Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Banca, prudente en de crédito al consumo
  • En este mes, regulación secundaria de cooperativas
  • Colocará Banregio 34.4% de su capital en la BMV
  • Aplicar en Pemex modelo Petrobras:  Calderón
  • Empresas de Slim deben ser mejor reguladas: FCH
  • Pemex prepara nueva licitación en campos maduros
  • Nissan Mexicana se fortalece en el número 1
  • Operan industrias al 60% de capacidad: Canacintra

Seguridad /Justicia / Salud

  • Nada que ver con Irak, lucha anticrimen: Calderón
  • Marcha puede atizar el rencor contra el Ejército
  • Quiero al Chapo vivo: Calderón
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Gastan mexicanos 32 mil mdp en mordidas
  • Otra historia sin fin, la reforma política en el DF
  • Peña Nieto se adelanta, insiste PRD
  • Retraso indefinido a reforma de seguridad
  • Margarita Zavala, gran activo del PAN: Madero

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Capital privado, opción para Pemex: Calderón
Economista FCH prepara nueva reforma petrolera
Reforma Quiere FCH otra reforma a Pemex
Universal Abrir más Pemex a IP, busca Calderón
Jornada Ofrece Calderón en EU venta de acciones de Pemex
Milenio Migración separa a 200 agentes; 40 con proceso penal
Excélsior Dan $16 mil millones a sindicatos
Sol de México Quiere Calderón que Pemex opere como Petrobras
Crónica FCH toma partido contra Carlos Slim
La Razón Se duplica la fuga de cerebros hacia EU en cinco años
Impacto Diario Respeto a Slim, pero soy el presidente: Calderón
  • “Margarita Zavala, un gran activo del PAN”. El presidente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero, aseguró que la esposa del presidente de la República, Margarita Zavala, puede aspirar o ejercer el cargo que mejor le convenga, pues en mediciones internas resulta de las panistas con mayor reconocimiento y aceptación. “Es un gran activo para hacer distintas funciones: desde aspirar a alguna posición o ejercer algún puesto; ella tiene muchos atributos para desempeñarse cuándo y cómo lo decida”, afirmó Madero al aclarar que ni para Zavala, ni para nadie, habrá vetos. Dijo que la esposa del presidente Calderón es “una gran mujer y una gran política. La gente la quiere, es muy capaz y talentosa”. A siete meses de que inicie el proceso interno para la elección del candidato a 2012, el líder nacional del blanquiazul aseguró que “su cantera” es muy amplia, y que ello significa que puede haber más o menos aspirantes panistas a la silla presidencial, quienes buscarán la candidatura de su partido con métodos de trabajo territorial y no a través de encuestas o imposición. Madero afirmó que cualquiera de quienes hasta hoy han levantado la mano para contender por la Presidencia, entre ellos Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel, Alonso Lujambio, Javier Lozano o Heriberto Félix, le ganarán al PRI por tercer sexenio consecutivo. ¿Son siete los aspirantes, ya no ve a nadie más? No son siete, todavía no sabemos el número de líderes que van a participar en el proceso. El PAN lo que tiene es una cantera amplia, rica y diversa que será de definiciones particulares de cada uno de ellos, si participan o no. Puede haber más o puede haber menos (candidatos), la gente trata de decir que de los 10 que tenía ya nada más me quedan siete. No es cierto: va a quedar uno y éste va a ser Presidente de la República, hombre o mujer; o sea, no es cuestión de número, es cuestión de proceso. ¿Ve a Margarita Zavala como candidata? Margarita Zavala es una gran mujer, es una gran política que tiene su trayectoria propia. Ha desempeñado muy dignamente su responsabilidad de acompañar al Presidente de la República en esta gran responsabilidad. Es, en muchas de las mediciones que tenemos, de las panistas con mayor reconocimiento y aceptación, y ese es un gran activo para el partido. Yo, como presidente del Comité Ejecutivo Nacional, entiendo mi responsabilidad de que debo de cuidar a todos los activos del partido, porque son la riqueza institucional, son el patrimonio institucional, y todos los activos deben tener un apuntalamiento para ir construyendo este edificio institucional, que es el partido y su proyecto de transición y consolidación. Ahí están bienvenidos todos los que tomen decisiones en cualquier espacio y en cualquier momento, porque no hay ningún veto de ninguna naturaleza. (Universal)

 

