Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Banxico no percibe presiones inflacionarias
  • Banca no busca sobreendeudar a la gente: Reich
  • Ninguna Sofom puede captar recursos del público
  • SCT niega TV a Telmex
  • Telmex apelará decisión de la SCT
  • Hoteleros quieren salida de Azcárraga del CNET
  • Crece 33% la industria del entretenimiento
  • Cuestionan legisladores avance de refinería en Tula
  • Motores externos e internos pierden velocidad: Concamin
  • Lentitud en las compras de gobierno: Canacintra
  • Problema lechero, complejo y multisectorial: Mayorga

Seguridad /Justicia / Salud

  • Operativo nacional anticrimen: Conago
  • Cae secretario de acuerdos con 432 mdp
  • Amenazan al gobernador de Tabasco
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Cristina Fernández se reúne con empresarios
  • Tendrá PRI candidato propio en Michoacán
  • Fair play al 2012, pide Vázquez Mota al PAN
  • Presume Creel ventaja entre panistas
  • Están desesperados por mi avance: Bravo Mena
  • Córdova dejará en septiembre la SSA
  • Persisten los riesgos económicos: Beltrones

 

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Rápida contaminación de la crisis europea
Economista Telmex impugnará fallo sobre concesión
Reforma Va el AICM en picada
Universal Documentan abuso oficial a migrantes
Jornada Claro favoritismo de Calderón hacia Televisa: expertos
Milenio Se lanzan en AN y PRI contra Cordero
Excélsior Prófugo, 84% de presuntos plagiarios
Sol de México Aún no descarta candidatura única en Michoacán: PRI
Crónica Exige PRI no dar uso electoral a la justicia
La Razón ALDF pena la infidelidad con retiro de herencia
Impacto Diario PRI declara la guerra al gobierno federal

  • Exige PRI no dar uso electoral a la justicia. La dirigencia nacional del PRI se reunión anoche con 15 de 19 gobernadores de su partido, los coordinadores parlamentarios y dirigentes de sectores, para delinear una estrategia rumbo a las próximas elecciones, pero sobre todo para el 2012, que implica “candados” legislativos al presupuesto del próximo año y además poner sobre la mesa la advertencia al gobierno federal de no permitir el uso y la manipulación de los temas de inseguridad o narcotráfico con fines electorales para golpear a este partido. “Nos parece de la mayor relevancia y si se dijo que la aplicación de la justicia a los procesos de persecución, lo señalamientos de corrupción, los señalamientos de involucramientos de autoridades con la delincuencia tiene que ser con apego a la ley y que no deben de tener ni ritmos electorales ni manipulación normativa”, advirtió el vocero. De hecho y ante pregunta expresa sobre la posibilidad de que se proceda en los próximos días contra algunos de sus ex gobernadores por presuntos vínculos con el crimen organizado, el PRI, a través de su vocero, David Penchyna aseguró que no tienen ni temen sobre la aparición de expedientes negros que involucren a sus ex mandatarios con la delincuencia. “No hay ningún expediente negro, ni temores de que vengan expedientes negros”, atajó Penchyna a los cuestionamientos entorno a esa materia. Una de las mayores preocupaciones durante la reunión de más de tres horas que sostuvieron los priistas fue el “golpeteo” y la persecución política a este partido por presuntos vínculos con el crimen organizado, por lo cual perfilaron varias acciones para contrarrestar eventuales ataques en su contra so pretexto del combate a la inseguridad. La evaluación de las policías en los estados que realiza la Policía Federal, fue motivo de alarma entre la cúpula priista, pues acusaron que “se utilizan criterios unilaterales que no tienen lógica”. (Crónica)

 

 

