Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • IPAB terminó de administrar consecuencias de la crisis
  • Solvencia II cambiará reglas en sector asegurador
  • Oportunidad de crecer en sistema bancario: Peña
  • ABM promueve el día del ahorro infantil
  • Recuperación en recursos de las Afore
  • Televisa, interesada en Iusacell
  • MVS ofrecería banda  de alta velocidad
  • Cofetel licitará espectro para 17 estaciones de radio
  • Telcel, nueva denuncia
  • Defiende Meade meta de producción petrolera
  • TLC México-Perú, listo para firmarse
  • Necesario, crecer 8% anual: Presburger
  • En la mira del SAT, unas 215 empresas

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • En 24 ciudades  saldrán a repudiar la violencia
  • Sin avances, las investigaciones en Morelos
  • Violencia, por éxito de la narcolucha: DEA
 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados 

  • Demandará AN a 17 gobernadores priistas
  • Salinas y Gordillo se placean en Quintana Roo
  • AMLO irá a San Lázaro contra “ley Lozano”
  • Sin alianza, el PAN en riesgo: Bravo Mena
  • Gobierno de unidad en QR, ofrece Borge

 

TITULARES DEL DÍA
Financiero Banca sana y estable, diagnostica el IPAB
Economista Televisa negocia alianza con Iusacell
Reforma Negocia duopolio telefonía celular
Universal Quiero meter gol en 2012: Cordero
Jornada Controlan mexicanos la droga en EU: DEA
Milenio DEA: la violencia porque avanza lucha antinarco
Excélsior México causa desbandada de narcos: EU
Sol de México Urge cooperación más eficaz contra el narco: García Luna
Crónica Profepa frena tramo de la Supervía Poniente
La Razón Gobierno frena la Supervía hasta nuevo aviso
Impacto Diario Intereses ajenos al Edomex sabotean la alianza: Bravo Mena

 

Demandará el PAN a 17 gobernadores priistas. El dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, advirtió que presentará denuncias contra los 17 gobernadores que se reunieron a puerta cerrada con el líder del Revolucionario Institucional, Humberto Moreira, el pasado lunes. En un comunicado adelantó que instruyó al área jurídica de Acción Nacional para que presente denuncias por desvío de recursos públicos en cada una de las entidades en que gobiernan los mandatarios convocados a un encuentro en la sede nacional del tricolor. El jefe de los panistas condenó que los Ejecutivos locales hayan desatendido sus labores y utilizaran un día hábil para viajar al Distrito Federal y elaborar la estrategia electoral rumbo a 2012, lo cual -señaló- “sí es una clara injerencia en procesos electorales”. El político de Chihuahua también dio respuesta al hermano del dirigente priista, Rubén Moreira, quien fue el que detalló que se acordó en la reunión ir por la presidencia de la República y “aplastar al PAN”. “Nos tienen sin cuidado sus advertencias. Nos quedan varios meses para demostrarle a los mexicanos que el PRI significa una grave regresión para el país”, rebatió. Indicó que el propio testimonio de Moreira -cuya declaración está documentada en medios masivos de comunicación- demuestra la “clara injerencia electoral de los gobiernos estatales, cuando deberían de estar trabajando a favor de la solución de múltiples problemas y atrasos que registran sus entidades”. Madero Muñoz sostuvo que ésta es una muestra más de que los priistas insisten usar las mismas prácticas de antaño y dejar de lado sus responsabilidades para enfocarse en actividades del partido y con gastos de representación cubiertos con el erario. Pero manifestó su confianza en que los electores no olvidarán que el PRI sigue siendo “el mismo partido que implantó en México las políticas erróneas y las prácticas corruptas que tanto dañaron a los hogares mexicanos y a la economía del país”. (Reforma) 