Banquete / Peña vs Beltrones

  • Ciro Gómez Leyva. ¿Quién pagará el delicioso banquete de Peña Nieto? Cabrá siempre la posibilidad de que Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena hagan unas campañas sensacionales y le den la vuelta a lo que parece ser su destino inexorable: la derrota el 3 de julio en la elección de gobernador del Estado de México. Una derrota escandalosa, quizá. Las encuestas de El Universal y el Gabinete de Comunicación Estratégica, difundidas ayer, deben ser desoladoras para los candidatos del PRD y el PAN: • Eruviel Ávila (PRI), 55% • Encinas (PRD), 24% • Bravo Mena (PAN), 21% A partir del lunes, tendrán 45 días para revertir 30 puntos de desventaja. Es decir, un punto cada 36 horas, sólo para meterse en la pelea. Parece una misión imposible. Con esos números de arranque es obligado preguntar si quienes se opusieron a la alianza anti-PRI hicieron un cálculo de esta naturaleza. Si no lo hicieron, qué insensatez. Si lo hicieron, qué confianza en sí mismos, qué tozudez. O qué irresponsabilidad. La opción de rodear y descarrilar a la locomotora Peña Nieto estuvo al alcance de la mano. Pero la falta de imaginación y acuerdos, el caudillismo y los proyectos individuales, los titubeos y temores, liquidaron una alianza que pudo haber comenzado las campañas en virtual empate técnico con el PRI. No fue así. Tienen 45 días para remontar 30 puntos: un punto cada 36 horas. Sólo con una hazaña. Si no, quién se hará cargo de explicar un fracaso de ese tamaño. De servirle tan delicioso banquete a Peña Nieto y su PRI. (Milenio)
  • Carlos Loret. Peña vs. Beltrones. Lo del “nuevo PRI” es un invento propagandístico. Lo que hay en el partido más votado de México es un relevo generacional que adopta de sus antepasados las mismas prácticas, un mapa de gobernadores que rondan los 40 años de edad y que arrinconan a la oposición, compran prensa, manejan congresos, dominan las estructuras del partido, usan recursos públicos para la promoción personal, emplean los programas sociales para sus candidatos y operan en las urnas con acciones fraudulentas (también lo hacen panistas y perredistas, pero no son tema de la columna de hoy). La pugna en el PRl no es entre los viejos dinosaurios que abusaron y se enriquecieron del poder contra los jóvenes reformadores que han aprendido de la derrota en condiciones de democracia. Es simple y sencillamente un relevo generacional que mantiene los mismos vicios, gracias a que aquello por lo que la sociedad sacó al PRI del poder ha sido replicado sin pudor en el PAN y el PRD. En el PRI, el recientemente crecido pleito entre el gobernador Enrique Peña Nieto y el senador Manlio Fabio Beltrones por la sucesión presidencial es solamente un disputa de edad. Cobra relevancia porque los disparos contra el precandidato mejor posicionado en las encuestas vienen cada vez más desde adentro y amenazan con vulnerar la cómoda ventaja electoral con la que puede arrancar la elección del 2012; en varios estados el PRI ha demostrado que si se divide pierde; la pelea por la presidencia podría apuntar al mismo destino. Peña Nieto se promociona como el rostro fresco, conquistador, cumplidor, la nueva generación que busca para México un destino diferente, pero por cálculos políticos bloquea el empoderamiento ciudadano, las reformas económicas que Sus propios asesores le recomiendan hacer, se mete a “operar” en todas las elecciones y esboza rasgos autoritarios en el ejercicio del poder y el diseño de lo que anhela sea “su presidencia”. Beltrones se presenta como el estadista, reformador, experimentado político que puede poner orden y dice estar preocupado por el fu turo del país. En realidad le preocupa más su fu* turo propio, la pérdida del estatus casi vicepresidencial que tuvo durante el primer trienio de Calderón, que ya no domina la Cámara de Diputados, que no sabe cómo darle la vuelta a la Ley Electoral que él mismo aprobó para superar su estancamiento en las encuestas. En síntesis, adornan algunos éxitos para no evidenciar el trasfondo de sus intereses, legítimos algunos, mezquinos otros, personalísimos todos. El gobernador actúa como si julio del 2012 fuera un mero trámite presagiado por los actuarios y no parece querer cederle el mínimo espacio al senador. Beltrones luce arrinconado, aliado con el PAN, Calderón y Los Chuchos del PRD, para intentar que Peña no llegue al menos con tan amplia ventaja (irónicamente, el segundo lugar indiscutible en las encuestas es López Obrador). El combate puede ponerse mucho peor. *******SACIAMORBOS. Norteño gobernador de violento estado trae más convoy que Barack Obama. (Universal)

