Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Creció economía 5% en primer trimestre: SHCP
  • Debate en Junta de gobierno.  Banxico
  • Crédito bancario al sector privado se acelera
  • Sector asegurador,  capitalizado y sólido: CNSF
  • Día clave de la SCJN en interconexión
  • Telmex podría refinanciar deuda
  • Fonatur buscará inversionistas en NY
  • Pemex requiere ser liberada: Suárez
  • Mexicana generaría 100 mdd al año
  • Hoy regresa al aire Aviacsa
  • Desplome de 11% en producciónde arroz
  • Aumenta 15% la fabricación de azúcar
  • Crece 4.2% el sector de la construcción

Seguridad /Justicia / Salud

  • Abril rompe récord con 1,402 ejecutados
  • Cae toda la policía de Tarandacuao por narco. Gto
  • Duarte pide recursos de la Iniciativa Mérida
  • Sólo 9.2% de los policías ha sido certificad
  • Huyeron de Juárez 300 mil personas
  • Semana Santa más violenta de los últimos años en NL
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • PAN con todo para gobernar un tercer sexenio
  • Abollan diputados blindaje de Auditoría Superior
  • Gastó IFE en 5 años mil mdp en rentas
  • PAN arma debate a sus presidenciables
  • Achaca AMLO violencia a corrupción
  • Exigen sindicatos alto a la violencia
                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Apreciación de 7% del peso en 4 meses
Economista Blindan aduanas de tráfico de drogas
Reforma Trasquilan pensiones
Universal AN define aspirantes a 2012; atacan al PRI
Jornada Bin Laden muerto por tropas de Eu en Pakistán: Obama
Milenio Matan a Bin Laden
Excélsior EU mata a Bin Laden
Sol de México Mata EU a Osama Bin Laden
Crónica Bin Laden está muerto, confirma Barack Obama
La Razón Osama Bin Laden se acabó
Impacto Diario Muerte de Osama fortalece reelección de Barack Obama

  • AN define aspirantes a 2012; atacan al PRI. Al clausurar la Reunión Nacional de Estructuras Estatales, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, que encabeza Gustavo Madero, presentó —por primera vez— a siete líderes “emblemáticos”, y sus “mejores propuestas”, rumbo a la candidatura panista por la presidencia de la república para 2012. Por espacio de siete minutos, los políticos hicieron uso de la palabra. En sus intervenciones arremetieron contra el PRI y el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y se comprometieron a buscar la “unidad” y a “jugar en equipo” rumbo a 2012. El senador Santiago Creel acusó al tricolor de pactar con el narcotráfico y de ser el responsable de la inseguridad. Aseguró que no permitirán que regrese el PRI, “por más encopetado que esté ese gobernador”, sostuvo. El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, dijo que “el PAN ha logrado en sólo 10 anos tirar el lastre de más de 70 años de malos gobiernos”. Félix Guerra, secretario de Desarrollo Social, dijo que hay que recordarle a todos los jóvenes “quién es el PRI y porqué dejaron de ser gobierno”. Emilio González, gobernador de Jalisco, consideró que los panistas gobiernan mejor que el PRI. Alonso Lujambio, secretario de Educación, acusó a los gobiernos del tricolor de “dinamitar” las economías familiares. La coordinadora de los diputados panistas, Josefina Vázquez Mota, reclamó al PRI su rechazo a las reformas laboral y política. Javier Lozano, secretario del Trabajo, dijo que su partido tiene que “defender el presente, desempolvar el pasado y construir el futuro, además de actuar con disciplina, unidad y generosidad”. (Universal)

 

 

Usos priistas

  • Jesús Silva Herzog. Usos de la mayoría priista. Hace un par de años, tras las elecciones intermedias, el PRI tenía mucho que festejar. Gracias a su alianza con los verdes, se convertía, de nuevo, en la primera fuerza en la Cámara de Diputados. Había una nueva mayoría. El cambio no parecía menor. La Cámara baja tenía ya un núcleo gobernante El PRI y sus aliados tenían el control aritmético de esa asamblea. No necesitaban acuerdo con otros para conseguir la mayoría necesaria para aprobar una iniciativa. El acuerdo de los pactantes bastaba. De mantenerse esa alianza de tricolores y verdes, la Cámara podría caminar, finalmente Así lo festejó la entonces dirigente nacional del PRI: después de 12 años como minoría, el PRI volvía a conducir la Cámara baja. Pero para caminar no basta tener dos piernas. Es necesario decidir hacia dónde dirigirse. Eso es lo que ha quedado de manifiesto: el PRI puede recuperar el poder (en la Cámara de Diputados lo consiguió) pero no es capaz de trazar el rumbo. El PRI podrá ser la mayoría en la Cámara pero no sabe qué es lo que quiere No puede seguir diciendo que no actúa por faltas del gobierno o por dificultades de la pluralidad. No ha hecho nada con su mayoría. Los priistas han asumido el control de la Cámara de Diputados para convertirla en asamblea del veto… hasta de sus propias propuestas. Que nada se haga es su convicción. Que nada se ha hecho es su orgullo. El cambio de 2009 en la Cámara de Diputados no solamente benefició al PRI, sino a una camarilla en particular. El gobernador del Estado de México se convirtió, por el peso demográfico de su estado y, sobre todo, por el magnetismo de su candidatura, en el gran factor dentro del PRI. A él responden sin lugar a duda el liderazgo nacional del PRI y el liderazgo en la Cámara de Diputados. Sus operadores -así los llaman- son los agentes clave en cada pieza de legislación. De ahí que el político mexiquense se retrate indirectamente en la conducta y la palabra de sus enviados. Por Peña Nieto habla el rudimentario presidente del PRI. Por él hablan sus muchos voceros en la Cámara de Diputados que teorizan la conveniente postergación de todo. México es el país que puede detenerse hasta que ellos regresen. Enrique Peña Nieto podrá haber dado muestras de habilidad política pero no de visión. Habrá conducido con astucia y eficacia su relevo pero ha sido incapaz de ejercer dentro de su partido un liderazgo reformador. Hoy no puede menos que responsabilizársele de la parálisis legislativa que padecemos. La improductividad es pródiga en excusas. Una buena colección de evasivas, pretextos y justificaciones han dado los priistas de la familia peñista para explicar la terquedad de sus negativas. Se necesita, desde luego, mucha imaginación para explicarle al país por qué se detiene una iniciativa que los propios priistas habían redactado. En marzo, el Partido Revolucionario Institucional presentó una iniciativa de reforma laboral de la que muy pronto se desentendió. Después de presentarla formalmente, los priistas se percataron que debían estudiarla de nuevo. Un verdadero escándalo que retrata a un partido que no se toma en serio su propia mayoría. Sus justificaciones son grotescas y serían mucho más costosas si el clima de exigencia pública fuera mayor en el país. Un partido presenta una propuesta y, al recibir el beneplácito de otras fuerzas políticas, recula. Ese es el PRI de Peña Nieto.  Después de mucho tiempo, el Senado logra acuerdos importantes para la reforma institucional. Todas y cada una de las piezas del cambio han sido discutidas intensamente en el país a lo largo de los años recientes. Nadie que haya vivido en el planeta de la política mexicana en la última década podría decirse sorprendido por lo que el Senado aprobó. Pero los diputados priistas reaccionan como si la reforma estuviera redactada en chino y necesitaran tiempo para la traducción. Arguyen que se necesita una reforma que le regale mayoría al Presidente y que si no se aprueba eso, no se aprueba nada. Podrá hablarse de muchos pendientes de la reforma institucional pero esta reforma pasaba la página de las reformas electorales y entraba al capítulo de la gobernación democrática. Los cambios aprobados en el Senado eran importantes. Tendían a la profesionalización de la legislatura, oxigenaban el régimen dé partidos, ventilaban la democracia con nuevos procesos y actores, llenaban un vacío peligroso que sigue amenazando la estabilidad del país. Ninguna ocurrencia, ninguna improvisación: reformas prudentes y, a mi entender, benéficas. Pero frente a la resolución del Senado, los diputados al servicio de Peña Nieto bostezan. Ésa es la respuesta de los priistas de la facción peñista: un bostezo público. No hay prisa, dicen mientras sepultan la reforma con su desdén. Es probable que los priistas recuperen la Presidencia La pregunta del senador Beltrones es la adecuada: ¿para qué quieren el poder? Peña Nieto ha respondido en esta semana: lo queremos para tenerlo. (Reforma)

