Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • BMV: colocación de deuda de empresas medianas
  • Oportunidad en organismos de agua en México: Fitch
  • Ya hay terna para ombudsman del contribuyente
  • Mejora la producción en Chicontepec
  • Fiat aumenta participación en Chrysler
  • Cofetel prepara Plan Técnico Tarifario
  • Canitec pide rescatar frecuencias de MVS
  • Seis millones más de pobres en 2011
  • 5 mil Mipymes cerraron puertas en 2 años
  • Crece demanda de productos en Japón: Sagarpa
  • Créditos a Pymes generarían derrama de 43 mil mdp

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • Sube a 116 el número de cuerpos en Tamaulipas
  • Recompensa por asesinos de  hijo de Sicilia
  • Si son omisos, váyanse:  Sicilia
  • Fin al Michoacanazo; liberan último alcalde

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Corta PRI las alas a reforma laboral
  • Beltrones:  avanzará reforma del Estado
  • Trabada, designación de consejeros del IFE
  • PRI rehuye su responsabilidad: Madero

 

TITULARES DEL DÍA
Financiero La deuda de los países ricos superará su PIB
Economista Reforma laboral, a la congeladora
Reforma Dirijan ¡Ya basta! al Crimen.- FCH
Universal Van 116 cuerpos; acusan a Zetas
Jornada Suman 120 los cuerpos hallados en Tamaulipas
Milenio Calderón: el “ya basta”, sólo contra criminales
Excélsior Sí hubo sabotaje
Sol de México Zetas, detrás de masacre en Tamaulipas /
Crónica Identifica la PGJDF a más violentos del SME
La Razón Mataron Zetas a los 116 de las fosas en Tamaulipas
Impacto Diario Un solo criminal de 19 años mató a 200: Calderón

 

  • Corta PRI las alas a reforma laboral. La bancada del PRI en la Cámara de Diputados formalizó que la reforma laboral no se dictaminará en el actual periodo ordinario de sesiones, que concluye el 30 de abril, y que su análisis y discusión se pospone hasta septiembre próximo. “No hay prisas ni hay albazos, ni hay ninguna cuestión que no pueda ser ventilada de manera transparente”, aclaró el diputado priista César Augusto Santiago Ramírez, quien respondió de manera directa al presidente Felipe Calderón: “Ayer el propio presidente de la República dijo a los empresarios que vinieran a la Cámara de Diputados a presentar sus observaciones y no se ha presentado ninguno, pero si se presentan con mucho gusto los vamos a recibir; igual a los dirigentes políticos que quieran acudir para presentar sus temas, con mucho gusto lo haremos”. Sostuvo que “la decisión de nuestro grupo es sacar la iniciativa con el mayor consenso posible, pero, como dijo el coordinador en su momento, no hay prisas ni hay albazos”. Por su parte, el presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, el priista Tereso Medina Ramírez, acompañado de un grupo de legisladores de su partido, argumentó: “No es fácil: la Ley Federal del Trabajo tiene más de mil artículos, por eso no podemos aceptar que se diera como un albazo, como un fast track, porque no es así”. Informó que, debido a la trascendencia de la iniciativa y de las diversas voces y manifestaciones ciudadanas en contra, se abrirá un nuevo calendario de foros y consultas que durará, en principio, desde el 13 de abril y hasta el 18 de mayo. (Financiero)

México

  • Leo Zuckermann. Los mexicanos frente al mundo. La División de Estudios Internacionales del CIDE ha levantado la cuarta encuesta nacional sobre política exterior y relaciones internacionales. En realidad son dos sondeos, uno al público en general y otro a los líderes de México, para contrastar las opiniones entre estas dos poblaciones. Los resultados han sido publicados en el reporte “México, las Américas y el Mundo 2010” de los autores Guadalupe González, Jorge Schiavon, David Crow y Gerardo Maldonado. A continuación, algunos de los principales resultados: • “Ciudadanos y líderes se sienten primeramente latinoamericanos, sin embargo, entre el público la identidad latinoamericana ha ido perdiendo fuerza: la mayoría de los ciudadanos se siente primero latinoamericano (51%), segundo ciudadano del mundo (26%) y tercero norteamericano o centroamericano (7%). Sin embargo, en los últimos cuatro años la identidad latinoamericana pierde peso al caer 11 puntos desde 2006.” • “Los mexicanos son pragmáticos, las amenazas internacionales que identifican como más importantes son aquellas que afectan su vida cotidiana: el narcotráfico y el crimen organizado (82%), el calentamiento global (80%), la escasez y carestía de alimentos (80%), los desastres naturales (78%), la pobreza en el mundo (76%) y el tráfico de armas (76%).” • “Hay un ánimo favorable a la participación internacional activa: 68% de los mexicanos prefiere que el país participe activamente en los asuntos mundiales a que se mantenga alejado de éstos (22%). Los líderes son activistas internacionales convencidos (96%).” • “Los mexicanos identifican como prioridades de política exterior aquellas que están relacionadas con su vida diaria directa o indirectamente: combatir el narcotráfico y el crimen organizado (75%), proteger el medio ambiente (74%), promover la cultura mexicana (74%), proteger los intereses de los mexicanos en el exterior (73%), promover la venta de productos mexicanos (73%) y atraer a turistas (73%).” • “43% cree que la globalización económica es generalmente buena para México (9% mayor que en 2004).” • “75% opina que el libre comercio es bueno para la economía de los países desarrollados, 63% considera que trae beneficios a la economía mexicana y 59% cree que ha traído beneficios para su propio nivel de vida.” • “A pesar de que una amplia mayoría (79%) considera que la inversión extranjera beneficia a México, 62% de la población dice estar en contra de la inversión extranjera en el sector petrolero.” • “El efecto Obama recupera la evaluación positiva de Estados Unidos: la evaluación de este país mejoró cinco puntos con respecto a 2008. La desconfianza hacia Estados Unidos cayó 16 puntos (de 61% a 45%), pero sigue siendo más elevada que la confianza.” • “Norteamérica es la región más popular y prioritaria para los mexicanos: Canadá y Estados Unidos fueron evaluados en primero y segundo lugar respectivamente, mientras que la región es considerada como la más prioritaria de todas; en 2008 los mexicanos ubicaban a América Latina en esta posición.” • “Los ciudadanos prefieren un trato directo con Estados Unidos que coordinarse con otros países: 51% considera que México debe buscar un trato especial con su vecino del norte independientemente de su relación con Canadá; 49% dice lo mismo respecto a la relación de México con América Latina.” • “Brasil se perfila como el líder predilecto de los mexicanos: al preguntar qué país podría ser líder de la región, Brasil se colocó por encima de México, un cambio importante respecto a los resultados de 2008. Brasil continúa siendo el país mejor evaluado de la región.” • “Asia se observa con optimismo, pero no es una prioridad para México: a pesar de que la región se evalúa sólo por debajo de Norteamérica y Europa, y encima de América Latina y Oriente Medio, no se observa como una prioridad de política exterior, donde se encuentra por debajo de América del Norte, América Latina y Europa.” • “Entre 2004 y 2010 se verifica un declive del porcentaje de mexicanos que reporta tener familiares fuera de México, de 61% en 2004 a 52% en 2010.” (Excélsior)

