Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • México, país estrella en el manejo macro
  •  Cierran 28 mil 500 empresas en 2010: INEGI
  • Aumenta la liquidez de corporativos nacionales
  • México, con importante rezago productivo: Cidac
  • VW Bank va por 20 mil clientes más en 2011
  • Tercera cadena de TV, ligada a digitalización
  • Pemex da plazo a contratista para arreglar plataforma
  • Aumenta 5% venta de paquetes vacacionales: AMAV
  • Más inversión en Chicontepec, pide Pemex
  • CFE mantendrá impulso a energía renovable
  • Fuerte rezago de México en productividad
  • Crecen 3% las ventas en tiendas de la ANTAD

Seguridad /Justicia / Salud

  • Suman 126 cadáveres en Tamaulipas
  • Exige Sicilia renuncia de gobernador de Morelos
  • Cita el MP a Esparza por robo y lesión
  • Crece inseguridad en DF: Mondragón
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Aprobar lo que sea, pero ya, dice Vázquez Mota
  • Interés electorero del tricolor, responde Madero
  • Lucha antinarco sigue en marcha y firme: Blake
  • Senado, fuente de cambios y reformas: Beltrones
  • Si soy candidato, voy a ser el presidente: Lozano
  • Oficializa PRD candidatura de Encinas
  • Claman en IFE elección de los tres consejeros
                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Economía de los BRIC superará a EU en 4 años
Economista Automotrices logran producción histórica
Reforma Gobiernan reos penales en el DF
Universal Maltrata México a migrantes, dice ONU
Jornada México se recupera, pero sin empleo: BM
Milenio CNDH y Narro: ya basta al crimen es insuficiente
Excélsior Cerraron 28 mil empresas en un año
Sol de México Senado sólo debe servir al país: Manlio
Crónica 712 cadáveres en fosas clandestinas este sexenio
La Razón Vázquez Mota emplaza al PRI a aprobar su reforma laboral
Impacto Diario Estrena Senado nuevo edificio

  • Aprobar lo que sea, pero ya, dice Vázquez Mota. La coordinadora del PAN en la Cámara de Diputados, Josefina Vázquez Mota, anunció que sus legisladores retiran la propuesta de reforma laboral de su partido para tomar en su lugar, íntegra, la iniciativa del PRI, con el ánimo de aprobar algo, lo que sea, en materia de cambios a la Ley Federal del Trabajo. La decisión fue calificada por los propios priistas de “triste, lamentable, poco seria y alejada de principios y convicciones”. No obstante, Vázquez Mota aclaró que esta “oferta política” sólo tiene vigencia hasta el 30 de abril, cuando termina el actual periodo ordinario de sesiones. “Después las condiciones cambiarán”, advirtió. La bancada del PRI rechazó de inmediato la oferta panista y respondió, en plena sesión ordinaria del recinto legislativo, que “no por madrugar amanece más temprano, señores diputados del PAN” y les exigió que revisen y respeten los procesos legislativos mínimos establecidos y recién aprobados en el Reglamento Interno de la Cámara baja, para la aprobación de un dictamen y el retiro de una propuesta. Francisco Rojas, coordinador del PRI anotó: “Ellos nos firman por anticipado un cheque en blanco; lo que está pasando es que algo evidentemente no está adecuado.” En la desesperación, un grupo de legisladores panistas, entre gritos, mantas y acusaciones contra el PRI, subió hasta la tribuna en San Lázaro e intentó entregar al presidente de la Mesa Directiva en turno, el priista Amador Monroy Estrada, un supuesto dictamen, firmado por los nueve diputados azules integrantes de la Comisión del Trabajo, además de la firma de la propia coordinadora parlamentaria, Josefina Vázquez. Monroy Estrada les negó su petición y explicó públicamente que para ello deben seguir el proceso legislativo legal que marca el reglamento.. (Financiero)

 

