Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Menú de financiamiento, amplio como nunca: SHCP
  • Ramos Francia, propuesto para subgobernador
  • Regulación suficiente para tener una banca sana
  • Mayor disciplina de mercado, prioridad: CNBV
  • Banca de desarrollo debe jalar al sector empresarial
  • MVS, interesada en televisión abierta
  • Suben gasolinas y diesel nuevamente
  • Se descongelan proyectos inmobiliarios turísticos
  • Mantendrá Nissan inversión en México
  • Lista la IP para invertir en ductos de gas natural

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • Insuficiente cambio en SSP.-Sicilia
  • Designa Adame nuevo mando en SSP-Morelos
  • Ofrece PAN respaldo a titular de PGR
  • Suman 88 muertos en San Fernando

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Sepulta PRD alianza electoral con el PAN
  • Dejar diferencias y aprobar reformas:  Blake
  • Ajusta PRI estructura para blindar a Eruviel
  • PAN es la alternativa de gobierno:  Cordero
  • Remover a quien no dé resultados: Manlio

TITULARES DEL DÍA
Financiero Menú crediticio sin igual en México: SHCP
Economista Aceleran la reforma a la ley de competencia
Reforma Incita jefe a la transa
Universal “Invaden” narcos el sur de EU, alertan
Jornada Llega otro general a la SSP de Morelos
Milenio Rechazan regreso de Bejarano a la cúpula del PRD
Excélsior Incendios ya amenazan a 9 poblados
Sol de México Llama Blake Mora al Congreso a  concretar reformas estructurales
Crónica Ganar al PRI será más difícil: PRD-Edomex
La Razón En 90-94, más decomisos y detenidos sin tropa en la calle
Impacto Diario PRD sepulta alianza; AMLO pide reconciliación

 

Incumplen Alcaldes pacto de seguridad. A casi tres años de la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, los municipios más peligrosos del País no han cumplido a cabalidad ninguno de los compromisos que asumieron, a pesar de que se establecieron tiempos de ejecución de entre 6 y 24 meses. Un informe del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) actualizado al 31 de marzo de 2011, revela que únicamente 2 de los 10 rubros -que le corresponden a ese orden de gobierno- están cerca de ejecutarse. Éstas metas son el compromiso de los ayuntamientos a aplicar de manera permanente exámenes de control de confianza a sus policías y poner en marcha mecanismo de selección más riguroso para el personal de nuevo ingreso, en el primero el 96 por ciento de las alcaldías ha cumplido y en el segundo lo ha hecho el 94 por ciento. El aspecto más rezagado del Acuerdo de 2008 es la instauración del Sistema Integral de Desarrollo Policial, que se refiere a la formación, profesionalización y depuración de las corporaciones locales, y lleva un progreso de apenas 59 por ciento El SNSP evaluó el cumplimiento de 189 ayuntamientos que han recibido en los últimos años el Subsidio federal para la Seguridad Pública Municipal (Subsemun), con excepción del Distrito Federal donde opera un esquema de Policía única Sin embargo, el informe precisa que muchos de ellos no proporcionaron información para realizar el trabajo de seguimiento, por lo que tanto el listado de alcaldías incumplidas como el porcentaje de rezago podría ser todavía mayor. Por ejemplo, en el rubro de regularización de permisos colectivos de portación de armas de fuego y actualización del registro del personal armado, se reportaron 73 alcaldías omisas, 83 cumplidas y 33 incumplidas, entre ellas Pachuca, Monclova, Guadalajara y Nezahualcóyotl. (Reforma)

Lula

  • Sergio Sarmiento. Lula liberal. En México lo acusarían de neoliberal. Luiz Inácio Lula da Silva, el ex presidente de Brasil, dijo a los banqueros mexicanos reunidos en Acapulco el 8 de abril que uno de los grandes aciertos en su país fue eliminar el monopolio petrolero, lo que le permitió a Petrobras dejar de ser un monopolio quebrado para convertirse en uno de los mayores orgullos de los brasileños. En Brasil nadie se atrevería a cuestionar el izquierdismo de Lula. El ex Presidente recordó los temores que sus campañas suscitaban entre los empresarios: “Cuando yo, el ex trabajador metalúrgico, socialista, me acercaba a un banco me cerraban las puertas porque temían que tratara de robarlo”. Como Presidente, Lula sorprendió a propios y extraños. Es verdad que mantuvo políticas activas de distribución de la riqueza, entre las que se contó la de Bolsa Familia, inspirada por Oportunidades de México, pues sostenía que no es posible esperar a una gran acumulación para empezar a repartir la riqueza. “Es preciso crecer y distribuir al mismo tiempo”, señaló. También impulsó acciones vigorosas para que el Estado construyera infraestructura que no podía pagar el sector privado. Recordó la electrificación de las zonas más aisladas del país. “Una mujer que puede encender la luz en su casa se ve súbitamente transportada del siglo XVIII al XXI”. Defendió en Acapulco su decisión de elevar el salario mínimo en 60 por ciento, medida cuestionada por los ortodoxos que dijeron que incrementaría la inflación. Los precios, sin embargo, se mantuvieron estables. En contraste, Lula subrayó la importancia de eliminar el monopolio petrolero en 1997 pese a la oposición del sindicato. Sin perder el control, el gobierno mantuvo solamente un 38 por ciento de las acciones de Petrobras. “Antes teníamos un monopolio en bancarrota”, señaló. “Hoy Petrobras es un orgullo de los brasileños”, con el segundo mayor centro de investigaciones del mundo, la mayor capacidad para explotar petróleo en aguas profundas y un patrimonio que pasó de 5,000 millones de dólares a 215,000 millones de dólares. “El Estado no debe tener miedo de establecer sociedades con la iniciativa privada -dijo Lula-. Hacía 30 años que no se construía una nueva refinería en Brasil. Hoy se están haciendo cinco… Las decisiones fundamentales en Petrobras las toma el gobierno, pero la empresa se maneja de manera técnica”. El gobierno estableció un fondo surgido de la explotación del petróleo para combatir la pobreza. “El propósito era que el Estado no se apoderara del dinero”. El contraste con México, donde la Secretaría de Hacienda ha saqueado Pemex, no podía escapar a quienes escuchaban a Lula en Acapulco. El brasileño invitó a los mexicanos a considerar la posibilidad de establecer asociaciones entre Petrobras y Pemex. No es la primera vez que lo ha propuesto. Lo hizo en México en una ocasión y fue cuestionado por la izquierda mexicana. El dogma en México es que proponer siquiera que Pemex tenga socios es una traición a la patria. En Brasil es común que haya concesiones de servicios públicos a empresas privadas. “¿Cuál es el problema?”, preguntó Lula. Si el Estado no tiene el dinero, ¿por qué no permitir que los privados construyan y operen carreteras y aeropuertos? Incluso el Banco de Brasil es mixto ya que tiene capital privado y cotiza en bolsa. Lo que a un obrero metalúrgico convertido en uno de los presidentes más exitosos de Latinoamérica podrá parecer normal, a los izquierdistas mexicanos les parece neoliberal. Pero el problema no es Lula, sino los dogmas obsoletos de nuestra izquierda. ******Cristina Díaz. Humberto Moreira, el presidente del PRI, dejó plantados a los banqueros el viernes pasado. Pero además la secretaria general, Cristina Díaz, leyó torpemente sus posiciones en lo que debía ser un debate con los presidentes del PAN y del PRD. Se quejó después, me dicen, de que el público era panista. No entendió lo lamentable de su participación. (Reforma)

