Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Hillary Clinton niega que quiera liderar BM
  • Lagarde amplía ventaja para el FMI
  • Wall Street cumple 6 semanas a la baja
  • Turismo enero-abril, aún de capa caída
  • Cofetel defiende su fallo en interconexión
  • Débil blindaje de la economía mexicana
  • CMHN: Invertirán 34 mil mdd en 2011
  • Hacienda trabaja en “seguro básico agrícola”

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • FCH: muertes, culpa de industria armamentista
  • Arranca megaoperativo de seguridad nacional
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • No tengo duda, seré Presidente:  Cordero
  • Fustiga Calderón a régimen priista
  • Manos fuera: Fox a Calderón; no hay línea: AN
  • Manlio: al gobierno frenar guerra de odio y lodo
  • Lujambio se da ánimos y dice ser el bueno
  • Peña Nieto o Beltrones pueden ganar: Bernal

 

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero El peso aceleró su caída en 3 semanas
Economista CMHN invertirá este año US34,000 millones
Reforma Quema Pemex 300 mdd de gas
Universal FCH critica al PRI en EU
Jornada Calderón: con el PRI hubo masacres y desapariciones
Milenio Calderón: con PRI, fraudes, masacres y desaparecidos
Excélsior IFE arremete contra medios
Sol de México Critica Calderón pasado autocrático de México
Crónica FCH tacha de autocrático al pasado régimen priista
La Razón Liberan a la prima del Cardenal… la confundieron
Impacto Nadie me detendrá: Vázquez Mota

  • Senadores respaldan el operativo nacional. Senadores respaldaron el primer operativo nacional en contra de la delincuencia que arranca hoy y coordina a todas las policías estatales del país. Manlio Fabio Beltrones, presidente del Senado de la República, destacó que “la coordinación hacia dentro de México y la del país hacia el exterior, en otros países involucrados en algunos de estos problemas, es necesaria e indispensable”. Y consideró que “estos operativos deben girar alrededor del respeto que se debe tener por cada una de las autoridades, y este respeto inicia cuando los recursos económicos que sé provean a las entidades y municipios para poder mejorar la calidad de sus policías, sean iguales que los que se dan solamente a la Policía Federal. “La coordinación inicia con la distribución justa de los recursos para lograr policías mucho más capaces y honestas”, indicó. Felipe González, presidente de la Comisión de Seguridad Pública, y Tomás Torres, coordinador del área de Seguridad y Justicia del PED en el Senado, coincidieron en que este esfuerzo pactado por los gobernadores pone en práctica uno de los principales ordenamientos de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que es precisamente la coordinación. Además, consideraron que debe apoyarse todo esfuerzo que busque inhibir la comisión de delitos y ofrecer a los ciudadanos los resultados que desean en esta área. Por acuerdo de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), desde este lunes, y hasta el próximo domingo, los cuerpos policiacos de todos los estados del país, y varios del orden municipal, participarán en operativos conjuntos que buscarán inhibir los delitos comunes como robo de automóviles, asalto a mano armada, entre otros. Felipe González comentó que esta es una oportunidad importante para que las autoridades policiacas estatales puedan intercambiar información para concretar las disposiciones de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuyo objetivo es que el territorio nacional sea más seguro. (Excélsior)

 

 

 