Mouriño

  • Jorge Fernández. Mourinho en la política nacional. Más que una reforma política, lo que necesitamos como país es una nueva clase política. En la política nacional no pasa nada: puede haber más de mil muertes violentas relacionadas con el crimen organizado y nuestros legisladores no se dignan siquiera discutir una Ley de Seguridad Nacional que otorgue un marco legal para la participación de las fuerzas de seguridad en esa lucha. Las otras reformas propuestas desde hace años en el terreno de la seguridad no han sido ni siquiera revisadas en comisiones. Tenemos un porcentaje enorme de jóvenes que no estudian ni trabajan y la reforma laboral que podría, aunque sea tímidamente, abrir espacios a la creación de nuevos empleos, se queda en la congeladora legislativa… guardada allí por el mismo partido que la propuso. El sistema político es anacrónico, lo vemos todos los días, pero se profundiza en el error y las reformas políticas, es verdad que insuficientes, aunque positivas, que se aprueban en una Cámara, y las menosprecia la otra. No es un problema de reformas ni de instituciones: lo que no sirve, lo que no funciona, es nuestra clase política. No hay el menor interés en el futuro del país: lo único que importa son las próximas elecciones, sean locales o federales. Nuestros políticos son algo así como el José Mourinho de la política de Estado: aunque tengan magníficos jugadores, inviertan millones en promoción, jueguen de locales y tengan a la vista el trofeo más importante, juegan a la defensiva, destruyen, pero no saben construir y, cuando pierden, ellos y el público, incluso cuando abandonan el fair play por el resultado, terminan hablando de extrañas conspiraciones. Se ha dicho que el PRI fue el principal responsable de esta nueva parálisis legislativa. En muy buena medida es verdad: las tres grandes reformas que se plantearon para este periodo terminaron congeladas porque el priismo está haciendo lo que sabe que no debe hacer si quiere recuperar Los Pinos en 2012: se está dividiendo en forma tan notable como mezquina entre los partidarios de Enrique Peña Nieto y los de Manlio Fabio Beltrones. En vez de avanzar para la recuperación de la Presidencia, con base en las iniciativas y reformas que el país necesita (otra vez Mourinho), prefieren conservar el cero a cero, pensando que todo se decantará a su favor al final del juego. El problema es que nadie parece ser el Barcelona de nuestra política, ni mucho menos tenemos un Pep Guardiola o un Messi. El PAN termina jugando igual (¿no, Javier Corral?); lo hace a la defensiva, dividido, como si fuera un partido más de la oposición. Y en el PRD no terminan de comprender que, en realidad, también divididos, están más cerca del descenso que de la copa de campeones. Y el problema no son sólo los legisladores: son los partidos (¿vio usted a alguno de los tres principales dirigentes asumir algún papel protagónico para sacar adelante las reformas que están paralizadas desde hace más de una década?), son las instituciones e incluso algunas organizaciones sociales que no pueden ocultar su parte en el juego partidario (¿de dónde sacaron algunos “líderes sociales” y comunicadores que la Ley de Seguridad Nacional estaría preparando la llegada de los militares al poder?, ¿en qué país viven que son incapaces, ellos y los dirigentes partidarios, de otorgarle a las Fuerzas Armadas y a las de seguridad un marco legal adecuado, idóneo, que nos dé certidumbre a todos, para combatir al crimen organizado?). Con cada una de estas tres iniciativas que se quedaron en el congelador legislativo se ha vuelto a perder tiempo y oportunidades; con cada una de ellas, la imagen de nuestros políticos se deteriora más cada día. El país, han decidido nuestros políticos, se puede ir desmoronando poco a poco hasta 2012. Alguno llegará entonces al poder aunque sea en tiempos extra y cuando la gente haya decidido abandonar el estadio. La estrategia Mourinho se ha impuesto en la política nacional. Habrá que recordarles cómo, en el futbol, esa estrategia se ha desmoronado. (Excélsior)