Debate

  • Joaquín López-Dóriga. Un debate sin debate. No cabe duda de que el debate es de quien lo necesita, y Andrés Manuel López Obrador siempre que no le ha servido lo ha evadido. Por eso me llama tanto la atención que haya aceptado la propuesta de Marcelo Ebrard para tener dos debates en octubre de cara a la nominación del candidato presidencial del PRD para 2012, aunque entiendo que por el momento no tenía mucho espacio hacia dónde salirse, espacio que podrá hacerse conforme se acerque la fecha, por ejemplo, alegando que lleva tal ventaja sobre el jefe de Gobierno, que no son necesarios los encuentros. En el invierno de 2000, cuando López Obrador peleaba la candidatura de su partido al gobierno de la Ciudad de México, debatió con Diego Fernández de Cevallos en Primero Noticias, de Televisa, porque el panista lo retó al aire, cuando el perredista estaba en una entrevista. El tabasqueño salió tan bien librado del encuentro, que desde allí lanzó su candidatura con la que el 2 de julio ganaría el gobierno capitalino. Ya como jefe de Gobierno nunca debatió. Recuerdo que en 2005, estando en Radio Fórmula, llamó Felipe Calderón para entrar al aire y López Obrador se negó diciendo que cuando el panista fuera candidato lo harían, antes no. Y ya siéndolo AMLO, en 2006, no asistió al primer debate de los candidatos presidenciales diciéndoles que sacaran un finalista para él, que no lo haría con todos. Así lo hizo y así le costó. Ya como presidente legítimo ha emplazado al presidente constitucional y a otros funcionarios de gobierno a debatir y ha recibido el trato que él les dio cuando los aventajaba electoralmente. Ahora acepta en principio la propuesta de Ebrard para tener dos debates en octubre, pero, insisto, encontrará una puerta de salida para evadirlos, a menos que la situación sea tan comprometida que tenga que aceptar el debate, pero sin debate, claro.*****Retales. 1. RETORNO. El día 15, AMLO volverá a su campaña al Estado de México, donde operará hasta el último de junio. Lo que calibrarán es si a esas alturas, suma o resta a la campaña de Alejandro Encinas; 2. COCOA. Confirmado: Luisa María Calderón Hinojosa será candidata del PAN al gobierno de Michoacán. El registro se abre el martes, las elecciones son el 13 de noviembre. La Cocoa iría contra el priista Fausto Vallejo. Falta el candidato del PRD en ese estado que durante 12 años ha sido santuario perredista; y 3. SAPO. Cuando el Rey León anunció una gran fiesta en la selva y aclaró que estaría prohibida la entrada a los ojones y a los hocicones, el sapo respondió: Yu su judierun al cucudrilu. Así están los partidos ante la denuncia de corrupción de Javier Sicilia, como el sapo, diciendo que sería un acto de sensibilidad la renuncia de Genaro García Luna. ¿Y su alusión? (Milenio)

 