Vaso

  • Denise Dresser ¿Y el vaso? El vaso está medio lleno, asegura Ernesto Cordero; el vaso está medio vacío, le responden sus críticos. México dejó de ser un país pobre, argumenta el Secretario de Hacienda y candidato presidencial; México todavía lo es, le contestan quienes quieren sabotearlo. Cifras van, cifras vienen y no queda claro cuál es la descripción correcta, el diagnóstico adecuado, el posicionamiento que mejor refleja la realidad. ¿Debe el país celebrar su condición clasemediera o lamentar que 50 millones de pobres no la comparten? ¿Debe México congratularse por los pasos que ha dado -durante la última década- en favor de las clases medias y su consolidación o denunciar que han sido demasiado pequeños? El problema con el debate reciente es que desvía la discusión de donde debería estar. Centra la disputa en la cantidad de líquido que contiene el vaso mexicano, en vez de cómo convertirlo en highball, en copa. En cómo hacerlo crecer. De manera torpe, de forma insensible, de modo cuestionable Ernesto Cordero ha tratado de articular algo importante: la sociedad mexicana está cambiando y las clases medias están avanzando. Una persona es de clase media cuando tiene una mínima independencia económica, aunque sea precaria. El término incluye a profesionales, comerciantes, burócratas, empleados, académicos, todos los cuales cuentan con un ingreso familiar suficiente para no preocuparse por su sobrevivencia. Es probable que el porcentaje de la población total que alcance ese nivel hoy llegue a casi 60 por ciento. En su libro “Clasemediero”, Luis de la Calle y Luis Rubio argumentan que, más allá del ingreso, ser de clase media entraña una actitud y un número creciente de mexicanos la comparte. En los últimos años los clasemedieros lograron comprar una casa; tienen tarjetas de crédito aunque cercanas al tope; entienden que el futuro de sus hijos depende de saber usar una computadora y hablar inglés; cuentan con automóvil y aspiran a elevar su nivel de consumo de manera sistemática. En México -gracias a la estabilidad macroeconómica- hay un segmento creciente de la población que ya no es pobre, va al cine, sale de vacaciones, compra diversos bienes. Se siente de clase media y quiere proteger ese status. Ya no insiste en la redistribución de la riqueza sino en su acumulación. Según Ernesto Cordero, estas son señales de que el país está cambiando en la dirección deseable. Luego entonces, la población debe mantener al PAN en Los Pinos, dados el impacto positivo de 10 años de estabilidad panista versus décadas de inestabilidad priísta. Para los que ven el vaso medio vacío, la defensa corderista de sus logros es mentirosa, electorera, deshonesta. Señalan que de todos los países latinoamericanos de ingreso medio alto -incluyendo Brasil, Argentina, Chile, Colombia y Costa Rica- México tiene el peor indicador de pobreza. Que 47 por ciento de los mexicanos, o sea 50 millones 290 mil personas viven en pobreza y 21 millones 400 mil personas apenas subsisten. Que según cifras de la Coneval, el número de pobres aumentó en casi 5.9 millones en los primeros dos años del gobierno de Felipe Calderón. Durante el sexenio de Vicente Fox la pobreza alimentaria cayó casi 14 por ciento para dispararse después en 2007. La política social no combate la pobreza, la administra, dicen personajes priístas como Francisco Rojas. En México algunos caminan hacia adelante mientras muchos permanecen estancados, afirman prominentes líderes del PRI. “Debe haber un reparto equitativo de la riqueza” declara Enrique Peña Nieto, mientras se niega a debatir sobre el modelo económico prevaleciente y cómo lo cambiaría. El PAN intenta aplaudir lo que ha logrado, mientras el PRI abuchea. El PRI rechaza la responsabilidad que tuvo en meter a México en un hoyo -durante los 80s y 90s- Mientras el PAN no ha hecho lo suficiente para sacar a millones de mexicanos de allí. El asunto es que entre acusaciones y descalificaciones el meollo del problema permanece archivado, guardado, ignorado. La falta de crecimiento económico sostenido. La ausencia de una marea que alce todos los barcos, incluyendo los de tantos que sobreviven con apenas 20 pesos al día. Aunque este año la economía se expanda, el Producto Interno Bruto ha crecido en un promedio anual de sólo 1.6 por ciento en los primeros cinco años del sexenio, y 1.5 por ciento promedio anual en la última década, cifras que explican por qué la clase media crece pero muy lentamente, cifras que revelan por qué los pobres no dejan de serlo. La raíz del problema es que los planteamientos -tanto de un bando como del otro- no entienden lo que la ausencia de crecimiento significa para una sociedad. Como explica Benjamin Friedman en “The Moral Consequences of Economic Growth”, el crecimiento promueve más oportunidad, más movilidad, más compromiso con la equidad, más dedicación a la democracia. Sin crecimiento económico del tipo que están experimentando países como India y China, México construye “clasemedieros”, pero no a la velocidad que podría y debería. Llena el vaso, gota a gota, pero sigue tolerando que sea de tamaño tequilero. (Reforma)