Ultrasonido / Mediocridad

  • Denise Dresser. Ultrasonido priista. Allí están sus tendones, sus músculos, sus articulaciones, sus órganos internos, sus lesiones. A lo largo de la última semana y durante el debate sobre la reforma política, el país acaba de contemplar un ultrasonido del PRI. Acaba de presenciar una auscultación profunda del partido que está cerca de regresar a Los Pinos, a pesar de los síntomas anti democráticos que presenta Y el diagnóstico no dice cosas buenas sobre la salud de un organismo que se jacta de ser moderno, pero esconde tumores enquistados, huesos desgastados, linfomas extendidos. La biopsia que sale del quirófano del Congreso está repleta de células atrofiadas, que buscan reproducirse a expensas de la ciudadanía y de los contrapesos. La sonografía priísta -llevada a cabo en la Cámara baja- expone un cuerpo que aún contiene las peores patologías del pasado. Patologías evidenciadas con la oposición a la reelección como mecanismo universal para la profesionalización política y la rendición de cuentas. La oposición a las candidaturas independientes como acicate para obligar a los partidos a airearse, abrirse, reformarse. La oposición a la iniciativa ciudadana que permitiría a 200 mil ciudadanos presentar iniciativas legislativas cuya elaboración los legisladores y el Presidente actualmente monopolizan. La oposición a la consulta popular mediante la cual un millón 600 mil ciudadanos podría promover referéndums para participar en la definición de grandes temas nacionales. Todas ellas, medidas que ya no buscan regular cómo se reparte el poder, sino cómo se ejerce mejor y de manera más representativa. Todas ellas, medidas que los reformadores del PPJ en el Senado aprobaron y los reaccionarios del PRI en la Cámara de Diputados acaban de rechazar. Y el escaneo sonográfico, que usualmente requiere un rango de 2 a 18 megahertz para revelar el tejido blando de un cuerpo, aquí solo necesitó la orden de un hombre. La intervención de Enrique Peña Nieto. El envío de una imagen “viva” y en tiempo real desde Toluca, cuna de la resistencia a los cambios que la democracia mexicana necesita El envío de una tomografía toluqueña que descubre la musculatura corporativa, las cavidades clientelares, las superficies serviles de gobernadores doblegados, diputados alineados, centrales campesinas arrodilladas. Legisladores convertidos en enfermeros con cabecera en el Estado de México, que no buscan curar al paciente sino vendarlo. Que no buscan devolverle la salud sino colocarlo en estado de coma como lo estuvo durante 71 años. Peña Nieto pasea por los pasillos del hospital con el saco blanco, el pelo parado, la sonrisa reconfortante. Pero no apoya una sola medida quirúrgica capaz de revigorizar a nuestro cuerpo político doliente, de remediar a nuestra enfermiza democracia disfuncional, de devolverle el uso de los pies a una transición que ya no puede caminar hacia delante. Al contrario, Enrique Peña Nieto insiste en una cura contraproducente. Un elixir vendido como mágico que empujaría a México a la postración, a la eutanasia, al camastro permanente. El regreso de la perversa “cláusula de gobernabilidad”, mediante la cual el partido que ganara 35 por ciento de los votos obtendría más del 50 por ciento de las curules. El regreso de la aplanadora priísta que se usó durante décadas para que el Ejecutivo anulara al Legislativo. Justificado con el argumento -presentado por el ex procurador del Edomex, Navarrete Prida- de que con ella “vamos a evitar esta romería (los jaloneos de las reformas) y permitir con el voto de la gente, no con una representación ficticia, dar gobernabilidad al país”. “Gobernabilidad” al estilo priísta, entendida como un presidencialismo sin contrapesos que produjo crisis tras crisis, desastre tras desastre, error tras error. “Gobernabilidad” al estilo autoritario, entendida como decisiones tomadas desde el Poder Ejecutivo e impuestas al Poder Legislativo. “Gobernabilidad” al estilo centralista, entendida como el manejo de la economía desde Los Pinos. Con resultados nefastos como bien nos recuerda Gabriel Zaid: “Así fue y así nos fue”. La nacionalización bancaria de 1982. La crisis inflacionaria de 1985. El derrumbe de 1987. La debacle económica de 1994. El uso de un gobierno unificado para aniquilar contrapesos, limitar la competencia, cercenar el debate. El uso de mayorías legislativas para proteger privilegios, apuntalar a actores autoritarios, perpetuar la impunidad. Eso es lo que quiere Peña Nieto y por- eso frenó el proceso de reforma política en puerta. Porque pregona la modernidad pero quiere resucitar los mecanismos que impiden alcanzarla Porque argumenta que “no se debe legislar de rodillas” cuando quiere que ésa sea la posición que los diputados asuman si él arriba a la Presidencia. Porque dice que así -con mayoría legislativa- podría sacar las reformas estructurales, cuando es el primero en congelarlas. Y el ultrasonido que el gobernador mexiquense acaba de hacer público lo constata: hay anormalidades antidemocráticas y defectos congénitos en el proyecto de país que el PRI desea dar a luz. (Reforma)
  • Ezra Shabot. Mediocridad.  La legislación laboral aprobada en la Constitución de 1917, y en las sucesivas leyes federales del trabajo, construyeron un escenario de protección a los derechos de trabajadores, en donde la prioridad se definió a partir de la presencia de organizaciones corporativas que crearon liderazgos sindicales poderosos políticamente, y rentables en lo económico. El llamado “enanismo sindical” suponía la existencia de un sistema de componendas entre patrones y representantes obreros, dentro del cual se garantizaba la tranquilidad laboral necesaria para el desarrollo del país. Con las crisis inflacionarias de los 8o”s, el inicio de la apertura económica y el aceleramiento del proceso democratizador, el peso de las organizaciones sindicales disminuyó sustancialmente en todo sentido. Dejaron de ser el eje electoral del PRI y redujeron su capacidad de movilización. En paralelo siguieron existiendo los llamados Sindicatos blancos, vigentes hasta nuestros días, capaces de chantajear a patrones y autoridades vendiendo contratos de protección con el apoyo de funcionarios corruptos insertados dentro de las juntas de conciliación y arbitraje. Pocos son los logros que los líderes sindicales pueden presumir para sus agremiados como parte de su activismo a partir de la mitad del siglo pasado y en lo que va de éste. El problema principal radica en el hecho de que la vieja legislación paternalista propia de régimen autoritario priísta no fue modificada como parte de la transición democrática. Ni los líderes sindicales tienen la obligación de presentar cuentas a sus agremiados, ni los sindicatos de Estado, o sea, aquellos que reciben recursos del gobierno deben demostrar en qué se gastan el dinero. Los gobiernos panistas no intentaron siquiera entrarle al terreno de la transformación sindical, para no confrontarse con el aparato priísta, y de esa forma un sindicalismo anquilosado y retardatario se volvió funcional a los gobiernos azules. La reforma laboral ahora propuesta no desmonta el inservible modelo sindical. Intenta únicamente establecer medidas que puedan aumentar la productividad, fomentar el empleo de los jóvenes, así como legislar sobre formas nuevas de empleo que quedan fuera de las leyes actuales. En este sentido, las propuestas panista y priísta no tienen diferencias de fondo significativas. En un escenario normal la aprobación de la reforma no tendría mayor problema, sin embargo, lo que parecía un acuerdo ya “planchado”, se convirtió en parte del pleito entre el secretario del Trabajo Javier Lozano y el PRI en el marco de la disputa por el 2012. El argumento del PRI en el sentido de que es necesario seguir escuchando y negociando con distintos sectores y centrales sindicales no se sostiene. Cuando el PAN entendió que la posposición de la reforma era un asunto de diferencias entre grupos de poder, ofreció aprobar la propuesta priísta sin cuestionamiento alguno. El PRI dijo no, su jugada intenta retardar lo más posible la aprobación de la reforma laboral, tanto por la elección mexiquense del 3 de julio, como por el beneficio que esto tendría para las aspiraciones políticas de Lozano. Es cierto, es política mezquina, de aquella que por cuidar un pequeño espacio de poder es capaz de destruir el más mínimo acuerdo que podría representar una diferencia radical en el nivel de vida de millones. Más allá de la legítima lucha por la Presidencia de la República, lo que estamos viendo en la política mexicana es a una clase política mediocre y miope incapaz de ver más allá del próximo sexenio. No hablamos de estadistas disputándose distintos proyectos de país, sino de pequeños hombrecitos defendiendo a capa y espada el espacio que hoy poseen; y que les permite gozar de privilegios que pueden perder si arriesgan por apostar por un país con mejor perspectiva de presente y futuro. Ni modo, es lo que tenemos. Analista político Los gobiernos panistas no intentaron siquiera entrarle al terreno de la transformación sindical, para no confrontarse con el aparato priísta, y de esa forma un sindicalismo anquilosado se volvió funcional a los gobiernos azules (Universal)