Peña / 12

  • Jorge Fernández. La clase política de Peña. Mientras el PRD y el PAN han buscado la forma de hacer lo más complejo posible su proceso de selección de candidatos al Estado de México, el PRI sigue operando para consolidar, a partir de esta elección, a su estructura partidaria pensando, en realidad, en julio de 2012, en los comicios presidenciales. La enorme diferencia es que, en todos estos meses, mientras panistas y perredistas están pensando en cómo sacar un candidato local y cómo terminar de deshacerse de las alianzas, mientras el PRD en particular va a terminar trabajando para que de alguna forma se pueda comprobar la indemostrable residencia de cinco años de Alejandro Encinas en esa entidad, el PRI está armando el equipo de campaña de Eruviel al tiempo que reacomoda sus fichas en el Congreso y en el Comité Ejecutivo Nacional. Cuando el sábado Ávila se convirtió oficialmente en el candidato del PRI, Luis Videgaray ya no sólo era su coordinador de campaña, sino también el presidente del partido en el Estado de México. Su antecesor, Ricardo Aguilar, ya estaba en el Comité Ejecutivo Nacional con el cargo de secretario de Organización. Como delegado del mismo CEN en la entidad, llegó el ex gobernador de Hidalgo, Miguel Osorio Chong, que será una figura central en toda la operación de Enrique Peña Nieto. En la comunicación social de Eruviel está Roberto Calleja, uno de los mejores comunicadores que ha tenido el PRI en muchos años. Al espacio que dejó Videgaray en la Cámara de Diputados llegó, para sorpresa de muchos, Alfonso Navarrete Prida, que no es precisamente un especialista en temas presupuestales, pero es de toda la confianza de Peña Nieto y, al lugar que dejó Navarrete, llegó el también mexiquense (y otro al que buscaron tentar para la alianza PAN-PRD) Manuel Cadena. Eso implica un control absoluto de todas las principales posiciones de la campaña de parte de gente de Peña Nieto que, además, conserva todas las posiciones que tenía en la Cámara de Diputados con gente de su confianza y comienza a fortalecer las propias en el Comité Ejecutivo del PRI, donde, por ejemplo, muchos ex gobernadores aspiraban a ocupar la plaza que quedó en manos de Aguilar. Cuando se designó a Eruviel Ávila decíamos que Peña Nieto estaba armando, desde ahora, más que el equipo, la clase política que lo acompañará en el futuro. El propio Ávila, Roberto Sandoval en Nayarit, por supuesto Humberto Moreira, pero también Roberto Borge en Quintana Roo o Javier Duarte en Veracruz, serán parte de esa clase. Sin embargo, el trabajo más personal pasará y lo demuestran sus designaciones, por Miguel Osorio Chong y Luis Videgaray, entre otros. Hay quienes dicen que allí ya está definida la dupla que manejará la Gobernación y la Hacienda pública si Peña gana la elección de 2012. No lo sé, nadie puede saberlo porque falta mucho para eso. Pero esos sí son los perfiles que Peña prefiere para consolidar su clase política. Hay algunos puntos que, sin embargo, deberá tomar en cuenta. Primero, tiene que abrir espacios para muchos que no son directamente de sus equipos pero que deben ser sus aliados si busca ganar la elección y gobernar con consensos amplios. Aquí recordábamos que el último priista que logró hacer aquel ejercicio al inicio de su gobierno (aunque al final las diferencias políticas y las ambiciones, de la mano con la violencia, rompieron todo el esquema) fue Carlos Salinas. Éste llegó a la Presidencia en 1988, con su equipo de funcionarios muy jóvenes y con experiencia relativa en el gobierno (como muchos de los que ahora están trabajando con Peña), pero realizó amarres muy importantes con personajes tan lejanos de esos equipos como Fernando Gutiérrez Barrios o Javier García Paniagua, Javier Coello Trejo o Enrique Álvarez del Castillo. Salvo posiciones muy definidas con Manuel Camacho en el DF, Luis Donaldo Colosio en el PRI o Pedro Aspe en Hacienda, gran parte de la clase política que llegó y, en buena medida, creó Salinas, comenzó en subsecretarías o posiciones intermedias desde donde crecieron a los principales puestos de decisión meses o años después. El proceso fue insuficiente, como decíamos, para mantener la cohesión de ese equipo; 1994 lo hizo estallar en pedazos, pero el ejercicio fue en muchos sentidos válido y ahora intenta repetirlo Peña quien, para hacerlo, tendrá que darle espacio a figuras que son todavía, algunos, sus competidores, como Manlio Fabio Beltrones, con todo el peso y equipo que carga el sonorense, o sus amigos, como Emilio Gamboa, que tienen sus propios juegos. Si Peña no se equivocó con la designación de Eruviel menos debe equivocarse en ese proceso, menos espectacular pero más trascendental para su futuro. (Excélsior)
  • Otto Granados. La narrativa del 12. Si, como pronostican los brujos, ya está cantado que el PRI ganaría la elección de 2012 con quien hoy es su candidato presidencial más potente, las grandes interrogantes entonces son si tal determinismo hace necesaria una campaña o bien sobre qué pueden girar la discusión, la polémica y las opciones ante un escenario que de tan bello parece irreal. La primera pieza del rompecabezas es el mapa mental del presidente Calderón al respecto. Partamos de una hipótesis: el regreso del PRI sería para Calderón no sólo una derrota política, sino también una afrenta emocional y un agravio moral. Está convencido de que el primer gobierno genuinamente panista es el suyo y que no llegó tan sólo para administrar el Poder Ejecutivo, sino también para emprender una cruzada que ponga a este país en el buen camino. Entregarle la estafeta a un priista es un evento que sencillamente no cabe en su código genético. Con las dificultades que está enfrentando para ensamblar por ahora una alianza multipartidista, a Calderón no le va quedando más remedio, por tanto, que tratar de descarrilar, como sea, al principal aspirante priista. Esta opción supone, por ejemplo, construir un escándalo que sea letal para éste; usar la información disponible (y teóricamente los gobiernos tienen mucha) para dinamitarlo en campaña; llegar eventualmente a un tipo de acuerdo con figuras clave de otros partidos dispuestos a la traición, o bien una combinación de todo esto. La segunda es el contenido de la campaña. La presidencia panista parece estarse preparando para probar que sus resultados son mejores que los de los gobiernos del PRI, y en este sentido intentar cambiar estilo por sustancia en la campaña de modo que le inyecte cierta densidad a una propuesta panista hoy debilitada en las encuestas. La presentación del secretario de Hacienda en la convención bancaria de la semana pasada, contrastando las cifras de los gobiernos del PRI de 1970 a 2000 y del PAN de los últimos diez años, es un ejercicio habilidoso que va en esa dirección. Y el tercer elemento no es salvar al PAN, sino evitar la reinstalación del PRI en la Presidencia. Es decir, hacer que la campaña gire en torno a una narrativa básica, casi emocional, que mueva al electorado hacia una especie de selección adversa: no quién debe ganar, sino quién no debe volver. Está por verse si funciona, desde luego, pero es claro que recurrirán a lo que los expertos llaman “transmedia”, es decir, generar una mitología detallada y transmitir un mensaje a una audiencia masiva a través de múltiples plataformas. Para efectos de lo que realmente afecta la vida del ciudadano o puede hacer la diferencia para el país en los próximos años, nada de lo anterior importa realmente un comino, porque más bien depende de la visión, las políticas, la eficacia y la capacidad, todo lo cual sigue siendo, por cierto, la gran incógnita. (La Razón)

