La reportera Nellie Campobello

La reportera Nellie Campobello

Por J. Antonio Aspiros V.

Ocho décadas después de su primera edición (1931), la novela Cartucho de Nellie Campobello induce a hacer comparaciones con el panorama actual. El desfile de enfrentamientos y ejecuciones que mediante breves relatos ofrece la obra, tiene parecido con lo que presentan hoy los diarios y noticiarios en México, aunque entonces eran villistas contra carrancistas y ahora bandas contra bandas, o bandas contra la fuerza pública.

Las de ese libro que forma parte de la llamada novela de la Revolución Mexicana y que con ese título publicó la Editorial Aguilar*, parecen crónicas periodísticas en las que Campobello (1900-1986) da noticia de algunos sucesos de aquella etapa de nuestra historia.

Se trata de una galería de hechos cruentos ocurridos casi todos frente a la casa de la autora en Parral, Chihuahua, igual que ahora suceden a la vuelta de la esquina en algunas ciudades.

Es como si una reportera de su tiempo -aunque sin la relativa objetividad impuesta después al periodismo informativo- estuviera dando su propio testimonio o el de sus fuentes, entre ellas principalmente la madre de Nellie, “Mamá”, siempre con mayúscula excepto en una página quizás por un descuido editorial.

En Cartucho -nombre del primero de sus personajes- está la narración de una contienda entre mexicanos que, como hoy, parecía no tener fin, y que también se hacía con armas traídas de Estados Unidos, al menos por parte de uno de los bandos beligerantes.

Campobello prescinde en su trabajo narrativo de la estructura tradicional de la novela para ofrecernos en tres partes organizadas por su primer editor, Germán List Arzubide, una sucesión de historias cortas con elementos en común, y cuyos protagonistas son revolucionarios que se disputaban el poder a punta de tiros.

Describe con gran detalle a muchos de esos seres, que quedarían en el anonimato si no hubieran aparecido en las páginas del libro, aun cuando a algunos sólo los identifica por sus alias. Detalla su físico, su indumentaria, su modo de andar, sus vicisitudes o la forma como quedaban los cuerpos inertes. Hoy los medios nos dan cuenta también de imágenes, nombres y apodos de quienes van cayendo como “presuntos” y pierden así su anonimato.

En su narrativa, una suerte de periodismo sin concesiones ni censura, menciona a carrancistas mugrosos, calles oliendo a herrumbres, muchachos bellos, muertos bonitos; era natural para esa niña que hubiera 300 fusilados dentro de un cuartel, o ver una pila de cadáveres calcinados. Hoy son las narcofosas.

La figura de Pancho Villa aparece como fondo en algunos relatos y de manera estelar en otros donde lo describe como justiciero y noble. ¿Carranza le hubiera pedido “balance” en sus textos? Y, desde luego, también menciona a Paso del Norte, esa dolida población que ahora se llama Ciudad Juárez y vive tiempos dantescos.

En Cartucho, Nellie también cita bastante a su hermana Gloria Campobello -“Glorita”-, si bien ya sabemos que sus nombres reales fueron Francisca y Soledad Moya Luna.

La edición de Aguilar no incluye el relato titulado ‘Villa’, que según la maestra Margo Glantz (Proceso Bi-Centenario # 9) fue suprimido por la propia autora desde la segunda edición de la novela en 1940.

Por cierto, de los 12 escritores que incluye La novela de la Revolución Mexicana, la única mujer es Nellie Campobello, cuya vida y su dramática desaparición son asimismo novelescas.

Y es inevitable citar el dato que también nos recuerda Proceso Bi-Centenario: que esta escritora y maestra de ballet ejerció “influencia literaria” en Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y “eventualmente” en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, según buscó demostrar Jorge Aguilar Mora en el año 2000, en su prólogo a la edición de Cartucho de la editorial Era.

            Post Scriptum.- Al cumplirse 40 años del Jueves de Corpus de 1971, cuando el grupo conocido como Halcones dio muerte a estudiantes durante una marcha por las calles de la Ciudad de México, recordamos a Gerardo Medina Valdés, quien fue nuestro maestro en la Escuela de Periodismo ‘Carlos Septién García’ y en cuyo libro Operación 10 de junio dejó pruebas tempranas de cómo aquella agresión fue ordenada desde el gobierno.

 *La novela de la Revolución Mexicana, tomo I, 1052 páginas, Aguilar Mexicana de Ediciones, décima edición, primera reimpresión, 1974. Ejemplar 998 de 5000.

Anuncios

Acerca de Imagen Política

Somos un grupo de profesionales de la comunicación, que hemos conjuntado nuestra capacidad y experiencia en las áreas del periodismo escrito, radiofónico y de análisis político, que nos permite ser la firma más exitosa de: consultores políticos, de comunicación, estrategias de mercadotecnia y cabildeo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s