SÍNTESIS POLITICA DE IMAGEN POLITICA

Finanzas, Negocios /Energía

  • Enero-abril, déficit fiscal de 6 mil 637 mdp
  • Entidades no reguladas se reproducen
  • Fortalecer a intermediarios no bancarios: FIRA
  • Legalidad de negativa a Telmex, en duda
  • Grupo Salinas, nuevo revés en litigios de L21
  • Vivienda sufre altibajos en el primer trimestre
  • Lejos del primer mundo; urgen reformas: Coparmex
  • Cae 29.1% la recaudación por el IETU en abril
  • Manufactureras operan al 80% de capacidad
  • Entre 3 y 3.5% cartera vencida en microfinancieras
  • Riesgo de sobreendeudamiento: Díaz Amador

Seguridad /Justicia / Salud

  • Gobiernos estatales revisarán evaluaciones
  • Tamaulipas: 500 militares se sumarán a operativos
  • Detuvieron en mayo a 735 personas por narconexos
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Reclama FCH por freno a reforma laboral
  • Moreira: detener terrorismo político vs priistas
  • Niega Malova reunión con El Chapo
  • Experredistas Arce y Círigo se suman a Eruviel
  • Mucha alharaca; ya se habían ido: Encinas
  • Demanda Ebrard a Peña equidad en campañas
  • PRI ya rebasó el tope de campaña en Edomex

 

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Sube de tono disputa por dirección del FMI
Economista Acciones de Telmex caen tras fallo de SCT
Reforma Azota extorsión a Neza
Universal Preocupa a la ONU abuso a migrantes
Jornada Exige el PRI a la PGR pruebas en contra de ex gobernadores
Milenio Ya hay ajustes en la estrategia antinarco: Poiré
Excélsior Arce y Círigo se van con Eruviel
Sol de México Justicia en México, ineficaz y corrupta
Crónica Hay terrorismo político contra el PRI: Moreira
La Razón Barrales frena la ley antiinfieles en ALDF
Impacto Diario ‘Es el DF primer lugar en violaciones a niñas’

  • Moreira exige frenar el terrorismo político. El presidente nacional del PRI, Humberto Moreira, pidió dejar de lado el “terrorismo político” y llamó a las instancias legales y a la Procuraduría General de la República a que en caso de que se cuente con un expediente legal contra un priista se dé a conocer. El dirigente partidista defendió la acción de los gobernadores en el tema de seguridad y exigió que se termine con los rumores respecto a que existe algún expediente contra un ex gobernador por asuntos vinculados con la delincuencia. “Todos los ex gobernadores hicieron un trabajo, está acreditado el esfuerzo que realizaron en materia de seguridad, y nosotros lo respaldamos. Trabajaremos en esta mesa de seguridad para preparar nuestra propuesta y poder también solicitar a la procuraduría y a las instancias si tienen algo que tengan que exponer y si no terminar con esta rumorología”, reclamó. Pidió que el tema de seguridad deje de ser uno que pueda desviarse a terrenos electorales, pues, consideró, sería una acción muy grave. Incluso calificó de “catastrófica” la posibilidad de que se compruebe que lo principal no es resolver el tema de seguridad, sino hacer de esto todo un tema de terrorismo político. Advirtió que en caso de que se busque crear un delito o bien una persecución contra algún ex gobernador o funcionario priista terminará de golpe con el esfuerzo de coordinación entre los ámbitos de gobierno. “Sería una lectura equivocada para todos los alcaldes y los gobernadores que se están esforzando en esta tarea y sería un mensaje totalmente equivocado hacia un tema que lo hemos tomado todos con seriedad”, agregó. (Milenio)

 

 