Encinas / Nudo

  • Ciro Gómez Leyva. ¿Quién va a tirar la candidatura de Encinas? Las cartas están sobre la mesa. Enrique Peña Nieto jugará con Eruviel Ávila y lo más selecto de un cerrado peñanietismo, con una única misión: ganar. El PAN, con un clásico y la fuerza del gobierno federal, va al menos por un cuarto de los votos. El PRD, subordinado al lopezobradorismo, tiene la idea de que la victoria no es imposible y el proyecto de usar las elecciones del Estado de México como laboratorio para la batalla apocalíptica de 2012. Pero, un momento: el candidato del lopezobradorismo no cumple los requisitos para ser candidato a gobernador del Estado de México, aunque lo haya sido en 1993. El capítulo I del artículo 16 del Código Electoral de la entidad, aprobado en 1996, es claro. Para aspirar al cargo se necesita: “Estar inscrito en el padrón electoral correspondiente y contar con la credencial para votar respectiva”. Alejandro Encinas no está en el padrón mexiquense y su credencial de elector es del DF. Lo mismo el artículo 68 de la Constitución estatal y los requisitos de residencia. El propio Encinas ha hecho saber que es vulnerable. ¿Lo impugnará el PRI peñanietista? Difícil, incluso si le dejan la tarea al Instituto Electoral. Peña Nieto-Eruviel arrancan con una buena delantera en las encuestas y los adversarios empatados en segundo lugar. Tratar de descarrilar a Encinas y fallar significa darle una fuerza que hoy no parece tener. Hostigarán, twittearán, pero dudo que vayan más lejos. ¿El PAN? Es más probable, tiene un muy buen incentivo. Sin Encinas, los votos de Luis Felipe Bravo Mena se potenciarían cinco, 10, quizá 15 por ciento. Números para soñar en cosas mayores. ¿Y la ley? Eh, no vengan con moralinas, que estamos, otra vez, en una madre de todas las batallas. (Milenio)
  • Ezra Shabot. Nudo mexiquense. Una de las especialidades de los políticos es complicar la toma de decisiones en función de intereses partidarios o de grupo. La grandeza de éstos radica en su capacidad de deshacer los nudos creados para ello, y obtener resultados que no dejen satisfechos a todos, pero permitan el avance que las mayorías decidan. Y esto, que parece sencillo en principio se convierte en muchos casos en madejas que se van enredando más y más hasta que la parálisis los cancelarla como opción de poder. Es éste el escenario que tenemos en el Estado de México, en donde la perspectiva de derrotar a la maquinaria priísta se basaba en dos principios fundamentales. El primero era un proyecto común entre PAN y PRD, con un candidato ciudadano de gran arrastre, o en su defecto, un priísta disidente que aportaría la fuerza para ganar. El segundo, que el PRI se iría por la candidatura del amigo del gobernador y no por el mejor posicionado, lo que no sucedió. Hasta ahí la estrategia opositora parecía viable. El asunto se complicó desde que el sector lopezobradorista, minoritario en el perredismo mexiquense, decidió apostar todas sus fichas a reventar la alianza para evitar básicamente que Marcelo Ebrard, impulsor original de la misma tuviese, con un triunfo aliancista, abierto el camino para la candidatura presidencial. La postulación de Alejandro Encinas por parte de Ebrard tenía un claro objetivo: convertirlo en el candidato de toda la izquierda y el PAN, mientras se esfumaba la opción de encontrar al ciudadano apartidista o al disidente priísta. Sin embargo, después de una posición inicial indecisa, Encinas ratificó una y otra vez que no iría en coalición con el PAN. No quería ser él el promotor de la ruptura con López Obrador. Mientras, la directiva perredista mexiquense impulsaba la consulta en el entendido de que, más allá de la pugnas dentro de la cúpula amarilla, la ciudadanía apostaba por la alianza. La decisión de Ebrard de no provocar la ruptura se basa en consideraciones superiores. Sacrificar la alianza para seguir en la contienda por la candidatura presidencial sin la ruptura con AMLO. Cree Marcelo que López Obrador va a respetar un resultado favorable a su figura en el mecanismo que los perredistas designen para seleccionar candidato, y por ello cede otra vez. El problema es que el resultado de la consulta y del consejo estatal perredista siguió impulsando la idea de la alianza, mientras el consejo nacional desechó la propuesta desdeñando al perredismo mexiquense y a la ciudadanía en general. En tanto, los panistas eligieron a Luis Felipe Bravo como candidato, quien insiste en la alianza, y genera la expectativa de algo inaudito. La posibilidad de que el PRD mexiquense no dependiente de AMLO se alíe con Bravo, ante lo que consideran la imposición autoritaria de la minoría pejista. En este escenario tendríamos tres candidatos con características peculiares. Encinas por el PRD y carente del apoyo de la mayoría del perredismo mexiquense, pero con la bendición de López. Bravo Mena, panista y con el respaldo de una buena parte de PRD del estado, y Eruviel, consolidado como candidato de unidad y poseedor de la maquinaria electoral necesaria para derrotar a una oposición dividida. Los escenarios que permitieron los triunfos aliancistas en otras entidades no existen hoy en Edomex. Eruviel incluso ha manejado un discurso sin confrontación ni bravuconadas propias del presidente de su partido. Los priístas deshicieron rápidamente el nudo de la sucesión mexiquense mientras los perredistas se enredaron en sus pleitos y visiones estrechas. A los panistas los dejaron a merced de la voluntad del PRD mexiquense. Así de sencillo y de complejo. (Universal)