Medrar / García Luna

  • Leo Zuckermann. Cuando se medra políticamente con las guerras. Diciembre de 2006. A pesar de la amenaza de que no tomaría posesión como Presidente, Felipe Calderón protesta a su cargo. Tiene legitimidad democrática, pero se encuentra en una situación políticamente débil. El mandatario viste el uniforme de general de cinco estrellas y ordena el despliegue de las Fuerzas Armadas en las calles para combatir a la delincuencia organizada. Manda, así, el mensaje de que sólo hay un Presidente en México al que obedece el Ejército mientras que en las calles hay otro que se ostenta como legítimo. La guerra rápidamente resulta popular por el hartazgo social que hay en materia de inseguridad. Este tema le permite a Calderón sentarse definitivamente en la silla presidencial. Mayo de 2007. Reforma publica su encuesta trimestral en la que muestra que la tasa de aprobación con la manera de gobernar del Presidente ha subido de 58% de la población mexicana a 65%. De acuerdo al análisis del periódico, dicho aumento se debe a “la guerra declarada al narcotráfico”. Agosto de 2009. México atraviesa por una de sus peores crisis económicas. De acuerdo con la encuesta de Consulta-Mitofsky, ocho de cada diez mexicanos califica como negativa la situación económica del país: “Es la peor antes de un Informe Presidencial de los últimos nueve años”. Sin embargo, la tasa de aprobación se mantiene en niveles razonablemente altos: 62% de los mexicanos está de acuerdo con la manera de gobernar de Calderón. ¿Por qué, a pesar de la mala situación económica, no baja su popularidad? Primero porque la población percibe que la crisis viene de afuera. Pero, más importante aún, la guerra contra el crimen organizado, que a esas alturas del sexenio es el tema central del Ejecutivo, mantiene los altos niveles de popularidad presidencial. La encuesta demuestra que el combate a la delincuencia es el asunto donde los mexicanos aprueban más la gestión de Calderón. Abril de 2011. La violencia ha crecido de manera exponencial durante los últimos dos años en México. Las cifras son terroríficas. Este mes ha sido el más violento del sexenio. La prensa reporta alrededor de mil 400 ejecutados. Un promedio de 47 por día, casi dos por hora. Además se descubren fosas clandestinas con decenas de cadáveres en Tamaulipas, Durango y Nuevo León. En Morelos la indignación social crece a raíz del asesinato, a finales de marzo, del hijo del poeta Javier Sicilia. En este contexto, Consulta-Mitofsky levanta su encuesta mensual. La popularidad del Presidente ha caído. Ahora 49% de la población aprueba su gestión y 49% la desaprueba. Para estándares mexicanos es una popularidad presidencial baja y con tendencia a la baja. Mayo de 2011. Es evidente que la guerra ha dejado de beneficiar políticamente a Calderón. Ahora lo está perjudicando. Así sucede con los esfuerzos bélicos que duran mucho porque tienen objetivos poco claros. Aunque el Presidente ha tratado varias veces, no ha podido posicionar otros asuntos en su agenda. Es tan fuerte y mediático el tema de la guerra que no puede salirse de ella. Los adversarios de Calderón saben, porque ellos también ven las encuestas, que ahora le está costando. Les toca medrar políticamente con este asunto. Lo han estado esperando durante todo el sexenio. La izquierda más radical (que se la tiene jurada a Calderón desde 2006 cuando le ganó a López Obrador tildándolo de “peligro para México”) lo ataca ferozmente con críticas fuera de toda proporción. Para ellos, Calderón es el responsable de la violencia en el país; incluso él mismo es un asesino. En la plaza pública le gritan que se muera. Exigen la renuncia de Genaro García Luna y juicio político al Presidente. Los priistas, mientras tanto, medran con su silencio frente a la confrontación de sus adversarios de la izquierda y derecha. Es bien sabido que las guerras son espadas de doble filo para los gobernantes. Pueden ser fuentes de grandes beneficios, pero también de grandes costos. Por eso sólo deben combatirse cuando hay un amplio consenso entre la clase política y la sociedad para luego poder repartir los vítores o las culpas entre muchos. (Excélsior)
  •  Jorge Fernández. García Luna y la sucesión. Javier Sicilia comenzó el mitin del domingo pidiendo la renuncia del secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, como un “gesto” del gobierno de que atendería las demandas presentadas por las organizaciones sociales que convocaron a esa marcha. Pero Sicilia, interrogado al respecto, no ha podido dar una explicación plausible de la demanda. Y el gobierno federal, por conducto de Alejandro Poiré, respaldó sin dudas a García Luna. Es muy comprensible por que pidió Sicilia la salida de García Luna: hemos insistido en que ese movimiento, legítimo, es parte de una movilización política que poco tiene que ver con la agenda de seguridad. No hay una condena a los grupos de delincuentes que han dejado miles de víctimas, sino que, además, no existen en su agenda puntos específicos relacionados con la seguridad, salvo, nada más y nada menos, que el retiro del Ejército de esas labores y la salida del secretario de Seguridad Pública. Si se quiere dejar a la sociedad desarmada contra la delincuencia, son exactamente las dos medidas que se deberían tomar. La salida del Ejército y de la Marina de las labores de seguridad está descartada, además de que la enorme mayoría de la población, con índices superiores a 70%, apoya la participación militar en ese ámbito. Precisamente será el crecimiento y la consolidación de la Policía Federal la que permitirá el retiro paulatino de los militares de las tareas de seguridad. Y en eso se ha hecho una labor notable: la Policía Federal, que tenía unos pocos miles de elementos y muy poca estructura orgánica al inicio del sexenio, hoy cuenta con más de 36 mil efectivos, es una policía moderna, con instalaciones y equipos de nueva generación; se ha construido una base de datos formidable a través de Plataforma México; se han consolidado las áreas especializadas, desde las de inteligencia hasta la policía científica. Esa misma policía ha generado todo tipo de golpes a las organizaciones criminales. Y es la salida del Ejército y de la Policía Federal lo que piden los grupos impulsados por las organizaciones criminales en diversos estados de la República, sobre todo en Chihuahua, Tamaulipas y Michoacán, donde ese movimiento fue evidente con la detención de uno de los ideólogos de La Familia y, al mismo tiempo, supuesto activista de derechos humanos, Rafael Cedeño. Esa fue también, desde hace años, la estrategia planteada por Osiel Cárdenas para el cártel del Golfo (y que han seguido a pie juntillas, aunque ahora sean enemigas, las dos organizaciones que surgieron de allí: los sucesores directos de Osiel y el cártel de Los Zetas). Se podrá o no estar de acuerdo con García Luna en términos políticos, pero los avances logrados en la construcción de la Policía Federal han dependido de su tesón y trabajo. No fue una situación circunstancial: en el sexenio pasado, los avances que se dieron en la Agencia Federal de Investigación dependieron directamente del modelo de nueva policía que quería impulsar García Luna. En los hechos, cuando asumió la Secretaría de Seguridad Pública, la AFI, ahora Policía Federal Ministerial, volvió a estancarse. García Luna siempre tuvo claro qué quería hacer con la Policía Federal, hacia dónde debía crecer, cuáles eran los objetivos para un nuevo modelo policial en el país, y trabajó para ello. Logró que incluso los gobernadores y los partidos aceptaran lo inevitable: la necesidad de una policía centralizada, que tuviera mandos únicos y capacidad de despliegue global. El mando único federal, que era lo deseable, quedó distribuido, en el papel, en 32 mandos estatales, pero las administraciones locales, incluso después de firmado el acuerdo en la Conago y en el Congreso, han dejado congelada la iniciativa. Hay quienes dicen que Genaro ha adquirido con ese desempeño mucho poder. Probablemente es así: la fuerza de una institución depende de que la misma se ejercite, se consolide, trabaje. Pero también es un poder adquirido por el abandono de otros actores: en la misma medida en que la enorme mayoría de los gobiernos locales no modernizan a sus policías, no las homologan, no apuestan por la seguridad ni invierten en ella, el papel, los espacios de la Policía Federal se van ampliando. Claro que todo tiene un límite y lo cierto es que hoy los policías federales son apenas 8% de todas las fuerzas policiales de los estados y las municipales. Para el presidente Calderón, la construcción de la Policía Federal es uno de los muy pocos logros institucionales claros de su administración. Y cada día resulta más evidente que García Luna es el hombre de la confianza presidencial en esa área. ¿Qué más quisieran algunos de sus opositores, de cara a 2012, que desembarazarse de García Luna y poner en entredicho, con ello, a la única institución de seguridad que el Estado mexicano ha construido en décadas? (Excélsior)