Duopolio

  •  Miguel Ángel Granados Chapa. SCT: firme el duopolio. De pronto parecería que el ingeniero Carlos Slim está dejando ser profeta en su tierra, mientras que lo es con intensidad ascendente en otros países. Cuarenta y ocho horas después de haber recibido aquí un duro golpe (la negativa del gobierno mexicano a que ofrezca televisión de paga), la presidenta de la República argentina le concedió una deferencia: aceptó que el hombre más rico del mundo fuera su anfitrión en México, aun antes que su homólogo mexicano, el presidente Calderón. Acaso no haya relación alguna entre los hechos, pero aparecen ligados al ocurrir en la escena pública. La presidenta Cristina Fernández pasó anteayer unas horas, antes de comenzar su visita oficial a nuestro país, como invitada del empresario cuya presencia en televisión restringida se frena aquí. Al proceder de ese modo el gobierno mexicano contraviene su propia política al respecto, uno de cuyos componentes es la promoción de la competencia. Mientras menos oferentes de servicios en las telecomunicaciones haya, peor para el público, que depende del duopolio que domina esos territorios. El año pasado era tan clara la actitud de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en beneficio del negocio del señor Azcárraga respecto de la telefonía móvil, que no vacilé en atribuir un nuevo significado a la T de la sigla que define a la Secretaría en aquel entonces encabezada por Juan Molinar Horcasitas. Quería decir, según mi interpretación, simple y sencillamente Televisa: SCTelevisa. Pero en los tiempos de Dionisio Pérez Jácome, sin perder ese significado tal vez lo completa o alterna con otro. Ahora la T parece querer decir taimada. Al menos ésa es la actitud que define a esa dependencia frente la petición de Telmex para que su título de concesión sea modificado y pueda esa empresa, antaño monopólica en la telefonía fija, ingresar en otras telecomunicaciones. Durante más de un año la SCT ofreció la callada por respuesta a esa petición de la empresa telefónica del grupo Carso. Fue preciso que la afectada acudiera a los tribunales para reclamar el amparo de la justicia federal frente a ese silencio. Telmex obtuvo satisfacción en su queja ante la justicia federal, que ordenó a la Secretaría responder a la quejosa en un plazo perentorio, de 15 días en la más amplia de las interpretaciones. Telmex apoyó su requerimiento en la conformidad que, según la interesada, se había desprendido del mutismo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, en cuyo caso procedió la afirmativa ficta, esa figura jurídica que protege a los particulares frente a la abulia o el tortuguismo de las autoridades. Significa en este caso la aceptación tácita de que Telmex estaba calificado para obtener la modificación de su título de concesión, dictamen que serviría de base para la decisión de la Secretaría. Mas la Cofetel alega que no hay tal afirmativa ficta porque no abordó el caso, y hasta pretende ahora darle vida propia a ese trámite, ante la Secretaría de la Función Pública y eventualmente convertirlo en asunto penal, para que se determine con qué objeto el expediente respectivo se hizo perdidizo hasta desembocar en la afirmativa ficta, por no haber respuesta al pedido de Telmex que pronto cumplirá tres años de haber sido iniciado. En una respuesta informal y tardía, la Cofetel asegura que no habría aprobado la solicitud de Telmex porque esa empresa no cumple los requisitos del Acuerdo de Convergencia. La taimada Secretaría de Comunicaciones alega lo mismo: “entre los requisitos establecidos en el acuerdo de convergencia que no han sido satisfechos, destaca el estar al corriente en las obligaciones de su título de concesión, entre las que se encuentran la entrega de información suficiente a la autoridad y la provisión de calidad para lograr una eficiente interconexión a terceros”. La SCT fue taimada por lo menos en dos momentos o de dos maneras. Por un lado, la autoridad está obligada a verificar que la concesionaria se apegue al título que le permite operar, independientemente de ulteriores propósitos. Si la SCT ha sido omisa en la inspección debida, ha actuado taimadamente, para dejar que Telmex acumule faltas que se esgrimen para evitar que entre a nuevas áreas de telecomunicaciones. Si, como alega la propia Secretaría están en curso varios procedimientos sancionatorios contra Telmex por esas infracciones, le hubiera resultado muy sencillo responder, después del 18 de diciembre de 2009, cuando Telmex acudió ante la SCT, que su solicitud era improcedente precisamente por las violaciones que ambas partes estaban ventilando. Pero no lo hizo así. Taimada, la SCT dejó correr 17 meses para producir una respuesta que pudo emitir de inmediato. Si la hubiera hecho conocer al interesado, Telmex habría estado en situación de colmar sus propias deficiencias y no permitir que se acumularan, en caso contrario, las razones ahora aducidas. Con falsa buena disposición, pues sólo enuncia una verdad al margen de su propia voluntad, la taimada SCT afirma al público que Telmex no debe preocuparse por su negativa, pues puede iniciar un nuevo procedimiento. También puede, digo por mi parte, presentarse de nuevo ante la justicia federal a abrir nuevos litigios, cuyo abuso es reprochado a los prestadores de servicios de telecomunicaciones. Sin duda Telmex lo hará. Por lo pronto, sin embargo, ha resentido perjuicios mayúsculos, pues sus acciones en el mercado bursátil cayeron 6.44 por ciento, merma considerable para una sola jornada, que puede repetirse. (Reforma)

Prensa