Tentación / Pactos

  • Jesús Silva Herzog. La tentación de claudicar. Es imposible permanecer imperturbable frente a lo que ha dicho Javier Sicilia tras haber sufrido el dolor inimaginable. El escritor le da palabra al sufrimiento de miles en México que han llorado la muerte sin que nadie lo registre. Retratamos la muerte pero no el duelo. Fotografiamos la sangre del muerto pero no la lágrima del sobreviviente que sufre sabiendo que jamás encontrará alivio. La herida de hoy marcará a México durante décadas. Si México sobrevive, lo hará con un hueco enorme en el cuerpo. Si mañana dejara de fluir la sangre por nuestras calles, el país seguiría padeciendo los efectos de este lustro siniestro. Miles y miles de familias rotas, miles de viudas, miles de huérfanos. Miles de padres sin hijos. Desde el poder público se nos llama a una contemplación inhumana de la muerte: los cuerpos como trofeos de la política Los católicos que nos gobiernan se promueven mostrando la muerte de los malos como testimonio de éxito. Mueren, luego avanzamos, nos dicen. El mismo presidente de la República ha festejado la defunción de seres humanos y no ha tardado un segundo para condenar fulminantemente a quienes han perdido la vida: pandilleros que encontraron en la muerte lo que se empeñaron en buscar. Javier Sicilia nos llama a callar por un segundo y pensar en las vidas truncadas y en el país enfermo que habitamos. La muerte de un ser humano no puede ser nunca un trofeo para exhibición en el palacio de gobierno. Sicilia nos llama también a pensar el sentido de la política que será siempre, antes que una aplicación del poder, una forma de convivencia. Tal vez el Estado existe para transformar el dolor de las víctimas en justicia Tal vez existe el Estado para escapar de la venganza -pero también del perdón. No concedemos permiso a la víctima para castigar a quien la ha lastimado porque sabemos que sería incapaz de encontrar la medida de la sanción. Unos multiplicarían el dolor recibido: mano por dedo, brazo por mano, cabeza por ojo. Otros absolverían benévolamente al infractor. Ambas respuestas prolongarían la violencia Por eso el Estado ha de ser mesurado -pero implacable. Debe encontrar la justa medida, pero estar libre del soborno y la intimidación. La venganza impera en la selva; el perdón existirá en las alturas del cielo o en algún músculo del pecho. En la tierra podemos aspirar a la convivencia bajo la ley: advertencias claras y castigos firmes. Ni bestias ni beatos: ciudadanos. Por ello no podemos aceptar la guerra, ni siquiera como metáfora. Si nos tragamos esa píldora estamos perdidos. Estaríamos imaginando combates, rendiciones, armisticios. Estaríamos esperando la llegada de un comandante salvador que no pierde el tiempo con pudores legales. El gobierno, en su afán épico, ha recurrido a ese vocabulario, a esa gramática, a esa historia -incluso a esa vestimenta. Los medios replican el himno de la guerra porque simplifica el mundo, porque es un atajo para la comprensión, porque nos instala en el dramatismo del cine. Ése es el universo del que tenemos que escapar. Ese es el lenguaje que debemos romper para llamar, simplemente, a la ley. Diré lo obvio: con tribunales, con parques, con escuelas, con guarderías, con trabajo -no con soldados se ganará la paz en México. Desde luego, el poder público tendrá que enfrentar con los instrumentos de la coacción a quienes delinquen. Pero sólo se asienta el poder del Estado cuando su actuación es ejemplar, cuando la ley se aplica, cuando el crimen encuentra castigo indefectiblemente. Cuando las sociedades son espacios de convivencia y futuro el delito se arrincona La misión del Estado mexicano en ese sentido es, antes que cualquier cosa, recuperarse. Más que recobrar territorios, el Estado debe fundar su eficacia. Sólo será un agente de la paz si logra mitigar la violencia; será cómplice de los violentos si (aun involuntariamente) la multiplica. Renunciar a ley para ganar la paz es la tentación en la que no podemos caer. No creo en llamados al honor de los criminales. ¿Podemos esperar que delincan decentemente? Mucho menos creo en pactos con las mafias. La desesperación y el cinismo lo sugieren: pactemos con los criminales, A medida que la violencia se propaga, la propuesta gana simpatía Pero, ¿quién sería el embajador plenipotenciario con el que se firmaría “la paz”? ¿Alguien podría creer en la palabra de los firmantes? Contratar con asesinos es pedir una soga tersa sobre nuestro cuello. Debemos exigir un cambio de estrategia gubernamental, un cambio de foco, mayor compromiso a los gobiernos locales; debemos reclamar resultados, exigir que se respeten los derechos humanos, pero no podemos ceder a la tentación de claudicar frente a los violentos. (Reforma)
  • Manuel Camacho Solís. Javier Sicilia: pactos, sí. Sicilia tiene razón: los pactos son la salida a la crisis de inseguridad y a la violencia en nuestro país que, él, con muchos otros, ha sufrido en carne propia. Entre mas pronto arribemos a esos pactos, menos sufrirá la sociedad mexicana y menos se debilitará nuestra soberanía Sicilia se ha convertido en un líder civil con una propuesta política mayor. Isabel Miranda de Wallace, Alejandro Martí y Lydia Cacho, como bienio ha señalado Jorge Zepeda Patterson, son ejemplos de liderazgos civiles que han surgido frente a condiciones de violencia criminal, donde una insuficiente o deformada respuesta de las instituciones a sus tragedias personales o al abuso, los llevó a comprometerse con la defensa de una causa social Ahora, frente al asesinato de su hijo, ha surgido un nuevo liderazgo moral, el de Sicilia. Por el momento en el que surge y, por su discurso, tiene un alto significado político: por lo pronto, ya sacó a la calle la protesta y ha perfilado, con lucidez, una salida a la creciente violencia en nuestro país. Lo que Sicilia propone -unidad nacional y pactos políticos-es más que una buena idea Es el único camino que queda para pacificar a México dentro de la democracia, la soberanía y el Estado de derecho. El desempeño que ha tenido Sicilia ha sido sorprendente. Con la misma determinación con que presiona a las autoridades para dar con el paradero de los asesinos de su hijo y de sus amigos, discute la situación del país. Defiende lo suyo y lo de los demás. No duda en colocar la violencia y la inseguridad “por encima de los pleitos de los partidos”. Llama a la unidad nacional. Sabe que estos problemas, en otras partes, se han resuelto con encuentros mayores: para salir de una guerra, se pacta la paz. Ha actuado con destreza y prudencia Ha sabido ocupar, sin exclusiones, todos los medios de comunicación. No dudó en salir a la calle, pero tampoco en acudir a una entrevista con el Presidente. Se ha dirigido en primera persona a las Fuerzas Armadas. Su presión, siempre la ha acompañado una rama de olivo, de una propuesta para una salida honrosa De él, se conocía su consistencia moral y dominio del lenguaje. Ahora ha sorprendido por la claridad de sus posiciones y la efectividad de su acción. Eso soto es posible por la causa moral y el sufrimiento que lo anima, pero también por la capacidad de salirse de los lugares comunes con una inteligencia y sentido común formidables. De la crisis de inseguridad y la violencia no vamos a resurgir con un pequeño ajuste a la política pública, menos aún intensificando lo que no ha funcionado. Empezaremos a salir cuando sociedad y gobierno, todas las fuerzas políticas, aceptemos que hoy ninguna cosa es más importante que recuperar la tranquilidad de la sociedad y establecer las nuevas reglas de la convivencia Ello solo se puede lograr con pactos políticos. Pactos que permitan definir las nuevas reglas. Se necesita pacto nacional y también pactos regionales. No permitamos que se pretenda confundir esta necesidad política y social superior con la idea de pactar con las organizaciones criminales. Lo que yo entiendo propone Sicilia, y lo que yo he defendido de tiempo atrás, es la importancia de que, para alcanzar la paz, debe haber un verdadero diálogo nacional, incluyente, serio que permita arribar a un pacto. El pacto es el único camino que nos acercará a lo más urgente: reconstruir el Estado sobre bases legítimas. Sicilia hace su parte. A la solución política le ha dado legitimidad. Toca a tos demás actuar en concordancia Para iniciar una corrección seria del rumbo, lo ideal sería no esperar al 2012. Pero si las circunstancias no lo permiten, si la falta de visión predomina, la propuesta de Sicilia tendrá que esperar. Lo que no esperará es la inconformidad social y personal que la acompaña. (Universal)