Ineficacia

  • Sergio Sarmiento. Ineficacia. Es curiosa la defensa que hace Alejandro Poiré, secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, de Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública federal, cuya renuncia ha sido exigida por Javier Sicilia. En su conferencia de prensa del 9 de mayo Poiré señaló que cuando García Luna se hizo cargo de la Policía Federal ésta contaba con 6,500 elementos, pero ahora el número ha pasado a 36 mil, 7 mil de los cuales tienen instrucción universitaria. Esta es la típica defensa de un burócrata: como tengo más elementos que nunca y estoy gastando más dinero que nadie, tengo el mayor de los éxitos. La Secretaría de Seguridad Pública ha recibido, efectivamente, un aumento espectacular de presupuesto, el cual ha pasado de 11,878 millones de pesos en 2006, último año del gobierno de Vicente Fox, a 33,735 millones de pesos en 2010. El presidente Felipe Calderón aumentó en 40 por ciento el gasto programable de todo el gobierno en los cuatro primeros años de ejercicio, pero el incremento en seguridad pública ha sido el mayor de todos: de 184 por ciento. Si el éxito en la función pública se midiera por el dinero que se gasta o por el número de personas que sirven a un jefe, Genaro García Luna sea la gran estrella del gobierno. Pero en resultados concretos los saldos son bastante menos brillantes. El indicador más importante de todos, el de consumo de droga, sigue aumentando en Estados Unidos y en México. Es cierto que ha habido en este sexenio un número muy relevante de detenidos por delitos contra la salud, la principal preocupación del actual gobierno; pero los homicidios vinculados al crimen organizado han tenido un aumento mucho mayor. De 2,119 ejecuciones en 2006, según el Ejecutómetro del periódico Reforma, la cifra ha pasado a 11,583 en 2010. Para este 2011 ya se acumulan más de 4,500 ejecuciones por lo que el total probablemente rebasará las 12 mil ejecuciones. Estamos hablando de cifras seis veces superiores a las de hace cinco años. La idea de que ahora se están haciendo más decomisos de droga que nunca es incorrecta. El ex procurador Ignacio Morales Lechuga ha señalado, con cifras oficiales, que el máximo monto de decomisos de cocaína, 50.3 toneladas, no se logró en este sexenio sino en 1991. Hay más detenidos quizá por delitos contra la salud, 69,749 en los tres primeros años de gobierno, pero muchos son simples consumidores que no le hacen daño a nadie más que, si acaso, a ellos mismos. El mismo éxito que ha tenido el gobierno para detener a algunos capos de nivel medio y alto ha provocado, por otra parte, las sangrientas guerras que agobian al país. El secretario federal de Seguridad Pública, Genaro García Luna, no es el único responsable de la inseguridad que está viviendo México. Las policías estatales y municipales, que provienen de gobiernos de todos los partidos, han fallado todavía más que la federal. El problema de fondo es la estrategia global que pretende acabar con un problema a través de la violencia y la represión en lugar de la disminución de la demanda. No creo que valga la pena exigir renuncias o destituciones: el tema de la seguridad pública no debe ser rehén de las aspiraciones políticas para el 2012. Pero sí debemos discutir si la estrategia es correcta. La aportación de García Luna será sin duda valiosa. Sin embargo, el hecho de que la Secretaría de Seguridad Pública gaste más o tenga seis veces más el número de elementos que antes no es señal de victoria En un momento en que aumentan el consumo de drogas y las ejecuciones es simplemente síntoma de ineficacia ? (Reforma)

 