Ocurrencias

  • Jesús Silva Herzog. Política de ocurrencias. Ante la emergencia que vive Michoacán los dirigentes nacionales de los tres partidos relevantes han respondido con un consenso: pactar la ocurrencia. Que la ocurrencia sea la verdadera política de Estado. Podemos diferir en muchas cosas, nos dicen los señores Madero, Moreira y Zambrano. Preservamos nuestra identidad y seguimos defendiendo nuestras ideas: pero en defensa del interés nacional, estamos dispuestos a actuar unidos: la ocurrencia nos hermana. Así, las cabezas de los tres partidos dijeron hace unos días que estaban dispuestos a explorar una candidatura única al gobierno de Michoacán. ¿Un candidato respaldado por el PRI, por el PAN y por el PRD? Sí, parece que en eso pensaban los representantes de las tres fuerzas políticas cuando previeron “la posibilidad de una candidatura común de todos los partidos políticos”. Desde luego, los dirigentes envolvieron de inmediato la coincidencia con todos los moños de su ambigüedad habitual pero creo que vale la pena detenerse en el punto que la prensa con buenas razones subrayó. Los dirigentes de las tres fuerzas políticas más importantes del país abrieron la puerta a la suspensión de la competencia democrática en el estado de Michoacán. Ese seria el significado de una candidatura única: un paréntesis a la democracia. Si traducimos su acuerdo, los partidos políticos le dijeron a la sociedad que están explorando suspender la democracia en Michoacán. No puedo imaginar una resolución política más seria que ésa. Cancelar la competencia electoral por un acuerdo entre partidos y empresarios. Tres partidos coincidiendo que la democracia es el lujo que un estado no puede permitirse en estos momentos. No quisiera detenerme en la insensatez de la propuesta. Me interesa subrayar aquí el consenso de frivolidad con la que se encara Si no existen condiciones para que las campañas se desarrollen con un mínimo de garantías, si la densidad de la violencia impide la contienda, si se corre el peligro de legitimar con votos el imperio de los delincuentes habría que decirlo con toda seriedad y proceder a tomar las medidas necesarias. Puede entenderse que un grupo de empresarios crea en la conveniencia de suspender la elección Pero es aberrante que los dirigentes nacionales de los principales partidos se traguen ese anzuelo, así sea en un papel. Es una aberración porque la tarea principal de los partidos políticos es la de recrear la legitimidad de la política democrática a través de la competencia. Compitiendo, marcando la identidad de sus propuestas, confrontándose con otras opciones justifican el precario régimen del pluralismo. Cancelar la competencia es la abdicación de la misión de los partidos. No es reivindicación del interés público: es desprecio a la legitimidad democrática. La ocurrencia duró apenas unas horas. Desde el primer momento era claro que el acuerdo no tenía ningún valor. Los partidos competirán como es su deber. Como sea, la ocurrencia de los dirigentes pone de manifiesto su desorientación, la blandura de sus convicciones, su debilidad frente a los grupos de interés, la cortedad de su mirada La confusión proviene a mi juicio de su incapacidad para ubicar con nitidez el espacio que le corresponde a las coincidencias de Estado. En Michoacán, como en el país entero, urge reconocer un sitio de acuerdos fundaménteles que no esté sujeto a los pleitos de los partidos. Es cierto que se ha abusado mucho de la expresión “política de Estado”, pero, con todo, es una noción pertinente. Necesitamos un pavimento común. Cada partido verá el futuro desde su ventana Pero todos compartimos el piso. La ocurrencia del candidato común nubla el aliento de un pacto necesario para el estado de Michoacán. Es encomiable que los partidos moderen su animosidad y se dispongan a concretar compromisos para el nuevo gobierno y que se preparen para cuidar una elección particularmente vulnerable. Es meritorio que organizaciones de la sociedad civil presionen para extraer de los contendientes un marco de coincidencias públicas para el estado. Ese es el sitio de la unidad no las candidaturas. Michoacán se ha convertido en uno de los estados más golpeados por la criminalidad y el desencuentro de la clase política. Los michoacanos padecen una delincuencia demencial y la irresponsabilidad de dos gobiernos que no han podido encontrar la mínima coordinación Se entiende que las organizaciones sociales de Michoacán busquen salidas imaginativas a su crisis y que los partidos se dispongan a pactar un marco de coincidencias mínimas. Pero hay que tener muy claro dónde hay que coincidir… y dónde no. Con la legitimidad que sólo puede dar la competencia, el futuro gobierno de Michoacán puede asumirse como una especie de interinato: un gobierno breve (por cambios en la legislación local durará un poco más de tres años y medio) que puede sentar el piso de una agenda común. Eso no sería una ocurrencia  (Reforma)

PRI

  • Leo Zuckermann. ¿Reconocería el PRI una victoria del PAN? Conforme se acerca la elección presidencial de 2012, mucha gente me pregunta si hay un escenario que me preocupe. Hay varios que no pueden descartarse como la posibilidad de que un loco asesine a un candidato o gobernante de alto nivel. Ese tipo de cosas no son hipotéticas en nuestro país. Por desgracia ya han pasado. Pero el propósito de este artículo no es invocar esta clase de demonios. Lejos de eso quisiera mencionar el escenario que más me preocupa y que no puede descartarse como un simple sueño guajiro. Imagine usted que el lunes 2 de julio de 2012, un día después de los comicios federales, nos amanezcamos con la noticia de que el PAN volvió a ganar la Presidencia de la República por tercera ocasión. Y lo logró por un margen estrecho. Digamos que de menos de dos puntos porcentuales. Ya sabemos, desde ahora, cuál va a ser la reacción de la izquierda, independientemente de si queda en segundo o tercer lugar. Su candidato, Andrés Manuel López Obrador, es muy predecible en este tipo de situaciones. Inmediatamente criticará a las autoridades electorales, desconocerá el resultado, alegará que la supuesta mafia que gobierna a este país le volvió a robar la Presidencia y movilizará a sus seguidores. Muy probablemente volverán a ponerse en un plantón permanente en el Zócalo de la Ciudad de México. Incluso en esta ocasión no debe descartarse que el conflicto escale con huelgas de hambre de personajes prominentes de la izquierda incluido López Obrador. Eso, desde ahora, es muy predecible. Lo crítico en este escenario es cómo reaccionarán los otros perdedores, es decir, los priistas. Para visualizar esto hay que entender cómo se sienten los tricolores hoy en día. Ellos creen que, con Enrique Peña Nieto como su candidato presidencial, tienen todo para ganar. Están convencidos de que regresarán a Los Pinos en 2012. Piensan que ya les toca. Saben que en 2006 se equivocaron con el candidato que escogieron pero ahora cuentan con la mejor maquinaria electoral y el personaje más carismático. La perfecta combinación ganadora: buen partido y buen candidato. Además piensan que el PAN va a llegar desgastado después de 12 años de gobernar y que la izquierda no podrá superar sus divisiones internas. En suma, que los priistas están convencidos de que las estrellas están alineándose a su favor. Y así lo demuestran todas las encuestas. Independientemente de quién sea el candidato, el PRI es el partido con mayores preferencias entre el electorado. Cuando los encuestadores ponen a Peña Nieto en la hipotética boleta de 2012, las intenciones a favor del PRI suben aún más. Incluso apuntan a una posible victoria apabullante con más del 50% de los votos. Eso es hoy. Desde luego que todo esto puede cambiar de aquí al primero de julio de 2012. Pero lo importante es que el ambiente actual apunta a una victoria cómoda del PRI. Y ellos están muy ilusionados con esta perspectiva. Ahora imaginemos que esta gran ilusión termina en una enorme desilusión. Algo similar a lo que sintieron los perredistas en 2006. Esa sensación de creer que “ya ganamos” para despertarse con la noticia de que “ya perdimos”. ¿Qué harían los priistas en este escenario? ¿Aceptarían, sin chistar, el triunfo del PAN por un margen estrecho? Hay que recordar que en 2000 no fue fácil que los priistas aceptaran el triunfo del entonces candidato panista, Vicente Fox. Fue gracias a la grandeza del presidente Zedillo y del candidato Labastida quienes, con una visión de Estado, aceptaron la derrota de su partido. Pero no faltaron las voces dentro del tricolor que, al estilo López Obrador, querían rebelarse frente a este resultado. En 2006 también hay que recordar que Roberto Madrazo en un principio se negó a aceptar la estrepitosa derrota de su partido en las urnas pero, ante la contundencia de los números en contra de los priistas, pues ya no pudieron hacer nada más que echarse para atrás y observar la pelea entre Calderón y López Obrador hasta el día en que el primero tomó posesión como Presidente de México. En fin, que no es fácil que un partido acepte su derrota, mucho menos si no está acostumbrado, mucho menos si hay una gran ilusión por ganar, mucho menos si el revés es por un margen estrecho. Me imagino que va a ser dificilísimo que el PRI se trague ese sapo. Y no van a faltar las voces radicales dentro de ese partido —que las hay— de desconocer el resultado de la elección e incluso unirse a la protesta en contra de las elecciones que hagan López Obrador y compañía. Súmese a eso la debilidad en que llegarán las autoridades electorales a los comicios del año que entra. Los partidos, todos, van a estar enojados con ellas si implementan a rajatabla la absurda reforma hiperreguladora de 2007. Ni se diga las televisoras a quienes desde hoy les están imponiendo multas multimillonarias. En este sentido, habrá muy pocas voces en los medios que defiendan las acciones y decisiones de los árbitros electorales. Fíjese usted: la izquierda protestando en las calles; el PRI muy dolido alegando una elección injusta y desconociendo el resultado; las autoridades electorales desgastadas y sin apoyo en los medios. A eso súmese un ambiente de violencia. Todo lo cual puede derivar en una crisis institucional con un Presidente muy debilitado a final de su sexenio. Ése, si me preguntan, es el escenario que más me preocupa. (Excélsior)