Cuernavaca / Amenazada

  • Ricardo Alemán. ¡Se pudrió..! Sin temor a exagerar —y luego de horas y kilómetros de reporteo—, es posible concluir que la movilización ciudadana del pasado miércoles en Cuernavaca —contra la violencia y el crimen— se pudrió. ¿Por qué? Porque antes, durante y después de la caminata de la glorieta de La Paloma al zócalo de Cuernavaca predominó el odio contra el gobierno azul de Felipe Calderón y porque muchos olvidaron que el enemigo de la paz y el causante del terror y el crimen no está del lado del Estado y sus instituciones —de los ciudadanos—, sino del lado de los “hijos de puta”, criminales.  Y es que todos aquellos que vieron, escucharon, olfatearon, preguntaron y —en suma— reportearon, pudieron confirmar que, salvo dos estribillos contra los criminales generadores de la violencia, el terror y la muerte, los manifestantes se empeñaron en la mayor frecuencia y más alta estridencia de consignas lanzadas contra el gobierno federal, contra Felipe Calderón y —claro— contra el gobierno de Morelos. ¿Por qué se desvirtuó? Se pueden plantear muchas hipótesis, pero ensayamos una surgida del reporteo de esas horas y esos kilómetros. Resulta que, desde su convocatoria, organización, logística y operación, la marcha estuvo bajo control de esa vergonzosa industria del odio que se esconde detrás del membrete “No más sangre”, vinculado con la patología del poder perdido desde julio de 2006. Así, desde el arribo a Cuernavaca menudearon camiones, autobuses y colectivos repletos de protestantes, armados con pancartas, volantes y cartulinas con leyendas que reclamaban desde la muerte de Calderón hasta la caída de su gobierno —sin faltar las mantas idénticas a la desplegada a lo largo del Zócalo del Distrito Federal: “Calderón, asesino de jóvenes”—; un ejército que se distribuyó a lo largo de la marcha, para organizar las consignas y mantener vivos los coros. ¿Y cuáles fueron las consignas y los coros? Todo lo imaginable contra Calderón y su gobierno. Sólo dos estribillos contra los criminales, contra los matarifes y los narcotraficantes. El clima de odio político y la tensión espantaron a no pocos clasemedieros morelenses que pronto dejaron el grueso de la marcha para los profesionales del odio. Todo, a pesar de que Javier Sicilia se empeñaba en despolitizarla, en rescatar su espíritu social. Cuando el contingente llegó al zócalo morelense, la protesta social se había podrido. En su mayoría la manifestación parecía la fiesta de aquellos que le apuestan a la caída del gobierno y la debilidad de las instituciones del Estado. Y es que, más que una manifestación contra los criminales organizados, a favor de la paz, contra la violencia y la muerte, pareció una movilización para tumbar al gobierno de Calderón, para hacerlo más vulnerable. ¿Y la sanción al crimen y al narco; la condena a los barones de la muerte? No apareció. Más aún, los criminales bien pudieron estar en la marcha pidiendo la caída del gobierno federal, el regreso de los militares a sus cuarteles y el fin de la ofensiva del gobierno contra el crimen. Y, por descabellado que parezca, todo indica que el mismo gobierno federal, las instituciones del Estado y, en general, los ciudadanos, quedaron atrapados entre la industria del crimen y la muerte, y la industria del odio. Sin embargo, lo que nadie le dice a los ciudadanos es la identidad de aquellos que están detrás de esa maquinaria de odio y descrédito político —cuyo principal membrete es “No más sangre”—; industria que —por lo que se puede ver en todos sus despliegues de odio— no cuesta tres pesos. ¿Quién está detrás de esa maquinaria de odio? ¿Quién la financia? ¿De dónde sale el dinero? ¿Es dinero lícito? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué persigue? ¿A poco no es cierto que persigue fines político-electorales? Por pura casualidad, los mismos que aparecen detrás de la organización de “No más sangre” son los mismos que han estimulado la basura periodística de que militares y marinos están “matando en caliente” a narcotraficantes y criminales; los mismos que inventaron que un ex militar supuesto narcomenudista está entre los asesinados junto con “Juanelo Sicilia”; los mismos que inventaron que militares violaron a “una viejita”; los mismos… de siempre. Podrán engañar a muchos mucho tiempo, pero no a todos todo el tiempo.******EN EL CAMINO. ¿Qué tal? Bejarano jefe del PRD. Confirman que son un partido de pillos. ¿O no?… Por cierto, con el linchamiento de la hoja parroquial del mesías a la rectora de la Universidad del DF, también confirman el cochinero. (Excélsior)