Desigualdad

  • Jorge Fernández. No es la pobreza, es la desigualdad. El PRI, y siguiendo sus pasos el PRD, ya ha definido cuál será su principal argumento de confrontación con el gobierno federal y con el PAN de cara a las elecciones de 2012: no va a ser necesariamente la seguridad, aunque ella también participará del debate electoral, sino la pobreza, sobre lo que se ha avanzado o no en materia social en los últimos diez años, que serán 12 para el momento netamente electoral. Creo que tanto el PRI (y el PRD, aunque su lógica es otra) como el gobierno federal se equivocan al polarizar tanto sus posiciones en este tema. Ni es verdad, como dicen los priistas y repiten los perredistas, que ha aumentado la pobreza en forma significativa en los últimos diez años ni tampoco es verdad que la misma haya tenido una transformación real en la última década. Se están equivocando ambos porque están partiendo de una visión estrecha, excesivamente ideologizada de este debate, en el cual no hay forma de llegar a acuerdos. En México los programas sociales aplicados en la última década, que en realidad comenzaron desde el gobierno de Salinas de Gortari con el de Solidaridad y continuaran, con distintos esquemas, más o menos acertados, con Zedillo y Fox, han disminuido efectivamente la brecha de pobreza: no es una ocurrencia, se desprende de los datos del más reciente Censo, entre otros estudios serios del mapa social del país. No es verdad que la pobreza haya aumentado significativamente en México, incluido el hecho objetivo, que no tuvo por primera vez ninguna causa interna, de que se vivió una crisis económica de carácter mundial, donde la nación sufrió una caída histórica del PIB que, si no se hubieran tomado las medidas pertinentes, hubiera tenido costos mucho mayores aún. Ese es un dato duro, que no puede soslayarse, como tampoco se puede negar que ha habido avances en distintos ámbitos, sobre todo en salud, que marcan una diferencia con el pasado. ¿Cuál es entonces el problema? En que no somos más pobres como país, eso es falso. El problema consiste en que seguimos siendo un país profundamente desigual: esa brecha de desigualdad es la que no se ha podido cerrar. Y eso debería ser motivo de un debate serio donde confluyeran diferentes fuerzas e intenciones y no de debates televisivos bastante vacíos de sentido. Porque el punto es que, mientras no se realicen toda una serie de reformas realmente de fondo, estructurales, en el ámbito fiscal, energético, laboral, no disminuirá la desigualdad, aunque haya avances en la lucha contra la pobreza. La medida de éxito de una sociedad no se da en saber si hay más pobres o no, eso siempre resultará relativo y puede ser cuestionable porque se debatirá, en última instancia, el sistema, la forma en que se mide la pobreza. La medida del éxito está en la disminución de la brecha de desigualdad: las sociedades en donde hay mejor calidad de vida son las que tienen menores espacios entre los más pobres y los más ricos. Debido a  eso, en las naciones escandinavas hay mucho mejor calidad de vida que en Estados Unidos, por ejemplo. Y entonces es absolutamente falso, un error, colocar a países como Rusia y China e incluso, con muchos más matices, India, por ejemplo, como parámetros de desarrollo, según lo hizo hace unos días Marcelo Ebrard. Sin duda China, entre otros, es un paradigma de crecimiento económico, sin embargo, su modelo sería imposible de implementar aquí: ¿alguien se imagina a México con censura previa de prensa, radio, televisión e incluso internet, con medios sólo públicos que puedan cubrir toda la información autorizada del país más grande del mundo?, ¿alguien se imagina a México con un partido único y terminantemente prohibida cualquier oposición?, ¿alguien se imagina que sea el gobierno el que firme los contratos de producción con los inversionistas extranjeros, sin que los trabajadores tengan derecho alguno, más que el de laborar, trabajadores que incluso son contratados directamente por el gobierno, no por los empleadores, y cobran lo que acuerda estrictamente el inversionista extranjero con el gobierno?, ¿alguien quiere tener un país donde la calidad de vida y el desarrollo es una historia de triunfo para 200 millones de habitantes mientras que otros mil millones no están ni siquiera enterados de ella? Lo que esas naciones no pueden soslayar es que su crecimiento no ha impedido que se profundice la desigualdad. Y algo similar nos ocurre a nosotros. México no es más pobre, es igual de desigual que antes. Y, ante ello, más que el debate estéril, debería haber un esfuerzo global y unificado de todas las fuerzas políticas, del gobierno y de sus oposiciones. Sin embargo, en nuestro caso, la mezquindad y la cerrazón se suelen imponer sobre el simple sentido común. Pensamos siempre en la siguiente elección, jamás en la próxima generación. (Excélsior)

Política

  • Luis F. Aguilar. No es diferente la política. Ya lo sabíamos, pero las decisiones y las declaraciones de los políticos de la semana pasada, con sus ambigüedades, contradicciones y mentiras, confirman que la política no es más que otra actividad social, tan común y corriente como las demás, y no la supuesta actividad suprema, que por su grandeza de propósitos está por encima de las operaciones económicas, los trabajos materiales, las tareas intelectuales y los servicios profesionales. La semana pasada nos mostró una vez más que los políticos siguen sus intereses particulares y no los públicos o comunes, que su oportunismo los condena a ser erráticos más que consistentes, que en lugar de argumentar inventan cuentos y en lugar de ser agentes de gobernabilidad ocasionan desconfianza en el gobierno. El enredo de las alianzas y las confrontaciones provocadoras del nuevo líder del PRI contra el gobierno y el PAN confirmaron nuestra idea de que los políticos se comportan como lo hacen los comunes mortales en sus actividades y negocios. No son diferentes. Tampoco son las criaturas desinteresadas y altruistas que dicen desvelarse trabajando en favor de la soberanía nacional, el imperio de la ley, la seguridad de los ciudadanos, y por una sociedad equitativa, próspera y de bienestar universal. La idea de los políticos acerca de su actividad es tan sublime y tan socialmente necesaria, que sería inobjetable si no fuera porque pierde credibilidad apenas los políticos se ponen a hacer política. Las alianzas han sido un ejemplo de que los políticos no practican la idea sublime de política que pregonan y la que practican es tan incoherente, ambigua y oportunista, que no los coloca por encima del promedio de las gentes del país. Inspirados en sus éxitos electorales del año pasado pero con presiones internas, PAN y PRD toman la decisión de hacer una consulta ciudadana en el Estado de México acerca de la formación de una alianza política, aunque nunca supimos si sus resultados iban a ser vinculantes u optativos. La consulta arrojó resultados favorables, pero de pronto todo quedó en suspenso por varias causas: porque en las izquierdas ha habido un abrupto reacomodo de fuerzas y ahora la prioridad vital es su unidad ante el riesgo de su desplome político; porque se considera que detrás de las alianzas está el negro cerebro presidencial con el propósito institucionalmente desviado de cerrar el paso a las aspiraciones de los priístas de regresar al gobierno federal, porque el PAN carece de poder de decisión y porque existe un señor acostumbrado a afirmar sin probar, a simular y mentir, como instrumento de batalla política, que ahora declara que el Presidente ofreció directamente a Alejandro Encinas ser el candidato de la alianza En este enredo de dichos y hechos vemos que los políticos van tras sus provechos particulares como todo mundo y emplean cualquier instrumento para realizar sus fines, como lo hace la mayoría, sin importarles su valor. Hay que pinchar el globo de la autoexaltación de la política y hacer que transite de su arraigado concepto idealista hacia uno realista La glorificación del Estado, la política y el poder público se sustenta en argumentos de vario tipo que coinciden todos en acentuar la grandeza de su misión, su propósito, su función, que es la de realizar el bienestar y la seguridad de la sociedad en general. La finalidad de la política, la de realizar una sociedad buena o la mejor sociedad posible, es noble e irrefutable. Pero una acción no se constituye solo por su finalidad. El camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Las acciones son intencionales y causales, tienen un propósito y producen efectos. Por consiguiente, en política, como en cualquier actividad económica o de conocimiento y trabajo, lo que importa es que los fines de la acción se vuelvan productos reales y éstos posean atributos y componentes que sean de utilidad y provecho para las acciones de los demás grupos y personas que integran la sociedad. La “buena” política es la que elabora productos -leyes, políticas, coacciones, gasto, inversiones, bienes y servicios públicos- que son insumos útiles y valiosos para los proyectos y actividades que llevan a cabo los empresarios, trabajadores, profesionistas, intelectuales, público en general, tal como lo son los bienes y servicios que producen las empresas, los libros y artículos de los intelectuales, los servicios de los profesionistas, las obras de los artesanos y artistas. En la actividad económica y profesional se siguen fines particulares y hasta individuales, nobles o inconfesables, pero los productos y resultados que importan son los que son de utilidad social. No debe horrorizamos entonces que los políticos sean egoístas e interesados como todos los demás, a condición de que sus fines personales o grupales, aun si mezquinos, arrojen resultados concretos de la mayor utilidad posible para sus ciudadanos. Los resultados sociales concretos cuentan mucho más que los discursos sobre los sublimes fines y propósitos de los políticos. (Reforma)