  • Héctor Aguilar Camín. Fatiga de materiales. Hay un tedio que viene de la excesiva normalidad de la vida. Hay otro que viene de la repetición de las mismas anormalidades. El tedio que produce a veces la vida pública pertenece al segundo género. Leer los periódicos mexicanos es recorrer el mismo menú esperpéntico casi todos los días: declaraciones altisonantes, violencias inimaginables, hechos vacíos a fuerza de repetirse con otros nombres, en otras circunstancias. El mundo, el ancho y sorprendente mundo, está por lo común ausente, refugiado en páginas interiores que apenas lo son. Lo mismo la cultura, la invención científica, la variedad interminable de la vida cotidiana. Nada de eso sirve de alivio o contrapeso a la silueta recurrente y recortada de la información nacional, llena y vacía toda ella del mismo México que aceptamos como noticia, sin buscar atrás, adelante o a los lados. Es más o menos siempre el mismo México, más o menos siempre la misma noticia, más o menos siempre las mismas opiniones sobre las mismas noticias y el mismo México, o será el efecto de oír repetidas las mismas cosas, matices más o menos, en tantos medios, por escrito y por hablado, en el inmenso murmullo de la comentocracia, a la vez diversa y unánime. En el fondo es imposible tener verdadera diversidad si se habla siempre sobre un mismo set de hechos invariables vueltos noticias: usos y costumbres alarmantes, palabras inauditas o equivocaciones inadmisibles de los políticos, lo mismo del gobierno que de la oposición, de los candidatos y los precandidatos, de los legisladores o los jueces, de los empresarios y los trabajadores, de los personajes de la sociedad civil o de la sociedad incivil, del México recurrente, altisonante, apenas capaz de separar la vista del sendero por donde camina mirándose los pies. Así me ha ido estos días con la prensa del día y no quiero dejar de reportarlo declarándome hoy, lunes 30 de mayo, enfermo como los aviones de “fatiga de materiales”. Me he estrellado contra los periódicos, y en vez de insistir en leerlos me he puesto a leer un libro rebosante de novedades sobre las rutas de Hernán Cortés, de Juan Miralles. Gran hallazgo en medio de la fatiga de materiales de la prensa ha sido este encuentro inesperado y gozoso con la novedad del pasado, la novedad que a veces uno busca inútilmente en los periódicos del día. En fin, que hubo entre las huestes de Cortés una mujer que se abrió paso a cuchilladas durante la persecución abrumadora de la Noche Triste, mientras que aquí ni siquiera tendremos elecciones competidas donde debería haberlas. Al menos esa emoción pudiera darnos nuestra democracia: elecciones competidas. Pero por lo pronto, ni ésa nos da. (Milenio)
  • Sergio sarmiento.  Demolición. La versión oficial es que el gobierno está logrando un triunfo espectacular frente al crimen organizado: cada día más bandas son desmanteladas y más malhechores detenidos. Incluso el número de homicidios en Ciudad Juárez ha caído en un 60 por ciento. Si este triunfo abrumador no ha perneado a la sociedad es porque, según el presidente Calderón, los medios de comunicación han entrado en un perverso “concurso de demolición del ánimo nacional, a ver quién lo tira más fuerte, a ver quién apachurra más a alguien anímicamente”. El vocero de seguridad nacional, Alejandro Poiré, ha lanzado incluso una campaña para mostrar los “10 mitos de la seguridad nacional” que es necesario desmentir. Hay otra visión de los hechos. No me refiero a la de una oposición que criticará irreflexivamente todo lo que haga el gobierno, sino a una que proviene de especialistas preocupados por el deterioro de la seguridad en el país. Vale la pena en este sentido leer el artículo “La razón de la violencia” de Eduardo Guerrero Gutiérrez en la revista Nexos de junio. Guerrero sostiene que tras cuatro años y medio de guerra, y más de 40 mil muertos, “la violencia sigue aumentando”. El gobierno está logrando su propósito de “desmantelar” los carteles, “pero esta fragmentación de las organizaciones mayores expande la violencia” y, junto con ésta, “la extorsión, el secuestro, el tráfico de personas, el narcomenudeo, el robo de automóviles y bancos”. Si bien muchas organizaciones han sido desmanteladas, lograr lo mismo con los cárteles de Sinaloa, del Golfo y Los Zetas será muy difícil. La fuerte demanda de drogas de Estados Unidos hace que estas organizaciones puedan invertir cantidades crecientes en personal, equipo y armas para defender su negocio. “A lo que sí puede y debe aspirar nuestro país en el futuro inmediato es a reducir la violencia que cada vez crece y se expande más en su territorio”. Para bajar la violencia, Guerrero sugiere la adopción de una estrategia disuasiva que reemplace a la punitiva que actualmente se usa. Para esto el gobierno debe: (1) actuar sobre la base de prioridades; (2) fortalecer su capacidad de inteligencia; (3) identificar “palancas disuasivas” capaces de modificar el comportamiento criminal; y (4) crear equipos policiales con capacidad para realizar intervenciones disuasivas. “La estrategia punitiva se centra en castigar al mayor número de organizaciones criminales mediante la detención o el abatimiento de sus miembros, sin tomar en cuenta los efectos que estas acciones tendrán en los niveles de violencia”. La estrategia disuasiva busca, en cambio, “desincentivar” el “comportamiento violento y las acciones que mayores costos tienen en vidas humanas y bienestar social”. La estrategia punitiva, dice Guerrero, propicia “una impunidad generalizada debido a la dispersión” de las “limitadas capacidades y recursos” de los sistemas de procuración e impartición de justicia Estados Unidos emplea una estrategia disuasiva. Tras la muerte de un agente estadounidense en territorio mexicano, por ejemplo, lanzó un operativo que detuvo a cientos de criminales mexicanos en la Unión Americana. Esto demuestra que las autoridades sabían dónde estaban, pero que sólo consideraron importante actuar contra ellos para mandar el mensaje de que no debían meterse con agentes estadounidenses. El gobierno mexicano, sin embargo, no cambiará de estrategia mientras siga pretendiendo que su lucha contra el crimen organizado es un rotundo éxito sólo manchado por e intento de algunos medios de demoler a México. Únicamente el reconocimiento de la derrota llevará a la adopción de una nueva estrategia. (Reforma)