Cambio

  • Jesús Silva Herzog. ¿Cambio de eje?. La semana pasada leí un artículo publicado por estos mismos rumbos del periódico que lanzaba con enjundia una crítica a los dichos del presidente Calderón. El efusivo que perpetraba aquel artículo se concentraba en la oratoria presidencial como si el trabajo de un gobernante fuera pronunciar discursos para la aprobación de los opinadores. Un adjetivo le parecía desmedido aquí, en otro lado le horrorizaba una metáfora, un elogio regalado por allá despertaba su indignación. No me interesa aquí concentrarme en el fundamento de aquella crítica, lo que quisiera tocar es la tendencia en los círculos de opinión -particularmente en ese espacio que comento- a confundir la política con su discurso. Lo que, al parecer, le importaba a ese redactor era lo dicho, no lo hecho. La crítica política como la hija tonta de la crítica literaria. Lo más notable en esa diatriba es que justamente subordinaba el análisis de la acción a la censura de la dicción. En un evento, el Presidente anunciaba un programa para evaluar a los maestros y el articulista optaba por comentar el discurso dicho en la ceremonia y no la resolución anunciada. Lo que cuenta, desde luego, no es lo que se dijo aquel día, sino lo que se acordó. Y creo que lo que se pactó es más importante de lo que se ha reconocido en estos días. Los firmantes del acuerdo lo celebran, naturalmente. El propio documento se elogia y se describe como un acuerdo “histórico, trascendente y” -por si fuera poco- “de extraordinaria relevancia”. Su impacto sólo se podrá medir en el futuro pero creo que no debe regateársele mérito. El par de acuerdos recientes que la SEP y el sindicato de maestros han firmado son importantes y creo que van en la dirección correcta para mejorar la educación en México. Lo digo porque modifican el horizonte de estímulos de los maestros. Un acuerdo cambia las escaleras de la carrera: magisterial, el otro establece un mecanismo de evaluación universal a los maestros. Vale la pena detenerse a valorar lo pactado, a ponderar sus méritos y apreciar los retos que tiene por delante El núcleo del cambio es atinado porque desplaza el centro de atención al desempeño de los niños. Si algo era importante cambiar era justamente ese foco. El régimen político de la educación en México puso a los niños en el último lugar: importaban los apoyos al poder, los intereses del sindicato, la legitimación de un sistema, la estabilidad. Estas medidas empiezan a cambiar dé imán. La recompensa al maestro depende ahora, fundamentalmente, del aprovechamiento de los alumnos. No es poca cosa. La preparación del maestro cuenta, los cursos que tome serán reconocidos, sus servicios fuera del horario regular también. Pero lo que más importará, a partir de ahora es el efecto de su trabajo: de qué manera se traducen sus conocimientos, su relación con el grupo, su estilo pedagógico en el éxito educativo de sus alumnos. El eje de los alientos ha girado. Si le va bien a sus alumnos, al maestro le irá bien. En el acuerdo subsisten recámaras de simulación. Sería extraño que, bajo la imbricación perversa entre sindicato y secretaría se esfumaran de repente. El acuerdo es loable pero no rompe el nudo político que impide el avance educativo. Las llamadas “actividades curriculares”, por ejemplo, se premian cinco veces más que los exámenes de los maestros. ¿Por qué? ¿Qué son estas actividades?, ¿Cuál es su mérito? ¿Cuál es su aportación al proceso educativo? ¿Las acciones premiadas serán curriculares o, más bien, extracurriculares, es decir, intrasindicales o endopartidistas? La ventana de la discrecionalidad sigue abierta Es cierto que el foco ha cambiado y que el maestro que naturalmente quiera mejorar sus condiciones laborales no podrá desentenderse del desempeño de sus alumnos. La mitad del escalón superior cuelga de los resultados de sus alumnos. Me preocupa, sin embargo, que un aliciente razonable como éste se pervierta y que el proceso educativo degenere en mera preparación para los exámenes. Los dos pasos recientes son meritorios, insisto, porque pueden cambiar la polaridad de la labor educativa La escuela ha sido tradicionalmente un espacio que premia la política por encima de la docencia y la actividad sindical antes que el trabajo en el salón de clase. Puede pensarse que, a partir de estos acuerdos el foco empiece a ser el debido: los niños en el pupitre. Los cambios quedan, sin embargo, atrapados por esa inaceptable anomalía que es nuestro régimen educativo. La SEP es una autoridad disminuida, penetrada ostensiblemente por el sindicato de maestros; el programa de Carrera Magisterial es un órgano paritario en donde tiene tanto peso la dependencia como la representación gremial; el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación no tiene la autonomía que requeriría Pero me parece innegable que la trayectoria de estos cambios es la debida. (Reforma)