Pesca

  • José Woldenberg. Vámonos de pesca. Estamos en los años treinta del siglo pasado en un pequeño condado agrario del estado de Georgia en Estados Unidos. Un tumulto quiere linchar a un joven jornalero negro acusado, falsamente, de haber violado a una mujer blanca. El sheriff, Jeff McCurtain, duda en intervenir porque no quiere enfrentar a la turba de la que depende su cargo. Son los electores que tienen la posibilidad y el poder de reelegirlo. Uno de sus ayudantes recibe una llamada del terrateniente de la región que lo amenaza: “Quiero que atrapen a Sonny Clark y lo encarcelen para tenerlo a buen recaudo. Sonny es jornalero mío y no quiero líos por aquí. Si lo linchan, mañana por la noche no me quedará un solo moreno en la plantación. Y los que no salgan pitando tendrán tanto miedo que no irán a los campos a trabajar. Perderé toda la cosecha”. El sheriff se encuentra a dos fuegos. “Deseó para sus adentros que la gente que tuviera ganas de linchar a alguien lo hiciera primero y fuera a contárselo después, una vez hubiera acabado todo. El riesgo político era mínimo si aparecía después del linchamiento y decía que había que respetar y hacer cumplir la ley”. Por otro lado, no podía dejar de pensar “que existía un puñado de hombres y mujeres del condado que, siempre que aparecía una amenaza de linchamiento..se había encargado de recordarle que había jurado solemnemente proteger la vida de todo sospechoso hasta que un tribunal se hiciera cargo de él”. El sheriff sabe que “los votantes son gente muy rara” que modifica fácilmente sus preferencias, y él no es de esas personas que “permiten que sus convicciones personales influyan en momentos” críticos. “Estaba convencido que inmiscuirse en las actividades de un grupo de nombres enfervorizados y con ganas de linchar a un negro sería contraproducente”. El “sólo quería que el linchamiento fuera limpio, que no se mezclara la política”. Su decisión entonces fue radiante, “irse de pesca”. Volvería cuando el asunto se arreglara sin su intervención, ya que hiciera lo que hiciera, le resultaría costosa Se trata de la novela de Erskine Caldwell, Tumulto en julio (Navona Barcelona 2009), escrita en 1940 y cuyo desenlace resulta trágico. 2. De cara al espectacular conflicto entre Telcel por un lado y Televisa y TV Azteca por el otro, no dejo de pensar en el sheriff McCurtain. Ni la Cofetel ni la Cofeco, ni la Secretaría de Gobernación ni la de Comunicaciones y Transportes, ni el Congreso de la Unión, han dicho esta boca es mía El conflicto ha, desatado una espiral de acusaciones mutuas, todos sabemos o intuimos que mucho es lo que está en juego, y sin embargo, las autoridades están ausentes. Se fueron a pescar. 3. Los días 5y 6 de abril, convocado por la AMEDI, se llevó a cabo el “Encuentro Nacional por la Diversidad y la Calidad en los Medios de Comunicación”. Su relatoría bien puede ser un basamento para delinear una auténtica política de Estado, empezando por una reforma legal capaz de regular las telecomunicaciones y los medios en nuestro país. Hace un año, varios legisladores de distintos partidos presentaron una Iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Contenidos Audiovisuales, en cuya elaboración participaron miembros de la AMEDI Dicha propuesta merece ser analizada y discutida porque el país requiere, con urgencia, una normatividad a la altura de los tiempos. Dice la relatoría del Encuentro: “esa iniciativa establece limitaciones al acaparamiento de medios de comunicación, instituye un organismo con atribuciones para regular los mercados y actores de las telecomunicaciones y la radiodifusión, reivindica derechos de usuarios y audiencias de los medios y garantiza el funcionamiento de los medios públicos. Allí se precisan reglas para la interconexión entre empresas de telecomunicaciones y se asegura la plena convergencia tecnológica, así como sanciones más severas para quienes no cumplan con la ley y la regulación. La pluralidad en la radio y la televisión sería promovida con la licitación de más frecuencias y con espacios garantizados para la producción independiente. Además, se reconoce que la radiodifusión y las telecomunicaciones constituyen un servicio público que debe ser garantizado por el Estado. La publicidad engañosa o los contenidos no aptos para los niños también encuentran regulación en esta iniciativa Habría que incluir otras propuestas adicionales como la creación de Fondos de Cobertura Social para servicios de telecomunicaciones en zonas rurales y desprotegidas”. La apretada síntesis expresa las muy distintas facetas que tiene que abarcar el nuevo marco normativo sobre actividades que están modelando el perfil de nuestro espacio público. Darles la espalda parece suicida Pensar que los usufructuarios de las concesiones se autoregularán es ingenuo. Apostar a que el conflicto entre las grandes empresas encontrará solución sin la intervención de los poderes públicos es irresponsable Salvo que se crea que irse de pesca es la solución  (Reforma)