Cordero / Secretos de Familia

  • Joaquín López-Dóriga. Cordero y el rey león. Cuando hace dos semanas, el viernes 13 de mayo, en una inusitada reunión de los mil 800 delegados federales el presidente Felipe Calderón apuntó a Ernesto Cordero como orador único, recordé la escena de El rey león levantando al pequeño Simba ante la asamblea de la jungla, presentándolo formalmente como su sucesor. Ese día confirmé que el preferido de Calderón para sucederlo en Los Pinos es Ernesto Cordero, factor en su campaña y gobierno, al que colocó como subsecretario de Hacienda, secretario de Desarrollo Social y titular de Hacienda, desde donde ha decidido impulsarlo ya abiertamente como su candidato presidencial. Cordero, sabedor de esa preferencia calderonista, sobre todo a la muerte de Juan Camilo Mouriño, su indiscutible proyecto sucesorio número uno, marcó distancia hasta que hace poco registró el comentario-aviso: no se trata sólo de querer, sino de decir que se quiere. A éste siguió otro, cuando se habló de que la estrategia de Los Pinos era que tres de los cuatro precandidatos declinarían a favor del bueno, pero teniendo claro que para hacerlo, ese uno tenía que haberse pronunciado, lo que hizo Cordero hasta el jueves pasado, ante la cargada de 130 panistas que al más puro estilo priista de los 80, fueron a decirle que él, Cordero, era el bueno, lo que aceptó de mil amores, hablando ya de unidad y de seguir como secretario de Hacienda, a fin de presentar en septiembre la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos. Este lanzamiento, el jueves, provocó un notable cabreo entre otros aspirantes del gabinete: Alonso Lujambio, que apechugó, es secretario, y más abierto de los líberos Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, quienes ya hablan, sobre todo él, de un candidato oficial. No es la primera vez que un proceso interno divide al panismo, pero podría ser la primera que enfrente a las cúpulas. La operación ha quedado en manos de Calderón.*******Retales. 1. CANDIDATO. El doctor José Ángel Córdova Villalobos es el panista mejor posicionado para la candidatura en Guanajuato, pero no veo al gobernador Juan Manuel Oliva y a los duros del Yunque, dejándolo pasar; 2. AJUSTE. La captura del ex alcalde y ex candidato panista al gobierno de Aguascalientes, Martín Orozco, se la tienen que apuntar al ex gobernador Armando Reynoso, que le cerró el camino y procesó, o al favorecido por él mismo, su sucesor el priista Carlos Lozano, sin éste no hubiera procedido el caso; y 3. ERROR. Me parece un error elemental que con la consistente ventaja que mantiene Eruviel Ávila para las elecciones al gobierno del Estado de México, él sólo duplica las intenciones de voto de sus dos opositores juntos, recurran a recursos legítimos pero discutibles de regalar coches. Veo más costo que beneficio. ¿Pero qué necesidad? (Milenio)
  • Rafael Cardona. Secretos de familia.  Dos hechos han convulsionado, o al menos perturbado, a los militantes del Partido Acción Nacional. Y frente a uno de ellos (el llamado Tercer Michoacanazo; o sea, la anulación de las elecciones locales), la “mano amiga” nos ha entregado un dato altamente revelador de la naturaleza de las decisiones presidenciales en cuanto a la lucha contra la delincuencia organizada. Pero vayamos por partes en cuanto a esos hechos. El primero, en el destape de Ernesto Cordero, por “motu proprio” o inducido por la autoridad presidencial, el resultado fue un petardo de padre y señor mío. Y el segundo, la siembra del proyecto nugatorio del proceso electoral en Michoacán, con las previsibles consecuencias federales. En el caso inicial algunos panistas se sintieron humillados por la sugerencia de conocer y, más aún, reconocer a un candidato “oficial”. ¡Dios mío!, dijeron. Cómo vamos a caer en la fea conducta del dedo magnífico. Por ejemplo, el delegado del Partido Acción Nacional en el Estado de México, el señor Javier Corral, quien divide su tiempo entre la representación popular, el trabajo partidario y la Amedi, ha dicho en su página personal: “…El destape más sonoro fue el de Ernesto Cordero, con el que se formaliza el hecho de que el equipo político más cercano al presidente Felipe Calderón está de su lado, y ello conduce a la conclusión de que el mismo Presidente y su esposa Margarita lo están… “…El equipo gobernante tiene, pues, candidato, quedan en el camino personajes de gran valía como Alonso Lujambio y Javier Lozano. La opción es legítima y se vale, que los que gobiernan tengan su preferencia y busquen darle continuidad a su proyecto con cuadros a los que consideran leales o incondicionales. “Cordero es en el ánimo presidencial un hombre confiable, y hay que agregarle dos cualidades que a lo mejor no querrán reconocerle sus adversarios: es un profesional en su conducción de servidor público y un político serio. Por eso es el primer secretario de Hacienda de corte panista. Ni más ni menos que el que rompió la ‘transversalidad’ priista en esa estratégica área del sector público federal. Y lo ha hecho bien, porque es un técnico que maneja bien el tema de la economía y ése será, sin duda, el filón más importante de los logros a mostrar al electorado”. Después de este elegante elogio en el cual se coloca pero no se compromete, deberíamos analizar dos frases más de este caballero: una para confirmar desde dentro la preferencia del presidente Felipe Calderón y su esposa, y le adjudica un descarrilamiento automático de las posibilidades de Lujambio y Lozano. Quizá valga por ser la opinión de un “insider”; un hombre del interior. O quizá por eso mismo sea para dudar. ¿Palabra sabia o mano amiga? Y en ese mismo sentido de las simples o dobles o triples intenciones de las palabras, es notable una revelación del ex presidente del PAN (ése sí por “dedacísimo”) Germán Martínez, michoacano para más señas, quien explica el origen de las decisiones presidenciales en torno de la seguridad pública. “… El PAN no debe dudar —dice GMC en un artículo publicado ayer en REFORMA—, Luisa María Calderón no está compitiendo internamente por ser hermana del Presidente. Tiene una biografía anterior y propia, reconocida recientemente hasta por Cuauhtémoc Cárdenas”. Hasta ahí el lagoteo va muy bien. Pero sigue la mata: “La Cocoa, como le dicen, además de conocer cada municipio michoacano, es quien empuja y alienta al Presidente a encabezar esa lucha contra los delincuentes de Michoacán y de todo el país. Cocoa tiene el carácter para seguir la batalla de su hermano, y tiene más influencia en el ánimo personal del Presidente que cualquier secretario de Estado”. Hoy, por fin, sabemos el origen de la decisión presidencial de militarizar la seguridad pública en su estado natal y el resto del país: un empujón de su hermana, quien además lo alienta y es una segura seguidora de esa política. Y cómo no, si es suya. ¿Es este análisis de adhesión del ex presidente panista, un verdadero respaldo a la señora Luis María, o se trata de una pequeña venganza por haber sido removido del cargo sin un visible premio de consolación ni en el gabinete ni fuera de él? No lo sabemos todavía, pero la explicación deja muy mal parado al Presidente, quien nos ha dicho muchas veces otras muchas cosas distintas. ¿Le debemos creer a Germán en la feble voluntad de un presidente quien accede a sacar al Ejército de sus cuarteles nada más por las sugerencias y aliento de su hermana? (Crónica)