Salinas

  • Héctor Aguilar Camín. Salinas y el 94. El ex presidente Salinas publicó ayer en MILENIO un alegato sobre su falta de responsabilidad en la crisis económica de 94-95. (“El efecto tequila quince años después”). Su texto me alude diciendo que sólo repito la versión que lo culpa de todo. Pero no. Yo no creo que Salinas sea el único responsable de la crisis de 94-95, creo que el famoso “error de diciembre” también existió. Creo que la crisis fue un error compartido entre el gobierno saliente y el entrante. Creo que la economía necesitaba un ajuste desde antes de diciembre de 94, y que Salinas no lo hizo por consideraciones políticas. Prefirió entregar una situación de riesgo económico (con “problemas”, como el mismo dice en su texto) y no malas cuentas políticas. Al final, el riesgo económico se hizo realidad y la política le pasó las cuentas. Mi reflexión, en todo caso, no era sobre la crisis económica de 94 sino sobre la obsesión electoral de los presidentes. Y esto es lo que escribí: Perder las elecciones puede ser un triunfo histórico para los presidentes, como lo demuestra el caso del ex presidente Zedillo que goza del doble prestigio de haber enderezado la economía y haber asumido democráticamente la derrota de su partido en el año 2000. De haber procedido con similar desapego a la victoria a toda costa, el antecesor de Zedillo, Carlos Salinas de Gortari, habría quizá cosechado esos mismos lauros. Luego del asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, en marzo de 1994, Salinas pudo haber hecho el ajuste económico que su gobierno necesitaba, devaluando la moneda, aunque esto debilitara su presidencia y al candidato presidencial de su partido. Quizás habría pagado el daño en las urnas, pero habría entregado a su sucesor una economía estable, en vez de la bomba de tiempo que entregó y cuyo costo le hizo pagar el gobierno de Zedillo. De perder en las urnas el PRI, probablemente Salinas hubiera tenido que entregar el poder a la oposición representada por Diego Fernández de Cevallos. […] Fernández de Cevallos había ganado arrolladoramente el debate entre los candidatos presidenciales previo a las elecciones de 1994. Desapareció luego del escenario. La versión de Fernández de Cevallos es que lo desapareció Salinas, empeñado en ganar las elecciones, y entonces con el control de los medios masivos fundamentales, en particular la televisión. Para que su partido ganara las elecciones de aquel año, Salinas hizo y dejó de hacer todo lo que tenía que hacer, y ese todo —aplazar decisiones económicas, manipular medios y procesos políticos, entregar al sucesor una bomba de tiempo— le costó la vida pública. (MILENIO Diario, 15/3/11). (Milenio)

Cementerio blanco

  • Joaquín López-Dóriga. Cementerio blanco. Desde hace años, los senadores, entonces 64, decían que la sede de Xicoténcatl 8 les quedaba chica. Cuando José López Portillo administraba la abundancia construyó San Lázaro para reunir a las dos cámaras, porque los diputados federales, 300, tampoco cabían en Donceles, más que nada en los informes presidenciales por los invitados. Así se levantó el actual complejo legislativo con un salón de sesiones pensado, más que en los legisladores, en el Día del Presidente, con una galería de 3 mil butacas que no tiene ningún parlamento en el mundo, por el riesgo multitudinario que representa. Los senadores siempre hicieron el feo a San Lázaro, y siguieron con su código postal, rentando por aquí, comprando por allá, siempre con el diseño de una nueva sede bajo el brazo. Con el aumento de senadores se fortaleció la idea de una nueva sede. En 1994 se adquirió un gran terreno en avenida Hidalgo y Eje Central, que se abandonó por el del Paseo de la Reforma, la nueva sede, construida en la ostentación, en la opacidad. El costo original, de mil 699 millones de pesos, aumentó a 2 mil 300 sin una explicación. Tenían que haber inaugurado en septiembre pasado, luego en noviembre, después en febrero, más tarde en marzo y será hasta hoy cuando lo hagan, y en parte porque las instalaciones, después de tres años de obra, no han sido terminadas. Falta chulearlas. El nuevo Senado es una muestra de lo que no debe ser la obra pública, sistema opaco de excepciones con cargo, siempre, al erario, ciudadanía que ve, indignada, cómo funcionan los legisladores para quienes la transparencia y rendición de cuentas es un asunto sólo de los demás. Luego se preguntan por qué su baja calificación ante la sociedad. Lo de hoy será algo simbólico, la sede no ha sido terminada. Habrá discursos, se sacarán la foto, y se irán de vacaciones, luego al receso y ya volverán a la nueva sede de Reforma en septiembre, un año después de lo anunciado. Así son ellos. *****Retales. 1. AUSENCIA. El presidente Calderón no estará hoy en la sesión inaugural del Senado. En el programa oficial estaba como invitado para hablar desde la tribuna, perdiendo, así, la única oportunidad en su sexenio de dirigirse al Congreso; 2. NADA. Por más que digan los diputados en sus discursos, la decisión está aplazada: el caso de los tres consejeros del IFE se verá a partir de septiembre. Se van de vacaciones y ese tema no está en sus prioridades; y 3. PUÑALADA. Hay que releer la respuesta del presidente Calderón a la petición del gobernador de Guerrero, Ángel Rivero, sobre el Tianguis de Acapulco. No recuerdo un golpe de tal magnitud al puerto, como el que le asestó en la Convención Bancaria. O sea, ¿no ir a Acapulco hasta que haya policía confiable? ¿Y Semana Santa, por ejemplo, qué?; (Milenio)