Lujambio

  •  Pablo Hiriart. Lujambio, el lobito bueno. El lanzamiento “oficial pero no oficial” de la precandidatura presidencial de Ernesto Cordero, hay que entenderlo desde el crecimiento de las manifestaciones espontáneas de simpatizantes panistas en favor de Alonso Lujambio. Dentro del gabinete, Lujambio es el que crece. Por lo menos lo abrazan adonde va, y no se codean para preguntarse quién es. Pero el grupo compacto de Los Pinos, que obviamente encabeza el Presidente, tiene otro candidato y no es, por ahora, el secretario de Educación. Así es que una manera de frenar la percepción de que Lujambio es el candidato fuerte del gabinete fue organizar el destape y la cargada de Ernesto Cordero en Palacio Nacional. A Lujambio le sucedió lo que dice la canción de Paco Ibáñez que ocurría con “el lobito bueno, al que maltrataban todos los corderos”. Lo tomaron desprevenido y le jugaron rudo. El secretario de Educación ya pudo sentir en carne propia el peso de los acontecimientos cuando vienen impulsados desde arriba. Y lo sentirá más en las siguientes semanas y meses, en que se tratará de hacer crecer a Ernesto Cordero como la persona idónea para obtener la candidatura presidencial del PAN. Para que crezca Cordero, no puede seguir creciendo Lujambio. El rival a vencer dentro del PAN, para el equipo gobernante, se llama Santiago Creel y en menor medida Josefina Vázquez Mota. Y quieren a Cordero para enfrentarlo, hacerlo candidato y convertirlo en Presidente. Independientemente de sus cualidades, Cordero no está (todavía) en el ánimo de los panistas para tomar la estafeta rumbo a los comicios del próximo año. Por eso se recurrió al expediente del viejo PRI, que consistía en el destape y la cargada. Porque eso fue lo que vimos el jueves en Palacio Nacional: destape y cargada. Ciento treinta y cuatro personalidades del PAN hicieron pública, en bloque, su adhesión a Cordero. Acto seguido, el titular de Hacienda convocó a los medios de comunicación para leer un mensaje a la nación —sin oportunidad de preguntas de los periodistas— en el que aceptó sus aspiraciones presidenciales. Todo ello adornado por un manojo de banderas sobre el secretario, nada menos que en salón Panamericano de Palacio Nacional. Mayor solemnidad, imposible. Por la tarde, otros precandidatos del PAN acudieron a la sede del PAN del DF a un evento que contó con la asistencia del Presidente y su esposa. Apenas se retiró el mandatario, desde las tribunas salió la voz de la militancia: “se ve, se siente, Lujambio Presidente”. Ya se entendió el mensaje: Lujambio no es el candidato de Los Pinos, al menos por ahora. Pero tiene el afecto (desconozco si mayoritario o no) de la militancia. Ahora vamos a ver de qué está hecho. Si tiene valor personal y político, seguirá adelante. Pero si es el lobito bueno, maltratado por todos los corderos, se hará a un lado. (La Razón)