  • José Luis Reyna. Nuestra cotidianidad está fracturada. La cotidianidad de nuestros días: una masacre en Acapulco, otra en Ciudad Juárez, 59 cadáveres hallados en fosas clandestinas en Tamaulipas, etcétera. Para qué seguir. No se diga la tragedia de Temixco en Morelos que, por diversas razones, ha engendrado la semilla de un movimiento social de escala nacional e incluso más allá de nuestras fronteras: el reclamo ciudadano a la autoridad. La muerte del joven Sicilia es la gota que derramó el vaso que, tiempo atrás, empezaron a llenar tantas tragedias de mexicanos desconocidos y otros prominentes como fueron los casos de los hijos de Alejandro Martí, de la señora Wallace y de Nelson Vargas, por mencionar un puñado de ejemplos. Se tiene la impresión de que la ley se acabó. Que es letra muerta. Hay miedo; no hay respeto por la autoridad y menos por la ley que, en teoría, la sustenta. Nos enteramos que un banco americano ha lavado 378 mil millones de dólares, proveniente de la delincuencia organizada. (The Guardian, 3/IV/11). La cifra equivale a cinco veces la fortuna de Slim, el hombre más acaudalado del planeta. O casi un tercio de la riqueza que nuestro país genera en un año. ¿Cómo no se va perder una guerra si los recursos, casi infinitos, están del lado del adversario? El Estado mexicano tiene que gastar muchos recursos para tener una capacidad de respuesta a un enemigo al que le sobran los mismos. Sin embargo, el costo es que los planes de desarrollo social se postergan. Los planes de una educación de calidad se posponen. En las palabras del ex presidente español Felipe González: “La educación (en México), desde la primaria a la universidad, es un cuello de botella” que impide la definición de políticas públicas que enfrenten la violencia que padecemos. Estamos sin rumbo: esa es, por ahora, nuestra cotidianidad. El otrora poderoso Estado mexicano dejó de serlo. Su debilidad significa que la esperanza de la seguridad y el bienestar tienden a desaparecer. La confianza disminuye. No hay que recurrir a cifras. Hay que observar, sentir y padecer la realidad que nos envuelve. Un ejemplo desconcertante relacionado con lo anterior: El Censo de Población y Vivienda de 2010 reporta un incremento en el número de “viviendas deshabitadas”. Este puede ser un indicador, de cualquier investigación, que las cosas andan mal. ¿Qué es una vivienda deshabitada de acuerdo con el Censo? “Una vivienda particular que está totalmente construida y disponible para ser habitada y que, al momento del levantamiento censal, no tiene residentes habituales (…)”. De acuerdo con la investigación de Jesús Rangel (MILENIO Semanal, 13/III/11), los pobladores de muchas localidades afectadas por la violencia y la delincuencia organizada han dejado sus casas. Esos lugares muestran altos índices de violencia. Tan sólo en Chihuahua, en particular Ciudad Juárez, se detectaron casi 230 mil viviendas deshabitadas ¿Dónde van esos perseguidos? Los que tienen recursos se van del país. Los que no tienen, ¿se esconden? Entre 2005 y 2010, Monterrey incrementó su población en menos de 2000 personas; nuestra cotidianidad está imponiendo pautas inéditas que nos hacen pensar que nuestro país está experimentando un cambio significativo en su estructura social, en su forma de ser, que se explica por la inseguridad y la violencia. El turismo es una fuente de ingresos importante para este país. Acapulco ya no tendrá su tradicional tianguis turístico anual. Morelos, y los municipios de Temixco y Jiutepec en particular, son zonas de alto riesgo cuando hace algunos años eran lugares de remanso. Morelos está en proceso de extinción turística y social. La autoridad, en todos sus niveles, se ha convertido en una estructura ineficiente, al menos en lo que respecta a la impartición de justicia. Sin ésta la impunidad y la corrupción crecen. En consecuencia lastiman, como dijo el poeta Sicilia el tejido social de este país; éste se encuentra podrido. Se encuentra dañado porque en México sólo hay presuntos culpables, no culpables: porque en México no funciona el sistema judicial y las instituciones que lo integran. No es fortuito que el director del FBI estadunidense afirme que México enfrenta un “nivel de violencia sin precedentes”: más que en la Revolución de 1910. A pesar de ello, la jefa de la DEA defina la violencia como “un indicador de éxito” en la lucha contra la delincuencia organizada. Claro, los muertos son de allá, no de acá. Hay que aceptar que vivimos una nueva cotidianidad. Un entorno distinto al que nos rodeó hasta hace unos pocos lustros. El país está sumergido en una crisis de inseguridad y violencia cuya duración, de acuerdo con García Luna, no disminuirá al menos durante los próximos siete años. La delincuencia rebasó a las instituciones y, además, las penetró. Es revelador el documental dirigido por Mauricio Katz titulado Verdaderamente Durazo cuya temática se orienta a explorar como fue ese jefe de la policía del DF fue un ícono de la corrupción y el exceso (1976-1982). Durante el mandato siguiente, de Miguel de la Madrid, se capturó a Rafael Caro Quintero, uno de los capos más conspicuos de esa época. En su testimonio, el capo exhibe, sin tapujo alguno, que sus verdaderos jefes eran López Portillo y Durazo: el contubernio de la autoridad y la delincuencia. El origen de nuestro cáncer. El pacto secreto y tal vez el de la seguridad nacional. Nuestra cotidianidad se ha complicado. La seguridad es magra; nuestro riesgo, inmenso. Por lo mismo puede surgir un movimiento social como el que encabeza otro padre, como tantos hay, desgarrado por la violencia, como es el señor Sicilia. Hay que rescatar esa idea en la que la ciudadanía tiene que exigirle resultados a la autoridad. Exigirle mayor eficiencia y responsabilidad en el cumplimiento de sus funciones. Es urgente exigir que se imparta estrictamente justicia. Para nosotros y, sobre todo, para las generaciones que vienen. Mientras la autoridad sea indiferente e ineficiente a la cotidianidad fracturada que padecemos, este país seguirá en la senda del sin rumbo. Tendremos que sobreponernos, como sociedad, a esa brutal adversidad. (Milenio)