Candidato

  • Ricardo Alemán. El candidato perdido. Dicen los que saben, que una vez concluido el periodo vacacional de Semana Santa, en la casa presidencial de Los Pinos empezará el “trabajo fino” para la selección del candidato presidencial del PAN. Es decir, que con Felipe Calderón a la cabeza, se producirán sendas consultas entre las familias custodias de Acción Nacional, los centros de poder político —como gobernadores, legisladores y servidores públicos— y sectores económicos vinculados con el partido azul, para buscar un punto de inflexión que apunte en dirección al candidato o a la candidata presidencial del PAN. En pocas palabras, que se equivoca de manera rotunda aquel que imagine o suponga que el eventual sucesor de Felipe Calderón saldrá de una competencia espontánea de popularidades, carreras, trayectorias y encuestas entre los pretensos azules. ¿Por qué? Porque en el PAN no son tontos y menos suicidas. ¿Eso qué quiere decir? Elemental: que Acción Nacional elegirá al mejor candidato, al más capacitado para vencer a Enrique Peña Nieto y/o al que evite la polarización entre Peña Nieto y el suspirante amarillo, de entre AMLO y Marcelo Ebrard. Es decir, que en Los Pinos parecen haber entendido que la candidatura presidencial de 2012 no es o no debiera ser un capricho presidencial —es decir, no aceptarán el dedazo—, pero tampoco una romería de apuestas —como una competencia abierta—, ya que está en riesgo la joya de la corona —el poder presidencial—, por el que luchó el PAN durante más de seis décadas. En rigor, todo indica que en Los Pinos veremos una versión azul del “síndrome” Peña Nieto en cuanto a la selección del candidato presidencial. Pero vamos por partes. ¿Se acuerdan cómo seleccionó Peña Nieto al candidato al Estado de México? En efecto, recurrió a una fórmula que es infalible en el “librito” del pragmatismo político —que, por cierto, no tiene que ver nada con las viejas prácticas del PRI, como han argumentado—, y que no es más que la selección del mejor. En estricto, se trata de buscar al mejor capacitado, dotado, aceptado y valorado por la gente, más allá de preferencias personales, de grupo, dinastía y/o estados de ánimo. Más para entender esa complejidad, primero debemos recurrir a la hoja de servicio del timonel del barco:   Calderón. Todos saben que el segundo presidente azul está dispuesto a no entregar el poder de vuelta al PRI. Y todos saben que, para lograr ese objetivo, el terco Calderón hará lo que sea necesario. Y entre lo necesario está, sin duda, elegir al mejor o a la mejor; no al más amigo, no al más cercano, no al más lambiscón… Por eso Felipe Calderón ha insistido, hasta el cansancio, en distintas versiones del clásico “¡la caballada azul está más que flaca; está famélica!”. Es decir, Calderón buscará dentro del PAN, fuera del PAN y, en el extremo, en una alianza externa que no descarta al mismísimo  Ebrard. Y es que, ante un escenario de polarización en el que, por ejemplo, se despeguen Peña Nieto y AMLO, con el consecuente rezago del candidato del PAN, los azules harían todo lo necesario para no rezagarse, incluso adoptar un candidato de otra tendencia. ¿Parece descabellado? ¡Sí, es descabellado!, igual que eran y parecían descabelladas las alianzas PAN-PRD en entidades como Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Lo curioso del caso es que entre la caballada azul pocos se han percatado de que, antes de empezar la contienda, ya han sido descartados más de la mitad de los diez que alegremente destapó el nuevo jefe nacional del PAN. En realidad siguen vivos Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota, Alonso Lujambio, Ernesto Cordero y Heriberto Félix. De esos cinco, no pocos estrategas azules han eliminado a Santiago Creel y a Josefina Vázquez Mota. ¿La razón?, que si bien el senador es el más aventajado en las encuestas, no es el más competitivo cuando se confronta con potenciales candidatos como Peña Nieto, López Obrador y Ebrard. En el caso de Vázquez Mota, los “genios” azules dicen que, si bien tiene un potente bono electoral de género, no muestra una tendencia sostenida de crecimiento. Aun así, la figura de Vázquez Mota siempre aparece como Plan B. Es decir, nadie puede darla por muerta. A partir de la hipótesis anterior, la disputa estaría entre Alonso Lujambio, Ernesto Cordero y Heriberto Félix. ¿Alguien cree que esos “hombres del Presidente” tienen cualidades, talante, talento, carisma..? Por eso Calderón propuso uno externo. Y es que el PAN es una familia sin hijos, sin heredero (Excélsior)