Mouriño

  •  Raymundo Riva Palacio. El espíritu de Juan Camilo. Si el infortunio impidió que Juan Camilo Mouriño pudiera completar la obra que comenzó a construir Felipe Calderón en su Presidencia, nadie mejor que el único heredero político de su amigo, en torno al cual se creó un equipo que rompió paradigmas panistas y que ha crecido en medio de desprecios y sospechas, para terminar el trabajo. Ernesto Cordero, el secretario de Hacienda, comenzó su sprint para alcanzar la nominación del PAN a la Presidencia, en el entendido de que, si no alcanza velocidad para otoño, el delfín de Los Pinos cambiará de nombre. Cordero tiene el camino abierto por el Presidente. En las dos últimas semanas lo empoderó en una crítica definición sobre la sucesión presidencial para que camine solo y demuestre, a él sobre todo, que su primera elección tiene las alas y la fuerza para ganar la nominación en el PAN y ser un candidato competitivo en las elecciones del próximo año. El delfín está feliz, pero también nervioso. Desde el jueves pasado, cuando dijo sí aspirar a la Presidencia, el camino no tiene regreso. Pero Cordero va arropado. En la víspera comenzó a circular por Internet una carta de apoyo de más de un centenar de panistas que son la primera radiografía del aparato que se está alineando detrás de él, resultado de la señal presidencial, de sus orígenes políticos, de su operación electoral en los comicios estatales de los dos últimos años y de la consolidación del grupo que perdió con la muerte de Mouriño en noviembre de 2008 a un líder, y el candidato natural a suceder a Calderón. La identidad de los signatarios habla de la fuerza con la que arrancó Cordero su precampaña presidencial. Figuran dos gobernadores que tienen deudas políticas con el secretario de Hacienda: Marcos Covarrubias, gobernador de Baja California Sur, quien era aspirante por el PRD al cargo, a quien Cordero convenció de jugar por el PAN, con apoyos económicos y operadores electorales de Sonora, donde habían ayudado antes a Guillermo Padrés a vencer al PRI. Otros dos gobernadores firmaron por identificación: José Guadalupe Osuna, de Baja California, donde Cordero comenzó su carrera política; el otro, Rafael Moreno Valle, de Puebla, miembro de la nueva generación de panistas que el precandidato representa. Por la forma como inició la precampaña, apresurada e improvisada por la filtración a los medios de la carta de apoyo que modificó los planes de haberla lanzado a través de una ráfaga de cientos de correos electrónicos, el destape de Cordero generó reacciones y anticuerpos. Colaboradores del secretario de Hacienda hablaron con Javier Lozano, el secretario de Trabajo que también aspira a la nominación, para que se contuviera. No sucedió lo mismo con el equipo del secretario de Educación, Alonso Lujambio, donde se generaron fricciones y reclamos airados de algunos de sus asesores. La tensión escaló al grado de que el mismo jueves del destape, por la noche, el presidente Calderón declaró que no debería haber divisiones dentro del PAN. La división, para ver el grado al que puede llegar si no se trabaja para cerrarla, empieza en la propia familia presidencial. El cuñado del Presidente, Juan Ignacio Zavala, es el estratega de Lujambio en su precampaña presidencial, y su prima, Mariana Gómez del Campo, líder del PAN en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, está abiertamente con el secretario de Educación. Margarita Zavala, que antes de primera dama es una gran operadora política, nunca tuvo grandes querencias por Mouriño, pero permitió que su secretaria particular, Guadalupe Suárez, firmara la carta de apoyo a Cordero. Dentro de Los Pinos la inclinación es por Cordero, tanto por aquellos que formaban parte del equipo de Mouriño, como Alejandra Sota, directora de Comunicación Social; Rafael Giménez, un estratega experto en opinión pública, y Alejandro Poiré, vocero para asuntos de seguridad nacional, como por un aliado de reciente cuño, Roberto Gil, secretario particular del Presidente. Gil, quien al buscar la presidencia del PAN a fines del año pasado se enfrentó con varios corderistas declarados, como César Nava, ex líder nacional del partido, y Max Cortázar, ex director de Comunicación Social en Los Pinos, inició el acercamiento con el delfín como nuevo jefe político emergente del grupo que lideró Patricia Flores, ex jefa de Oficina de la Presidencia —que se desvanecido y vive actualmente en Dallas—, y que tiene en Jorge Manzanera a su principal operador. Ninguno de ellos firmó la carta, salvo otra figura prominente de esa fracción, el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, pero ya tienen contacto con Cordero. La lógica del destape parece ir de la mano con la forma como los miembros del gabinete se canibalizaban y permitían que dos figuras ajenas a los intereses de Los Pinos, la diputada Josefina Vázquez Mota, y el senador Santiago Creel, crecieran y trabajaran para sus intereses mientras que el bloque presidencial prorrateaba apoyos y se mantenía en niveles bajos de preferencia electoral. Esta racional no explica por qué fue Cordero la avanzada presidencial, y no Lujambio o Lozano. El cuarto secretario con aspiraciones, Heriberto Félix, de Desarrollo Social, se cuidó tanto de no exponerse ante la opinión pública que desapareció por completo de las preferencias del electorado, de acuerdo con encuestas del PAN. La racional del destape de Cordero obedece a que es la persona a la que más desea el presidente Calderón como su sucesor. El secretario de Estado más multifuncional que tiene el Presidente había contenido sus deseos más íntimos sobre su futuro en espera de que su jefe y amigo le permitiera empezar a correr. La autorización fue hace casi dos semanas —en la reunión con delegados federales— y llegó su tiempo para demostrar que sí puede, además de ser funcionario eficiente y capaz de arengar y motivar a electores. Cordero está a prueba, sometido por el Presidente para que demuestre si el espíritu de Juan Camilo Mouriño puede reencarnar en él. Si no crece, que a nadie le quepa duda, Calderón lo hará a un lado y buscará a quien mejor vea con posibilidades de retener en 2012 el poder en el PAN. (La Razón)

 