Violencia / Echeverría

  • Leo Zuckermann. ¿Cómo parar la violencia? La violencia sigue en aumento. Tan sólo la semana pasada, de acuerdo al conteo que realiza el periódico Reforma, ocurrieron 221 ejecuciones en el país. Hace poco entrevisté a Eduardo Guerrero, experto en el tema de inseguridad, quien me mostró unas gráficas impresionantes sobre cómo se ha extendido la epidemia violenta. En 2007, había 53 municipios donde, en el año, hubo 12 o más homicidios vinculados con el crimen organizado. En el 2010, esta cifra subió a 200 municipios. El flagelo ha llegado a poblaciones que antes eran relativamente tranquilas. La propuesta de Sicilia. Pero estas son cifras frías. Por desgracia, no mueven conciencias. En México, y en todo el mundo, la sociedad se indigna con casos concretos. El asesinato, por ejemplo, del hijo de un personaje prominente, como el del empresario Alejandro Martí, o más recientemente de uno del escritor Javier Sicilia. En su inmenso dolor, ambos padres decidieron, con mucho valor, dedicar su tiempo y esfuerzo para tratar de resolver el problema de la inseguridad en México. En el caso de Sicilia, primero propuso “pactar” con las mafias. Luego aclaró su postura: “¿Por qué no tendríamos que llegar a los viejos pactos? Ellos, los narcos, están allí desde siempre, pero ahora nosotros empezamos a pagar todos los platos rotos, y ellos, los norteamericanos, no han hecho absolutamente nada para detener el flujo de armas y reducir el consumo de drogas. […] Hay otras formas de pactar, ¿vamos a seguir en la guerra? Está bien, pero vamos a tener pactos de guerra en el sentido de poner los límites de la guerra, vamos a proteger a la población. ¿Vamos a seguir matando muchachitos? ¿Vamos a seguir corrompiendo muchachos? No puede existir una guerra sin reglas […] Nosotros les cerramos los corredores a los narcos y como se los cerramos, están inundando de droga a nuestra juventud. Allá los norteamericanos que resuelvan su problema de consumo”. Sicilia después convocó a una marcha que se llevó a cabo en diversas plazas de la República la semana pasada. Solicitó dejar de llamar “daños colaterales” a las víctimas de la violencia: “son personas de carne y hueso, con sueños, no estadísticas”. Emplazó al gobernador de Morelos, donde ocurrió el asesinato de su hijo, a presentar antes del 13 de abril a los responsables del homicidio o, de lo contrario, exigirá la renuncia de Marco Antonio Adame. Finalmente se plantó en el zócalo de Cuernavaca donde prometió “debatir la manera para detener esta absurda guerra en la que la inmensa mayoría de los muertos los ha puesto la sociedad civil y para idear las acciones que construyan la paz con justicia en nuestra nación. Queremos que sea la opinión y la reflexión colectiva de toda la sociedad civil mexicana la que diga cuál será el próximo paso en esta lucha”. El diagnóstico de Guerrero. Sigo creyendo que la solución de fondo al problema del narcotráfico y la violencia es legalizar y regular las drogas, tal como se hace con el alcohol y el tabaco. Hay que tratar el tema como un problema de salud pública, no de seguridad pública. La legalización les quitaría a los criminales organizados su principal fuente de ingresos que hoy les permite comprar las mejores armas y sobornar a políticos, policías y soldados. Pero, mientras esta solución gana adeptos en la sociedad, ¿qué hacer? Hay que empezar entendiendo de dónde viene la actual ola de violencia que azota al país. Eduardo Guerrero ha tratado de comprender el fenómeno con evidencia empírica. Su argumento es sencillo: en la medida en que el gobierno ha detenido o abatido a capos, los cárteles se han fragmentado y han aparecido más organizaciones criminales; esto, a su vez, ha causado una mayor violencia en más municipios. En 2006 había seis cárteles. Para 2010, ya había 12, más chicos y con menor acceso al trasiego de drogas a EU. Esto los obligó a traficar aquí en México, además de secuestrar y extorsionar. A eso hay que sumar la debilidad institucional de los estados y municipios para atacar este fenómeno. Parece increíble pero, precisamente lo que presume el gobierno de Calderón como grandes éxitos en esta guerra, es lo que produce la violencia. Las gráficas de Guerrero son elocuentes: los homicidios crecen cuando el gobierno incauta grandes cantidades de drogas o se detiene/abate a líderes de cárteles. Los números recopilados por Guerrero demuestran, en cambio, que la violencia baja cuando los arrestos son de líderes de sicarios y los decomisos de armas y dinero. *******Hasta el próximo sexenio. El gobierno de Calderón ya no tiene muchos márgenes para cambiar su estrategia. Incluso los funcionarios involucrados han dejado de escuchar las críticas. No obstante, la violencia va a seguir y será, creo, el principal tema en la próxima campaña presidencial. Las elecciones serán una extraordinaria oportunidad para debatir cómo resolver este problema. Habrá que presionar a los candidatos para que presenten soluciones factibles y concretas, no generalidades, lugares comunes o simples espejitos para salirse por las ramas. Lo que está en juego es mucho: entre 200 y 300 muertos por semana. (Excélsior)