AMLO / UACM

  • Carlos Loret. “Estaríamos mejor con López Obrador” ¿Sería un presidente contra la corrupción? Porque cuando gobernante protegió a René Bejarano y ahora lo tiene de vuelta en la dirigencia perredista Tiene razón López Obrador: Felipe Calderón dijo en la campaña presidencial de 2006 que el arribo al poder de Andrés Manuel acarrearía a México una crisis económica, y la crisis llegó de todas maneras; Calderón prometió ser el “Presidente del empleo” y los tres primeros años fueron de despidos masivos; Calderón acusó a López Obrador de ser violento y lleva 35 mil personas ejecutadas en cuatro años y medio de administración; aseguró que bajaría los impuestos y los ha subido. Cada vez que la escucho en la radio o la veo en la televisión me admiro de lo buena que es su campaña publicitaria, Y sobre todo por la frase pegajosa y nostálgica de remate: “estaríamos mejor con López Obrador”. ¿Qué tal la estaría haciendo Andrés Manuel de presidente de México? ¿Cómo saberlo…? ¿Sería un presidente mentiroso? Porque rechaza la reforma electoral, no reconoce al gobierno de Felipe Calderón y desacredita al Instituto Federal Electoral (IFE)… pero esos atractivos mensajes se escuchan gracias a un estimado de ó millones de spots (entre PT y Convergencia) que le permite dicha reforma electoral, con dinero que recauda la Secretaría de Hacienda y reparte el IFE. ¿Sería un presidente censor? Porque apenas el fin de semana pasado dijo que “estoy vetado en la televisión”, pero en los noticieros se reportan cotidianamente sus actividades y declaraciones, la mayoría de las veces de manera acrítica y simplemente informativa; sin contar los programas de análisis en donde es objeto de estudio y las invitaciones a entrevistas que él mismo rechaza para poder seguir con el hechizo del “cerco informativo”. ¿Sería un presidente neoliberal? Porque en campaña se cansó de filtrar que “no jugaría” con la macroeconomía y que por ello había ofertado el cargo de secretario de Hacienda a un alto funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI): Agustín Carstens. ¿Sería un presidente reformador? Porque en su libro Proyecto Alternativo de Nación planteó por escrito la apertura en Pemex a la inversión privada y durante su gobierno en el DF confió a empresarios, con quienes llevaba gran relación, que estaba a favor de subir el IVA a 15% en alimentos y medicinas, compensando a los ciudadanos más pobres. ¿Sería un presidente de izquierda? Porque cuando fue jefe de gobierno frenó los matrimonios entre homosexuales para no quedar mal con la Iglesia católica, ¿Sería un presidente contra la corrupción? Porque cuando gobernante protegió a su secretario particular René Bejarano y ahora lo tiene de vuelta en la dirigencia perredista. ¿Sería un presidente que animaría la transparencia? Porque su administración de la capital del país prohibió la difusión de los contratos de la obra pública más importante del sexenio: el segundo piso del Periférico. ¿Sería un presidente democrático u ordenaría seguir sus órdenes a gobernadores, Congresos y partidos, como cuando ungió a Juanito en Iztapalapa? ¿Estaríamos mejor con López Obrador? El hubiera no existe. La boleta electoral del 2012 sí. Veremos los resultados de la campaña.***** SACIAMORBOS La bronca desquició al gobierno del DF. Sus reclamos, contra el gobierno federal. El gran ganador, su nuevo cobijo: se confirma que el electricista está hasta el copete. (Universal)
  • Otto Granados, La UACM o la crisis de un modelo. El escándalo surgido por la descripción que hizo la rectora de esa especie de estafa que se llama Universidad Autónoma de la Ciudad de México no sólo es profundamente revelador del desastre conceptual y moral que fue la gestión de AMLO. También aviva la urgente necesidad de no rehuir más la discusión sobre el modelo público de gestión de la educación superior en el país. Hay varios aspectos de ese mundo que deben ser revisados con rigor, datos y seriedad. Pero entre ellos destaca la forma como las élites y burocracias han construido su control de estas universidades, lo cual probablemente está en la raíz del conflicto en la UACM. El gobierno de las universidades públicas ha sido, con notables excepciones, una combinación de normas, reglamentos, usos, costumbres, pactos, defecciones, asonadas, incentivos o sanciones con la que se ha producido una maquinaria muy eficiente para adquirir, conservar o transmitir el poder dentro de tales instituciones. Esa estructura, por añadidura, ha contaminado y convertido en opacos y disfuncionales la administración de las universidades, los procesos de toma de decisión y, peor aún, la rendición de cuentas. Una porción amplia del paisaje universitario mexicano está plagada de cacicazgos internos —algunos muy primitivos y otros de cuello blanco— sostenidos en un mecanismo de gestión bastante bien lubricado mediante el cual manejan a discreción los principales órganos de gobierno, los ascensos escalafonarios, los asientos en los consejos, las direcciones de escuelas y facultades, los viajes, las publicaciones, las cuotas políticas, la administración y los recursos presupuestales, los premios, los complementos salariales y un largo etcétera que constituye el andamiaje sobre el que descansan esos pequeños principados. Con el pretexto de la autonomía y esgrimiendo de vez en cuando la amenaza de la movilización estudiantil de otras épocas, que en realidad poco inquieta ante patologías como la del SME o el magisterio oaxaqueño por ejemplo, la nomenklatura universitaria por igual chantajea y adula a los gobiernos, reclama candidaturas y cargos, exige influencia intelectual, demanda reconocimiento social y se erige en el guardián del templo del nacionalismo histórico, la justicia social y la virginidad ideológica. Con tales clichés, esas élites (y las cohortes de académicos que han creado) se han resistido a introducir formas de acreditación o certificación externas, independientes y rigurosas que darían fortaleza a una evaluación constructiva, pero sobre todo facilitarían una revisión minuciosa y una transformación eficaz, entre otras cosas, de las carreras que se imparten y de sus planes y programas de estudio, de los modelos pedagógicos que se usan, de los procesos de reclutamiento y promoción de los docentes, de los resultados concretos de la investigación que se hace o de la calidad con que en realidad están aprendiendo sus estudiantes. Pero nada de eso les gusta porque supone perder el control de la nómina, del presupuesto, de la visibilidad pública y, en suma, del territorio universitario en que reinan las pandilla (La Razón)