PAN

  •  María Amparo Casar.  Manco y cojo. Difícil imaginar una peor estrategia del PAN de cara al 2012. Ha descuidado la unidad y ha perdido un tiempo valioso -quizá irrecuperable- al no posicionar y armar políticamente a un candidato tanto al interior del partido como frente a los electores. Sobre todo ante la evidencia aplastante de que sus adversarios tienen ya candidatos con altos niveles de reconocimiento público. Por órdenes superiores se ha mantenido a los aspirantes a candidato presidencial del PAN en el arrancadero mientras que los otros partidos siguen avanzando. Los dos primeros panistas del país -Calderón y Madero- no han hecho más que militar en contra de que su partido crezca en las preferencias electorales. Primero fue el presidente Calderón con su declaración de que no vería mal que por el PAN compitiera un candidato externo. Después Madero insistiendo en demorar los tiempos para que los precandidatos se posicionen. Hace un mes quisieron corregir la estrategia e inventaron una pasarela bastante tímida por no decir ridícula en la que se presentó a los siete apuntados aceptando que tienen aspiraciones pero diciendo que serían disciplinados y esperarían el silbatazo de salida. La orden se ha cumplido a medias. Unos más otros menos, andan haciendo su grilla para ganar las simpatías entre los panistas y elevar su nivel de conocimiento entre la población. Ahora hay otra corrección. Una fracción importante del PAN presuntamente comandada por Calderón aparece decidida y dispuesta a recuperar el tiempo perdido y destapa a Ernesto Cordero. El destape puede verse desde dos ópticas. Por fin les cayó el veinte de que ya no es buena idea seguir esperando pues cada vez se hace más grande la brecha entre los candidatos ya definidos del PRI y del PRD y los inexistentes del PAN. Segundo, en el PAN hay dos precandidatos que llevan la delantera -Creel y Vázquez Mota- y que no son la primera opción del Presidente. Ante estas dos realidades que sustentan todas las encuestas Calderón decide actuar. Advierto que me parece no sólo natural sino válido que el primer panista del país tenga una preferencia clara y empuje la candidatura de su preferido. El problema es cómo lo hace y con qué consecuencias. De un experimentado y prominente miembro del partido que además es presidente de México se hubiese esperado otra cosa: cuidar a su gobierno, procurar la unidad del partido y maximizar las posibilidades de un candidato ganador. Ha hecho lo contrario. El destape de Cordero lo ha dejado manco como secretario y cojo como candidato. A Cordero no se le pueden regatear ni su buen desempeño como secretario de Hacienda ni sus credenciales como buen operador político. Con su destape desaparecen las condiciones para seguir siéndolo. El secretario de Hacienda es el puesto político por excelencia. Día con día tiene que tomar medidas que afectan a los gobernadores, a los alcaldes, a los empresarios, a los contribuyentes, a los consumidores, a los trabajadores. Cada medida que tome y cada declaración que haga será leída a través del lente electoral. De hoy en adelante será acusado de operar políticamente en favor propio y ¡con los recursos de la nación! Si como secretario quedó manco, como candidato lo dejan cojo. Mientras siga en su puesto no podrá recorrer el país para ganar los votos de militantes y adherentes, cosa que hizo con éxito notable el propio Calderón al renunciar en su tiempo a la Secretaría de Energía. Para él esto es particularmente grave porque parte de muy abajo en las preferencias de los panistas (5%) y de más abajo entre la población (2%) (Buendía & Laredo). No es imposible, pero se antoja difícil remontar estas diferencias. Su identificación como candidato del Presidente tampoco le ayuda. Ya se sabe que eso de las imposiciones no les gusta a los panistas y no se ve a Creel ni a Vázquez Mota renunciando a la candidatura. Calderón hace seis años les enseñó que se vale oponerse al candidato del Presidente en turno y, sobre todo, que se puede tener éxito. No se entiende por qué entonces Calderón no optó por amarrar los liderazgos, negociar con los otros aspirantes y preparar una estrategia de unidad que tanta falta hace frente al PRI y al PRD. Por qué prefirió abrirle a Cordero un frente de conflicto al interior del partido como candidato y un boquete ante todos los demás como secretario cuando lo que necesitaba era una buena plataforma de entrada al partido y una buena salida de Hacienda. Por qué prefirió dejar al país con un secretario manco y al partido con un candidato cojo. (Reforma)