Pastor / PRI vs PRI

  • Ricardo Alemán.  El pastor y su rebaño. En lo que parece una burda copia del proceso inaugurado por Enrique Peña Nieto para seleccionar al candidato del PRI al gobierno mexiquense, el PAN inició el placeo de los “siete fantásticos” que aspiran a la candidatura presidencial. Si se recuerda, con meses de anticipación al destape de Eruviel Ávila como candidato del PRI, Peña Nieto diseñó una curiosa estratagema para la selección “del bueno”. Seleccionó a cinco precandidatos a los que se placeó “juntitos” por todo el estado, ante las estructuras del PRI mexiquense, y a los que invitaba a todos los eventos proselitistas. Una regla fundamental de esa estrategia consistió en “el juego de equipo”. Es decir, que ninguno de los cinco pretensos a la candidatura del PRI mexiquense “se fugara por la libre”, y menos emprendiera una campaña de desprestigio contra sus compañeros de rebaño. Por eso se les veía todo el tiempo y por todas partes “juntitos” y de la mano, como hermanitos. Al final, uno a uno fueron declinando, ante la evidencia de que no eran el elegido “del pastor”. Faltos de imaginación como han resultado, los gerentes del partido azul decidieron calcar la estrategia inaugurada por Peña Nieto. Por eso, ayer domingo, ante las estructuras de la militancia del PAN —cualquier cosa que eso quiera decir—, se organizó una pasarela por la que exhibieron sus ambiciones, virtudes y miserias los integrantes “del rebaño azul”. ¿Quiénes componen el rebaño azul? Todos los conocen. Aparecen los mejor colocados en el populómetro azul: Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, representantes de los establos legislativos de San Lázaro y Reforma. Les siguen “los hombres del presidente”, los secretarios de Educación, Alonso Lujambio; Hacienda, Ernesto Cordero; Trabajo, Javier Lozano, y al que no pocos ven como “el caballo negro” o “delfín presidencial”, el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix. Y literalmente de relleno —y para que no se alborote la gallera de la ultraderecha azul, que tiene controlados a los gobiernos estatales del PAN— aparece “el rey del tequila”, “el señor de los asquitos”, Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco. Y para quienes dudan que la selección del candidato presidencial del PAN se hará mediante una burda copia de los modos empleados por Peña Nieto, vale recordar las declaraciones de Heriberto Félix —difundidas ayer por Excélsior en su primera plana—, en las que el secretario de Desarrollo Social confirma que a los azules los convenció la estrategia de “el pastor y su rebaño”. Dijo: “Cuándo se juega en equipo, de eso se trata; que no vaya una sola persona, que podamos ir unidos y llegar unidos a la elección”. Luego dio más pistas: “Somos un equipo, jugamos en equipo, y en el equipo no siempre pueden ser todos delanteros, defensas o medios, o todos porteros. Los equipos ganan campeonatos, y esa es la gran fortaleza que tenemos”. No fue todo. A la pregunta del reportero Héctor Figueroa en el sentido de que, llegado el momento, el equipo elegiría al mejor posicionado, Heriberto Félix casi se desborda. “¡Desde luego..! Cuando se juega en equipo, de eso se trata, pero que no vaya una sola persona, que podamos ir unidos y llegar unidos a la elección de 2012”. ¿Qué quiere decir todo lo anterior? Está claro que el pastor de los azules, del PAN, que se llama Felipe Calderón, va a pastorear durante cinco meses al rebaño de presidenciables. Al final, y una vez que “el mejor” haya convencido a Felipe Calderón, o que el Presidente haya ratificado que su preferido será el mejor, entonces pedirá a los restantes que se retiren. La gran duda es si Felipe Calderón seguirá hasta el final la estrategia de Peña Nieto, conocida como la de “El pastor y su rebaño”. ¿Por qué? Porque no se debe olvidar que Peña Nieto sí eligió al mejor, al que tenía espolones para gallo, al que podía ser el ganador. Y, en el caso del PAN, abundan los indicios de que Felipe Calderón hace todo para meter a su preferido, o a uno de sus preferidos. ¿Y quiénes son sus “delfines”? Se llaman, en ese orden, Ernesto Cordero y Heriberto Félix y Alonso Lujambio. Por esa razón, es casi un hecho que llegarán a la final los secretarios de Hacienda, Desarrollo Social y Educación Pública. También es casi un hecho que estará en las finales la diputada Josefina Vázquez Mota, por ser una poderosa carta de género. Los tres restantes: Santiago Creel, Javier Lozano y Emilio González, no pasarán la prueba final. ¿Por qué? Por una razón política elemental: que no son del rebaño del pastor. Y, si no, al tiempo (Excélsior)