Sindicalismo / Pandilla

  • Jorge Fernández. El sindicalismo fascistoide. El verdadero problema es la impunidad. Se da lo mismo con el Sindicato Mexicano de Electricistas que con los grupos criminales, con los actores políticos o con los económicos. Se puede incendiar automóviles en las calles o incendiar pueblos en la sierra de Durango; se pueden violar las leyes electorales y ser candidato sin cumplir los requisitos básicos o quebrar una aerolínea y seguir vendiendo pasajes aunque se sepa que no se podrán utilizar y no pasa nada. Mientras la impunidad siga siendo una norma, la sociedad estará lejos de poder consolidar sus instituciones y fortalecer el Estado de derecho y la gobernabilidad. Lo sucedido con el SME es parte de una provocación que sería ridícula si no adquiriera cada vez más rostro de tragedia. Hay más de mil denuncias presentadas contra miembros del SME en los últimos 18 meses, y van desde intentos de homicidio hasta ataques contra instalaciones del Estado. Las agresiones a ciudadanos, a periodistas, y a trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, son cosa de todos los días y las autoridades locales simplemente los protegen, mientras que las federales se quejan, pero los siguen recibiendo para negociar no sé qué cosa en Gobernación. Lo de esta semana rebasó todas las anteriores cuotas de violencia. Gente arrancada de sus automóviles para que éstos fueran utilizados como arietes contra las fuerzas de seguridad y luego quemados; trabajadores de la CFE golpeados; periodistas agredidos a los que se les robó su equipo de trabajo. Lo insólito es que, como se puede apreciar en las imágenes de esos actos vandálicos, los manifestantes eran apenas un puñado que no llegaban ni a las mil personas; lo incomprensible es que, después de todas esas acciones violentas, se les permitió seguir ocupando las calles y bloqueando la circulación por horas, hasta que llegaron a la Secretaría de Gobernación, a la que también quisieron tomar por la fuerza, y de allí al Zócalo, donde mantienen, con la tolerancia de las autoridades, un plantón permanente. Pero no alcanzaba con ello, entonces intentaron tomar Palacio Nacional, atacaron a los policías federales que lo resguardan y les arrojaron explosivos. Dijeron que era en protesta por los “compañeros” detenidos, al mismo tiempo que los dirigentes del sindicato decían que en realidad se trataba de “provocadores”. Los hechos fueron tan evidentes, existen tantas imágenes que demuestran que la única provocación fue la realizada por Martín Esparza y su gente, que las autoridades capitalinas tuvieron que salir a decir que no era verdad, que todos los detenidos son miembros del sindicato y que, ahora sí, se les aplicará todo el peso de la ley. Aunque quién sabe. Agresiones y actos vandálicos como éstos ha habido muchos. Dicen los dirigentes del SME, y lo repiten algunos medios, que se trata de acciones desesperadas por haber perdido su fuente laboral y no tener alternativas. Es falso: la mayoría de los trabajadores de la desaparecida Luz y Fuerza del Centro cobraron sus liquidaciones y se han reubicado en el mercado laboral, muchos de ellos trabajando para la CFE o en empresas que son contratadas por ella. Los que no aceptaron ni la liquidación ni ninguna otra opción laboral son los seguidores de Esparza, que fueron engañados por la dirigencia del sindicato con el argumento de que les crearían una nueva empresa. Era y es falso: nadie quiere una empresa con un sindicato que tiene el contrato colectivo más abusivo del país y que generaba pérdidas por 75 mil millones de pesos al año. No es desesperación laboral, es chantaje de los dirigentes para mantener una base de movilización donde lo que está en juego son los recursos del sindicato: miles de millones de pesos que sus dirigentes quieren seguir detentando. Porque, además, habría que preguntarse de dónde salen los recursos para mantener estas movilizaciones y para que esos mismos manifestantes puedan mantener plantones de semanas o meses. La mayoría de ellos reciben, aunque han traspasado con amplitud el límite legal para seguir cobrándolo, el seguro de desempleo que otorga el Gobierno del DF. Los dirigentes tienen otro nivel de vida: Esparza goza de sus empresas y ranchos; su vocero, Fernando Amezcua, de sus vacaciones, sin duda merecidas, en Grecia. En última instancia, estos señores y sus seguidores pueden escoger el destino que deseen. Lo que no es admisible es que utilicen la violencia en forma cada vez más abierta, que agredan, golpeen, incendien, amenacen y no pase nada. O que en su nuevo discurso (necesita equipararse a los Bejarano-Padierna), el presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, los justifique. La violencia como forma de hacer política se escuda siempre en la impunidad. Así nacieron, crecieron y se desarrollaron, no hace mucho, los grupos del fascismo. (Excélsior)