Senadores / Sí puedo

  • Ciro Gómez Leyva. Los senadores parecían amantes vergonzantes. ¿Por qué no se inauguraron las obras en 2010? Pues, porque no, responden un tanto molestos los puntales del Ejecutivo y el Legislativo, los hombres de la generación del fracaso. Generación para la que el acierto es una rareza. Mala tarde para el país que a estos hombres les correspondiera conmemorar centenarios y bicentenarios. En sus manos, México sigue perdiendo sus huellas profundas sin ningún espíritu de renovación. La arquitectura es sólo otro ejemplo. Con esos párrafos y recordando a Tannenbaum (“México necesita realmente una filosofía de cosas pequeñas”), comencé La historia en breve del 11 de noviembre. Un día antes, los senadores habían anunciado, quitados de la pena, que el nuevo Senado tampoco estaría listo para las fiestas del 20 de noviembre. Como el Arco de Chapultepec o el incompleto Parque Bicentenario. Retrasos inaceptables para quienes tuvieron tiempo, recursos, mando. Las obras no se entregaron a tiempo porque a los políticos encargados les importó un carajo entregarlas a tiempo. Ayer, un insulso 13 de abril, los senadores estrenaron a medio acabar su megaestructura de tres edificios en 9 mil metros cuadrados. Una obra con cierto aire de grandiosidad soviética, que trata de simbolizar lo que esta generación ya no simbolizó: fuerza, triunfo, monumentalidad, poderío, seriedad, robustez. Apuesto dos a uno a que cuando se revisen las cuentas finales, el nuevo Senado tendrá un costo muy superior a los 2 mil 563 millones de pesos que dicen hoy que costó, cifra en sí 50 por ciento arriba de lo que se dijo iba a costar. Supongo que por eso se veían tan incómodos los senadores en su ceremonia de inauguración. Parecían amantes vergonzantes. Ni esa fiesta se supieron dar. (Milenio)
  • Leo Zuckermann. El síndrome “yo sí puedo”. Es común que los políticos prometan cosas que saben que no van a cumplir. El engaño y el cinismo son monedas corrientes en todo proceso electoral. Pero esto es diferente a los políticos convencidos, en el fondo de su corazón, de que, de llegar ellos al poder, las cosas van a cambiar simple y sencillamente “porque yo sí puedo”. Lo he escuchado muchas veces, sobre todo relacionado con tres temas: 1. PEMEX. Todo político que está en la oposición piensa que la empresa petrolera mexicana está mal administrada y es un nido de ratas. Creen que, de llegar ellos al poder, el asunto petrolero se resolverá tan sólo con una “mejor administración” en la paraestatal. Eso creían los panistas cuando estaban en la oposición. Al llegar al gobierno, el primer Presidente salido de las filas del PAN reclutó a un alto directivo de la industria petroquímica para dirigir Pemex con la creencia de que una administración profesional arreglaría, ipso facto, los problemas del sector petrolero mexicano. Resultó ser una falacia. Ahora los priistas y los perredistas creen lo mismo: todo es cosa de que ellos lleguen al poder, pongan a una nueva directiva “que sí sepa” y se arreglen los problemas. 2. RECAUDACIÓN FISCAL. Algo similar he escuchado con respecto a la baja recaudación de impuestos que tiene México. Muchos políticos de la oposición piensan que la Secretaría de Hacienda administra mal el tema tributario al tolerar mucha evasión. Luego entonces, de llegar la oposición al poder, la cosa es sencilla: cambiar a los directivos hacendarios para poner a profesionales más eficaces y, junto con mucha voluntad, combatir a los evasores y elevar de manera significativa la recaudación fiscal en el país. 3. REFORMAS EN EL CONGRESO. También he oído a los opositores al gobierno decir que ellos operarían mejor la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. Están convencidos de que los gobiernos panistas no han sabido negociar para sacar adelante reformas estructurales trascendentales. De llegar ellos al poder, sólo porque son mejores operadores, terminaría la parálisis en el Congreso. En suma, muchos opositores están convencidos, de verdad lo creen, que todo es cuestión de voluntad y eficacia. Piensan que el gobierno en turno no tiene ni lo uno ni lo otro. Sobre todo lo segundo. Argumentan que estos años nos han gobernado “una bola de ineptos” que no han logrado resolver los problemas petrolero, fiscal y legislativo. Y no dudan: de llegar ellos al poder, todo esto cambiaría. ¿Por qué? Porque “yo soy diferente” y “yo sí puedo”. Pero la vida es más difícil que la noción de que uno es más eficaz tan sólo por ser diferente. Es cierto que algunas personas tienen mejores capacidades políticas y administrativas. Si esta gente llegara a Pemex, Hacienda o Presidencia, igual habría ciertas mejoras. Pero creo que serían cambios en el margen; no habría grandes transformaciones. ¿Por qué? Pues porque en materia petrolera, fiscal y legislativa lo que está mal son las instituciones, no las personas que las manejan. Ni el mejor administrador del mundo podría hacer la diferencia en un Pemex burocrático que no se parece en nada a una verdadera empresa petrolera. Ni se diga el tema fiscal donde el cobrador de impuestos más perro del planeta se toparía con un sinnúmero de leyes tributarias que permiten y fomentan la evasión. En cuanto a la negociación entre el Ejecutivo y el Legislativo, las reglas del régimen político no incentivan la cooperación entre los dos Poderes sino, por el contrario, premian el enfrentamiento. Mientras no cambien las instituciones que rigen la conducta de los individuos en materia petrolera, fiscal o legislativa, no va a haber transformaciones de fondo por más voluntarismo que exista. Más temprano que tarde el político que creía que sí podía se dará cuenta de que no pudo (Excélsior)