Sicilia / Marcha

  • Pablo Hiriart. La marcha: oportunidad perdida. La marcha que organizó Javier Sicilia fue una oportunidad desperdiciada para los que buscan la recuperación de la paz en el país. Lo que vimos el domingo salir de CU y llegar al Zócalo no sirvió para unir sino para dividir. Excelente era la idea de unificar el hartazgo por la violencia y la impunidad, y marchar con demandas concretas al gobierno y a la clase política en general. Pero se desvirtuó al poner, entre esas exigencias, requerimientos excluyentes que poco o nada tienen que ver con la seguridad pública. También era buena la idea de amagar con un boicot a las elecciones del próximo año si antes no había un acuerdo transexenal por la seguridad. Pero las demandas, como sabemos, se orientaron a pedir nueva reforma política, juicio público en el Zócalo a los responsables de las muertes en la guardería ABC, cambios en telecomunicaciones y otras ideas que tal vez son muy buenas, pero no apuntan a la recuperación de la paz perdida. Los que organizaron la marcha, las demandas y consignas, tenían otra agenda. Era la oportunidad para exigir al gobierno que convocara a los partidos, gobernadores, coordinadores parlamentarios y organizaciones sociales, a una encerrona de la que saliera una política de Estado en materia de seguridad. Una hoja de ruta para la recuperación de la paz. Tal vez no todos estarían de acuerdo en todo, pero habría un consenso más amplio y con compromisos concretos de parte de cada uno de los actores mencionados. Pero no fue así. Y llegaremos al final del sexenio con decenas de miles de muertos más, sin acercarnos a la paz básica que se necesita para vivir en sociedad (y que justifica la existencia del Estado). Hay una Estrategia Nacional de Prevención del Delito con elementos de política social, espacios deportivos, planteles de educación media y tecnológica que, como apuntó el lunes en estas páginas Raymundo Riva Palacio, resultó un absoluto fracaso. La difusión de mensajes para prevenir adicciones y conductas delictivas derivó en propaganda del gobierno contra otros gobiernos. Sin una estrategia integral, exitosa y verificable, la parte represiva al delito tampoco va a triunfar. Con el solo uso de la fuerza no se va a solucionar el problema de la criminalidad. Por eso es fundamental que haya acuerdos en temas básicos. Y que se pueda dar seguimiento a su implementación. Ahí la marcha pudo haber jugado un papel decisivo. Exigirle al Presidente que convoque a la confección de esa hoja de ruta para recuperar la paz que perdimos. Pero la atención se desvió a cuestiones secundarias: discutir si García Luna se debe quedar o irse, es una cortina de humo para lo esencial. Qué lástima. (La Razón)
  • Héctor Aguilar Camín. La marcha. Me pregunto, con muchos otros, cuál es el cambio que exigía la marcha encabezada el fin de semana pasado por Javier Sicilia. Me quedan muy claras sus quejas y también el airado y justo reclamo por la inseguridad y la violencia que las rigen. No comparto la idea de que ese reclamo ciudadano debe hacerse también a los criminales, pues no es de los criminales de los que puede esperarse o exigirse un remedio, sino del Estado, cuya responsabilidad primera es garantizar la seguridad. Otra cosa es olvidar que los criminales son el origen del crimen y acabar reclamando al gobierno todos los muertos, cada uno de los muertos, como si el gobierno los hubiera matado. Es lo que hizo la parte impresentable de la marcha. Para mí es evidente que no todos los muertos de esta guerra son víctimas inocentes, ni puedo lamentar igual su pérdida. Se trata en todos los casos de seres humanos, nada aparta ese hecho esencial, pero no es posible poner en el mismo cortejo de duelo la cuenta de criminales muertos por criminales, y la cuenta de las víctimas inocentes. La pregunta, sin embargo, cruza el aire: cuántos de los muertos son criminales que caen víctimas de los riesgos elegidos de su oficio y cuántas son víctimas puras y duras, “daños colaterales” de la violencia de otros, de los criminales desde luego, pero también de la autoridad. Importa mucho precisar de qué víctimas hablamos, porque crece la evidencia de que hay muchas víctimas inocentes y de que la guerra interna entre los cárteles y la de éstos con la autoridad no explica todas las bajas “civiles” de esta “guerra”. Las víctimas inocentes son las muertes verdaderamente intolerables, las víctimas por las que la sociedad tiene que alzar la voz y exigir reparación. Por eso, aunque es una petición de justicia selectiva, me parece importante que la marcha exija la aclaración de algunos casos paradigmáticos, que prueben el compromiso de la autoridad. Por lo que hace a la exigencia de renuncia del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, me parece que fue poner la marcha en el nivel del columnismo político primario, que consiste en golpear a funcionarios por encargo de políticos. En todo caso, la duda persiste. Aparte del reclamo de eficacia, ¿qué cambio de estrategia se plantea la marcha? ¿Regresar el ejército a los cuarteles? ¿Dejar la tarea en manos de la Policía Federal que ha montado García Luna, pero sin García Luna? ¿Pasar la tarea a los gobernadores de los estados? ¿Pactar con los narcos? ¿Cómo, con quiénes, qué? (Milenio)
  • Juan Ignacio Zavala. El poeta y la plaza. Sin lugar a dudas, Javier Sicilia se ha convertido en una voz sólida y con autoridad para hablar, señalar y denunciar las atrocidades de la violencia generada por el combate al crimen organizado y la lucha entre los grupos que forman parte de éste. Padre de un hijo asesinado de manera espantosa —asfixiado con cinta canela—, el poeta Sicilia se ha erigido en un liderazgo social cuya fuente de legitimidad nadie le puede reclamar. Los familiares directos de las víctimas, la mayoría de las ocasiones los padres, son vistos con respeto y solidaridad por todos. Quizá porque, como dice el propio Sicilia, hay palabras, definiciones para quien se le muere la pareja, para quien se le mueren los padres, pero para quien pierde un hijo, no hay definición: “somos la nada”. Poseedor de la palabra, conocedor de su peso y su profundidad, Sicilia impactó con tan sólo hablar. Católico ejemplar y comprometido, predicaba en el desierto y, con la tragedia, de la noche a la mañana, su voz estaba en todos los medios. Del testimonio de su dolor, de la rabia convertida en impotencia, pasó al movimiento y al silencio —siempre elocuente en un poeta. Pero claro, cuando decidió eso, ya no estaba solo. Los movimientos sociales cuando tienen una causa clara, pero objetivos difusos, sirven de caldo para quienes, como en México, han hecho del resentimiento y el chantaje una manera de expresión política. Profesionales de la revancha se sumaron a una marcha de dolor y reclamos de justicia. Mientras el poeta hablaba de “restaurar el amor, la paz, la justicia, la dignidad…”, los seguidores gritaban “mueras” al gobierno y a los funcionarios. Pareciera que, en efecto, los poetas están condenados a no ser escuchados. Las baterías discursivas en la plaza fueron de un lado a otro: se canalizaron contra los gobiernos, federal, estatal y municipal; los legisladores, los partidos, los poderes fácticos, a “una sociedad donde se exalta el éxito, el dinero y el poder como premisas absolutas que deben conquistarse a cualquier precio”; la exigencia de acabar con los monopolios, la amenaza de no participar en las elecciones y el “absurdo modelo económico”. Se concluyó con la solicitud de renuncia del titular de la Secretaría de Seguridad Pública. Si El Chapo y El Mayo ven las notas en los medios de comunicación han de estar felices. Claro que Sicilia no es culpable de que, por ejemplo, el SME se haya sumado a la marcha. Tampoco organizó las consignas coreadas. Pero ya es evidente hacia dónde va el movimiento que encabeza. Los apetitos electorales lo rondan y convertirán en insultos los versos y en odios los silencios. Hace algunas semanas Sicilia expresaba sobre las antorchas que sirven para iluminar o para incendiar. Ojalá su antorcha no ilumine el camino de quienes las usan para incendiar. (Milenio)