  • Otto Granados. PRI: ¿Kramer contra Kramer? Con motivo de los fallidos intentos de reformas que se producen rutinariamente en este país, ha surgido una versión para explicar el más reciente fracaso en la aprobación de algunas iniciativas legislativas que consiste en reducirlo a una mera disputa por el poder. Es decir, no se trata de discutir los méritos, relevancia o pertinencia que tengan las propuestas en distintas materias —política, laboral, fiscal, seguridad nacional y un largo etcétera— para el progreso del país o el bienestar social, sino tan sólo de enfocarlas en tanto arrojen dividendos o pérdidas para alguna de las corrientes que existen al interior del PRI. Que suelan formularse visiones y posiciones de esta naturaleza es perfectamente normal en política, al menos en la política que tiende a concentrarse en el muy corto plazo, porque estima que, una vez obtenidas las utilidades, ya habrá tiempo de hacer las grandes reformas. En las actuales circunstancias, sin embargo, esa táctica puede ser suicida. Primero porque esa polarización en torno a las reformas no sólo refleja, dentro del PRI, una grave dificultad para construir inteligentemente una determinada posición pública, sino que crea además enormes incentivos para las traiciones, conflictos y divisiones porque como no hay reglas o métodos deliberativos para procesar los temas controvertidos entonces cada quien intenta maximizar la tensión que se genera en su favor sin calcular las consecuencias colectivas. El segundo problema, más delicado aún porque es de gobernabilidad, es que sienta un precedente fatal. Cuando se está forjando una opción política que puede llegar a constituir un gobierno a partir de la inacción, de no tomar decisiones o de estar sujeto a los vaivenes de la coyuntura, se genera el escenario típico del “gobierno-corcho”, es decir, el que sobrevive básicamente flotando hacia cualquier lado y sin capacidad de ejecución. La experiencia histórica indica que esos gobiernos resultan ser profundamente débiles porque su viabilidad depende de las facciones políticas internas (que las hay en toda administración), de los grupos de presión o de los poderes fácticos, y terminan no por gobernar sino por ser gobernados. Y el tercer equívoco es suponer que el objetivo es llegar y lo demás no importa. No es la idea, en este sentido, detenerse en consideraciones morales o históricas —que desde luego son o debieran ser esenciales en política—, sino de argumentar con una evidencia: las presidencias y los gobiernos más eficaces, los más fuertes y los que hacen la diferencia en la vida de las naciones, son los que proceden, se gestan y se ejercen en entornos críticos y en circunstancias complejas que ponen a prueba, si es genuino e inspirador, el liderazgo político. La pregunta de fondo, pues, no es el destino de una u otra iniciativa, sino quién y por qué merece gobernar este país, hacerlo crecer equitativamente, imprimirle confianza y esperanza, y volverlo respetado en el mundo. (La Razón)

Siete

  • Ciro Gómez Leyva. Siete preguntas a los siete magníficos azules. ¿En verdad alguno de los siete precandidatos del PAN a la Presidencia de la República que se juntaron ayer para hablar de unidad y anunciar que le cerrarán el paso al regreso del PRI, cree que tiene el tamaño para derrotar en una misma jornada a Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador? A sólo 14 meses del primer domingo de julio de 2012, ¿alguno de los siete sigue pensando que su posición hoy es parecida a la que tenía el caballo negro Calderón en mayo de 2005? ¿Cree Alonso Lujambio en su carisma? ¿Cree Josefina Vázquez Mota que es la mujer que va a entusiasmar a millones de mexicanas? ¿Tiene Javier Lozano la personalidad para granjearse a dos de cada tres indecisos? ¿Supondrá Ernesto Cordero que con unas semanas de marketing político convencerá a millones de que es el estadista que México ha estado esperando? ¿Santiago Creel será candidato y luego Presidente por perseverancia, porque ya le toca? ¿Cuáles son los méritos de Heriberto Félix y Emilio González para aparecer en la foto de los siete magníficos azules? ¿Alguno de los siete está plenamente convencido de que la “estrategia” de aguantar el candidato al último momento les está causando daño a Peña Nieto y López Obrador? Se sabe qué piensa y quiere López Obrador y quién es Peña Nieto, pero ¿quién es Lujambio, quién es Cordero, cuáles son las ideas de Josefina, qué hay más allá del calderonismo facilón de Lozano, de la retórica de Creel? Con 50 mil ejecutados para julio de 2012, ¿alguno de los siete ganará millones de voluntades con el discurso de la continuidad, de que el peligro para México es el priismo o el populismo? ¿Creen, en serio, que la maquinaria de Los Pinos dará para tanto? (Milenio)

