Ciegos, sordos y muy hablantines

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Dintel

Ciegos, sordos y muy hablantines

Por Abelardo Martín M.

La política es una actividad que se especializa cada vez más, lo que implica el aislamiento de quienes la practican con todas sus consecuencias.

El pueblo entiende cada vez menos como los políticos en general y sus representantes, en particular, defienden más sus intereses que aquellos de quienes obtuvieron voto y respaldo.

Antes un político debía no sólo entender, sino comprender, las inquietudes y esperanzas de sus representantes. Hoy, con hacer política en los hoteles de lujo es aparentemente suficiente.

Andrés Manuel López Obrador explota esa veta que los políticos de los demás partidos abandonaron hace tiempo: el contacto real con la gente.

Si el PRI tuviera la posibilidad de recuperar la Presidencia de la República, lo que muchos analistas ponen cada vez en mayor duda, seria consecuencia de la distancia que el gobierno y los políticos panistas tienen con el electorado y no tanto porque los políticos del PRI hayan hecho un verdadero acto de contrición y hoy merezcan una segunda oportunidad junto con el perdón popular.

El regreso del PRI a Los Pinos no va, como muchos creen, sobre piso pavimentado. Es posible que día tras día esa posibilidad vaya alejándose, ante la eficacia de una estrategia política muy atenta a revivir el pasado negro del priísmo.

Tampoco la tiene fácil el panismo o el perredismo, cuyos dirigentes están más ocupados en los asuntos cupulares que en restablecer raíces que nazcan del auténtico pueblo.

Los ánimos políticos por la sucesión presidencial están desatados, todos lo saben.

Por eso, al presidente Calderón, le surgen protestas en los lugares más inesperados. La Jornada de ayer fue certera cuando tituló su crónica de la visita presidencial a Stanford, en California:

“NO MÁS SANGRE”, SE PIDE DESDE EL CIELO DE STANFORD A CALDERÓN.

Y la nota decía: El presidente Felipe Calderón desvió la mirada de su texto y su rostro se ensombreció. Una avioneta ya arrastraba la manta con la frase en inglés “40,000 dead. How many more? (40 mil muertos. ¿Cuántos más?)” El leve zumbido que hacía el motor de la aeronave mientras sobrevolaba el estadio de la Universidad de Stanford acompañó cada palabra del orador principal en la ceremonia de graduación de cerca de cuatro mil estudiantes. Fue el recordatorio de la campaña “No más sangre” (la tela llevaba el símbolo), los saldos de la guerra contra la delincuencia en México que el Presidente había defendió un día antes con vehemencia y que en su alocución de hoy ocupó tres líneas.

Por eso hay quien insiste que ya es necesario que los políticos de todos los partidos abran los ojos, vean, escuchen, hablen menos y actúen.

—o—

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