Poeta / Embajador

  • Ricardo Alemán. Un poeta chamaqueado. Está claro que cualquiera se puede equivocar, hasta el más dotado en sus capacidades intelectuales. El propio Javier Sicilia propuso, al inicio de su protesta, “un pacto” con los criminales; despropósito que luego retiró al reconocer que era equivocado. También es probable que se haya equivocado el pasado domingo cuando, sin consultar con otros agraviados por el crimen, que acompañaron su marcha, exigió en la plaza pública la cabeza de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal.  Y el equívoco sería mayor —si es que se trató de una equivocación—, cuando el poeta explicó que la cabeza de García Luna sería prueba de que Calderón había escuchado a los manifestantes. Es decir, que el poeta decidió la ruta del chantaje callejero, a manera de presión social, para pedir cabezas en la plaza pública; tributo del moderno circo romano. En otras palabras, que para calmar la sed de venganza de la multitud agraviada, el poeta reclama al gobierno lanzar a las fauces de las fieras la cabeza del responsable de la seguridad pública federal. Si no lo hace, la plaza pública se incendia. ¿Qué no es ese el origen del circo romano? ¿Qué no fue ese el mismo principio que movió la toma de Reforma en julio de 2006?  Pero no termina ahí. Resulta que nadie —y Sicilia menos— ha explicado las razones por las que fue seleccionada la cabeza de García Luna, como ofrenda a los manifestantes. Con ese aguzado olfato periodístico que lo distingue, Ciro Gómez Leyva puso el dedo en la llaga: “¿Por qué García Luna?”, preguntó. Y extendió la interrogante. ¿Por qué no el secretario de Defensa, el de Marina, la titular de la PGR..? Está claro que Sicilia no es tonto. Pero también es cierto que en su protesta por justicia quedó atrapado entre poderosas fuerzas que quieren tirar al presidente Calderón y que babeantes esperan el momento de la venganza contra García Luna. Por eso tiene sentido la hipótesis de que aquellos poderes mediáticos a los que Sicilia debe la promoción y hasta el financiamiento de la Marcha por la Paz, simple y sencillamente cobraron su “derecho de piso”. O, si se quiere, los malquerientes de Calderón y de García Luna chamaquearon al poeta. Por eso, en un ejercicio elemental de memoria, damos elementos informativos que podrían explicar una de las hipótesis de quiénes y por qué estarían detrás de la caída del titular de la SSP federal. El 14 de abril de 2010, en esta columna publicamos una charla informal con García Luna, en donde cuestiona el periodismo que hace apología de los barones de la droga. “Dice Genaro García Luna que, a título personal, él está convencido de que Julio Scherer debe ser llamado a declarar por la PGR, luego de su encuentro con Ismael Zambada (El Mayo). Y reitera, ‘… a título personal’. “Luego señala que si el asunto estuviera en su esfera de influencia, en tanto servidor público, ‘yo lo hubiera llamado a declarar’. Y dice más; ‘cuando le preguntamos al procurador —al titular de la PGR—, dijo que analizaría bien el asunto’. Tampoco se quedó ahí el secretario de Seguridad Pública federal: ‘…si yo me entero del encuentro y existe flagrancia, los meto a la cárcel a los dos’: al periodista y al narcotraficante. “Al abundar sobre el encuentro entre Scherer y El Mayo, García Luna dice entender, respetar y compartir el derecho y la legislación que garantiza la preservación de las fuentes periodísticas. Aún así, asegura, ‘Scherer debe ser llamado a declarar, aunque le asista el derecho de preservar su fuente… aunque haya dicho que no es un delator… porque es obligación del Estado perseguir a criminales como El Mayo. Ahora bien, si Scherer aporta o no datos para la investigación, esa es otra cosa’. “Respecto a Jesús Vizcarra —candidato del PRI a gobernar Sinaloa—, García Luna dijo que hay muchas cosas poco claras, como su presunta relación con Ismael Zambada (El Mayo) —vínculo que se acredita en una fotografía tomada hace 20 años, en donde aparecen Vizcarra y El Mayo—, además de una versión que presuntamente vincula a los dos anteriores con el encuentro de Scherer y El Mayo. “Explica García Luna. ‘Una versión dice que la fotografía de Scherer y El Mayo busca quitarle lo caliente a la fotografía de El Mayo y Vizcarra… y la relación de eso se explicaría porque el hijo de Scherer estaría en el equipo de campaña de Vizcarra’. Y aclaró, ‘es una versión que corre’.” Hasta aquí la cita. Queda claro que los intereses de grupo están sobre el interés general. Lo demás, se mueve entre la comedia y la tragedia. Al tiempo (Excélsior)