Salinas / Pobres

  • Carlos Ramírez.     Salinas y la devaluación de 94.  Todos lo señalan como culpable. Como si fuera la pesadilla de la Navidad pasada, el expresidente Carlos Salinas de Gortari sale de vez en cuando a autoexculparse de la devaluación del peso en diciembre de 1994 y cargarle la mano a su sucesor Ernesto Zedillo. Pero la historia de los hechos de entonces responsabilizan a Salinas de la devaluación y a Zedillo del alza criminal en las tasas de interés bancarias en 1995. Como un coro griego, las muchas voces que han analizado la crisis de 1994 recuerdan la responsabilidad histórica de Salinas en el error de diciembre de ese año: -La Exposición de Política Monetaria del Banco de México sobre 1994, de enero de 1995, mostró una gráfica oficial de la pérdida de divisas en 1994: 18 mil 522 millones de dólares se derrocharon por el asesinato de Colosio, la teatral renuncia de Jorge Carpizo a la Secretaría de Gobernación, la renuncia del subprocurador Mario Ruiz Massieu y la reactivación de la hostilidad zapatista. El 20 de diciembre Zedillo tenía menos de tres mil millones de dólares de reservas. -En un texto publicado en El Universal en marzo de 2002, Salinas utilizó las manos del gato para sacar las castañas del fuego. Basado en un texto de su subsecretario de Hacienda Francisco Gil Díaz, Salinas concluyó su tesis de la crisis: “el resentimiento de Zedillo contra Aspe y su negativa a ratificarlo como secretario de Hacienda en su gabinete”. Sólo que Salinas no reconoció que le quiso poner a Zedillo todo su gabinete: Arsenio Farell en Gobernación, Aspe en Hacienda, Serra se quedaría en Comercio y Manuel Camacho en la negociación de Chiapas. Y Salinas como el Plutarco Elías Calles. -De acuerdo con Rudiger Dornbusch, al comenzar 1994 el país enfrentaba las cuatro crisis más graves de una economía: persistente inflación, sobrevaluación del peso, déficit muy alto en la balanza de pagos y lento crecimiento económico. Un tipo de cambio barato alimentaba la especulación y una inflación alta impulsaba las compras en el exterior. Y si a ello se agrava el miedo a un país desmoronándose, entonces el tipo de cambio irreal fue la combustión especulativa de la devaluación. -El FMI fijó tres vertientes de la devaluación mexicana de 1994: choques políticos internos y económicos externos, déficit en la cuenta corriente y sobrevaluación del peso y errores de política económica entre la política monetaria y la política cambiaria. Esto se dio antes del 20 de diciembre de 1994. Y el Banco Mundial, en un anexo de su reporte de 1995, culpa al déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, provocado por la creciente sobrevaluación del peso; ese déficit llegó a niveles insostenibles en 1994. Asimismo, critica los Tesobonos de Salinas-Aspe y la inversión especulativa. -En un artículo publicado en The Economist a finales de 1995, “Summers en México: diez lecciones qué aprender”, Lawrence Summers, subsecretario del Tesoro en 1994 y secretario del Tesoro del presidente Clinton, explicó en su segunda lección: “no es posible sostener políticas insostenibles”. Y señaló claramente: “la combinación específica de la política monetaria y la política cambiaria no fue acertada”. Registró el déficit de 8% en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Y criticó a los “bonos polizones”, como los Tesobonos que inventaron Salinas y Aspe, como desquiciadores del equilibrio económico. -Rolando Cordera, exizquierdista, promotor salinista, neoizquierdista y hoy lopezobradorista, explicó en su texto “Viejos y nuevos paradigmas: el papel político de las ideas económicas en el cambio estructural 1982-1994”: “el cambio estructural en México estuvo guiado, desde el principio, por una posición doctrinaria consistente con la ortodoxia económica, respondió claramente a ciertos intereses económicos nacionales y extranjeros, pero nunca se basó en un análisis objetivo ni de los aciertos y deficiencias de la estrategia de desarrollo anterior, ni mucho menos de las posibilidades reales de aplicación de la nueva estrategia a la realidad económica y social mexicana. Las insuficiencias del modelo son atribuibles a este vicio de origen y no a las reformas que faltan para profundizar el cambio estructural”. -La Fundación Rafael Preciado, del PAN, concluyó en 2007 que Salinas cometió cuatro errores: evitó la devaluación por cuestiones electorales, no negoció adecuadamente con el PRD, eludió la devaluación para que el tratado de comercio libre fuera ratificado por el Congreso de los EU y creyó que la inestabilidad económica de México era de corto plazo. -Francisco Gil Díaz, en 1994 subsecretario de Hacienda, y Agustín Carstens, entonces vicegobernador del Banco de México y hoy gobernador del Banco de México, publicaron el documento de investigación 9601 del Banxico y ahí concluyeron que la devaluación tuvo su origen en desequilibrios económicos acumulados en 1993 y 1994 y en el efecto de la crisis política de 1994. Afirmaron que a pesar del manejo económico antes de la crisis, “las causas reales se encuentran en la combinación de una tasa de cambio semi-fija, la explosiva disponibilidad de capitales internacionales de corto plazo y el efecto acumulativo repetido de los shocks políticos que afectaron la escena política durante 1994”. -Shahid Javed Burki y Sebastian Edwards, el primero vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco Mundial y el segundo economista en jefe de esa vicepresidencia, concluyeron en el estudio “Latin American after Mexico: quickening the pace”, de junio de 1996: “la principal razón de la crisis del peso mexicano (en 1994) fue el insostenible déficit en la cuenta corriente, financiada con ingresos de capitales de largo plazo”. Paradójicamente, para los autores el aumento en el déficit en la cuenta corriente fue producido por el “éxito” en las reformas mexicanas. El capital externo ayudó a financiar el boom económico del salinismo y en 1994 contribuyó a una expansión del gasto público, ante una caída del ahorro interno. (Financiero)