Despotismo / Guanajuato

  • Ricardo Alemán. El PRI vive en Los Pinos. Seguramente muchos recuerdan que durante sus casi seis décadas como partido opositor, los ideólogos y dirigentes del PAN fueron severos críticos de la picaresca antidemocrática del PRI. Los jefes azules criticaban, se burlaban y hacían mofa del tapado, del dedo, de la cargada y la bufalada; todas ellas, expresiones que sintetizaban la poderosa antidemocracia prevaleciente en el PRI. Mujeres y hombres del PAN censuraban que un solo hombre eligiera a su sucesor y cuestionaban la forma en que el jerarca en turno jugaba con los integrantes del gabinete, a quienes los azules arengaban para sacudirse la tutela del despotismo presidencial y renunciar para buscar por la libre la candidatura para la Presidencia. Seguramente muchos se acuerdan que hace seis años Vicente Fox copió las viejas formas del PRI para seleccionar al candidato presidencial del PAN y que, gracias a esa herencia maldita —verdadera tara de la cultura antidemocrática—, pretendió imponer como sucesor a Santiago Creel, su alter ego.   Pero también es muy probable que muchos se acuerden de que en 2005, un aguerrido Felipe Calderón se dijo dispuesto a impedir que Vicente Fox resolviera la sucesión presidencial del primer gobierno azul, por la vía de los viejos métodos del PRI, y que gracias a ese arrojo, Calderón se convirtió en un inesperado candidato presidencial del PAN —tras derrotar a Santiago Creel— y luego en Presidente de los mexicanos. ¿Pero, qué creen? Pues resulta que Felipe Calderón, el mismo al que “le daba asco el PRI”, el que cuestionaba severamente las prácticas nada democráticas del PRI, el que hace todo para no entregar el poder al PRI y el que fue víctima de la cultura priista que atrapó a Vicente Fox en 2006, hoy se comporta como el más acabado heredero —precisamente— de las prácticas priistas, en el proceso de sucesión del candidato presidencial del PAN. ¿Por qué repentinamente Felipe Calderón parece olvidar, no sólo una larga y saludable historia democrática del PAN, sino su propia historia personal en la sucesión? ¿Por qué hoy se comporta igual que todos los presidentes salidos del PRI, igual que los gobernadores del PRI, del PAN y del PRD, que en forma grosera quieren imponer a su sucesor? ¿Por qué no estimuló un ejercicio democrático como el que a él mismo le permitió participar en una feroz competencia, que terminó por llevarlo a Los Pinos? Nadie sabe lo que está pensando Felipe Calderón en torno a la sucesión presidencial y la selección del candidato azul —claro, salvo el propio Presidente—, pero lo cierto es que podemos concluir que el problema del poder en México, del peculiar presidencialismo mexicano, es que el PRI vive dentro de la misma casa presidencial de Los Pinos. ¿Qué quiere decir eso? Pues casi nada, que más allá de la doctrina, el discurso, los principios partidistas y los actos de fe a favor de la democracia, todos los hombres del poder parecen recurrir —en el ejercicio del poder mismo— a la máxima de Luis XIV: “El Estado (poder) soy yo”. Todos los presidentes mexicanos, sean del PRI o del PAN, pero también los gobernadores —de todos los partidos—, se enfrentan, en un momento de su respectiva gestión, al síndrome de creer que entre sus deberes como gobernantes está el de promover, empujar, designar y/o elegir, a su sucesor. Y, claro, la lógica es que si los presidentes conocen bien lo que pasa en el cargo, si sólo ellos tienen la experiencia que da la silla presidencial, pues sólo ellos saben quién debe ser el sucesor. Y mejor si ellos lo eligen y ellos lo llevan de la mano. Paternalismo puro, hijo de la más cuestionable antidemocracia. Pero el propio Calderón ya mostró cuál es el remedio, cuando en 2005 se enfrentó y derrotó a Vicente Fox. El remedio es la insubordinación, la rebelión, la ruptura. Sólo que hay un serio problema. En efecto, que ninguno de los presidenciables que hoy reclaman un piso rechinando de limpio —además del elegido, Ernesto Cordero— tiene la formación, las agallas, la cultura de rebeldía, las habilidades y la fuerza como para romper frente a Felipe Calderón. ¿Y por qué no tienen esas características? La respuesta es de párvulos. Porque ninguno de ellos es panista de cepa: ni Cordero ni Lujambio ni Creel ni Vázquez Mota…   Y ninguno se atreverá a decirle a Calderón la palabra mágica, la que Calderón le dijo a Fox en 2005, la palabra “¡No!”. (Excélsior)
  • Carlos Loret. Historias de reportero/Gastritis en el PAN de Guanajuato. Gastritis en el PAN de Guanajuato Este doctor da consulta los sábados en León. Vive en el DF desde hace ocho años, pero los fines de semana que viaja a su natal Guanajuato, en un acto médico-político, abre el consultorio para los pacientes que quieran presumir que su gastroenterólogo es el secretario de Salud federal. Ahora, tras una diputación federal y una titularidad en el gabinete, el doctor José Ángel Córdova Villalobos quiere ser gobernador de Guanajuato, bastión histórico de su partido, el PAN. No la tiene fácil. Su más duro rival se llama Juan Manuel Oliva, el actual mandatario estatal, principal y probado operador político del grupo panista El Yunque. Desde que salió internacionalmente aplaudido por enfrentar la pandemia A-H1N1, la popularidad de Córdova se disparó. Hoy, las encuestas lo dan como favorito para suceder a Oliva, por encima de Miguel Márquez, secretario de Desarrollo Social local, predilecto del gobernador. Uno es el delfín del calderonismo y el otro, el de El Yunque, grupos antagónicos dentro del PAN. Sin embargo, la elección es hasta julio del próximo año y las candidaturas guanajuatenses blanquiazules tendrán que definirse —seguramente en sintonía con la sucesión presidencial— entre noviembre de 2011 y enero de 2012. Este fin de semana, José Ángel Córdova obtuvo un respaldo clave. Aglutinó en torno a sí todas las fuerzas panistas no dependientes del gobernador Oliva. Le llamaron “El Pacto de La Loma”. Lo empezaron a tejer tras la influenza. El acuerdo era la declinación en favor de quien mejor figurara en las encuestas. Todos cumplieron, el secretario de Salud recibió el espaldarazo del senador Luis Alberto Villarreal, del presidente municipal leones Ricardo Sheffleld y del ex secretario de Agricultura durante el gobierno de Vicente Fox —y ahora diputado— Javier Usabiaga. Estos amarres son de Córdova. El gobernador y su equipo impulsan a Márquez. Suelta queda una escisión de El Yunque encabezada por el ex secretario de Gobierno de Oliva Ramírez, Gerardo Mosqueda. Para el PAN en Guanajuato, el “peligro Aguascalientes” está vigente: gobernaron 12 años hasta que se dividieron y hoy es del PRI. Un escenario de PAN fracturado en Guanajuato abriría paso al tricolor que, aún abajo en las encuestas, tiene barajas como José Luis Romero Hicks, Juan Carlos Torres Landa, Francisco Arroyo y Miguel Ángel Chico. Sin embargo, hay acentos que lo vuelven diferente: primero, el mandatario Oliva controla el Consejo Político del PAN estatal y será él quien defina al candidato; segundo, Oliva tiene aspiraciones presidenciales aunque no figura mucho en las fotos ni en las encuestas; tercero, esto podría derivar en una negociación Yunque-Calderón para que Oliva quede bien parado en la sucesión y Córdova tenga futuro en el bajío. (Universal)

 