Eruviel / Bravo / Anormal

  • Ciro Gómez Leyva. Si van a destruir a Eruviel, destrúyanlo ya. En el juego de espejos Estado de México 2011-elección presidencial 2012, hay un par de supuestos base para evitar lo que parece ser el destino manifiesto de dos triunfos consecutivos del PRI: a. Formar una poderosa alianza PRD-PAN. b. Difundir pruebas devastadoras de que los candidatos (Eruviel Ávila en 2011, Enrique Peña Nieto en 2012) están metidos en abominables asuntos de corrupción y/o crimen. Sin la alianza PRD-PAN, Eruviel comenzó la campaña de 45 días con una ventaja de 30 puntos en las encuestas, que se ha ampliado cuatro puntos al transcurrir las dos primeras semanas. Sólo parece quedar, por tanto, el paso b, el llamado factor Montiel. El problema para los opositores es que, suponiendo que tuvieran esas pruebas, el tiempo se agota. Consulté a un par de expertos y coincidieron en que con un margen de 30 puntos, se requeriría al menos un mes de altísima exposición en los medios para voltear los números por la “vía sucia-sucia”. Un mes, por ejemplo, fue el lapso entre la desgracia en la guardería ABC y la elección de Sonora (junio-julio 2009). Guillermo Padrés, candidato del PAN, estaba unos diez puntos atrás de Alfonso Elías Serrano, candidato del PRI en un estado siempre gobernado por el tricolor, y lo superó por nueve: fueron unos 20 puntos en 30 días. Así que si existe el arsenal para destruir a Eruviel hay que usarlo ya. Porque con los números a la vista, no se trata de persuadir a los indecisos, sino de prácticamente convencer a uno de cada dos votantes de que Eruviel y el PRI equivalen al fin del mundo, y Alejandro Encinas o Luis Felipe Bravo Mena son los titanes que lo salvarán. Tiene que ser ya y, diría la clásica, tiene que ser “nuclear”. (Milenio)
  •  Jorge Fernández. Ni Newton ni Einstein, impunidad. En tres días consecutivos de la semana pasada, Luis Felipe Bravo Mena, el candidato del PAN a la gubernatura del Estado de México sufrió tres agresiones, dos de integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, una de las cuales le obligó a suspender un acto de campaña, y la otra de un grupo de, se supone, militantes de ultras de la Universidad Nacional. Las tres agresiones fueron condenadas por todos los partidos y ayer el secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, pidió una campaña civilizada a los contendientes. Pero no hay ni un detenido ni un acusado por esas acciones. Si las encuestas no mienten, Bravo Mena no está ni remotamente en condiciones de ganarle la elección del 3 de julio al priista Eruviel Ávila, tampoco el contendiente de la izquierda, Alejandro Encinas, pero ello no debe minimizar lo que está sucediendo. Locos siempre hay, pero lo que nos debe preocupar es la impunidad. Ya sabemos lo que sucede cuando la violencia se hace presente en unos comicios: lo vivimos en 1994, con el preámbulo de la muerte del cardenal Posadas el año anterior. Aún no nos podemos recuperar plenamente de aquellos años y de sus repercusiones, sobre todo en el ámbito económico y de credibilidad en el sistema de justicia. Sirve de bastante poco que los partidos y la Secretaría de Gobernación (y la rectoría de la UNAM) condenen las agresiones si no pasa absolutamente nada. Hace unos meses, en un acto en la UNAM, el ahora senador y ex candidato presidencial Francisco Labastida fue agredido y no pasó nada. Los miembros del SME se han cansado de agredir a funcionarios, comercios, a ciudadanos, y no pasa nada. Han bloqueado, incluso la entrada al domicilio particular del secretario del Trabajo, Javier Lozano, y no sucedió nada… bueno, en realidad algo pasó, la Secretaría de Gobernación los invitó a una mesa de diálogo. Hace unas pocas semanas quemaron automóviles de particulares, pero tampoco ha pasado nada. Ahora se agrede a un candidato a gobernador y tampoco pasa nada. Ni el gobierno federal ni el de la capital del país ni el del Estado de México se han dado por enterados de las sucesivas agresiones que sufren ciudadanos, comerciantes, funcionarios, opositores y ahora candidatos. Y a eso se debe sumar que los partidos parecen más interesados en agredirse mutuamente, en encadenar adjetivos y en utilizar pocos sustantivos que en hacer propuestas en sus campañas. Es el peor preámbulo posible de 2012 y ya de por sí lo es para estos comicios de julio próximo. La enorme mayoría de los actores principales de 1994 están en el primer plano de la política nacional y saben lo que se genera con la violencia: Marcelo Ebrard y Manuel Camacho, lo mismo que López Obrador en el PRD fueron actores principales; además, aunque entonces él no fuera un militante destacado, por demasiado joven, buena parte del equipo de Enrique Peña ahí estaba, incluidos personajes que son hoy fundamentales, como Carlos Salinas de Gortari, Manlio Fabio Beltrones y Elba Esther Gordillo; Felipe Calderón se aprestaba a convertirse en presidente nacional del PAN. El general Galván, el almirante Saynez, el secretario García Luna lo vivieron desde áreas operativas de la seguridad. Pero no aprendemos. La memoria se ha perdido en la misma proporción en que ha crecido la impunidad. Nuestras autoridades, todas, parecen ser absolutamente insensibles a la hora de hacer cumplir la ley. Nadie quiere pagar ese costo y, por ello, esos y muchos otros grupos y personajes sienten que, si enarbolan una bandera política, de derecha, centro o izquierda, todo se puede y saben que jamás existe un castigo. Las leyes de Newton hablan de que “con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto” o, como se dice popularmente, a toda acción corresponde una reacción. Si esa reacción, en el terreno social, no la generan las autoridades, las acciones impunes se convierten cada día en más poderosas. Con un agregado que le debemos a Einstein y su teoría de la relatividad: cuando las acciones son cada vez más veloces, cuando se acercan a la velocidad de la luz, aumenta su masa y con ello su propia generación de energía. Se transforman en otra cosa, para decirlo vulgarmente, en cuerpos que adquieren autonomía y sobrepasan las reacciones que ellos mismos generan. En otras palabras, la violencia que no se contenga ahora con medidas ejemplares, se repetirá y va a aumentar en forma sistemática de aquí a 2012 y cada día que pase sin castigarla la hará más autónoma, más poderosa y más difícil de identificar en sus orígenes. Sí, los partidos y las autoridades deben frenarlas ahora, si no queremos más tarde pagar las consecuencias. (Excélsior)