López

  • Jorge Fernández. López Obrador no toma prisioneros. El PRD está lejos de ser hoy una fuerza política que, como en 2006, esté con posibilidades serias de ganar la Presidencia de la República. Pero quizás por eso en ningún partido vemos en estos días una lucha tan abierta por el poder, por el control del partido y por la candidatura presidencial, como en esa fuerza política. Según decíamos esta misma semana, López Obrador ha decidido quedarse con todo, con el partido y con la candidatura y en buena medida lo ha logrado. El siguiente paso ha sido tratar de acorralar a Marcelo Ebrard: por eso la violencia de las manifestaciones del SME. Como si los sectores más radicales del lopezobradorismo no hubieran avanzado lo suficiente sobre las posiciones de Ebrard en las últimas semanas, ahora, una vez superado el tema de las alianzas en el Estado de México, han decidido presionar al jefe de Gobierno, en la ciudad. Lo que se busca es “obligar” a Ebrard a actuar contra el SME, con lo que lo enfrentan a uno de los principales grupos de presión del perredismo duro o, de no hacerlo, lo enfrentan con la sociedad capitalina. La forma en que actúe Ebrard  será clave para su futuro: si cae en la trampa de tratar de contemporizar con el SME terminará perdiendo sus respaldos sociales en el DF y, si es así, se quedará sin nada, porque resulta obvio que la principal fuerza del jefe de Gobierno no está en las bases duras del perredismo sino en la gente, sobre todo en la clase media baja de la ciudad. Pero la tentación allí está: hasta Jesús Zambrano terminó “justificando” los actos vandálicos de la gente de Martín Esparza. Hasta ahora Miguel Ángel Mancera parece estar decidido a seguir adelante con los procesos contra los responsables de los actos violentos del lunes, y habrá que ver hasta dónde se llega. El otro tema es la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Allí las jugadas parecen cruzarse: ese elefante blanco que sirve para muchas cosas menos para educar a los jóvenes y mucho menos para formar profesionales, fue uno de los más injustificables actos populistas del gobierno de López Obrador: hoy han pasado diez años de su creación, se han matriculado 11 mil jóvenes en ella, se ha gastado un millón de pesos en cada uno y sólo han egresado, con título profesional, 47 estudiantes. El promedio de la mayoría de los alumnos es de 2.5. Es vergonzoso: lo que se planteó como una alternativa luego de la huelga en la UNAM se ha convertido en una suerte de refugio becado para sectores del partido del sol azteca. Dar a conocer la situación de la UACM es un acto imprescindible para limpiarla y hacer de esa institución un centro educativo real, algo que hoy no es. Limpiarla implica sacar de ella a muchos de los cuadros del lopezobradorismo que allí se refugiaron. Pero también, y ahí vuelve a estar del desafío para Ebrard, de la forma en que se actué ante esa Universidad dependerá en mucho lo que suceda con el hombre que Marcelo impulsa para que sea su sucesor en el DF, el secretario de Educación, Mario Delgado. El espacio real que tiene Delgado en la operación de la Educación del DF está acotado, porque buena parte de la educación en el ámbito local depende de la SEP, pero sobre la UACM tiene plena responsabilidad Delgado. Es un espacio en el que deberá actuar y sustentar parte de sus opciones futuras. En todo esto, en la lucha ni siquiera tan sorda que se está librando en el perredismo, hay un factor que no se ha contemplado. Se piensa en los sectores de centroizquierda que, si se le deja la candidatura presidencial a López Obrador, éste aceptará no disputar otros espacios, como el Gobierno de la Ciudad, el Congreso o el partido. No conocen o no quieren conocer al hombre que ha encabezado esa fuerza política en los últimos años: López Obrador los considera traidores por no haber seguido su ruta; si puede, los va a dejar sin nada. Va a disputar, como lo está haciendo, el partido, incluso con la desfachatez de colocar en su dirección nacional al propio René Bejarano (¿alguien tiene alguna duda ahora de para quién robaba Bejarano?); va a buscar poner a los suyos en todos los puestos de elección popular posibles, como lo está haciendo en el Estado de México, incluso desplazando a la dirección local del partido; en la Cámara de Diputados va a colocar a Agustín Guerrero en lugar de Alejandro Encinas; y en la Ciudad de México tratará de bloquear a como dé lugar a Mario Delgado o a cualquier candidato que tenga el sello de Ebrard. Tendrían que comprender lo que se ha visto desde fuera del PRD desde hace mucho tiempo: López Obrador sólo negocia cuando está él mismo en control de la situación y, en términos estrictos, no negocia, concede. No contempla espacios de tolerancia para quienes no sean de los suyos. Asume la lealtad como fidelidad y sumisión. En política, y más dentro de su partido, López Obrador no toma prisioneros. Se deshace de ellos. Y ahí está el SME para demostrarlo (Excélsior)