Casta Dorada

  • Ricardo Monreal. Casta dorada… y depredadora. Hay que pagar bien a los altos funcionarios para que no se corrompan”. “Hay que financiar a los partidos con dinero público para que no se vendan al dinero privado o al dinero sucio”. “Hay que darle autonomía financiera al IFE (y a todos los organismos ciudadanizados) para que no se contaminen con la corrupción política”. Con este argumento, durante décadas procreamos con dinero público una casta dorada, con la falsa creencia de que el oro puro blindaría a la alta burocracia de la corrosiva degradación del fierro en bruto. Pues bien, como acontece con muchas de las ilusiones sociales que se promueven en el país, hoy tenemos exactamente lo contrario de lo que se buscaba: una alta burocracia dorada y depredadora, que no sólo absorbe cuantiosos recursos públicos por conceptos de sueldos, compensaciones, bonos y prestaciones, sino que se embolsa recursos extraordinarios a través de esa gran nómina nacional llamada corrupción. Por estos días, dos casos ilustran la depredación de esta casta dorada. Uno, el secretario de juzgado que llegó a depositar en su cuenta personal de ahorros 432 millones de pesos; dos, la compra de un inmueble por parte del IFE con un sobreprecio de 217 millones de pesos. Esiquio Martínez Hernández, secretario del juzgado noveno de distrito en materia administrativa, durante siete años percibió como servidor público un ingreso de 5 millones 500 mil pesos. Es decir, 786 mil pesos al año, o 65 mil 476 pesos mensuales en promedio. Pertenecía, pues, a la casta dorada de la burocracia judicial. Sin embargo, esos ingresos resultaron ser la “morralla” o la propina de su encargo. En una cuenta de ahorros personal, abierta hace tres años, llegó a registrar 432 millones de pesos, la mayor parte de ellos en los últimos nueve meses. ¿De dónde prevenían estos recursos? Juzgue usted al juzgado. En esa instancia se han llevado algunos de los litigios más importantes en los sectores de telecomunicaciones e inmobiliarios. Por ejemplo, falló en 2006 a favor de otorgar los permisos para construir la torre en Pedregal 24 y ordenó en 2009 al Gobierno del DF devolver el predio de El Encino a una empresa, en el pleito legal que en 2005 llevó al desafuero de Andrés López Obrador. Negó también un amparo a Sky contra el acuerdo de convergencia y el año pasado llevó una parte importante de los amparos que se presentaron contra la polémica licitación 21; otorgó un amparo a Iusacell en el que se alegaron violaciones a la entrega de títulos de concesión a Nextel. Un tribunal revirtió la resolución (MILENIO y Reforma). Si estos eran los ingresos extraordinarios de un secretario de juzgado, ¿cuáles serán los de sus superiores, que comprende jueces, magistrados y ministros? El caso del IFE es igualmente ilustrativo. Un edificio valuado en 45.1 millones de pesos fue comprado por el instituto en 262.9 millones de pesos; un sobreprecio de 5.8 veces su valor comercial. Además, es un edificio en condominio, cuya operación fue realizada entre particulares, lo que hace prácticamente improcedente su incorporación al patrimonio público nacional, como lo ordena la ley de adquisiciones correspondiente. Lo más sorprendente es que esta operación irregular, por decir lo menos, es similar a la realizada por el TEPJF hace dos años, cuando adquirió un edificio de Carlos Ahumada para su sede administrativa, en la calle de Virginia 68, a un precio de 90.9 millones de pesos, cuando su valor comercial era de 58.5 millones un año antes. Tal parece que los bienes raíces son un mal de raíz de la casta dorada que dirige, usufructúa y depreda los recursos públicos de los organismos electorales. Quien piense que estos casos son aislados, extraordinarios y asintomáticos no conoce la entraña del Estado mexicano ni a su burocracia dorada. Administrar y disponer de los recursos públicos como si fueran privados, o utilizar el encargo público para traficar y allegarse recursos privados, es la esencia del Estado patrimonialista. Mucho antes de Max Weber, El Quijote describió la entraña de esta forma depredadora de disponer de lo ajeno, cuando designó a Sancho Panza gobernador de la ínsula de Barataria, en pago a cuentas pendientes como su escudero: Es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice mi escudero, tiene, que porque ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y dares y tomares, quiero que no se le haga cargo dellos ni se le pida cuenta alguna, sino que si sobrare alguno, después de haberse pagado de lo que le debo, el restante sea suyo, y buen provecho le haga. Desde entonces, la casta dorada mexicana, integrada por mil altos funcionarios públicos que cobra cada uno más de un millón de pesos al año, tiene por norma única la quijotesca conseja popular: “Tu sueldo serán 30 duros, más lo que fanares Sancho”. Esta casta no tiene llenadera. (Milenio)

Maestros

  • Ciro Gómez Leyva. Que no triunfe la obscenidad. Más de un millón de alumnos de Michoacán no podrán tomar clases hoy porque “los maestros” del estado iniciarán un paro que forma parte de la lucha por una “causa superior”. Los niños y jóvenes michoacanos se sumarán así a más de un millón de niños y jóvenes oaxaqueños, sin clases desde el lunes 23. Más de dos millones de alumnos sacados a fuerza de las escuelas. ¿Por qué? ¿Qué clase de justicia ampara a estos maestros? No cuentan con ninguna razón justificable, al menos en Oaxaca. Los conocemos lo suficiente, los hemos visto actuar y presionar por más de un cuarto de siglo, para afirmar que su motivación es siempre económica: quieren más dinero, para ellos, no para la educación. Y si la motivación es económica, no hay un rubro en el pliego de los maestros que no tenga una oferta de los gobiernos estatal y federal por arriba de la inflación anualizada de 5 por ciento: incremento en becas básicas para hijos de docentes (10 por ciento), en programas de becas para educación superior de hijos de docentes (20 por ciento), en casas albergue (100 por ciento), en créditos personales al magisterio (14 por ciento), en el fideicomiso del programa de vivienda magisterial (11 por ciento), en inversión para rehabilitar escuelas (11 por ciento), en útiles escolares (35 por ciento). Por no hablar de la famosa rezonificación (o aumento de sueldos para nivelarlos con los nacionales). La oferta es de 15 por ciento. ¿Cuánto dinero quieren los maestros? Las cosas por su nombre. Privar de la escuela a millones de niños sin razón justificada es una obscenidad. Que no triunfe la obscenidad. (Milenio)