  • Denise Dreser. No, no es ‘normal’. Según el PRI la entrega de autos y puestos públicos a promotores del voto es “normal”, “Es legítimo”.”Es legal”. Sin la menor vergüenza, Eruviel Ávila incluso reconoce que él mismo es producto de esa práctica tradicional de su partido: “Si otras opciones políticas no lo hacen aquí, nosotros sí lo hacemos. De hecho yo soy producto de que en su momento fui apoyado, fui estimulado”. Estimulado por regalos, favores, prebendas y puestos públicos como los que ahora ofrece. Estimulado por lo que el PRI considera legal y aceptable, pero no lo es ni debería serlo. Lo que él y sus subalternos defienden con tanto entusiasmo se llama clientelismo. Se llama patrimonialismo. Se llama patronazgo. Se llama corrupción. Se nutre de una red compleja de lazos personales entre “patrones” y sus “clientes”. Entre Arturo Montiel y quienes lo llevaron a la gubematura Entre Enrique Peña Nieto y las mujeres a las cuales les regala despensas. Entre Eruviel Ávila y los promotores del voto a los cuales les ofrece participar en las planillas de los municipios y en el gobierno del estado. Lazos fundados sobre las ventajas materiales mutuas: el patrón provee recursos -dinero y empleos- a los cómplices que dependen de él Y ellos, a cambio, le dan apoyo, cooperación, asistencia a mítines y votos. El patrón posee un poder desproporcionado y una amplia latitud sobre la forma en la cual distribuye los recursos bajo su control. Y los pobres y los marginalizados y los manipulados aceptan esta relación transnacional porque resuelve los problemas inmediatos de su vida económicamente precaria El voto a cambio del saco de cemento El voto a cambio de la oferta de trabaja.  El voto a cambio del premio prometido. Eso que al PRI le parece tan “normal” es absolutamente antitético a las reglas, a las instituciones, a los procedimientos de la democracia El clientelismo no está construido sobre la “transparencia” -de la que se jacta Eruviel Ávila- sino sobre fuentes veladas de poder e influencia Sobre la lealtad comprada Sobre formas de comportamiento que inhiben la participación popular autónoma, subvierten la legalidad, fomentan la corrupción y distorsionan la entrega de servicios públicos. Sobre dinero en efectivo, cachuchas, camisetas, lápices, desayunos, lavadoras, machetes, fertilizantes, pollos, vacas y borregos. Y como el clientelismo corre en contra de los incentivos para el buen gobierno, el Estado de México no puede presumir que lo tiene Allí está, entre los primeros lugares de feminicidios y entre los últimos en transparencia. Aún así, no deja de sorprender el desparpajo priista La ausencia de recato. El cinismo explícito. La defensa de prácticas criticables que presenta como apropiadas. La frescura con la cual Eruviel Ávila responde cuando se le pregunta cuál es la base jurídica sobre la que va a regalar puestos: ”los estatutos y normatividades del partido”. O las declaraciones de Luis Videgaray: “Nos parece absolutamente legítimo y normal ofrecer premios a quienes logren las mejores metas de promoción del voto”. El PRI no entiende o no le importa que el clientelismo se encuentre en el polo opuesto del espectro democrático. Que es antitético a procedimientos legales e institucionales. Que la toma de decisiones en una democracia se centra en la producción y transferencia abierta de bienes públicos. Que el poder político lo ocupan quienes rinden cuentas y no quienes regalan autos. El clientelismo no se basa en la transparencia sino en la opacidad; no funciona con reglas legales sino a base de decisiones discrecionales: no se aplica de manera neutral y equitativa sino de forma parcial y preferencial; no recompensa la honestidad o la competencia sino la disciplina y el sometimiento. Y es por ello que el Estado de México cuenta con un gobernante popular pero con un mal gobierno. Con un superávit de segundos pisos pero un déficit de democracia. Con políticos que dan regalos pero no rinden cuentas. Con funcionarios que se aprovechan de sus puestos para promover intereses particulares. Una entidad repleta de abusos como sobornos y extorsión y nepotismo y favoritismo y criminalidad a la alza, Realidades que el PRI tolera. Realidades que el PRI acepta Realidades que el PRI justifica Realidades que el PRI fomenta al prometer 3 autos y 27 cargos públicos, estatales y municipales, repartidos entre 6 mil 634 presidentes de comités seccionales y 4 mil comisionados de ruta Basándose en argumentos como el de Eruviel Ávila que constituyen una racionalización del crimen y la explotación Fomentando el “dilema del prisionero” entre votantes que preferirían una alternativa distinta al clientelismo pero votan por el PRI ante el temor de ser excluidos de sus beneficios. La “normalidad” priista que es la anormalidad condenable en países verdaderamente democráticos o países que aspiran a serlo. La normalidad de “una comunidad de pillos que se decían personas comunes y comentes”, en palabras de Kafka O sea la normalidad kantiana en la que prometer puestos a cambio de votos es conocido como un “estímulo”. (Reforma)