Guerrero

  • Joaquín López-Dóriga. El efecto Guerrero. Ya está claro que la alianza PAN-PRD en el Estado de México ha muerto por la oposición de AMLO y la falta de un candidato que la articulara, como sucedió en Puebla y Sinaloa, pero sobre todo en Oaxaca. En estas tres entidades las coaliciones ganadoras se formaron en torno a un candidato, no como ocurre ahora donde a falta de ese abanderado aglutinador se han tenido que ir por el camino inverso de primero la alianza, luego el hombre, lo que no funciona, como ha quedado demostrado. Esto lo saben los dirigentes tanto del PAN como del PRD, que el día siguiente de la consulta, que respondió mayoritariamente a favor de dicha alianza, salieron a anunciar a sus candidatos. Gustavo Madero a Luis Felipe Bravo Mena y Jesús Zambrano, cobijado por Marcelo Ebrard, a Alejandro Encinas, quien desde el principio mantuvo su rechazo a ser candidato de la fórmula PAN-PRD o de una izquierda que excluyera a éste, es decir, PT-Convergencia-AMLO. La dirigencia del PRD ha pospuesto la decisión, pero aún cuando su Consejo Nacional dijera que sí a la alianza y fuera ratificado por su órgano estatal, aparte de la precariedad electoral de su probable candidato, no Encinas, se daría otra escisión en la izquierda, ahora al interior del sol azteca. ¿Cómo salir entonces de esta trampa si la prioridad de los partidos de oposición y del gobierno federal es derrotar al PRI, léase Enrique Peña Nieto, ahora y en 2012 a cómo dé lugar? Sólo se harían realmente competitivos si aplicaran el método Guerrero: la alianza de la izquierda con el PRD y su candidato de campaña por su lado y el candidato del PAN por el suyo, y en el límite del plazo legal Bravo Mena declinara a favor de la coalición de Encinas. Sé que suena imposible, no veo a un ex presidente del PAN declinar a favor del PRD, pero si de verdad quieren, como quieren, vencer a Peña Nieto… A menos que ya hayan asumido la línea de Peña Nieto y López Obrador, no a las alianzas, lo que facilitaría, unos dicen que garantizaría, la victoria electoral del primero. Ya es cuestión de que uno sólo tome la decisión. ***Retales. 1. PGR. Ayer se reunió con senadores del PAN Marisela Morales, propuesta presidencial como titular de la PGR. Hoy comparecerá ante comisiones. La decisión, mañana o el martes; 2. RECLAMO. En la inauguración la Convención Bancaria, en Acapulco, el presidente Calderón escuchará el reclamo del gobernador Ángel Aguirre y del alcalde Manuel Añorve, por la cancelación del Tianguis Turístico del puerto, lo que rechazan los acapulqueños; y 3. REGRESO. Guillermo Ortiz regresa mañana a la Convención Bancaria siendo el único que ha participado como secretario y subsecretario de Hacienda, gobernador del Banco de México y ahora presidente de un grupo financiero: Banorte. (Excélsior)

DEA

  • Carlos Loret. La parte personal. La parte personal El vuelo salló 40 minutos retrasado del DF. “Espero no llegar tarde” a Cancún para entrevistar a Michele Leonhart, la número uno de la DEA, la agencia antidrogas de los Estados Unidos. Ni siquiera sé cuánto tiempo me va a dar en su “agenda llena”, como la definió al momento de solicitar la entrevista su encargada de relaciones públicas. De hecho, hoy me desperté sin estar seguro de que aceptaría. Me la confirmaron como a las 9:20 am y tomé el primer avión disponible. Aterrizar, y a toda velocidad al hotel sede de la 28 Conferencia Internacional de Combate a las Drogas —dos retenes de la Policía Federal en el Bulevard Kukulkán, tres arcos de seguridad en los pasillos— y sin escala para obtener la llave de la habitación para dormir, directo a la sala de Conferencias porque en 15 minutos llegaba Leonhart y era entonces, o nunca. Cuando abrí la puerta, había un solo hombre en el frío salón con mesas acomodadas en formación herradura con el tradicional mantel verde hasta el piso: el embajador de Estados Unidos, Carlos Pascual, revisaba unos apuntes. En la Cumbre, su operación e interlocución con las autoridades de su país no es la de un “ex”. Se quedará un par de meses más en México, según acordó con su jefa, Hillary Clinton. Los recientemente divulgados cables entre la embajada de Estados Unidos y sus jefes en Washington, diseminados por WikiLeaks, cuentan que la DEA ubicó a Beltrán Leyva y dio los datos a la Sedeña; el Ejército no hizo nada y esto desesperó a nuestros vecinos, quienes la siguiente vez que ubicaron al capo optaron por colaborar con la Marina, que lo abatió en un operativo en Morelos en diciembre de 2009. La aparente resistencia militar mexicana irritó tanto a los representantes estadounidenses qué redactaron en una comunicación confidencial que el Ejército de nuestro país era, entre otras cosas, muy poco efectivo. Esta sola sugerencia de una posible deslealtad fue “la gota que derramó el vaso del presidente Calderón por la intromisión del embajador Carlos Pascual en los asuntos mexicanos”, cuenta una fuente del más alto nivel en el gobierno federal. —Presidente, creo que deberían enviar más tropas a Tamaulipas —relatan que sugirió una vez al presidente Felipe Calderón, con su marcado acento al hablar español con fluidez. —Mire, embajador, ¿usted sabe cuántos elementos tenemos? ¿De dónde quiere que los saque? —respondió en tono firme, de reclamo, casi regaño, el primer mandatario mexicano. Al Presidente no le gustaba nada el activismo del diplomático. Sus conferencias de prensa, su manejo del detalle en los temas de seguridad, sus “sugerencias”, sus declaraciones que rebotaban contra la administración Calderón hicieron que no pocas veces, confían sus cercanos, el primer mandatario se refiriera a él como “metiche”. —¿Influyó la parte personal? —pregunto a mi fuente de primera línea, en referencia a la relación de pareja entre el diplomático y la hija del coordinador del PRI en la Cámara de Diputados. Sin duda era algo que al Presidente no le gustaba. ****SACIAMORBOS La casi nueva funcionaría no llega palomeada por Estados Unidos… llega palomeadísima. Al Presidente no le gustaba nada el activismo del diplomático. Sus conferencias de prensa, su manejo del detalle en los temas de seguridad, • sus “sugerencias” hicieron que Calderón no pocas veces se refiriera a él como “metiche”. (Universal)