Zetas / Juicio

  • Jorge Fernández. Zetas, Familia, religión y violencia. Todas las organizaciones criminales desestabilizan a una sociedad. Es una falacia decir que hay algunas mejores o más convenientes que otras, pero también es verdad que la capacidad de desestabilización de algunas de ellas, lo mismo que su participación en la política, varía. En el pasado sucedió con los Arellano Félix. En la misma medida en que el cártel de Tijuana crecía y se consolidaba rompiendo con acuerdos previos de los grupos criminales, en la medida en que eran considerados una suerte de outsiders entre los viejos cárteles, la violencia fue su marca y su capacidad disruptora en el sistema se acrecentó, al mismo tiempo que su interés en la política local y nacional aumentaba: nunca fueron los Arellano Félix el cártel más poderoso de México, pero sí de los más violentos, los que generaron mayores enfrentamientos y los más buscados por el gobierno mexicano y la justicia de la Unión Americana. Algo similar sucede ahora con dos organizaciones: Los Zetas y La Familia. Tienen un origen diferente, distinto al de  los otros cárteles. Los primeros provienen de integrantes de fuerzas militares y de seguridad que transitaron a sicarios y luego de la caída de Osiel Cárdenas se fueron adueñando cada vez de mayores partes del cártel del Golfo. Los segundos eran una organización local, con añejas e indefinidas relaciones con el movimiento magisterial y los grupos armados de la Tierra Caliente. Comenzaron como simples operadores y se descubrieron a sí mismos como cártel. Unos han hecho de la violencia extrema y de las operaciones armadas en los lugares donde operan, su sello; los otros, además de la violencia, han unido un discurso seudorreligioso y regionalista que los han hecho, a ambos, difíciles de descifrar para las autoridades y sus  adversarios. Con el paso del tiempo, tanto Los Zetas como La Familia se han enfrascado en luchas muy violentas entre sí y con las demás organizaciones criminales, más allá de sus alianzas circunstanciales. Los Zetas rompieron con los sucesores de Osiel Cárdenas en el cártel del Golfo, y La Familia, además de luchar con Los Zetas y sus aliados locales, se ha terminado, también, dividiendo, desde la muerte de su líder Nazario Moreno, entre los grupos de Servando Gómez La Tuta y los de Jesús El Chango Méndez. Los Zetas han apostado muy alto para conservar su puerta de entrada de drogas, armas, dinero y sicarios, en la frontera sur, por una parte en Quintana Roo, por la otra en la zona entre Tenosique, en Tabasco, y Benemérito de las Américas, en Chiapas, porque en el Petén guatemalteco tienen viejos aliados y se han asentado a sangre y fuego. Pero también, pese a que han popularizado su sello y que hoy cualquier criminal se pueda identificar, aunque no tenga nada que ver con esa organización, como zeta, lo cierto es que han recibido golpes muy duros. Hoy su fortaleza está, paradójicamente, en su enorme capacidad de operación en esa franja de la frontera sur, desde donde pueden mantener la batalla por el norte del Golfo, incluidos por supuesto Tamaulipas y Nuevo León. Su involucramiento con todo tipo de delitos, desde el secuestro y el asesinato de migrantes, hasta la extorsión, el robo y el secuestro en general, los han hecho temibles para la sociedad, pero también son de los grupos que más fincan su poderío en el miedo, más que en un intento de base social. La Familia actúa en ese sentido de la forma absolutamente contraria: justifican la violencia a partir de supuestas raíces y bases sociales. En el origen está la diferencia. A La Familia le gustan las reuniones amplias. Su proselitismo y su utilización de centros de control de adicciones para reclutar jóvenes, pero también para hacer en ellos reuniones de adoctrinamiento, fueron muy conocidas. En esos encuentros se justificaba el aniquilamiento de sus rivales como una suerte de “justicia divina”. Uno de sus líderes, detenido hace casi dos años, Rafael Cedeño, se presentaba como activista y funcionario de derechos humanos y tenía una organización religiosa llamada La Nueva Jerusalén. El libro de cabecera del grupo se llama El más loco y fue escrito, se dice, por Nazario Moreno, muerto el año pasado y basado en la doctrina del autor cristiano estadunidense John Eldredge, en especial su libro titulado Salvaje de corazón. Ambos grupos sufrieron duros golpes el fin de semana pasado. Toda una organización de Los Zetas fue desarticulada en Quintana Roo, pero en Michoacán, durante un encuentro masivo de sus miembros, fueron detenidos 46 sicarios de La Familia, mientras otros 11 murieron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad. A Los Zetas aún falta para desarticularlos. La Familia ya está mucho más cerca de ello, por su propia división. Por cierto, el grupo que encabezaba Servando Gómez La Tuta, se hace llamar Los Caballeros Templarios (Excélsior)
  • Pablo Hiriart. Juicio en el Zócalo. Varios compañeros de viaje de Juan Molinar Horcasitas en la búsqueda de alianzas entre PAN y PRD lo juzgaron públicamente el domingo, con un “jurado ciudadano”, y lo condenaron por el caso ABC. De seguro Molinar prestará oídos sordos a la “justicia paralela” y seguirá en su tarea de congraciarse con quienes lo condenan. Lo hará porque ni él sus compañeros de partido han comprendido que aquellos a los que buscan llevar al poder como aliados son los que los van a juzgar y condenar de verdad el día en que tengan el poder. El juicio popular realizado el domingo en el Zócalo es el preludio de lo que se viene a partir de diciembre del próximo año. Los juzgadores del Zócalo van a presionar para que todos los funcionarios que tuvieron relación con la lucha contra el crimen organizado sean llevados a tribunales, nacionales e internacionales. No hay que ser politólogo para preverlo. Sólo basta observar sin vendas en los ojos. Los aliados que Juan Molinar y otros panistas desean son los que los van a linchar en la plaza pública. El domingo, ante el “juez” Emilio Álvarez Icaza, el jurado deliberó frente “testigos de calidad”, como Sergio Aguayo, Denise Dresser y Javier Sicilia, sobre la responsabilidad de distintos funcionarios en la tragedia de la guardería ABC. El “juez” concluyó que Molinar es culpable y lo “inhabilitó” por 20 años y lo condenó a “trabajo comunitario” por 12 años. ¿Necesitan más pruebas para entender quiénes los van a sentar en el banquillo de los acusados y en la picota de la opinión pública? Si insisten en buscarlos como aliados, no se quejen cuando ellos enciendan la pira en el Zócalo, en San José y en La Haya. Los juicios paralelos son el preámbulo de la barbarie. Y la culpa no es sólo de los “juzgadores ciudadanos”, sino de los que exponen a los órganos de justicia al descrédito público. No hay responsables de la muerte de niños en la guardería ABC de Hermosillo. No hay culpables por la muerte de jóvenes víctimas de una razia ilegal en la discoteca News Divine en el Distrito Federal. La justicia se pone del lado de los que tienen dinero, aun en entidades como ésta. Apenas el 26 por ciento de los jueces capitalinos asiste al proceso de personas con ingresos menores a cuatro mil 500 pesos mensuales. Pero el 55 por ciento de los jueces acude personalmente a los casos en que los usuarios ganan más de 25 mil pesos al mes. (Los datos son de la Dirección de Estadística del Tribunal Superior de Justicia del DF.) Si por algún flanco tendrían que presionar los panistas, es en el de la justicia. Entregarla mejor que como la recibieron. Pero prefieren gastar energías en castillos de “alianzas ciudadanas” con quienes los van a linchar. (La Razón)
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