  • Ricardo Alemán. Pandilla criminal. En medio de la violencia y el terror desatados en todo el país por las bandas del crimen organizado y el narcotráfico, se había convertido en retórica cotidiana la violencia y el terror que en los últimos 18 meses desató en la Ciudad de México la pandilla de ex trabajadores electricistas que comanda Martín Esparza. Y no era para menos. Ante expresiones de violencia extrema, como decapitados, descuartizados, asesinatos masivos, secuestros de alto impacto y verdaderas masacres de decenas de personas, la violencia generada por un puñado de pillos sindicales parecía peccata minuta, a pesar de que en todos sus lances los pandilleros de Martín Esparza cometían delitos que —por quién sabe qué extraña razón política— no sólo no eran perseguidos por autoridad alguna, sino que permanecían impunes. Así, durante 18 meses, los ciudadanos de a pie se acostumbraron a ver las imágenes de la violencia criminal, al lado de las imágenes de la violencia sindical, sólo que diferenciadas por una sutil tolerancia. En el caso de las bandas del crimen organizado y el narcotráfico, la violencia desatada contra los ciudadanos y —generada por sus peleas territoriales— siempre fue combatida por las fuerzas represoras del Estado —policías y militares—, en tanto la violencia criminal de la pandilla que encabeza Martín Esparza, no sólo era solapada, sino que parecía ser estimulada. Y para los que tengan dudas, están a la vista de todos los videos de pandilleros del SME cuando lo mismo asaltan a ciudadanos, que golpean a transeúntes; martirizan a trabajadores de la CFE a los que envían graves a hospitales a causa de las lesiones, en tanto los pandilleros destrozan vehículos oficiales y particulares y destruyen instalaciones eléctricas, al grado de que existen mil 200 denuncias ante las autoridades, de sabotajes a instalaciones eléctricas federales, lo cual en rigor debiera ser castigado con muchos años de cárcel. Y aquí es donde surge la gran pregunta. ¿Por qué las instituciones del Estado combaten con las fuerzas públicas a criminales y a narcotraficantes, en tanto los pandilleros de Martín Esparza son protegidos, solapados y hasta cuidados cuando cometen sus fechorías? ¿De qué privilegios y prebendas metalegales —más allá de la ley— gozan pillos como Martín Esparza y su claque de criminales? La respuesta, por increíble que resulta, está en el terreno político. Resulta que la pandilla criminal de Martín Esparza es un grupo de intocables por conveniencia político-electoral. Es decir, que al gobierno de Felipe Calderón le tiembla la mano para hacer valer la ley —luego de que no le tembló la mano para declarar desaparecida Luz y Fuerza del Centro— en el caso de la banda criminal de Esparza. ¿Y por qué le tiembla la mano? Por el costo político que puede significar que la fuerza pública haga respetar la ley a una pandilla criminal como la del SME. Meter en cintura a los pillos y delincuentes que medran en torno a ese negocio familiar de transa, engaño y violencia en que se convirtió el SME de Martín Esparza, le significaría al gobierno federal un flanco de choque con parte del sindicalismo oficial. Y los tiempos político-electorales que se viven, aconsejan la impunidad para la pandilla criminal de Esparza. Algo parecido ocurre con Marcelo Ebrard, el timorato jefe de Gobierno capitalino, quien no sólo tiene miedo, sino verdadero pavor a que la pandilla criminal de Martín Esparza acuse al jefe de Gobierno con el jefe de otra pandilla política, la de AMLO. Es decir, Marcelo Ebrard no toca ni con el pétalo de una orden de aprehensión a Esparza y sus pandilleros, porque eso desataría la furia del mesías tropical. Así pues, en su calidad de intocables por el gobierno federal y protegidos de la mafia de AMLO en el GDF, la pandilla criminal de Martín Esparza seguirá depredando la capital del país, en tanto los ciudadanos deberemos soportar pacientes, comprensivos, sumisos e impotentes, que esa pandilla criminal disloque el tránsito, golpee a transeúntes, a automovilistas, queme vehículos y, de tanto en tanto, nos deje sin luz porque se le ocurrió sabotear tal o cual mufa. ¿Hasta cuándo? No se vale quejarse. ¿Qué, no querían gobiernos del PAN y del PRD? Al tiempo. ******EN EL CAMINO. Por cierto, cuando los horribles gobiernos del PAN o del PRI agraden a un periodista, los voceros mediáticos de la dizque izquierda ponen el grito en el cielo. Y nada dicen cuando la mafia del SME golpea a un reportero… En solidaridad con Juan Carlos Santoyo, reportero ejemplar. (Excélsior)
  • Raymundo Riva Palacio. Desestabilización, Circa 1968. En política no hay coincidencias. Esta semana arrancó con dos grupos de choque desestabilizando a dos gobiernos. El de Marcelo Ebrard fue víctima de sus propios protegidos, la cúpula del Sindicato Mexicano de Electricistas, que tras la careta del vandalismo elevó la calidad de la violencia sobre las calles en la ciudad de México. El de Felipe Calderón, al arreciar la protesta callejera de Antorcha Campesina tomando la sede de la Secretaría de Desarrollo Social y tratando de boicotear la presencia del Presidente en la inauguración del nuevo Senado. La ofensiva de Antorcha Campesina es consecuente con su presencia en las calles de la capital en las últimas semanas. Afiliada al PRI, es un movimiento que nació al amparo de gobernadores poblanos en los 80 y 90 que la usaron como instrumento de presión contra sus rivales políticos, y que arreció su activismo callejero —que ha afectado la vialidad y dañado a la economía por la pérdida de productividad en horas-hombre— durante las negociaciones del PAN y el PRD para concretar una candidatura común para el gobierno del Estado de México. Hubo acusaciones en la prensa de que el gobierno de Enrique Peña Nieto financia a Antorcha Campesina, pero