  • José Luis Reyna. El sexenio de los pobres. Sería infamante afirmar que la administración de Felipe Calderón tenga como objetivo generar gente pobre. Examínese mejor otra explicación: aquellos que nos han gobernado en los últimos sexenios (tanto del PRI como del PAN) han sido incapaces de diseñar políticas públicas que promuevan el crecimiento económico, la generación de empleos formales y la disminución de la pobreza, que afecta a la mitad de nuestra población. Lo que se ha fomentado en los últimos lustros, en contraste, es la corrupción y la impunidad; la violencia y el miedo: la incertidumbre. Estos rasgos definen un problema estructural que, con el tiempo, se profundiza: la clase política, de ayer y de hoy, no ha podido resolver el problema del bienestar colectivo, a pesar de que (¿paradójicamente o por consecuencia?) en los últimos tiempos se han consolidado algunas fortunas personales que se ubican entre las más cuantiosas a escala mundial: la desigualdad desatada. De acuerdo con una investigación reciente, dada a conocer por el Tecnológico de Monterrey, los pobres mexicanos experimentarán un crecimiento de 5.5 millones en 2011: alrededor de 54 millones de compatriotas no tendrán acceso a una vivienda digna, al sistema educativo, a la alimentación básica, a un ingreso decoroso. José Luis de la Cruz, responsable de esa investigación, sostuvo que es “muy probable que el sexenio de Calderón sea el que más pobreza produzca, ya que en los últimos cuatro años se han acumulado 10 millones de individuos que viven en esta condición” (Reforma, 12/IV/11). Los empleos que se generan, pueden ser muchos, pero son de escasa calificación, temporales y mal pagados: un impedimento para consolidar el mercado interno. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es el país, perteneciente a ese organismo multilateral de cúpula, “cuyos habitantes trabajan más horas, generan menor riqueza y la mayoría de su población vive en situación de pobreza”. Los habitantes de los países pertenecientes a la OCDE trabajan en promedio ocho horas. En México, la cifra alcanza las 10 horas diarias, Además, nuestro país tiene el nivel de pobreza relativa más alto en comparación con la casi treintena de miembros que integran esa institución y ocupa el segundo lugar si se toma en cuenta la desigualdad de ingresos (Reforma, 12/IV/11). Un estudio reciente, conducido por la Comisión Económica para América Latina (Cepal, “Pobreza Infantil en América Latina y el Caribe, 2010”), demuestra que la niñez mexicana, aquella ubicada entre los 0 y 17 años, en comparación con algunos países de la región, padece de privaciones graves y/o moderadas, tales como la falta de una vivienda digna (habitabilidad de la vivienda es el concepto usado por la Cepal): México está por abajo de Bolivia, Guatemala, El Salvador y Ecuador, entre otros países. Sin embargo, se ubica muy por encima de países como Chile y Costa Rica. Así, México tiene 24.3 por ciento de su población infantil sin acceso a una vivienda digna, mientras que las cifras de Chile y Costa Rica son respectivamente de 12.3 y 8.2 por ciento (pág. 201 del estudio mencionado). Si se toma en cuenta la incidencia de la pobreza infantil en general, México alcanza una cifra de 25.4 por ciento, en tanto que la de Chile es 16.4 y la de Costa Rica, uno de los países con menor desigualdad social en la región, llega a 10.4 por ciento (pág.198). Por supuesto que muchos países latinoamericanos superan al nuestro en este indicador. Sin embargo, no deja ser preocupante que la población infantil de México se encuentra en una situación poco propicia para diseñar políticas públicas de crecimiento económico basado en la formación de recursos humanos. Que los desperdiciemos, junto con los recursos naturales, para ser una potencia intermedia. La pobreza no se lleva con la educación y sí se asocia, como lo dijo el presidente Lula en Cancún hace menos de un mes, con “la violencia por la falta de atención a los pobres” (La Jornada, 9/IV/11). Manuel Ordorica, demógrafo de El Colegio de México, advirtió que nuestro país está muy cerca de perder el llamado bono demográfico: en una década, a partir de ahora, el número de personas productivas será menor que el de las personas dependientes. El escaso crecimiento económico, la falta de oportunidades de empleo y la escasa calidad de nuestra educación básica son algunos de los ingredientes que explican su argumento (Reforma, Enfoque, 23/IV/11). Hay un spot del gobierno federal que refleja la escasa sensibilidad relacionada con el problema: un niño le dice a una persona de la tercera edad que son muchos los viejos mexicanos. La respuesta es que no son muchos. “Sólo nueve de cada cien mexicanos son mayores de 60 años, en tanto que la mitad de la población es menor a 26 años”. Lo anterior es rematado por un ¡órale! En efecto, esos son los datos que se desprenden del último Censo de Población, pero más que motivo de optimismo, como lo insinúa el spot, tendría que ser de honda preocupación. La población de la tercera edad es la que más crece: de acuerdo con Ordorica, se viene un tsunami poblacional de viejos, y el país no está preparado para enfrentarlo. Por otra parte, los menores de 26 años no tendrán acceso a los sistemas escolares formales, carecerán de oportunidades de empleo y serán abono para mantener a una porción significante de la población nacional en estado de pobreza y sujetos a enrolarse a cualquier tipo de trabajo. La generación de los ninis. México tiene que definir una política pública integral que impulse la formación de la gente joven. La inversión masiva en educación, la promoción para acceder a la tecnología tiene que ser parte de un proyecto que evite que nuestro país sea más inviable al transcurrir del tiempo. De no revertir estas tendencias seguiremos siendo un país de pobres; anclados en la mediocridad. La prueba está en que, al menos en este sexenio, uno de sus rasgos ha sido el desarrollo de la pobreza y la escasa generación de empleos, mal pagados y de mala calidad. El sexenio de los pobres. (Milenio)

