférica, sin desdén ni soberbia la agresiva estrategia de la oposición donde por los amarillos están: MANUEL CAMACHO SOLIS, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, MARCELO EBRARD, con amplios recursos económicos y humanos, así como importantes intelectuales; y del lado de los azules, poder y obcecación presidencial; finalmente, mostrar cuidado en el discurso de ERUVIEL, ya que el hombre es él y su palabra. Sólo así, para todos, no habrá caras largas. ¿Usted qué opina? (Milenio Edomex)
  • Denise Dresser. Vitamina B-12. Increíble pero cierto. El PAN y el PRD acaban de darle una inyección de vitamina B-12 a Enrique Peña Nieto. Acaban de regalarle una dosis de energía al PRI Acaban de acelerar el proceso metabólico mediante el cual podrá regresar a Los Pinos en el 2012, Eso es precisamente lo que han logrado ambos partidos al ignorar la consulta ciudadana en el Estado de México y los resultados contundentes que arrojó. Eso es paradójicamente lo que han obtenido dos opositores desunidos al cancelar la coalición PAN-PRD allí. Al pelearse entre sí, las tribus perredistas terminan alimentando al monstruo que las devorará. Al definir a su candidato de manera adelantada para salvar la cara, los panistas le dan píldoras vitamínicas a Eruviel Ávila y a quien lo seleccionó. Al rechazar la alianza, el PAN y el PRD se encogen de manera voluntaria, mientras hacen crecer a quien es el verdadero enemigo. Un enemigo cada vez más vigoroso, gracias al suero milagroso que sus opositores le surten día tras día, error tras error. Novecientas sesenta mesas de votación instaladas por Alianza Cívica a lo largo del Estado de México, ignoradas; 198 mil 217 votos en favor de la coalición PAN-PRD con un programa de gobierno común, desechados. Declaraciones de los dos dirigentes nacionales de ambos partidos sobre los efectos vinculatorios de la auscultación, archivadas. El entusiasmo de los 2 mil 574 voluntarios que participaron en la jornada, enterrado. La buena fe de los miembros del Consejo Ciudadano que aceptaron vigilar el ejercicio, cuestionada. Y el triunfador de todo ello: un PRI con nuevo vigor, un PRI con nuevo brío, un PRI que teñirá de rojo -color de la vitamina B-12- el territorio mexiquense. La vitamina B-12 es la más compleja de todas las vitaminas y la que más trabajo cuesta construir, ya que requiere la presencia de múltiples bacterias para su síntesis. Y vaya que los lopezobradoristas, los ebrardistas y los calderonistas han puesto un gran empeño en su elaboración. ¿En qué proceso es posible encontrar a alguien como Dolores Padierna, quien denosta la alianza en el Edomex para -en la misma semana- aplaudirla en Coahuila? ¿En qué proceso es posible contemplar a alguien como Marcelo Ebrard, quien aplaude la consulta para -en la misma semana levantarle el brazo a Alejandro Encinas y declarar que el PRD sólo aceptará una coalición de izquierda? ¿En qué otro proceso es posible mirar a alguien como Andrés Manuel López Obrador, quien mancilla la reputación de su aliado incondicional -Alejandro Encinas- con tal de darle una cuchillada a la alianza? ¿En qué proceso es posible oír a la secretaria general del PAN, Cecilia Romero, hablar sobre el apoyo de Felipe Calderón a la posible coalición, para luego ver a los voceros del PAN desmintiéndola? Y así como la vitamina B-12 proviene del pescado, el pollo y los lácteos, ahora sabemos que los partidos que quieren perder elecciones la producen también. Porque el PRD puede proclamar la superación de divisiones internas que la alianza hubiera exacerbado, pero ahora queda en una posición peor. Ahora está unido para perder. Unido en tomo a AMLO pero dividido ante el PRI. Unido detrás de un solo hombre, pero dividido ante la maquinaria priista que -sin una alianza opositora- avanzará sin obstáculos. Unido con su voto duro, pero desacreditado frente a casi 200 mil ciudadanos de los cuales se ha burlado. Y el costo de este comportamiento contraproducente y contradictorio es obvio. Los números no dan para una victoria de Alejandro Encinas al frente de una coalición compuesta tan sólo por partidos y grupos