Corrupción

  • Otto Granados. Corrupción y elecciones. A menos que el PAN y su gobierno exhiban de manera puntual, documentada, escandalosa y muy bien orquestada mediáticamente la corrupción y los peligros que representa el PRI y en los cuales se vea involucrado de manera directa y personal su probable candidato presidencial, parece casi imposible que logren descarrilar a ese partido por la vía de las operaciones policiacas. No es que el experimento Hank u otros que puedan venir no sean relevantes por sí mismos, sino que la dificultad estriba en que las palabras honestidad/corrupción/criminalidad no necesariamente motivan una decisión de voto. O, por lo menos, no en automático. Por largos años la llamada opinión pública mexicana ha visto cómo algunos de sus próceres más cuestionados y sobre los que pesan fundadas sospechas de corrupción se pasean campantes por los pasillos de la política, las revistas del corazón o el mundo de los negocios. Porque a diferencia de países donde la corrupción se castiga severamente, con mucha frecuencia en México no hay siquiera una sanción social que repruebe prácticas corruptas y, por el método del ejemplo, internalice valores y genere conductas positivas. Antes bien, la impunidad se ha convertido en una escuela exitosa y no es casual que las incidencias delictivas vayan en aumento en el México democrático, como lo muestran algunos indicadores. En el Corruption Perceptions Index 2010 de Transparencia Internacional México sigue en picada. De 178 países evaluados México ocupa el lugar número 98 acompañado de Burkina Faso y Egipto; en reportes anteriores (sobre 159 países) aparecía entre los sitios 65-70. La Encuesta de Fraude en México 2010 de la consultora KPMG, por su parte, reporta que el nivel de incidencia de fraudes en México sigue siendo de los más altos en América Latina, donde el 75% de las empresas encuestadas informó haber sido víctimas de cuando menos un fraude en los últimos 12 meses y que, en comparación con el 2008, el fraude interno, esto es, el cometido por empleados, se incrementó significativamente al pasar del 60% al 77%. Y el Indice de Corrupción y Buen Gobierno 2010 identificó 200 millones de actos de corrupción en el uso de servicios públicos federales, estatales, municipales, así como en concesiones y servicios administrados por particulares. En 2007 fueron 197 millones de actos y en 2005 115 millones. A primera vista ¿es México un país más o menos corrupto que en el pasado? ¿O aparentemente hoy está mejor medido el problema? ¿En la dinámica de la corrupción los ciudadanos son los puros y castos y todos los demás son los malos? Por ende ¿es la honestidad un valor lo suficientemente bien arraigado en el tejido social y psicológico del mexicano como para que realmente determine el sentido de su voto? Desde luego que se trata de un fenómeno complejo y en el cual intervienen muchos factores. Pero para que su denuncia, persecución y utilización tengan eficacia electoral todavía le falta un buen trecho. (La Razón)