  • Raymundo Riva Palacio. Echeverría, el espejo. La temporada de huracanes contra el Ejército comenzó con fuerza. En vísperas de la difusión del reporte anual del Departamento de Estado sobre derechos humanos, organizaciones internacionales emitieron sus observaciones. Todas coinciden con la cancillería estadounidense: el Ejército ha realizado ejecuciones extrajudiciales durante la guerra contra el narcotráfico. El gobierno mexicano las llama “daños colaterales”, pero nadie compra ese eufemismo en el extranjero. Los señalamientos son muy puntuales: cuatro casos, siete muertos. Por tres civiles inocentes muertos el año pasado, arrestaron a varios militares por abuso de autoridad. La muerte de dos menores tamaulipecos, donde la acusación contra el Ejército incluye haber alterado pruebas, es debatible porque la acusación original de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es endeble por imprecisa. La polémica muerte de dos estudiantes en el Tecnológico de Monterrey, con la que arrancaron las llamadas “ejecuciones extrajudiciales” en 2010, es más grave. Funcionarios de la CNDH aseguran que en el reporte, que verá la luz pública próximamente, se demuestra que hubo algo más que una confusión en el tiroteo con matones del narcotráfico que iban huyendo. Los jóvenes, de acuerdo con las indagaciones preliminares del organismo, tienen seis disparos en el pecho realizados a corta distancia, lo que de comprobarse en el informe final significará que, si fueron confundidos o no, la realidad es que los ejecutaron. El Ejército es la institución que ha recibido toda la crítica por abusos y violaciones a los derechos humanos. Ha habido casos en que ciertamente han sido víctimas de la propaganda negra, pero otros en los cuales sí son responsables. Hay incidentes de alto impacto en que la saga violenta que ha vivido toda una familia, como el caso de los Reyes Salazar, esconde que el origen de las acusaciones contra el Ejército fueron las actividades criminales de uno de sus miembros, como jefe pandillero, detenido por soldados. En otros se ha documentado cómo importantes narcotraficantes usaron a organismos de derechos humanos para acorralar al Ejército y mostrarlo como violador de la ley. Por una extraña razón, o por simplificación intelectual, el Ejército es en quien se ha estancado la percepción de violadores de derechos humanos y se ha dejado de lado a los marinos, algunos de cuyos comandos han sido notorios violadores de los derechos humanos. Su jefe, el almirante Francisco Saynez, secretario de Marina, ha sido promotor incluso —hasta ahora sin éxito— de incorporar en la estrategia de la lucha contra el narcotráfico la política de nada de detenidos. Lo que hoy se está viendo reflejado en los informes nacionales e internacionales sobre violaciones a los derechos humanos es el prólogo de lo que probablemente será una campaña en México y el mundo en contra de las Fuerzas Armadas. La CNDH, fuente importante de organizaciones internacionales, difundió recientemente que tiene cinco mil 397 reportes de personas extraviadas o ausentes de 2006 a la fecha, lo que añade nombres y apellidos a futuras querellas en tribunales. En el Ejército y la Marina lo saben, pero se sienten confiados —no tranquilos— de que al no ser una política de Estado la aniquilación o desaparición de civiles, no podrán llevarlos a juicio por genocidio. Sin embargo, la pesadilla no desaparecerá. De hecho, puede agravarse por razones que muchos dentro y fuera del gobierno no tienen presentes: durante al menos seis meses, en 2008, existió un decreto —publicado en el Diario Oficial de la Federación—, en el cual se hacía responsable directo del mando del Ejército al Presidente de la República. Ese decreto, inspirado en el deseo de proteger al Ejército ante la ausencia de un marco legal que arropara su participación en las calles para combatir a los narcotraficantes, dejó totalmente vulnerable al presidente Felipe Calderón y sujeto probable de ser juzgado internacionalmente por acusaciones de violación a los derechos humanos, cuando menos durante los meses en los que la línea de mando llega directamente a él. Lo que estamos observando en estos días es nada en comparación con lo que puede ser en el futuro mediato para el Presidente, cuando las observaciones tomen el cuerpo de denuncias internacionales. Recordemos: el ex presidente Luis Echeverría fue acusado de genocidio por la matanza de Tlatelolco, con declaraciones que nunca tuvieron documentación que probara directamente su responsabilidad, pero suficientes para que termine su vida muy probablemente en cautiverio. Lo que no existió con Echeverría sí lo hay con Calderón. Por eso, no sólo el almirante Saynez y el general secretario de la Defensa, Guillermo Galván, deben sentirse preocupados. Es el presidente Calderón mismo quien deberá ver en Echeverría el espejo probable de su futuro. (La Razón)

Anuncios

Acerca de Imagen Política

Somos un grupo de profesionales de la comunicación, que hemos conjuntado nuestra capacidad y experiencia en las áreas del periodismo escrito, radiofónico y de análisis político, que nos permite ser la firma más exitosa de: consultores políticos, de comunicación, estrategias de mercadotecnia y cabildeo.
Esta entrada fue publicada en Síntesis Política y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s