Fosas

  • Héctor Aguilar Camín. ¿Habrá algo además de las fosas?  Si por un momento se quita la vista de los muertos y las fosas, ¿qué se puede decir que pasa en México? ¿Será verdad que en el mismo país donde crecen las fosas crece la economía rumbo a un 5 por ciento? ¿Es creíble que un país así, sacudido por la violencia, esté viviendo su más larga época de estabilidad monetaria desde 1970? ¿Puede creerse que tenga las mayores reservas internacionales de su historia? ¿Que sea el país de América Latina donde es más fácil hacer negocios? ¿Que la inversión extranjera directa y el turismo no hayan dejado de crecer desde la crisis mundial de 2008? ¿Que más de cinco millones de familias hayan podido comprarse su primera casa en los últimos diez años? ¿Que los programas de salud estén cerca de lograr la cobertura universal en atención médica básica? ¿Que en los últimos años haya podido consolidarse una visible y pujante clase media? ¿Que la gran mayoría de los mexicanos piense que su vida hoy es mejor que la que tuvieron sus padres? ¿Que durante el año 2010 las exportaciones mexicanas fueron las más altas de la historia? ¿Hay un México además de las fosas? ¿Es posible que el país de las fosas tenga ciento doce millones de habitantes y sea una de las mayores economías del mundo? ¿Que millones de mexicanos vayan todos los días al trabajo y regresen en medio de las balaceras, atentados y granadazos que asolan la nación? ¿Que haya once millones de mexicanos trabajando en Estados Unidos y enviando cerca de 20 mil millones de dólares a sus familias? ¿Que cientos de periódicos y miles de periodistas puedan trabajar todos los días repitiendo que la ola de violencia es intolerable, y que el periodismo es una de las profesiones más peligrosas de México? ¿Que millones puedan vivir en paz dedicados a trabajar para ellos y sus familias y que en medio de las infinitas oportunidades de riqueza que les ofrece el crimen, no quieran otra cosa que un trabajo decente? ¿Habrá quien pueda curarnos de la imantación de la morgue que hemos elegido como espejo para decirnos y decir al mundo quiénes somos?  (Milenio)

 

Gelatina

  • Raymundo Riva Palacio. ¡No al efecto gelatina! La carretera que conecta a Monterrey con Nuevo Laredo está convertida en un teatro de operaciones de las fuerzas federales. Hay retenes militares y vigilancia permanente de dos helicópteros policiales. Esa carretera, por donde circula casi el 70% de los productos exportados a Estados Unidos, se había vuelto muy insegura porque forma parte del campo de batalla entre el cártel del Golfo y Los Zetas, pero la presencia federal los ha ahuyentado al recuperarse un territorio perdido. Las carreteras que unen a Nuevo León con Tamaulipas carecen de esa protección. La ruta que va del municipio neoleonés de China a San Fernando, donde se han encontrado decenas de cuerpos en cementerios clandestinos, no es patrullada de manera regular. Tampoco la famosa carretera 101, que va de Ciudad Victoria a Matamoros y cruza San Fernando, convertida en una ruta de terror. Ni la que enlaza Cerralvo con Ciudad Mier, en el norte del estado, o la que conecta a Ciudad Mante, al sur de la capital, con la Ciudad del Maíz, en San Luis Potosí. Las carreteras siempre son rutas estratégicas —las autopistas interestatales en Estados Unidos tienen una función central militar, y la excelencia de las carreteras en todo el Medio Oriente se debe a que son utilizadas frecuentemente por los Ejércitos en sus desplazamientos de guerra—. En el caso mexicano son usadas por quien controla el territorio. Si en Nuevo León bajó notablemente la inseguridad en su principal vía de ingreso a Estados Unidos, ¿por qué en Tamaulipas se han convertido en un terreno de nadie? Desde principios del año pasado, poco después de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, jefe del cártel que lleva el nombre de su familia, que se había asociado con Los Zetas, sus anteriores aliados del cártel del Golfo rompieron con ellos. Como Los Zetas eran el brazo armado del Golfo, éstos se aliaron tácticamente con sus viejos archienemigos del cártel del Pacífico (antes Sinaloa) para combatirlos. La implosión de las organizaciones criminales en Tamaulipas interrumpió la paz de más de cinco años en el estado y su guerra se extendió y contaminó a Nuevo León. Las dos entidades se convirtieron en zonas de guerra donde confluyeron sicarios de varias partes del país —notablemente michoacanos— para hacer frente a Los Zetas. El origen de la violencia en ambos estados fue exactamente el mismo, pero el tratamiento federal para combatir el fenómeno ha sido diferente. En Nuevo León, donde se encuentran varios de los capitales más importantes de México, el refuerzo de protección federal ha ido escalando de manera significativa. En Tamaulipas no. La asimetría en la ayuda federal provoca que en la medida en que aprietan al narcotráfico en Nuevo León y le cierran las rutas por donde transporta sus cargamentos, encuentra vías de acceso libre por las carreteras tamaulipecas. La droga va protegida y los cárteles buscan dominar las rutas de acceso. Al no existir una vigilancia permanente en las vías federales tamaulipecas, sus carreteras se han convertido en espacios estratégicos para el negocio ilegal y su control se ha vuelto prioritario para las organizaciones criminales. La presión federal en Nuevo León y las válvulas de escape que deliberada o inopinadamente han dejado en Tamaulipas han producido como subproducto macabro de la larga lucha entre los cárteles, los cementerios clandestinos y la hegemonía de los criminales sobre las carreteras federales tamaulipecas. Por omisión y comisión, la ausencia o insuficiente presencia federal en el estado ha contribuido a la elevación de la violencia y a la inseguridad ciudadana. La Secretaría de la Defensa tiene congelado un proyecto de desplazamiento de batallones a San Fernando, Ciudad Mier y Ciudad Mante, que son los tres puntos más conflictivos que tiene actualmente el estado por ser la tierra de nadie que disputan los cárteles, como consecuencia del trato a Tamaulipas de segunda categoría, que no ha sido el mismo que a Nuevo León, al que el gobierno federal trata como estado de primera categoría. La salida debe ser, como es el caso en muchas otras partes del país, casuística. Las características de la violencia en Tamaulipas y Nuevo León sugieren una estrategia donde no se vea a los dos estados en forma autónoma, sino como un todo. Si la violencia se incrementa y decrece en función de cómo presionan las fuerzas federales en un estado sí y en el otro no, una lógica operativa exige una solución integral para Tamaleón. No puede verse el fenómeno en la región del noreste del país como unidades independientes. Lo que han hecho las fuerzas federales en Nuevo León es el equivalente al efecto gelatina , donde al golpear en el centro la desparraman por todos lados. Es lo que sucedió en Nuevo León, donde al sellar carreteras empujaron a cárteles rivales a combatir por su sobrevivencia en territorios tamaulipecos poco vigilados. Nuevo León y Tamaulipas no son entes aislados, pues sus conflictos, en origen y consecuencias, son los mismos. No puede el gobierno tener un trato diferenciado con ellos, porque no sólo es condenar a los tamaulipecos a su suerte, sino sentenciar la estrategia de combate al narcotráfico en la región, a una derrota anunciada. (La Razón)

 

 

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