Temores / Reforma

  • Francisco Garfias. Los temores de Enrique Peña. Hasta los diputados priistas lo admiten fuera de grabadora. Las divisiones en el sector obrero y los requerimientos electorales de Enrique Peña Nieto llevaron a la bancada tricolor a congelar la aprobación de su propia iniciativa de reforma laboral. En voz baja comentan que el mandatario mexiquense no quiere que Andrés Manuel López Obrador explote el descontento que la iniciativa de ley provoca en el mundo del trabajo. Le preocupa que la atmosfera política se altere en la entidad, antes de las elecciones de gobernador, el próximo 3 de julio. El Peje ya se había montado en el tema. A las 10:40 horas de hoy acude a San Lázaro para manifestar su oposición a la importante reforma. El tabasqueño mantuvo la protesta, a pesar de que los priistas atoraron la iniciativa. El numerito estaba organizado. Había que aprovecharlo.  El outsourcing (subcontratación), el pago por horas y los juicios laborales expeditos han provocado la rebelión de los diputados obreros del tricolor. Paco Rojas, coordinador de la bancada, ha evitado incluso convocar a sesión previa. No quiere dar lugar a protestas internas.  La semana pasada se registró, incluso, una inusual maniobra del diputado Víctor Flores, dirigente del sindicato ferrocarrilero. Filtró a los reporteros de la fuente legislativa un comunicado en el que aseguraba que 50 organizaciones obreras ni siquiera fueron consultadas a la hora de elaborar la reforma.   Era patético ver cómo la cúpula parlamentaria del tricolor intentaba justificar su decisión de posponer la aprobación de la iniciativa: “No se trata de rajarse, sino de hacer una ley mejor para México. Ya hacemos consultas para enriquecerla”, dijo José Ramón Martel, vicecoordinador de la bancada tricolor en San Lázaro.  Remató: “Si durante 40 años no se hizo nada —son 41— ¿Por qué la prisa?” Para capear el temporal, la cúpula del tricolor aseguró que la iniciativa será aprobada sea en uno extraordinario o en el próximo periodo ordinario de sesiones, que se inicia en septiembre.    Los panistas detectaron de inmediato las dificultades en el tricolor. No dejaron pasar la oportunidad de balconearlos. La mismísima Josefina Vázquez Mota montó un auténtico show mediático. En rueda de prensa, y no en tribuna, la coordinadora panista anunció que la totalidad de los integrantes de su bancada firmaron la iniciativa del PRI.  La propuesta no toca “ni con el pétalo de una rosa” —lo dice Javier Lozano— la falta de transparencia y democracia sindical. Aún así firmaron. La cosa era dejar mal parados a los que se rajaron. Los azules, por cierto, se anoroñaron para acentuar la presión. Al más puro estilo del diputado del PT, desplegaron una enorme manta a lo largo de la tribuna en la que se leía: ¿Faltan 18 días y la reforma laboral cuándo? Muy cerca, un puñado de petistas alzaban pancartas con la leyenda “no a la Reforma Lozano…”  (Excélsior)
  • Pablo Hiriart. La reforma se atoró en la mezquindad.  La reforma laboral que propuso el PRI y que apoya el PAN no va a pasar en este periodo de sesiones porque se quedó varada en el ambiente de puyas y desconfianzas que hay entre esos dos partidos. Los culpables son ambos, PRI y PAN. Desde luego el gobierno es responsable. Y también el PRD, con los amagos de encarecerle al PRI aprobar esa reforma en vísperas de elecciones en el Estado de México. No se ha tenido la voluntad para crear un clima de diálogo franco. Se privilegia “borrar al PRI” aunque sea con el PRD, o “aplastar al PAN”. Sí va a pasar la reforma laboral, pero en el siguiente periodo de sesiones. Con habilidad política la coordinadora de la bancada del PAN en San Lázaro, Josefina Vázquez Mota, dijo que apoyaban íntegra la reforma laboral que presentaron los priistas, siempre y cuando ésta se votara antes del 30 de abril. ¿Cómo se va a negar el PRI a votar su propia propuesta? Sólo la espiral de desconfianzas y rencillas entre el gobierno y el PAN contra el PRI, y viceversa, explica esa contradicción. Cuando Manlio Fabio Beltrones presentó la propuesta de reforma fiscal hace unas cuantas semanas, los panistas la descalificaron de inmediato. Ni siquiera la discutieron. El secretario de Hacienda, es decir el gobierno, la desechó sin miramientos. ¿De veras no tenía nada bueno la propuesta fiscal de Beltrones? Algo de positivo ha de haber tenido como para que la respaldaran el Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex y la Concanaco. También las consultoras Deloitte, Price, así como el IMEF y los contadores públicos. Se desechó porque venía del PRI e iba a favorecer a ese partido una baja de impuestos y poner IVA parejo a alimentos, con una canasta básica exenta. Por lo menos se debió debatir, y se rechazó de tajo. El PRD, del ala del senador Carlos Navarrete y el diputado Guadalupe Acosta Naranjo (es decir, Nueva Izquierda), estaban de acuerdo en lo esencial con la propuesta de Manlio pero la desecharon por sus compromisos aliancistas con el gobierno. Y ahora que hay sobre la mesa una propuesta de reforma laboral de parte del PRI, que sí le va a traer negativos en los sindicatos, el PAN quiere que la aprueben a la voz de ya. Han pasado décadas sin reformas a la Ley Federal del Trabajo, ¿por qué no esperarse a septiembre?, es lo que preguntan los priistas. Eso no les quita lo incongruentes. Ellos la presentaron, ahora vótenla. Y tampoco le quita la mezquindad al PAN, que rechazó sin mirar una interesante propuesta fiscal del priista Beltrones para evitar que ese partido sume simpatías entre la población. El ambiente de desconfianza no existía. Lo crearon. Y empezamos, apenas, a pagar las consecuencias. (La Razón)