Morelos

  • Raymundo Riva Palacio. Morelos también sangra. El asesinato del hijo de un prominente intelectual en los suburbios de Cuernavaca hizo a muchos recordar que Morelos es un punto infectado por la violencia. Fueron siete jóvenes los que hicieron girar los ojos a un fenómeno que no ha dejado de cobrar víctimas por causa de la inseguridad pública. Tan sólo el año pasado, la Comisión Independiente de Derechos Humanos del estado reporta el asesinato de 335 personas; durante el primer trimestre de 2011 las víctimas suman 94, que de mantenerse su tendencia rebasará el total de 2010. Morelos siempre ha sido un territorio bravo por razones culturales, y con una larga historia criminal. En los 80 y los 90 Cuautla —y en cierta forma la zona de Tepoztlán— fue refugio de bandas de secuestradores. Temprano desde la década pasada se convirtió en el santuario de varios jefes del narcotráfico. Ahí vivió El Señor de los Cielos, Amado Carrillo, jefe del cártel de Juárez, y se construyó un aeropuerto desde donde sus limitadas aerolíneas cubrían rutas que coincidían con las de las drogas. Ahí se afincó también El Jefe de Jefes, Arturo Beltrán Leyva, cabeza del cártel que lleva el nombre de la familia, amparado en la impunidad. El santuario en el que se convirtió Morelos fue posible por la protección institucional que le dieron a los cabecillas criminales. El ejemplo más nítido de esto se dio en el actual gobierno de Marco Adame, jefe formal de los grupos de extrema derecha del PAN, cuando en 2009 las autoridades federales tomaron por completo el control de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y metieron a la cárcel a sus jefes , acusados de proteger a Beltrán Leyva. En los expedientes del caso aparece el nombre del propio Adame como presunto beneficiario del dinero sucio, la figura más alta mencionada en ese enjambre lleno de sombras. Las autoridades federales mantuvieron al gobernador Adame fuera de toda sospecha, y se enfocaron a los órganos de seguridad estatales. Pero esa limpieza fue efímera. La violencia no se ha detenido, ni tampoco los intentos de desestabilización de los gobiernos estatal y de Cuernavaca a través de campañas de terror en redes sociales. Los narcotraficantes han continuado su negocio y mantienen las amenazas contra todo aquél que los denuncie o señale. Ese cáncer se encuentra en una metástasis desde el operativo de la Marina en Cuernavaca en diciembre de 2009 para arrestar a Beltrán Leyva, quien murió durante el enfrentamiento. El sector más perjudicado de estas represalias criminales ha sido el de los periodistas, algunos de ellos han sido heridos en intentos de secuestros en pleno centro de la capital estatal. La intimidación busca sembrar el terror. Desde el año pasado decenas de periodistas han recibido amenazas de muerte —algunos de manera reiterada—, y la Procuraduría General de Justicia del estado inició desde hace tiempo averiguaciones sobre varias denuncias. Hasta ahora los resultados han sido nulos. Ese sector no se siente seguro en la entidad ante la impunidad de los criminales que los hostigan y atacan. La tranquilidad en Morelos es superficial. Hay zonas del estado que nunca habían sido tocadas por el hampa, que ahora viven en una zona dual. Hay una comunidad importante no lejos de Cuernavaca, donde narcotraficantes y comandantes policiales suelen hacer fiestas de varias horas sin que nadie los moleste. Cuernavaca, que era el destino ideal de descanso de cientos de capitalinos durante los fines de semana, dejó de ser lugar seguro para muchos, que han optado por visitar la entidad de manera eventual. Durante la anterior administración panista de Sergio Estrada Cajigal, Morelos le abrió la puerta al cártel de los Beltrán Leyva, que dominaban el narcotráfico desde Guerrero —punto de entrada para la droga que se consume domésticamente en México—, hasta el valle de México. El santuario se fortaleció en el actual gobierno de Adame, donde la red de protección institucional llegó a los más altos niveles que jamás se hubieran probado antes en la entidad. El asesinato de varias personas, entre las que se encontraba el hijo del poeta Javier Sicilia, recuperó para Morelos la atención generalizada sobre la degradación social y política en la que se encuentra el estado. No es un tema sólo de narcotráfico, sino de delincuencia ordinaria, que es lo que más acosa y lastima a la población. Este miércoles en Cuernavaca continúa el avance de la indignación contra el gobierno de Adame, hasta hoy protegido por el gobierno federal, pese a las pruebas reiteradas de su rebase e incompetencia para cumplir su responsabilidad primaria: proveer seguridad a la ciudadanía. (La Razón)