de izquierda, ni para un triunfo de Luis Felipe Bravo Mena en los corredores mexiquenses que el PAN presume Al desvincularse de la alianza, los partidos de oposición en el Estado de México no sólo le dan una estocada a la ciudadanía; se la dan a sí mismos. Y Dolores Padierna -sí, aquella de la leche Betty- dirá que “defendió los principios del PRD”, mismos que ha estado dispuesta a sacrificar en Oaxaca, Puebla, Sinaloa o Coahuila. Y AMLO -sí, el de las múltiples consultas que llevó a cabo cuando gobernó el DF- dirá que ha rescatado al PRD, cuando su labor de rescate ha beneficiado principalmente al PRI. Y Marcelo Ebrard dirá que ni apoya ni critica la alianza sino todo lo contrario. Y los cínicos de siempre denostarán a la consulta ciudadana porque “de cualquier manera los partidos la iban a ignorar”, o “sólo abarco a una porción pequeña del padrón”, o era una “conjura del PAN y de Felipe Calderón”, o “tronó cuando el PRI eligió a Eruviel Ávila, ya que él iba a ser el candidato de la coalición”. Pero al pensar así ignorarán el motivo fundacional que llevó a 198 mil 217 personas a votar, a expresar su opinión, a manifestarse con la esperanza de ser escuchadas. Minarán la posibilidad de cambiar al país a partir de la participación ciudadana. Condenarán a México a permanecer atorado en las dinámicas clientelares, clientelistas y corporativas que tanto lo debilitan. Y continuarán inyectándole vitamina B-12 a alguien que, gracias a ella, tiene el copete cada vez más parado. (Reforma)
  • Pablo Hiriart. Una candidatura ilegal. Alejandro Encinas es un buen político y mejor persona, pero la legislación electoral le impide ser candidato al gobierno del Estado de México por una sencilla razón: no es de allá. De concretarse su candidatura será ilegal. La foto y la información que publica hoy este diario en su portada son concluyentes: Encinas votó en el DF. No tiene manera de acreditar una residencia en el Estado de México, cuando hace menos de dos años la acreditó en la capital del país. La ley electoral en esa entidad marca que para ser candidato al gobierno del estado se requiere una residencia mínima de cinco años, y Encinas no la tiene. Seguramente la tuvo en aquel lejano 1993, cuando contendió contra Emilio Chuayffet y Luis Felipe Bravo Mena, pero de eso han pasado 18 años. El argumento de que si en esa época pudo ser candidato ahora también lo puede ser, no es válido, porque Encinas cambió de lugar de residencia al Distrito Federal. La residencia se demuestra con la credencial de elector, y en las elecciones recientes Encinas votó en Coyoacán. Eso acaba de ocurrir. Fue en 2009. Uno reside donde está empadronado, y Encinas no lo está en la entidad que ahora quiere gobernar. Los dirigentes de los partidos políticos seguramente están pensando en la conveniencia o inconveniencia de impugnar esa candidatura. Piensan que frenar por ilegal al precandidato del PRD al gobierno del Estado de México lo convertiría en víctima. Sin embargo esto no es un asunto de conveniencia política, ni de hacer víctimas, sino de cumplir las leyes. Los que asumen un puesto de elección popular juran sobre la Constitución cumplir y hacer cumplir las leyes. ¿Para qué esa faramalla, entonces? O sea, para evitar que alguien se haga la víctima no se deben aplicar las leyes. Bonita cosa. Aquí no estamos ante un asunto interpretativo, sino que de manera flagrante se viola ley electoral del Estado de México. Encinas no puede ser candidato a gobernador. Punto. Vive en el DF. Su residencia acreditada en el padrón electoral y en su credencial del IFE indica que no vive en el Estado de México sino en el DF. Que hace años fue residente en el Estado de México, lo habilitó para ser diputado federal en dos ocasiones. Muy bien. Pero al cambiar la residencia al DF, Encinas pudo ser Jefe de Gobierno capitalino en sustitución de López Obrador, y pudo también convertirlo en habitante de la delegación Coyoacán. No se puede tener residencia en dos estados. Y Encinas la tiene aquí. Su candidatura, de concretarse, sería ilegal. (La Razón)
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