Fallido / Migración

  • Joaquín López-Dóriga. Fallido-fallido. Cuando la semana pasada, en Radio Fórmula, le dije al secretario general de Gobierno de Tamaulipas, Morelos Canseco Gómez, que el municipio de San Fernando era el retrato de un Estado fallido, no sólo lo rechazó, sino que me recriminó el que yo pudiera pensar, siquiera, algo así. Acto seguido, hizo una amplia loa de las virtudes y características de esa región para argumentar contra mí, que está en su derecho, y contra la realidad, que es irrebatible. Y lo es porque San Fernando se ha convertido en el referente de una región sin otra ley más que la del crimen organizado y la impunidad. De otro modo no puede entenderse el asesinato de 72 emigrantes, en agosto, y que a eso siguiera, en marzo, el de más de 100 secuestrados sin que nadie denunciara plagio ni ausencia. Si, como dice Canseco Gómez, San Fernando no fuera una expresión de Estado fallido, no se hubiera registrado aquella masacre y, tras ésta, no se habría dado el asesinato tumultuario de 122 inocentes, más los que descubran. Si la región no fuera un Estado fallido, tampoco surgirían homicidas que ejecutan a 72 personas, una tras otra, o como el que mencionó el presidente Calderón con 19 años de edad y 200 asesinatos. Comisión de delitos y delincuentes de magnitud incomprensible que sólo pueden darse y surgir en un entorno de Estado fallido como ése, lo que se confirma cuando nadie puede decir en qué momento se perdió el control y el estado de derecho en esa región, en la que se ha borrado la frontera entre el dolor y el miedo, la indignación y el asombro, la ficción y la realidad. Y lo sostengo porque ese es mi trabajo, por más que me argumenten en contrario, que es el suyo para defender lo indefendible. Los muertos no hablan, cuentan. ******Retales. 1. ROMA. De la Secretaría de Estado vaticana, de don Tarcisio Bertone, que no aprobó el viaje de Benedicto XVI a México por razones de salud, vino la invitación al presidente Calderón y a su esposa Margarita para la beatificación de Juan Pablo II. La ceremonia es el 1 de mayo, aquí Día del Trabajo, y no lo veo cambiando de plaza en esa fecha, el Zócalo por San Pedro. De no ir él, asistirá Margarita Zavala; 2. MÉXICO. Ernesto Cordero, Alonso Lujambio y Javier Lozano son los precandidatos más activos del gabinete, el más discreto es Heriberto Félix. La ofensiva es para avanzar en pos de quienes llevan ventaja desde el Legislativo: Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, en ese orden; y 3. NOROÑA. Tuvo que ser una mujer, la diputada panista Augusta Díaz de Rivera, quien pusiera en orden a Gerardo Fernández Noroña, provocador impenitente quien el martes se quejaba de la falta de transmisión en vivo de la sesión de ayer en la que daría a conocer una travesura ñacacaca. Ese, y peor, es su nivel. (Milenio)
  • Jorge Castañeda. San Fernando: migración y narco. Un antecedente de la nueva tragedia de San Femando se remonta a otra, la del 6 de abril de 1996 en Temecula, California. Ahí Mecieron siete indocumentados mexicanos, 18 más gravemente heridos al volcarse una camioneta en las montañas de Santa Rosa perseguida por la patrulla fronteriza ¿Qué tiene que ver?, lo siguiente: esos migrantes mexicanos fallecieron porque intentaron entrar a Estados Unidos por una zona nueva y más inhóspita, pues el cañón Zapata, en Tijuana, fue cerrado progresivamente entre 1994 y 1996 por el muro que construyó Clinton desde playas de Tijuana hasta más allá de la mesa de Otay, así como por el fortalecimiento de k patrulla fronteriza en 1994 y por las reformas a las leyes de asistencia social en Estados Unidos en ese año, después de la derrota demócrata en las elecciones previas. Después de varios accidentes en esa zona y al comprobar que no era un paso sencillo, polleros y “pollos” mexicanos y centroamericanos, buscaron otra entrada, y a partir de 1999, más o menos, lo encontraron en Sásabe, en la frontera de Sonora con Arizona, por donde desfilaron millones de ellos entre 2000-2007: un desierto más inhóspito y peligroso que Santa Rosa. Había víboras y tepocatas de verdad, un calor infernal de día y un frío intenso de noche; cientos de migrantes perdieron la vida, uno al día en 1999 y más de uno al día en el peor momento, en 2000. En otras palabras, al cerrarse el cañón Zapata el flujo migratorio se trasladó hasta el oriente, a Santa Rosa; al volverse más peligrosas, el flujo se volvió a desplazar, ahora al desierto de Sonora. A partir de 2006 y 2007, con la derrota de los dos intentos de reforma migratoria, el nuevo fortalecimiento de la patrulla fronteriza y la construcción del muro de Bush en esa zona empezó a cerrarse el desierto de Sonora y el cruce por Sásabe. Al coincidir ese cierre con la recesión de Estados Unidos de 2008 y 2009, los flujos migratorios se desplazaron nuevamente hada oriente, pero a menor velocidad que antes. A partir de la recuperación del 2010 empezaron a crecer los flujos y a correrse aún más hacia el este: el cruce por el Río Bravo y la entrada a Texas por Tamaulipas. En teoría, el cruce por el río en esa zona ya un estado mucho menos resguardado que California y que Arizona, no debió haber implicado mayor riesgo ni mayores consecuencias para los migrantes. El problema es que ni los norteamericanos, ni los indocumentados, ni las autoridades mexicanas previeron que por esa zona se estaba desatando una guerra entre zetas, el cártel del Golfo, el gobierno mexicano y quién sabe quién más. Así, empezaron a sobreponerse las rutas migratorias y las del narco, y seguramente a encarecerse los precios que cobran los polleros. Eso volvió mucho más atractivo el negocio de los coyotes, por un lado, y por el otro la cercanía con las zonas de operación de los cárteles hizo que aumentara exponencialmente el riesgo de muerte para los migrantes. Se podrá preguntar por qué no sucedió en Ciudad Juárez antes, que siempre había sido una ciudad de paso de droga muy importante hada Estados Unidos. En efecto, pero no de migrantes. Los migrantes que iban a California, todavía el destino de casi la mitad de los indocumentados latinoamericanos, pasaban por Tijuana y Sásabe; los mexicanos que ahora tienden a irse hada Georgia, Florida, Carolina del Sur y Norte, o Nueva York, e incluso Chicago, tratan de pasar por el ría Pero nunca nadie trató de cruzar por Ciudad Juárez porque no había a dónde ir del lado norteamericana Si esto es así, comprobamos una vez más que las decisiones migratorias tomadas por Clinton, Bush e incluso por Obama tienen consecuencias perversas, imprevistas e involuntarias. Obviamente nadie en Estados Unidos ni en México buscó redirigir los flujos migratorios a la zona de guerra del narco para que los sicarios acabaran con los indocumentados. Pero eso es lo que está sucediendo y es la razón de las tragedias de San Femando. O tal vez no. (Reforma)