Movilización / Hasta la madre / Muerte / Pactar

  • Ricardo Alemán. Cuatro palabras. La movilización surgió desde lo más profundo de la expresión social; desde el grito desgarrado de un padre que perdió a su hijo a manos del crimen. A lo largo del día de hoy —y en buena parte del país— podríamos presenciar la mayor movilización social contra la violencia, la inseguridad, el crimen y, por supuesto, contra una clase política mexicana —de todos los partidos y los órdenes de gobierno—, que han dado muestras claras de ineficacia en “la guerra” contra el crimen organizado y el narcotráfico. Y no podía ser de otra manera: la movilización surgió desde lo más profundo de la expresión social; desde el grito desgarrado de un padre que perdió a su hijo a manos de los criminales —como decenas, cientos o miles de padres que han perdido a sus hijos en secuestros, envenenados por las drogas, asesinados por venganzas, para callar sus voces de denuncia; por la impunidad o por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado— y que con su narrativa poética dio sentido al nuevo grito social de protesta contra la violencia criminal y la ineficacia oficial: “Estamos hasta la madre”. El asesinato de Francisco Sicilia —junto con un grupo de amigos y familiares— y el grito de protesta de su padre, el poeta Javier Sicilia, gesta uno de esos movimientos sociales de los que sólo es capaz la sociedad llevada al extremo: la movilización en torno a un puñado de palabras de desesperación, hartazgo e impotencia que —como no ocurre todos los días— tienen sentido para todos: el “Estamos hasta la madre”. Y es que, como en pocos momentos de la movilización de los anticuerpos sociales, el significado de esas pocas palabras, pronunciadas ante unos cuantos ciudadanos abatidos por el asesinato de Juanelo y de sus amigos —el “estamos hasta la madre”—, le ha dicho tanto a tantos mexicanos agraviados; a tantos padres condenados a la tortura perpetua de la pérdida de un hijo; a las miles y miles de víctimas de la sinrazón y la tragedia en que se han convertido el crimen organizado y el narcotráfico, y la obligada guerra contra las bandas y los barones del crimen y el narco, emprendida por el Estado. Y es que el “estamos hasta la madre” pasó, de ser un estribillo coloquial de fastidio, a convertirse en poderoso llamado que convoca a la protesta generalizada por el fracaso de la democracia electoral, la transición democrática, la pluralidad y la alternancia; por el mayor fracaso de una clase política diminuta que no ve más allá de su interés mediocre: el poder por el poder. A pocos días del asesinato de Juanelo, las cuatro palabras  se han convertido hoy en poderoso motor cuyo significado es capaz de sensibilizar a miles, en cientos de hogares; de movilizar a decenas de miles que hoy se manifiestan en decenas de ciudades, en movilizaciones y jornadas de protesta previstas en por lo menos 22 entidades del país, pero también en lugares de Estados Unidos, Francia y España. Sin duda que, junto con todos esos padres que han perdido a sus hijos a causa del crimen organizado y el narcotráfico —junto con las familias Sicilia, Martí, Vargas, Wallace, Equihua… y cientos de tragedias y dolores anónimos—, una mayoría de mexicanos han hecho suyo el grito del poeta: “Estamos hasta la madre”. Y por eso hoy parece avanzar un paso más el penoso andar social que tarde o temprano habrá recorrido el camino para hacerse escuchar, respetar y atender por unos políticos mediocres y unos gobiernos ineficaces. Pero si bien el “Estamos hasta la madre” electriza todas las fibras sensibles de la sociedad; desata el coraje, la indignación, el enojo y la rabia hasta extremos de odio y dolor extremos, también es cierto que esos anticuerpos sociales no pueden, no deben llevar al extremo de la claudicación. Y es que —por donde se le quiera ver—, resulta inaceptable suponer que el dolor extremo, la tragedia extrema, las cifras mortales extremas, marcan el límite entre el repudio al crimen y a los criminales y delimitan la frontera donde terminan la persecución y la negociación. La solución del problema no está en el límite del dolor personal o colectivo; no está en la negociación y la claudicación; no está en encender la mecha del odio y tampoco en sumarse al bando del crimen para empujar la caída de tal o cual gobierno; o contra las instituciones del Estado. La solución está en la eficacia del gobierno, en la cultura política y democrática para reclamar buenos políticos, para seleccionar buenos gobernantes, para obligar a la rendición de cuentas… No es posible borrar de un plumazo el dolor de un padre, de miles de ciudadanos agraviados, como tampoco es posible volver eficaz un Estado de cuyas fallas todos somos culpables (Excélsior)
  • Ciro Gómez Leyva. Y después del “estamos hasta la madre”, ¿qué? John M. Ackerman escribió este párrafo ayer en La Jornada: “Ahora sí erraron el blanco. No es lo mismo haber matado al hijo de Javier Sicilia que a los de Alejandro Martí, Nelson Vargas o Isabel Miranda de Wallace. Si bien ellos llegaron a ser importantes voces ciudadanas de repudio a la inefectividad gubernamental, hoy ya no insisten en la renuncia de los que ‘no pueden’, sino se dedican a recibir premios y respaldar la totalitaria Iniciativa México en su campaña por ‘mover las conciencias’ de los mexicanos”. El resto del texto es un tejido de lugares comunes del, cada vez más fútil para el entendimiento, discurso de la lucha entre el pueblo bueno y la siniestra conspiración de las fuerzas corruptoras. Lógico, pues, que la frase final sea un panfletario: “Ha llegado la hora de la construcción de una verdadera fuerza social, crítica e independiente”. Bien, concedamos que el gobierno de Felipe Calderón y Televisa son responsables de todos los males. ¿Eso explica el asesinato de Juan Francisco Sicilia? Vayamos más lejos: que el Ejército regrese a los cuarteles, como pide la ONU. Y que el gobierno espurio abandone la guerra contra el narco, declarada sólo con fines de legitimidad. ¿Con ello regresan también a la sierra los zetas, golfos, chapos? ¿Se domestican? ¿Surgen formidables policías locales? ¿Tamaulipas respira? ¿Monterrey renace? Démosle la razón al señor Ackerman. Estamos hasta la madre, sí. ¿Y? Yo sólo le pregunto, después de haber reporteado la crisis de los secuestros en Morelos de 1995 (tan terrible como la de hoy) y el asesinato de los hermanos Gutiérrez Moreno (sin padres famosos u oportunistas), que detonó la movilización social de 2004, ¿qué hacer luego de las marchas de hoy? Supongo que él siempre da en el blanco. (Milenio)