  • Raymundo Riva Palacio. México, ¿como Afganistán? Carlos Pascual se empezó a despedir formalmente esta semana como embajador de Estados Unidos en México. La frialdad y desprecio con los que lo trató en su última etapa el presidente Felipe Calderón —a diferencia de algunos miembros del gabinete de seguridad que seguían en el idilio permanente con el cubano-americano—, lo llevó a apresurar su salida y no acompañar al nuevo representante de la Casa Blanca en la transición de una de las embajadas más importantes de Washington en el mundo. Aunque parezca un contrasentido, el presidente Calderón lo puede llegar a extrañar. En la antesala de la embajada de Estados Unidos en México se encuentra Earl Anthony Wayne, conocido en el Departamento de Estado como Tony Wayne, cuyo perfil retrata la imagen que parecen tener el presidente Barack Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de México y sus problemas: experto en terrorismo; amplio conocedor de la trata y tráfico de personas; formado en áreas de inteligencia; y experiencia de campo en países en guerra. Wayne no es como Pascual, un teórico de Estados fallidos. Wayne es el número dos de la embajada de Estados Unidos en Afganistán, y desde 2006, cuando terminó su gestión como embajador en Argentina —tras la crisis diplomática entre los gobiernos de Néstor Kirchner y George W. Bush—, fue enviado a Asia para coordinar todo el desarrollo y los asuntos económicos en Afganistán y Pakistán, y supervisar toda la ayuda no militar en esas dos naciones. Kabul ha sido su casa, y quien ha estado en la capital afgana sabe que ahí no se vive; se enfrenta la muerte todos los días. No hay ninguna ciudad mexicana donde todas las autoridades, el cuerpo diplomático, organizaciones, medios, que viven dentro de fortificaciones, se le acerque en riesgo y vulnerabilidad, al ser un objetivo permanente de terroristas. No hay mucho que Wayne no haya vivido ya, y su eventual llegada a México sería un mensaje radical de Obama para Calderón, que reflejaría de alguna manera su ánimo tras la sugerencia pública del Presidente mexicano para que Pascual fuera removido porque le había perdido la confianza. La llegada de Wayne no está del todo consumada, pero si la muerte de Osama bin Laden hace 10 días no alteró los planes, será su nombre por quien Clinton pida el placet del gobierno mexicano que, le guste o no el nombramiento, tendrá que aceptarlo. Se ve muy remoto que el presidente Calderón se negara a darle el beneplácito, aunque no lo es tanto que busquen sus cabilderos que le cambien la propuesta antes de oficializarla. Pero esto último, por lo que se conoce en Washington, no ha sucedido. Si es Wayne, llegará un diplomático de carrera con 26 años de experiencia, que trabajó directamente para cuatro secretarios de Estado: bajo los demócratas Cyrus Vance y Ed Muskie, y con los republicanos George Schultz y Alexander Haig. En la diplomacia ha recorrido todos los escalones en el servicio exterior, salvo ser canciller. Comenzó en 1975 como consejero político en Rabat, cuando Marruecos enfrentaba una revuelta guerrillera en el Sahara contra el Frente Polisario, y llegó a ser secretario de Estado adjunto durante la administración Bush, donde figura en su palmarés el trabajo que hizo para romper los circuitos financieros del terrorismo. Pascual se presentó en México con sus diplomas de experto en la reconstrucción de Estados fallidos. Wayne es una señal de Washington de que México no ha llegado aún a esa categoría. Los problemas que parecen percibirse en la Casa Blanca y el Departamento de Estado se inscriben en el imaginario colectivo de que los cárteles de la droga tienen rebasado al gobierno, y que nuevos fenómenos —por su incremento significativo en casos, no por ser de nacimiento reciente— como la trata de personas, se añaden ominosamente al padrón criminal en México. De concretarse, habrá una dupla en la embajada en México con Wayne y John Feeley, el segundo de abordo en la embajada con un pasado en las áreas de inteligencia de la Marina, que reitera el interés estratégico de Estados Unidos sobre México, a donde desde hace más de una década han enviado dentro de su aparato a expertos en terrorismo y conflictos, que incluyó a José Rodríguez, ex jefe de Estación de la CIA, que fue trasladado de urgencia a Washington tras los atentados de Al Qaeda en 2001, para hacerse cargo de la Oficina de Contraterrorismo, desde donde supervisó los interrogatorios bajo tortura. México ha sido durante muchos años un teatro de operaciones bélicas, ya sea en la Guerra Fría —donde el contraespionaje contra los países comunistas fue apoyado totalmente por gobiernos mexicanos—, o la Guerra Caliente —contra cárteles de la droga, donde frecuentemente encontraron agentes estadounidenses redes de protección institucional—. La salida de Pascual no alteró en absoluto la concepción de las relaciones bilaterales, sino que la ubicó más en la realidad. No era Ucrania y su reconstrucción, como se esperaba cuando se nombró a Pascual, sino Afganistán y Pakistán, en guerra permanente, desde donde quieren trasladar a Tony Wayne. (La Razón)

 

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