nunca han pasado de los dichos. Antorcha Campesina asegura que mantiene sus protestas gracias al boteo que realiza en las calles, aunque esas calles cada vez son más hostiles a ese grupo de choque que paga —según cálculos extraoficiales— entre 300 y 400 pesos diarios por persona movilizada, sin contabilizar las medias planas en periódicos de la capital que paga su líder Aquiles Morán —precio estimado para desplegado político: 60-70 mil pesos—, donde inserta sus artículos de opinión. Antorcha Campesina juega al desgaste político contra el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix, con tácticas similares a las empleadas en los 70 cuando Luis Echeverría, en busca de la Presidencia de la República, creó conflictos políticos para descarrilar a Emilio Martínez Manatou, delfín de Gustavo Díaz Ordaz para la candidatura presidencial, y le construyó en Los Pinos la imagen de ser uno de los autores intelectuales de los disturbios estudiantiles de 1968. Como hipótesis de trabajo se podría plantear la pregunta de a qué intereses responde realmente Antorcha Campesina en el hostigamiento a Félix, probablemente el Plan B del presidente Calderón para la candidatura del PAN en 2012, y si es meramente un distractor —el secretario de Desarrollo Social es uno de los miembros del gabinete mejor evaluados por los gobernadores priistas— que utiliza al gobierno federal como aparente objetivo para debilitar realmente al sector reformista del PRD y fortalecer a la izquierda social, la beligerante y callejera que representa Andrés Manuel López Obrador. No hay una línea de tiempo suficiente que permita probar la hipótesis, pero se puede argumentar que si bien el adversario público de Antorcha Campesina es el gobierno federal, quien resiente el costo de las cada vez más molestas movilizaciones que siempre tratan de ahorcar a la ciudad —con bastante éxito, por cierto— es el Gobierno del Distrito Federal que encabeza Marcelo Ebrard. El efecto de Antorcha Campesina sobre Ebrard es similar al desgaste cotidiano que le está causando Martín Esparza y un grupo de miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas. Las acciones vandálicas que realizaron Esparza y el SME el lunes en la ciudad de México fueron una elevación en la calidad de la violencia. Ya no se trató del sólo intento de toma ilegal de instalaciones de la inexistente Compañía de Luz y Fuerza y enfrentamientos con granaderos, sino del empleo de barricadas de automóviles en llamas —imágenes de violencia que sin contexto generan desconfianza en la autoridad—. Fue también una operación simultánea con petardos lanzados contra la Suprema Corte de Justicia, que pasaron bastante desapercibidos en los medios, pero que afectaron a 50 personas, con cuatro lesionadas y 21 intoxicadas. Un acto de sabotaje en una mufa del Centro Histórico por la noche del lunes, concluyó el tormentoso día en el perímetro de supuesto mayor control del gobierno capitalino. Estas movilizaciones coincidieron con la contraofensiva de López Obrador para consolidar su candidatura presidencial. En forma secuencial utilizó encuestas que suele descalificar para proclamar que es el puntero de la izquierda, y aprovechó espacios de radio para subrayar que él es el candidato único y verdadero de la izquierda en 2012. Los eventos del lunes y martes no le impactan directamente. A quien le afectan es a Ebrard, con quien contenderá por la candidatura presidencial, siempre y cuando los grupos de choque no lo descarrilen como lo hicieron otros en 1968 con Martínez Manatou, y el camino quede libre para su adversario. (La Razón)
  • Ciro Gómez Leyva. “¡Ya paren, cabrones, es de La Jornada!” Alguien que se identifica como gente de Martín Esparza, “pero ya no quiero seguir con él”, hizo contacto conmigo ayer. Me pidió que revisara la crónica que transmitimos el lunes en la noche en MILENIO Televisión y me fijara en unos hombres jóvenes y fuertes que escoltaron la marcha que, luego de los hechos violentos, partió al Zócalo. “No son de nosotros, son más jóvenes, nos habían dicho que Martín los iba a traer”, explicó. Los busqué en las fotografías de la quema de los coches y la arremetida contra las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro. Y, sí, ahí parecen estar. Los busqué, asimismo, en las crónicas de la prensa. Ninguna los identifica. A cambio, encontré este párrafo de Patricia Muñoz Ríos en La Jornada, una joya: “En medio del caos se escucharon varios cohetones: el reportero gráfico de La Jornada Marco Peláez tomaba fotos del enfrentamiento cuando entre los sindicalistas algunas personas comenzaron a gritar que parara, que ya no tomara más gráficas. Más de 30 lo empezaron a rodear y lo golpearon; el periodista logró impedir que le quitaran el equipo, pero la agresión continuó hasta que tres integrantes del comité le gritaron: ‘¡Ya paren, cabrones, es de La Jornada!” Mi informante se niega a contar al aire lo que me acaba de contar en privado. Le prometo, pues, que pondré atención en esos jóvenes fuertes. Pero independientemente de si Esparza contrató grupos de “autodefensa combativa” o no, reitero lo dicho aquí varias veces: en México, hoy, hay dos grupos que agreden periodistas: los criminales, desde luego, y el SME. Hay evidencia suficiente para afirmarlo. No se necesitan fuentes anónimas, gargantas profundas. (Milenio)