  • Héctor Aguilar Camín. ¿Quién está matando además del narco? Siguiendo una nota de La Jornada, firmada por Rubicela Morelos Cruz y sustentada en una fuente anónima, prendí ayer una alarma radiofónica comentando la posibilidad, sólo la posibilidad, de que hubiera algo cierto en las declaraciones atribuidas al procurador de Morelos sobre el asesinato de Juan Francisco Sicilia, y sus seis acompañantes, el domingo 23 de marzo. Según la especie difundida por La Jornada, el procurador habría dicho que los homicidas eran “ex militares y soldados en activo”. Habrían estado buscando a uno de los siete asesinados, el también ex militar Álvaro Jaimes Aguilar, dado de baja del Ejército, según la misma fuente anónima, y cabeza de una red de narcomenudeo en Cuernavaca (La Jornada, 5/3/11). La versión ha sido desmentida por la Procuraduría de Morelos. Antes del desmentido manifesté en la radio mi preocupación por las palabras atribuidas al procurador, pues estarían señalando la existencia de ex militares y soldados en activo que matan a quien “saben” narcotraficante, y a quienes lo acompañan. Recordé el testimonio del general de brigada Carlos Bibiano Villa, que dijo haber procedido de similar manera como jefe de la policía de Torreón. Según sus cuentas, habría matado a unos 200 mafiosos en un año, perdiendo él a sólo seis policías. (Día con día: “General en retiro”, 18/3/11). Recordé también que, a menudo, los partes oficiales de la Defensa sobre enfrentamientos con narcos informan de proporciones semejantes: muchos agresores muertos, pocas bajas castrenses. Recordé, por último, el increíble salto de los homicidios dolosos en el país en 2008 y 2009, documentados por Fernando Escalante en la revista Nexos (enero 2011): de 8 por cada 100 mil en 2007 a 18 por cada cien mil en 2009. Todo indica que la espiral homicida no ha hecho sino crecer en 2010 y 2011. La especie de La Jornada ha sido desmentida, pero la pregunta que me hice ayer en la radio se ha quedado en mí: ¿quiénes están matando? La respuesta oficial sigue siendo que los narcotraficantes son quienes se matan entre sí. Esa respuesta ha dejado de ser suficiente y convincente. Las preguntas que se imponen ahora para mí son las siguientes: ¿Quiénes y cuánto están matando además del narco? ¿Y cuánto las fuerzas que combaten al narco? No quiero pacto ninguno con los delincuentes, como sugiere Javier Sicilia, pero tampoco quiero un Ejército que “limpie” ejecutando, a la manera sugerida en los dichos del general Bibiano Villa. Sería lo peor que le podría pasar al Ejército, y al país. Mi solidaridad para Javier Sicilia en su dolor y para todos los padres que han perdido a sus hijos en esta tragedia. (Milenio)
  • Denise Maerker. Atando cabos/No hay con quién pactar. No hay con quién pactar En medio de la desesperación y del temor, cada vez se escuchan más voces que piden que esto termine y que se arregle pactando con los narcos. ¡Si se pudiera! Si toda esta sangre se pudiera detener con unas llamadas telefónicas reconviniendo a los capos para que regresen a las viejas fórmulas honorables de antaño… Pero no es así. Más allá de las implicaciones éticas que tendría que el Estado hiciera esas llamadas la verdad es que no hay a quién llamarle. No hay un selecto grupo de capos controlando desde algún lugar la violencia que asuela a varios estados de la República. Cada nuevo caso nos revela que hay miles de pequeños y medianos grupos delincuenciales que buscan cada uno por su lado extraer como sea recursos de la sociedad: extorsionando, secuestrando, robando, matando. El caso de los siete asesinados en Cuernavaca parece que va en ese sentido. Un asalto habría sido el origen de lo que terminó en tragedia. Dos de los jóvenes asesinados días antes habían sido asaltados, les quitaron sus pertenencias, los golpearon y los amenazaron para que no hicieran nada. Uno de los jóvenes le habría pedido ayuda a su tío, un ex teniente del Ejército que era jefe de seguridad de una farmacéutica y que también fue asesinado junto con los jóvenes. El tío, un hombre con antecedentes, envalentonó a los muchachos y se fueron a buscar al cadenero de un bar que ellos reconocían como parte del grupo que los había golpeado. Qué pasó después, es un misterio. Del grupo de delincuentes se menciona como líder a un ex capitán del Ejército. En Ciudad Juárez, Chihuahua, interrogan a 6o policías porque cuatro muchachos fueron secuestrados y llevados a bordo de patrullas de la policía municipal. Nada se ha vuelto a saber de ellos. En Durango siguen incendiando casas en poblados remotos y pobres de la sierra. Familias enteras viven escondidas en el monte. Lo que enfrentamos todos son a muchos hombres armados: militares, policías, ex militares, ex policías, narcotraficantes, talamontes, sicarios, sicópatas que en medio de la guerra de cárteles y del Estado contra los grupos criminales encontraron un terreno propicio para delinquir, enriquecerse y aterrorizarnos. No hay pacto posible con ellos. Y el Estado, entendido como gobierno federal y gobiernos de los estados, tampoco es una institución homogénea y confiable que pudiera hablar en nuestro nombre. Las policías y el Ejército, en mayor y menor medida, están resquebrajados desde sus cimientos por la penetración del crimen. Entonces ni se puede pedir un pacto, ni se puede seguir en esta lógica de guerra sin cuartel porque es una ficción eso de que los buenos están nítidamente separados de los malos y combatiendo limpiamente y con la ley en la mano. ¿Y la solución?, preguntarán muchos. Parece que tendrá que ser el resultado de un largo trabajo de orfebrería social que apacigüe, reconcilie y castigue, buscando rehacer un espacio de convivencia pacífica. Se ve y se siente difícil, de cualquier manera y por lo pronto: tenemos razón de tener miedo. Ni se puede pedir un pacto, ni seguir en la lógica de guerra sin cuartel; es ficción que los buenos están claramente separados de los malos (Universal)