IFE

  • Ricardo Alemán. El nido de ratas. En días pasados, desde la tribuna de la Comisión Permanente del Congreso, el senador Ricardo Monreal —ex priista, ex perredista y ahora perteneciente al PT— denunció “serias irregularidades” administrativas y excesos intolerables presuntamente cometidos por consejeros del Instituto Federal Electoral. Entre muchas otras cosas, denunció un gasto ofensivo en hoteles, despilfarro y, sobre todo, acusó de la compra presuntamente irregular del inmueble marcado con el número oficial 434 de la calzada Acoxpa —Ex Hacienda Coapa, en la delegación de Tlalpan—, por un monto de 262 millones 900 mil pesos, cuyo costo habría sido abultado hasta niveles de escándalo. Está claro que resulta difícil saber de quién es “la mano que mece la cuna” de la denuncia del senador Monreal. No está claro si tiene evidencias reales, si se trata de una denuncia legítima o si, por el contrario, su acusación es parte de una nueva embestida político-electoral contra el IFE. Y vale la duda, porque no es novedad que los grupos vinculados con AMLO tienen, en el desprestigio de las instituciones, uno de sus objetivos electorales para 2012. Sin embargo, también es cierto que instituciones como el IFE no sólo intentan ser destruidas desde afuera, sino que las ambiciones sin límite, las torpezas sin control y los excesos desbordados —desde adentro del Instituto—, tienen a la institución en la picota de la opinión pública. Y, si existen dudas, basta decir que una primera pesquisa sobre la compra del edificio de Acoxpa que costó al IFE y al dinero público la “bicoca” de 262 millones de pesos, arroja evidencias contundentes de que el escándalo va mucho más allá de un mero sobreprecio. En realidad existen señales de una sistemática depredación del IFE, que podría alcanzar niveles de verdadero escándalo. Pero vamos por partes. Resulta que, en enero de 2010, el IFE adquirió el inmueble en cuestión, dizque para ahorrar los costos de una elevada renta. Y es que el edificio ya era rentado por el Instituto, pues en algunos de sus diez pisos instaló el servicio de monitoreo electoral. Como ya se dijo, la compra significó una erogación de 262 millones de pesos, cantidad que arrojó un avalúo realizado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos. ¿Pero, qué creen? Pues, nada, que la operación de compra-venta está plagada de fallas jurídicas e irregularidades legales —como se puede comprobar con una revisión elemental de la escritura, en poder de Itinerario Político—, al grado de que la compra del inmueble quedó registrada en la escritura pública, como si se tratara de una operación entre particulares y no de la compra de un bien que sería de la nación. ¿Por qué? Pues casi nada, porque los responsables del área de adquisiciones del IFE nunca reportaron a las instancias respectivas, la compra —con dinero público y a nombre del Instituto— de una propiedad que —por eso— fue escriturada como si se tratara de una venta entre particulares. Es decir, que hoy, con esa escritura, un vivales puede vender sin mayores problemas el inmueble propiedad de la nación. Y es que el responsable de la compra por parte del IFE nunca notificó de manera formal y legal —al notario público número 11 del DF, Carlos Durán, y a las instancias federales respectivas— que la compra del inmueble sería a favor del IFE y para incrementar su patrimonio inmobiliario. Pero, además, el inmueble en cuestión es parte de un condominio, lo cual está prohibido para efectos del patrimonio federal. Es decir, una propiedad de la Federación no puede estar en un condominio y menos bajo el régimen condominal. Por esa razón, porque “los genios” del IFE compraron el inmueble como si se tratara de una compra entre particulares, se pagaron 12 millones de pesos en impuestos, lo que significa otra irregularidad, ya que la compra de inmuebles para el patrimonio de la nación no causa impuestos. ¿Que existe en el fondo? Está claro que se trata de una gravísima irregularidad en la adquisición de ese inmueble. ¿Cuántos inmuebles más como ése ha comprado el IFE? ¿Cuántos están en riesgo de ser vendidos por vividores y conocedores de la irregularidad, como si se tratara de inmuebles particulares? ¿Cómo es que nadie vio esas graves fallas? En suma, el IFE parece un nido de ratas. Y una joya para entender lo que pasa. Resulta que el director de Recursos Materiales y Servicios del IFE se llama Armando Contreras León. ¿Pero cuál creen que es la especialidad que acredita su título de licenciatura? Sí, la de biólogo. Acaso por eso el IFE es un nido de ratas. Al tiempo. (Excélsior)