Morelos / Espanto / moral

  • Carlos Ramírez.   Morelos: perfil de no-sociedad. El Chapo y Zambada, de fiesta. Una estrategia mediática parece haber envuelto el conflicto de seguridad en Morelos para responsabilizar a los gobiernos federal y estatal y excluir al crimen organizado, a los cárteles de la droga y a los anteriores gobiernos priistas. El crimen organizado se asentó en Morelos, sobre todo en Cuernavaca, bajo el gobierno de Jorge Carrillo Olea, responsable de áreas de seguridad, inteligencia y narcotráfico durante el gobierno de Carlos Salinas. En 1998 tuvo que renunciar cuando la sociedad se movilizó ante hechos contundentes: el procurador, el jefe judicial y el comandante antisecuestros de Carrillo Olea controlaban a las bandas de secuestradores locales. Hoy el sobrecalentamiento de las protestas contra la inseguridad se ha enfocado contra el gobierno del presidente Felipe Calderón y como parte de la estrategia de polarización de grupos organizados alrededor de Andrés Manuel López Obrador. Las protestas por el asesinato del hijo del poeta y activista Javier Sicilia han ignorado a los cárteles de la droga. En las marchas recientes no hubo ninguna pancarta dirigida contra El Chapo Guzmán o contra Ismael El Mayo Zambada, dos de los capos de la droga que son corresponsables de la violencia criminal. Los actos criminales en su mayoría han respondido a disputas por el mercado de consumo interno y por el control de las rutas de trasiego de droga hacia los Estados Unidos. Lo que ha demostrado la respuesta social ante los crímenes en Cuernavaca ha sido la desorganización de la sociedad, la tendencia a la estridencia y su incapacidad para construir espacios de observación, seguimiento y evaluación de las políticas de seguridad. La sociedad agraviada debería construir mecanismos de coadyuvancia y de vigilancia de las políticas oficiales de seguridad, sobre todo en lo referente a la supervisión de la limpieza de los cuerpos de seguridad. Asimismo, la sociedad ha dejado pasar tiempos de oportunidad para la participación directa en el diseño, aplicación y evaluación de las políticas de seguridad pública. En lugar de una sociedad organizada, en México se ha visto la consolidación de una sociedad-masa, anónima y al mismo tiempo acumulativa. La protesta excita pero no encauza. La estridencia sustituye la organización. En el caso de los jóvenes de Cuernavaca hay una correspondencia mediática con el de los jóvenes de Ciudad Juárez acribillados: importa la salvaguarda de la personalidad y no la explicación del contexto. La crisis de seguridad se localiza no en los resultados por debajo de las cifras de violencia sino la exigencia a detener la ofensiva para buscar un pacto de entendimiento con los delincuentes. Pero un pacto significa no sólo una redistribución del poder social y político sino el reconocimiento social a los delincuentes. En un pacto los delincuentes pasan a ser parte de la sociedad. Y por tanto, a exigir los beneficios implícitos. La sociedad-masa entra en pánico porque ha visto violado su espacio de singularidad, de individualidad. Por eso la sociedad-masa se oculta en lo multitudinario, escribe Elías Canetti en Masa y poder. El tema del acuerdo gobierno-delincuentes no tiene el referente de los delitos sino el de la recuperación de una tranquilidad acotada: es preferible que los delitos le ocurran a los otros que a uno y mejor si en un pacto de convivencia se alejan las zonas francas a los territorios de pobreza, como en el pasado. La sociedad-masa no analiza, se comporta. Por eso no quiere que le expliquen las razones del aumento de la delincuencia, ni se quiere enterar por qué se dispararon los delitos cuando el PRI perdió el poder presidencial y los hilos del control social quedaron sueltos. Ha olvidado que el sistema político se construyó a partir de la criminalidad del poder. Y que por tanto no podía ser democrático. ¿No fue acaso la represión a la disidencia un acto de criminalidad del poder? ¿No hay una explicación racional al hecho de que las principales policías del poder priista -la Federal de Seguridad y la Judicial Federal y la de Prevención de la Delincuencia en el DF- hayan derivado en cómplices de los capos del crimen? ¿Dónde están los intelectuales en esta crisis de seguridad?, se pregunta el escritor Héctor de Mauleón en El Universal. La respuesta no es difícil de encontrar: en la sociedad-masa. ¿Dónde está la razón como antídoto a la violencia criminal? No es casual que el grito de “estamos hasta la madre” ilustre la mediocridad de la protesta. Como en la película Juana Gallo, a María Félix le dicen que se acabaron las balas y ella contesta: “Miéntenles la madre que también duele”. No hay organización sino mentadas. La sociedad-masa es producto del colapso de los cuerpos intermedios: partidos, élites, medios, liderazgos sociales, grupos de presión y ONG creadas para la coacción mediática y no para la conformación de instancias de observación, supervisión y hasta calificación de funciones públicas. ¿Dónde estuvo el Congreso en las horas posteriores a los asesinatos en Cuernavaca? ¿Dónde estuvieron los debates legislativos para la conformación de nuevas leyes contra la inseguridad? ¿Dónde se perdieron los partidos para operar una transición de a deveras que pudiera impedir que los hilos del poder criminal quedaran sueltos? Ciudad Juárez se perdió en una sociedad-masa polarizada y en un sistema político desarticulado. Tamaulipas se des-socializó. La zona metropolitana de Monterrey cayó en las garras de la delincuencia a pesar de las advertencias a tiempo. Ahora fue Cuernavaca, donde la criminalidad fue producto de las complicidades del gobierno priista de Carrillo Olea. El DF se acerca a esa ingobernabilidad criminal producto de la ausencia de una política de seguridad pública, y luego de los secuestros y asesinatos de Fernando Martí y Hugo Alberto Wallace. Al final, la sociedad-masa ha dominado a la sociedad participante. (Financiero)
  • Sergio Sarmiento. El espanto. El año pasado, cuando se reveló el hallazgo de 72 cadáveres de inmigrantes ejecutados en San Femando, Tamaulipas, pareció que habíamos llegado al extremo del horror imaginable en nuestro país. Pero el espanto se sigue extendiendo de forma constante. Una nueva fosa arroja un nuevo cargamento de atrocidades. Ya el total de Tos muertos encontrados en los últimos días en una serie de fosas clandestinas en el mismo municipio de San Femando llega a 116. Lo peor es que ya nadie se atreve a decir que se ha llegado al fondo y ha aparecido el cuerpo de la última víctima. La treintena de cuerpos que se encontraron ayer fueron colocados en un frigorífico del Servicio Médico de Matamoros. Había ya otros 72 ahí. Los demás cadáveres se encuentran en otros lugares. Los familiares de personas desaparecidas se agolpaban afuera en busca de seres queridos. Nos podemos imaginar el infierno dantesco en el que está convertida esa instalación forense Poco importa ya si el presidente Felipe Calderón dijo o no que México vive una guerra Los horrores que estamos viendo sólo son comparables a los de una contienda bélica Son 35 mil los muertos acumulados desde diciembre de 2006 hasta el fin de 2010. Pero tan sólo en este 2011 vamos en camino de tener 12 mil más. No son todos los homicidios dolosos de nuestro país, sino simplemente aquellos que están vinculados con el crimen organizado. La mayoría de las guerras no tienen tantos muertos. La información disponible sugiere una vez más que las víctimas no hicieron nada para merecer esta muerte. Después del asesinato de Juan Francisco Sicilia y de otros homicidios una amiga, Gaby Lara, me manda un mensaje electrónico en que me dice: “¿Te das cuenta de que ya están matando a los buenos” de la película?”