Control / Ejército

  • Carlos Ramírez. Pacto y legalización, mitos. Con PRI, control de bandas. La crisis de la seguridad interior por el activismo violento y escalado de las bandas del crimen organizado y los cárteles de la droga ha llevado ya al terreno de un debate artificial sobre los tres mitos geniales: 1.- El pacto gubernamental con los capos del crimen organizado. 2.- La legalización de todas las drogas prohibidas. 3.- El retiro del Ejército de las calles. Cada uno de los puntos se ha encendido al calor de las pasiones de las circunstancias: 1.- ¿De veras quieren que el gobierno pacte con los narcos? ¿Se puede pactar con Joaquín El Chapo Guzmán, con el temible criminal El Lazca o con Vicente El Mayo Zambada? ¿Pactar qué? ¿Una amnistía para perdonarles sus crímenes? ¿Un acuerdo para permitirles actuar en la legalidad y vender sus drogas en puestos callejeros? ¿Un aumento en el consumo de drogas en una sociedad mexicana desarticulada y sin valores? En el pasado priista no hubo pacto con las bandas del crimen organizado. En realidad, estructuras policiacas, políticas y de seguridad nacional controlaban a las bandas. ¿No tuvo Rafael Caro Quintero una credencial de la Dirección Federal de Seguridad firmada por el secretario de Gobernación en 1985, Manuel Bartlett Díaz? ¿Alguien olvidó que la policía judicial federal del priismo estaba al servicio de los narcos? ¿No fue jefe de la policía Arturo El Negro Durazo y desde ahí controló a los capos? ¿Ese pasado fue el mejor? Los capos nunca han estado preparados para la legalidad. Su mundo es la clandestinidad. ¿Podría ser El Chapo senador o gobernador, si se legaliza la droga? ¿Podría ser El Mayo Zambada secretario de Gobernación? ¿Y podría llegar El Lazca, temible fundador de Los Zetas, a secretario de Seguridad Pública? ¿O qué otra cosa se pactaría a cambio de que depongan las armas? 2.- La legalización de la droga como mecanismo para desaparecer la violencia es otro mito genial. En Estados Unidos no está legalizada la marihuana. En una quincena de estados se permite el consumo por razones medicinales en enfermos terminales. La tolerancia en el consumo ha llevado a la pérdida del control social sobre espacios territoriales. Hoy los cárteles mexicanos de la droga dominan el mercado al menudeo en alrededor de dos mil 500 ciudades del territorio estadounidense. La violencia en el Chicago de los años veinte del siglo pasado no terminó con la legalización del alcohol, sino cuando el Estado decidió liquidar la corrupción judicial, cesó a los policías que protegían a los narcos y le cortó las alas a los alcaldes amigos de Al Capone. La legalización del alcohol aumentó el consumo y se convirtió en el segundo problema social del país, seguido por el tabaco. El aumento en el consumo es una de las razones por las que la Casa Blanca no legaliza el consumo. La legalización sería la aceptación de la derrota. Y llevaría a sentar jurisprudencia criminal: si no se puede acabar con la corrupción, entonces hay que legalizarla; si no se puede terminar con la pedofilia, entonces a legalizarla; si no se puede terminar con la pobreza, entonces darle un estatus social; si no se puede terminar con el fraude electoral, entonces reconocerlo en las leyes. 3.- Si el Ejército se retirara mañana de las calles, ¿quién cuidaría a la sociedad? La participación de los militares en la lucha contra la delincuencia está basada en tres razones: su papel constitucional en la seguridad interior, su organización como última instancia de combate contra las bandas de narcos que ya rebasaron a las autoridades y a los policías y su blindaje contra la corrupción. ¿Alguien ha hecho un cálculo del número de mexicanos muertos, heridos o afectados por el consumo de drogas que ha provocado el narcotráfico desde que irrumpió violentamente en la vida nacional con el asesinato del periodista Manuel Buendía, columnista de Excelsior, en mayo de 1984? La prensa ha sido amenazada y algunos informadores han sido asesinados por las bandas criminales, a excepción del trato privilegiado de capos a algunos periodistas, como el dado por El Mayo Zambada a Julio Scherer García, director de la revista Proceso, en una visita social que no produjo algún reporte informativo novedoso. Hasta ahora ningún periodista ha sido asesinado por el gobierno o por los militares. Y las amenazas contra informadores han salido de las mafias del narcotráfico. El Ejército constituye la última línea de defensa de la ciudadanía ante el embate del crimen organizado y del narcotráfico. ¿Realmente quieren los ciudadanos que el Ejército se retire de las calles y regrese a sus cuarteles? Según las últimas encuestas de Beltrán y Asociados (28 de febrero y 14 de marzo de 2011), el 73% de la población apoya la estrategia del Estado en contra de la delincuencia organizada, el 78% considera al Ejército como la institución con el nivel más alto de confianza en el país, el 85% estima que el Ejército y Fuerza Aérea protegen a las familias, y el 77% asume que las fuerzas armadas promueven el respeto a los derechos humanos. Y la Primera Encuesta Nacional GEA-ISA de marzo de 2011 concluyó que el 67% de los ciudadanos está de acuerdo en que el Ejército participe directamente en los operativos para combatir al crimen organizado. Ahora se sabe que las marchas contra el Ejército en el norte del país han sido organizadas por los cárteles de la droga a través de grupos de derechos humanos a su servicio, como lo probó el caso de Josefina Reyes Salazar. El pacto con los narcos, la legalización de la droga y el retiro del Ejército de la lucha por la seguridad interior no resuelven los problemas pero sí representan la aceptación de la derrota del Estado y la sociedad y la entrega del gobierno, del Estado y de las calles al crimen organizado y al narcotráfico. (Financiero)