Gobernación / Juárez

  • Manuel Camacho. 2012: pacificación, legitimación, gobernación. La atención sobre la sucesión presidencial de 2012 está concentrada en la definición de los candidatos y el cálculo sobre quién podría ganar. Es algo muy parecido a un concurso deportivo. La realidad y los núcleos más conscientes de la sociedad están en otra cosa. ¿Cómo disminuir el nivel de violencia desde ahora, antes de que éste nos arrastre a una catástrofe? ¿Cómo cambiarla agenda del quién va a ganar, a quiénes están en posibilidades de competir, dirigir y gobernar?  Las elecciones de 2012 traen consigo dos riesgos qué habría; que disminuir. Uno es el riesgo de la ilegitimidad. El otro es el de la violencia. Por una parte, de no tomarse las medidas preventivas, los riesgos de cuestionamiento a su legitimidad volverían a presentarse como ocurrió en 2006, pero ahora con mayores probabilidades de confrontación social que entonces. Por la otra, de no convenir acciones que disminuyan el riesgo de que la violencia criminal invada la competencia política, las probabilidades de que eso ocurra serían muy altas. Por los niveles de violencia que ya tenemos en nuestro país y la falta de consensos sobre el desarrollo, tendremos que llegar en algún momento a un acuerdo de fondo entre las fuerzas políticas y la sociedad para cambiar el régimen de gobierno y hacer más equitativa la estrategia de desarrollo. Ahí está la solución para unir, pacificar y acelerar el desarrollo de México. Pero como ese cambio mayor no es hoy posible, deberíamos al menos tomar medidas de tres géneros: las que permitan aumentar la legitimidad de la próxima elección; las que contribuyan a reducir el nivel de violencia en el proceso electoral; y las que faciliten que el nuevo gobierno tenga un soporte más amplio con el cual hacer frente a los retos que habrá de enfrentar. Legitimación. Antes de que empiece el proceso electoral habría que tomar decisiones para legitimar la elección presidencial. Lo que hoy tenemos, siendo conservadores, no es suficiente. Lo fue en 2000; no lo es hoy. No encuentro razones suficientes que impidieran convencer a los partidos políticos, al gobierno federal, a los gobernadores y a los medios de comunicación de algunas medidas preventivas e indispensables para fomentar la legitimidad del proceso. Debe fortalecerse la autoridad de las instituciones electorales y llegar a un acuerdo con los medios cuyo propósito sea aumentar la equidad y legitimidad de la elección. Pacificación. El peso y los niveles de violencia que hoy tiene México son semejantes a los que tenía Colombia hace 20 años. Las elecciones colombianas de 1989 fueron escalofriantes. Y nosotros, desafortunadamente, no podemos decir que nuestra situación sea diferente. Podría no ocurrir aquí nada de lo que pasó entonces en Colombia, pero sabiendo lo que ha pasado y con los antecedentes de lo que ya está pasando aquí, sería una gran irresponsabilidad nacional no hacer nada para disminuir el riesgo. Todo lo que se haga para separar el proceso político de la confrontación con y entre las organizaciones criminales será útil. Antes de que empiece la elección es necesario tomar medidas de gobierno que permitan que baje la confrontación violenta y se eleve el costo de acceder a un financiamiento criminal a las campañas. Gobernación. El próximo gobierno va a arrancar con márgenes muy reducidos de acción Sólo un respaldo mayoritario, gran claridad de rumbo y un equipo competente podrán ampliarlos. Se va a necesitar una fórmula de gobierno de coalición dentro del régimen presidencial. Entre más al fondo vaya el debate y se mantengan abiertos los canales de comunicación, más se facilitará arribar a la conformación de un gobierno con un programa que cambie el rumbo y cuente el respaldo necesario. Ante los altos riesgos de ilegitimidad y violencia que acompañan a la próxima sucesión presidencial, ya es hora de hablar en serio sobre legitimación, pacificación y gobernación incluyente, antes y después de la elección. (Universal)
  • Héctor Aguilar Camín. Ecos de Juárez. Pues resulta que sí, que en Ciudad Juárez no sólo han bajado los homicidios, sino que hay la percepción de que han bajado. 60 por ciento según el gobierno, 43 por ciento según MILENIO. Notoriamente, en todo caso, según los testimonios de gente de Juárez acercada a nosotros por seguimientos periodísticos de Carlos Puig y Salvador Camarena en sus noticiarios de la W. El subdirector del Diario de Juárez le dice a Camarena que sí, que la cosa ha cambiado y que tiende a mejorar. Que no sabe cuánto ni tiene cifras, ni comparte las del gobierno, pero que sí, desde luego, la cosa ha cambiado. Carlos Puig reportó por su parte que, en efecto, algo ha cambiado en la ciudad. El presidente Calderón estuvo la semana pasada ahí y fue bien recibido. Ciudadanos claves de la comunidad juarense refieren la existencia de una mejora. Gustavo de la Rosa, observador atento y comprometido de derechos humanos, le dijo que estaba teniendo éxito la estrategia de la Policía Federal. Otro actor independiente de la comunidad, Arturo Valenzuela, le dijo que “ni el más pesimista de los analistas puede negar que ha habido avances”, aunque “ni el más optimista puede negar que falta muchísimo trabajo… Pero sí se palpa, de octubre o noviembre para acá, una sensación distinta en la ciudad”. Una personaje de la sociedad civil local, Aleisha Serratos, le dijo a Puig que “en programas para atender a niños después del horario de escuelas hay 17 mil 200, antes no había ni mil”. Aleisha, quien coordina el programa ¡A Ganar!, en el que se capacita a cientos de jóvenes para el trabajo a través del futbol, transmite un “entusiasmo contagiante”, dice Puig. Karen Álamo, de Arte en el Parque, le cuenta a Puig que “en los últimos meses del año pasado la gente de Juárez empezó a colmar sus eventos —más de 4 mil juarenses en promedio”. La fundación Este País, que trabaja en Juárez con la organización Cohesión Comunitaria e Innovación Social y los empresarios locales, “comparten la impresión de que hay un cambio en Juárez. Frágil, incipiente, pero por primera vez en años es un movimiento para bien”. Explica Gustavo de la Rosa: “Está teniendo éxito la estrategia muy específica, seguida por la Policía Federal, de golpear los cuadros medios de los cárteles. Los ha golpeado sistemáticamente, y llevamos 4 mil 750 detenidos. Ha desangrado y debilitado esta parte de la estructura de los cárteles y además se da un conflicto serio en uno de los cárteles, que es el cártel del Chapo, y esto ha generado que les baje la capacidad de fuego” (Todas las citas en Carlos Puig: “El momento clave de Ciudad Juárez”, MILENIO, 28 de mayo 2011). Algo importante está pasando en Ciudad Juárez. Y como dice Carlos Puig: para bien (Milenio).
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