“EL KILO” DE INCAPACIDAD GUBERNAMENTAL

“EL KILO” DE INCAPACIDAD GUBERNAMENTAL

De sorpresa en sorpresa, la sociedad mexicana ha ampliado su tolerancia al horror conforme agota su capacidad para el asombro y la dignidad.

En los últimos casi cinco años ha experimentado un consistente proceso de insensibilización ante el horror, sólo comparable al que Stanley Kubrick, el laureado y afamado cineasta, logra en el clásico cinematográfico “Naranja Mecánica”, cuando el personaje central es obligado a observar escenas espeluznantes para “vacunarlo” respeto de su propia maldad.

La noticia principal, difundida y promovida desde el propio gobierno y con el eco estruendoso de los medios de comunicación, es la captura de Martín Omar Estrada Luna, alias El Kilo, quien fue presentado ayer por elementos de la Armada de México por ser el presunto autor intelectual y material de la ejecución de las 145 personas que han sido encontradas en las narcofosas de San Fernando, Tamaulipas, en días pasado, así como de la masacre de los 72 migrantes en agosto pasado en un rancho del mismo municipio. Pagaba de 5 a 20 mil pesos mensuales a los policías del municipio para que lo dejaran levantar, asesinar y enterrar a sus víctimas en cementerios clandestinos.

Aprehendido el sábado pasado en Matamoros, es clasificado uno de los principales líderes del cártel de Los Zetas en la zona. Las autoridades le atribuyen al menos 219 ejecuciones, incluido el raptó y asesinato, en septiembre pasado, del secretario de Seguridad Pública del municipio, y al agente del Ministerio Público que inició la investigación sobre la masacre de los migrantes.

Las autoridades saben que estuvo al frente del grupo de personas que desde hace algunas semanas comenzó a raptar a personas que viajaban en autobuses y después las ejecutó. Algunos de los sicarios que lo acompañaron para cometer esos crímenes también fueron detenidos y presentados. Entre ellos hay ellos  seis mujeres. La Marina informó que se trata de Miguel Ángel Hernández, Víctor Cuitláhuac Montoya, Yezenia Vianey López, Claudia Valeria Fuentes, Delia Celene Rodríguez Carlos y José Eduardo González Fuentes. Junto con ellos delinquían Luis Manuel Salazar, Heber Alfredo Ahumada, Julieta Marisela Almaguer, Juana Marlene Celaya Saldaña y Lucero Peña Martínez.

Al ser detenidos, los marinos les decomisaron un auto, tres camionetas, seis armas largas y tres cortas, 14 cargadores y 344 cartuchos de diferentes calibres, equipos de comunicación, así como 700 dosis  de cocaína y kilo y medio de mariguana. Todos fueron traídos el fin de semana al Distrito Federal y puestos a disposición de la Procuraduría General de la República.

A los alrededor de 40 mil muertos de la guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico habrá que añadir los horrores de fin de semana. La bitácora periodística permite hacer este recuento:

El estado de Nuevo León reportó el mayor número de ejecuciones registradas en este fin de semana del mes de abril, con 15 muertes entre sábado y domingo. En estos días, las autoridades reportaron el hallazgo de tres narcofosas en las faldas del cerro de Topo Chico, cada una con un cadáver, todos correspondientes al sexo masculino. Sinaloa ocupa el segundo lugar con diez decesos ocurridos el fin de semana, entre ellos, 6 personas asesinadas durante un fiesta familiar de 15 años en un poblado cercano al municipio de Mocorito. El total de muertes se ubica en 59 personas ejecutadas: 37 de ellas ocurrieron el sábado 16 de abril, y el domingo 17 se contabilizaron 22. En lo que va del mes, los registros señalan 400 asesinatos en el país, siendo Nuevo León y Sinaloa los estados que encabezan la lista de defunciones.

Cualitativa y cuantitativamente el país vive el horror a todo color, en vivo y en directo, sin cortes y sin ningún tipo de clasificación para menores o mayores de edad.

El resultado de esta “clínica” de la conducta social es, sin duda, la insensibilidad, el aumento a la tolerancia ante el delito y el crimen, la incapacidad de la autoridad gubernamental para “colocar” una agenda que supere los hechos de violencia o atempere su crudeza. Es un contrasentido que “El Kilo” con todo su horror sea el espejo (aun cuando hoy esté recluido en la cárcel) de la insuficiencia y la incapacidad gubernamentales en el crecimiento de un clima de violencia, de miedo, de desesperanza y desesperación.

La pregunta es cuantos “Kilos” hay en otros estados de la República que ante los ojos de las policías y las autoridades (por comisión u omisión) están delinquiendo y matando (uno solo) decenas y centenas de personas. Ni en las historias de los criminales más famosos de la historia de la humanidad se cuentan estos relatos.

Sólo en México en donde “el kilo” es de incapacidad.

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