  • Javier Ibarrola. ¿Quién quiere que se vaya? Fuerzas externas e internas se empeñan en atacar al Ejército, como si en ello fuera el futuro violento del país, toda vez que los cárteles del narcotráfico se robustecen de tal manera que hacen suponer que los enfrentamientos serán cada día más difíciles. Me comenta un general (retirado) perteneciente durante muchos a años a la comunidad de inteligencia, que el material de guerra asegurado en diversas ciudades de la República permite suponer que los enfrentamientos se agravarán, lo que hace más difícil el retiro de las fuerzas armadas de las calles, como lo proponen la Organización de las Naciones Unidas, el ex presidente Vicente Fox y, desde luego, los delincuentes, que quisieran tener al país como su predio personal. Recientemente estuvo en México un grupo de funcionarios relacionados con las desapariciones forzadas o involuntarias, para recomendar al gobierno de Felipe Calderón que considere a corto plazo el retiro del Ejército de las labores de seguridad pública, toda vez, dijeron, que no está facultado para dicha labor y, por el contrario, su actuación se ha relacionado con el aumento de la criminalidad. Funcionarios de Libia, Bosnia y Argentina insistieron en que los soldados deben permanecer en los cuarteles. Vicente Fox no es la primera vez que lo dice, pero ahora aprovechó mejor la ocasión para llamar al presidente Calderón a acatar, “cuando antes”, la resolución del grupo de trabajo de la ONU. “El Ejército tiene que regresar a los cuarteles cuanto antes. Yo no creo que sea el instrumento para resolver al problema y, por lo contrario, está generando otra serie de problemas muy serios, como la desaparición forzosa, como la violación de derechos humanos, como la violación frecuente al debido proceso jurídico”. De la ONU o de los delincuentes no extraña el ataque contra las fuerzas armadas. Pero Vicente Fox, un presidente cuyos éxitos relativos se los debió al Ejército y a la Marina, se pronuncia por retirar a los militares de la lucha contra la delincuencia, sin proponer una solución para reorientar la política de seguridad del actual gobierno. En Reynosa, Tamaulipas, por ejemplo, el Ejército decomisó 88 armas de fuego, 412 cartuchos, 68 granadas, 12 metros de cordón detonante y una ballesta, además de dinero en efectivo y automóviles blindados, material más para un combate que para un enfrentamiento entre delincuentes. Pero ese es el presidente al que una vez, durante seis años, el Ejército le juró lealtad, ese mismo que hoy no quiere saber nada de los soldados. Una vez más la lealtad sexenal causa estragos. De Ciudad Juárez nos llega una crónica impactante de lo que está ocurriendo en la ciudad más violenta del mundo. “Las cosas continúan de mal en peor, decenas de asesinados por semana y ya no nada más en Juárez, lo vemos en muchas ciudades más del territorio mexicano. La crisis económica continua agobiando, casi a diario conocidos o amigos, desempleados, solicitándote, les auxilies, buscan una oportunidad de sobrevivencia. Los políticos todos, muy cómodos, diciendo que hacen, pero no hacen nada o casi nada. Los resultados nulos. El crimen y la violencia en crecimiento, como nunca antes. Hace unos días un hombre de edad de una colonia de la periferia, de oficio carpintero, señalaba que Felipe Calderón llevará en su conciencia, la muerte de miles de compatriotas, durante su sexenio. Miles emigran hacia el país norteño. La pregunta es ¿hasta cuándo finalizara esta guerra?”. En opinión del coronel Enrique Duarte Vendrell, difundida por el Centro de Análisis y Opinión de Militares y Marinos Retirados, “es una injusticia el trato que se les da a los miembros de una institución, cuyo único pecado es cumplir con las órdenes del Mando Supremo, quien considera que esta es la estrategia correcta para el logro de la paz y la tranquilidad, desgraciadamente no hay ideas claras, no hay propuestas concretas con nombre y apellido, quizá porque nadie quiere cargar con el error de las consecuencias que podría traer consigo una retirada en estos momentos”. Y por si faltara algo en esta campaña negra contra el Ejército, en Coahuila encontraron varias mantas en las que se podía leer: “Fuera soldados asesinos. Otra vez mataron gente inocente. Saca a los soldados de la calle gobierno”, o bien, “¡autoridades y derechos humanos, queremos a los responsables de los crímenes, que no se queden impunes. Soldados ya no maten más inocentes, gobierno federal!”. Falta saber si la lucha es contra la delincuencia o consecuencia de la cada vez más cercana etapa electoral. (Milenio)

Anuncios

Acerca de Imagen Política

Somos un grupo de profesionales de la comunicación, que hemos conjuntado nuestra capacidad y experiencia en las áreas del periodismo escrito, radiofónico y de análisis político, que nos permite ser la firma más exitosa de: consultores políticos, de comunicación, estrategias de mercadotecnia y cabildeo.
Esta entrada fue publicada en Síntesis Política y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s