Basta

  • Miguel A. Granados Chapa.  ¡Basta de violencias! Se equivoca el presidente Calderón al demandar que la sociedad grite su ¡ya basta! a la delincuencia, en vez de enrostrarlo al gobierno, a los funcionarios. Las bandas de criminales no son interlocutores de la sociedad. Son sus enemigos. No sabríamos, además, a quién dirigir esa exigencia. Los criminales no tienen rostro. Y no podemos, los ciudadanos, demandarles una conducta ética, apegada al derecho, siendo que precisamente han traspasado las barreras morales y jurídicas que permiten la convivencia. Gritar ¡Ya basta! a la delincuencia sería clamar en el desierta Nadie nos haría caso, y no tendríamos modo de forzar una respuesta, porque nada tenemos en común con quienes han hecho de la violencia un modo de vida. De los criminales nada podemos esperar, sólo temer su acción. En cambio, con toda legitimidad los ciudadanos podemos exigir a los gobiernos (federal, estatales, municipales) que cese la generalizada impunidad que es caldo de cultivo de la delincuencia. Con los gobernantes, los gobernados tenemos una relación claramente establecida. Somos interlocutores. Sabemos quiénes son y qué responsabilidades asumieron al ser elegidos o aceptar los cargos a que fueron designados. El ¡Ya basta! implica una exigencia doble Por un lado, que cese la abulia, la incompetencia o la corrupción que impiden frenar a los delincuentes. Y, por otra parte, que se escoja una estrategia de combate al crimen organizado que alcance realmente sus objetivos y no sólo implique altos costos para la sociedad. La guerra contra las bandas del narcotráfico se inició con el propósito de reducir el volumen del negocio que manejan. Es claro que ese objetivo no se ha logrado. Crece el consumó de drogas en México, y aumenta asimismo el trasiego de estupefacientes a través de nuestro territorio hacia Estados Unidos. Frente a ese fracaso, el costo en vidas humanas suscitado por esa estrategia fallida crece cada día Y eso, el aumento de la criminalidad, resulta de una deficiencia del Estado, de los gobiernos, el federal especialmente, puesto que ha desplegado fuerzas y recursos de su competencia. ¡Ya basta! de que la policía preventiva sea incapaz de evitar delitos de enorme gravedad. ¡Ya basta! de que, cometidos esos ilícitos, no haya capacidad para castigar a sus autores. Ahora no se acusa a los funcionarios de empuñar las armas contra la población. Sí se le señala por su ineptitud para evitar que los delincuentes actúen con plena libertad. Sí se demanda que cuando haya funcionarios o miembros de las Fuerzas Armadas que atenían contra la población, sean castigados como todos queremos que se haga con los delincuentes vulgares. Ese grito nace del temor de que la violencia incontenida crezca a niveles aterradores, como ocurre en Tamaulipas, donde cada día aumenta el número de personas asesinadas e inhumadas clandestinamente en fosas de mayor amplitud que el servido forense del municipio de San Femando, donde ya no caben los cuerpos rescatados de esos cementerios particulares. En Tamaulipas, hay que permanentemente recordarlo, la delincuencia se alimenta de la impunidad hace ya más de nueve meses que fue asesinado el candidato del PRI al gobierno del estado, hermano de quien finalmente ocupa ese cargo, y nada se sabe de los autores de ese crimen. La violencia, insistamos, está directamente asociada a la impunidad. Por eso es exigible que el gobierno del Distrito Federal acometa una averiguación a fondo, si rodeada de escrutinio ciudadano mejor, sobre los graves hechos ocurridos el lunes. Fueron golpeadas personas, varias de ellas en el desempeño de sus funciones como agentes policiacos, bomberos y periodistas. Cinco vehículos fueron quemados en la calle Y acaso se atacó deliberadamente una instalación eléctri.ca subterránea en la Ciudad de México que presumiblemente dio lugar a nuevos estallidos, todos los cuales pusieron en alto riesgo vidas y bienes. La indagación sobre esos hechos debe determinar si constituyeron delitos, en cuyo caso deben establecerse responsabilidades y llevar a proceso a los inculpados. Los miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, en tomo de cuya movilización se suscitaron los acontecimientos de que hablamos, alegan que los problemas en las instalaciones eléctricas derivan no de acción humana dolosa sino de la vejez de la red en el centro capitalino. Pero si se equivocan y se trata de sabotaje, quienes lo practicaron deben ser castigados, quienes quiera que ellos sean. El hecho incontrovertible es que hubo violencia. Mucha gente, cuente o no con información del caso, culpa a los electricistas. Uno de los periodistas agredidos, Juan Carlos Santoyo, a quien expreso mi solidaridad por la agresión sufrida, denunció directamente a Martín Esparza, líder del SME, por haber instigado el ataque de que fue víctima Si la averiguación ministerial determinara que así fue, el dirigente y los autores materiales tendrían que pagar sus acciones. Al contrario, si el propio líder y sus compañeros fueron víctimas de provocadores, éstos deberán ser identificados y llevados a los tribunales. La guía debe ser la estricta aplicación de la ley. No debe quedar duda de que se incrimina o se protege al SME por razones políticas. Si la dirección sindical hubiera optado por la acción directa, tendría que pagarlo. Pero igual debe ocurrir con quienes, infiltrados en las filas sindicales, tuvieran la encomienda de practicar violencia para que la sociedad denueste a un gremio que debe perseguir sus fines por otros medios. (Reforma)
  • Carlos Loret.  Dueños del “ya basta” Dueños del “ya basta”.  Unos gritan “¡Ya basta!” a Calderón, le llaman asesino, exigen pactar con los criminales y piden que el Ejército regrese a sus cuarteles. Los otros exigen gritar ese “¡Ya basta!” a los delincuentes y afirman que no hay más camino contra la violencia que el del Presidente, que nadie ha propuesto una estrategia mejor. Ambos grupos están haciendo política, piensan en votos y se dedican a lo que es su especialidad desde casi una década: polarizar, dividir. Los dos discursos no dejan espacios: “estás conmigo o estás contra mí”. Fundamentalistas. Para ellos hay víctimas de la violencia buenas (si piensan como ellos) y malas (si piensan distinto). Dignas e indignas. Los que coinciden con su pensamiento son héroes de la patria. Los que disienten de su discurso reduccionista son traidores o cómplices de los criminales. La izquierda de champaña se pone su disfraz de pobre, asume la representación de los más necesitados y, racista, discrimina a las víctimas. La derecha no pecadora criminaliza a sus opositores, no explora la autocrítica y desdeña todo clamor de hartazgo ciudadano, pues considera que está motivado por intereses de partido. La violencia alcanza niveles intolerables y para enfrentarla poco ayudan el odio y las posturas irreductibles. No tienen derecho a eliminar el derecho a disentir, sobre todo porque entre sus dos extremos caben muchos matices: una cosa es no estar de acuerdo con la idea infantil de que Calderón es el causante y responsable único de la violencia, y otra muy distinta aceptar que su estrategia anticrimen no merece más que la matraca y el aplauso (¿y el lavado de dinero? ¿y la profesionalización de las policías locales?). Especialistas, observadores, analistas y activistas ciudadanos han propuesto ideas para ajustar, modificar o afinar esta lucha en muchos foros. No han sido escuchados. Es falso que los que critican no proponen. En el otro extremo hay frases: “que regrese el Ejército a los cuarteles”, “alto a la masacre de Calderón”. Como si declarar oficialmente “el fin de la guerra” llevara a terminar con la violencia, los capos se retirarán a jugar damas chinas, sus sicarios adoptarán códigos de ética y no hubiera un decapitado más, ningún joven inocente asesinado, ninguna fosa clandestina rebosante de cadáveres, ningún alcalde o gobernador al servicio de la mafia. Si persistimos en pensar que uno de los dos grupos políticos tiene la razón absoluta sólo nos quedará esperar sentados a que llegue el día en que todo México sea como Tamaulipas: Estado fallido. ******SACIAMORBOS. Un escándalo coquetea al Tribunal Colegiado en Materia Penal del DF: circula copia de un correo electrónico que aparece emitido desde la cuenta de un connotado abogado en el que se lee que cuenta a sus clientes —dueños de cadenas populares de comida y cafés rápidos— de una mordida de 2 millones de pesos para los magistrados que están por fallar un asunto que disputan con una conocida franquicia de comida italiana. (Universal)

 

 

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