. Yo le respondo: “Me temo que así es. Pero desde hace tiempo. Lo que pasa es que nos decían que los buenos eran malos”. Nadie sabe realmente cuántas de las víctimas de esta guerra son contendientes y quiénes son daño colateral. El presidente Calderón y los miembros de su gobierno han insistido en la versión de que la enorme mayoría de los muertos son pandilleros que merecían la suerte que sufrieron. El problema es que cada vez que escarbamos un poco encontramos que esta suposición es falsa Los supuestos pandilleros de Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, eran jugadores de fútbol americano. Los presuntos sicarios del Tec de Monterrey eran estudiantes de excelencia La supuesta narcotraficante acribillada por la Armada en el fraccionamiento Los Limoneros de Cuernavaca era una mujer respetuosa de la ley cuyo único pecado fue salir de su casa en la noche para acudir al hospital en que su madre había sido internada de emergencia Los primeros 72 muertos de San Fernando también se hicieron sospechosos de mil crímenes por el simple hecho de haber sido víctimas de una matanza y resultó que eran migrantes que buscaban un futuro mejor. El pecado de los segundos 116 fue escoger autobuses para trasladarse al norte de Tamaulipas. Las siete personas encontradas en un vehículo Honda en Temixco, Morelos, resultaron inocentes de cualquier crimen; entre ellos se encontraba el hijo de uno de los más respetados poetas de México. Ahora resulta que también están matando a los buenos. La gran duda es si siempre los han matado y simplemente no nos habíamos dado cuenta Porque en México las víctimas son dos veces victimas. La primera, cuando los matan. La segunda, cuando les manchan el honor por haber sido víctimas. En el caso de la nueva matanza de San Femando por lo menos las autoridades al parecer han detenido a los responsables. Pero el espanto en nuestro país no deja de crecer. ***** REFORMA LABORAL. No sorprende que los diputados hayan decidido congelar la iniciativa de reforma laboral. Ellos ya tienen empleo y muy bien pagado. Poco les importa impulsar una ley que pueda generar más empleos en el país. (Reforma)
  • Javier Ibarrola. La doble moral. Hasta ahora, el único resultado de las investigaciones sobre el asesinato de Juan Francisco —hijo del poeta Javier Sicilia— y seis personas más, así como las multitudinarias marchas en las que se gritaba el “¡Ya basta!”, ha sido la destitución del general de división retirado Gastón Menchaca Arias como secretario de Seguridad Pública del estado de Morelos. La destitución de Menchaca Arias se había cocinado desde hace tiempo, cuando empezaron los feminicidios en Morelos. Fue entonces que la coordinadora del Comité Contra los Feminicidios en el Estado de Morelos, Nadxielli Carranco Lechuga, sostuvo que durante la gestión de Gastón Menchaca Arias jamás se tuvo resultados sobre la muerte de mujeres. Ante tal situación, muchas voces se dejan oír, sobre todo la de militares que como el coronel (retirado) Juan Domingo Celis García nos envía en una reflexión, sobre el accionar de unos integrantes de la sociedad civil: “Con el asunto de la muerte del hijo de Javier Sicilia se ha soltado una caterva de oportunistas que medran con la muerte del hijo del mencionado escritor, en este asunto yo veo una doble moral en la sociedad mexicana y le voy a decir por qué. “Por un lado se le exige al gobierno federal eficacia en el combate al crimen organizado y se le culpa de cada asesinato que comete el mismo crimen organizado. “Por otro lado, el director de Proceso, Julio Scherer, revista en la que escribe Javier Sicilia, publica una foto suya abrazando a un asesino, secuestrador y narcotraficante, como es El Mayo Zambada y lejos de indignarse, la prensa rojilla le aplaude, ¿dónde estaba la indignación, entonces de Javier Sicilia con este hecho? ¿Creemos que callando acciones como ésta no tiene consecuencias? ¿Creemos que es válido enaltecer a los delincuentes? “Otra: Julio César Godoy está involucrado con una organización criminal, que extorsiona, secuestra y asesina, Alejandro Encinas lo protege y lo mete a la Cámara de Diputados y los priistas y perredistas le aplauden, como si se tratara de un héroe, en esa acción se aprecia al hermano de Humberto Moreira sonriendo ufano y ese tipo piensa ser gobernador, pobre Coahuila. “Yo le hago esta pregunta a la sociedad mexicana, que ahorita se está rasgando las vestiduras, ¿Los valores de la sociedad están trastocados? ¿Toleramos delincuentes y condenamos al gobierno que los combate? ¿No nos damos cuenta de esa enorme contradicción? ¿Por qué sólo cuando el crimen organizado toca a uno de los nuestros nos desgarramos las vestiduras y porque antes no? Y sólo nos acordamos del pueblo cuando las consecuencias de nuestra tolerancia nos alcanzan, saludos. “Y lo peor es que los columnistas, con tal de ganar el aplauso fácil, se ponen del lado de los despotricadores, pero no tocan con el pétalo de una condena a los verdaderos criminales, eso en mi tierra se llama cobardía”. El gobernador de Morelos, Marco Adame Castillo, cesó del cargo al secretario de Seguridad Pública, el general Gastón Menchaca Arias, y colocó en su lugar al general brigadier Gilberto Toledano Sánchez, quien realizaba labores en seguridad privada. Menchaca Arias llegó a fungir como inspector y contralor del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, uno de los puestos administrativos de mayor importancia. En 2003 Menchaca Arias comandó la columna del desfile del 16 de septiembre. “El mando no es para los timoratos y los demagogos… cuando el mando actúa con negligencia se pierde el respeto de la gente y se afecta gravemente la moral de la tropa. Pero hay militares que se olvidan de esta consigna y con tal de tener una chamba caen en el espectro de la burocracia y fallan.” Por su parte, el coronel Eduardo Duarte Vendrel comenta el hecho manifestado “muchísimas ocasiones”, que las funciones en seguridad pública nada tienen que ver con lo militar. “No es posible que generales que desempeñaron dignamente cargos en el Ejército y mandos en unidades superiores, zonas, guarniciones y otros mandos territoriales, y que aseguro que han sido ídolos de generaciones posteriores por su ejemplo, se rebajen a dirigir grupitos de policías, ineptos, corruptos e ignorantes que carecen de toda doctrina, capacidad y recursos para ese tan especial desempeño. “No es posible que una institución que ha sido siempre fiel a sus principios, pero muchas veces empleada para corregir errores políticos, atacada como ahora y minimizada por todos, siga sufriendo en aras de algo que no entiendo todavía, tanto menosprecio y hasta odio de nuestros conciudadanos. La culpa es de nosotros mismos que nos prestamos a ser manipulados por el poder civil, desde un simple e ignorante presidentillo municipal hasta un prepotente y ególatra-cacique-gobernador.” (Milenio)

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