2012 / Tedio

  • Jorge Fernández. 2006 ya pasó, bienvenidos a 2012. Quien piense que en 2012 se repetirá el enfrentamiento conceptual, ideológico, político, económico, de 2006, quedará fuera del verdadero juego electoral. La mayoría de nuestros políticos han estado tanto tiempo congelados (los candidatos de la oposición en el Estado de México son los mismos de hace 18 años) que no han reparado en un dato fundamental de cara a las próximas elecciones presidenciales e incluso en las que están en curso en los estados: siguen pensando que vivimos en 2006 o en su antesala, 2005, y no comprenden que ese momento ya pasó, tanto en el plano nacional como en el internacional. Hace seis años, en el terreno internacional, las opciones para América Latina se dividían entre el chavismo (o el proyecto bolivariano como Chávez le llama) y los gobiernos liberales. En México, la alternativa chavista la representaba López Obrador, la liberal Felipe Calderón, Roberto Madrazo no era ni una cosa ni la otra y nunca tuvo oportunidad. Esa confrontación dejaba muy poco espacio para posiciones intermedias, porque, además, en Estados Unidos gobernaba George Bush que, independientemente de haber ignorado durante todo su mandato a la zona, participaba activamente en esa confrontación. Hoy el chavismo no es alternativa para América Latina. Chávez tiene una economía que si no fuera por los altísimos precios del petróleo estaría literalmente en quiebra: su proyecto político ya no puede sostener sus propuestas económicas ni menos las sociales. Lo salva, a medias, el petróleo. Sin ese apoyo, en Colombia, una de sus cartas desestabilizadoras, las FARC, están en un trance de colapso total. Sus dos principales aliados en la región, Ecuador y Bolivia, han comenzado a tomar distancia en la misma medida en que el modelo chavista muestra cada vez más fisuras. La alianza entre Chávez, los Castro en Cuba y Daniel Ortega en Nicaragua, es la de un país petrolero en crisis, con dos países cuyas economías y sistemas políticos  se están, literalmente, derrumbando. El cambio lo ha dado el éxito de la administración de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. El gobierno de Lula demostró que se puede mantener una economía liberal y en expansión con un programa de disminución de la desigualdad eficiente. Estabilidad, crecimiento controlado, democracia e inclusión social. Ese es el modelo brasileño que desplazó la tentación del chavismo. Por eso Ollanta Humala, en Perú, se olvidó de Chávez y se aferró a Lula, por eso ha visitado al brasileño y lo ha mostrado como su mentor y no ha ido a ver a Chávez. Por eso el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, sin moverse un ápice de la estrategia de combate al narcotráfico y a las FARC, no ha tenido problema en encontrarse con Chávez y con Rafael Correa, consciente de que éstos son rivales regionales pero ya no un peligro para Colombia como lo eran durante la administración de Álvaro Uribe. Por eso Evo Morales ha dejado de mirar a Venezuela y se ha recostado en Brasil. Uruguay hace mucho tiempo que ha adoptado esa ruta e incluso el conservador Sebastián Piñera, en Chile, ha decidido conservar lo que en un plano muy similar a Lula habían construido en su país los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. En México no lo hemos comprendido, en muy buena medida porque tanto en el gobierno federal como en la oposición lopezobradorista las heridas de 2006 siguen abiertas. En el entorno del presidente Calderón, como en los mercados, siguen pensando que ese enemigo continúa allí (ahí está la reacción del Presidente ante el triunfo de Humala y la caída de la Bolsa en Perú, sin comprender que allí existe más una oportunidad que un adversario, una reacción simultánea a la de Minera México, tan importante en Perú, que se aterró por la llegada del nuevo mandatario), pero el conflicto real es otro. Por supuesto que López Obrador se plantea regresar electoralmente en 2012. Y él puede ser el candidato del PRD-PT-Convergencia, pero quien puede, fuera de la militancia dura de esos partidos, tener realmente posibilidades, es Marcelo Ebrard, con un discurso incluyente. Por supuesto que el calderonismo quiere tener un candidato que le otorgue continuidad a sus proyectos, pero la continuidad no puede ser concebida como continuismo. Desde luego que en el PRI hay ansias restauradoras, pero saben que apostando a ellas no van a ninguna parte: por eso el candidato en el Estado de México es Eruviel Ávila y por eso también la defensa de Jorge Hank ha sido tan tímida. Quien no se mueva al centro, quien no retome la fórmula que le dio éxito a Brasil (en la serie Cardoso, Lula, Roussef), con matices ideológicos propios pero garantizando estabilidad, crecimiento controlado, democracia e inclusión social, no tendrá nada que hacer en  2012. (Excélsior)
  • Héctor Aguilar Camín. Temporada baja. Digamos que ha empezado la temporada electoral de 2012 con augurios poco prometedores para el respetable público. Los rasgos básicos de la temporada son hasta ahora baja competencia, muchas sospechas, ninguna idea. En materia de baja competencia hay ventajas que se antojan a la vez irremontables y aburridas en elecciones importantes como las del Estado de México, y posiciones de salida hacia el 2012 que se antojan también enormes, como las del gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, rumbo a la candidatura de su partido, o su alta posición en todas las encuestas frente a precandidatos de otros partidos. El partido de la sospecha nacional ha tenido un verdadero festín de inferencias, suposiciones y profecías a propósito de la captura del ex alcalde priista de Tijuana Jorge Hank Rhon, y más tarde con la detención del ex gobernador de Chiapas Pablo Salazar Mendiguchía. Lo menos que se ha dicho al respecto es que ambos casos anuncian el uso y abuso de la justicia que se pondrá en práctica de aquí a la elección de 2012 para generar escándalos políticos de contundentes efectos electorales. Respecto de la cuaresma de ideas, digamos que tiene dos caras: lo que los candidatos no están dispuestos a decir ni a comprometer y lo que los medios quieren oír y difundir. Entre una y otra cosa el resultado neto es que el asunto más comentado del único debate formal entre candidatos al gobierno del Estado de México ha sido que a uno de ellos las maquillistas le pusieron chapitas de más. Un debate interesante, que pareció morirse antes de empezar, podría ser una excepción en la sequía. Es el debate sobre quién ha producido más pobres o menos pobres: ¿PAN, PRI o PRD? Todos han gobernado partes importantes del país y sería interesante saber con qué resultados en este rubro de la pobreza, tan caro a la conciencia pública. Agreguemos que los rasgos de esta temporada baja, en su poca densidad política y programática, no comparan del todo mal con las carteleras de otras latitudes, digamos la discusión que apasiona a Nueva York sobre si debe renunciar el congresista que mandó fotos de su erección bajo el calzoncillo a una menor de edad, Anthony Weiner. O las cábalas sobre la verdadera o falsa refundación ideológica del nuevo presidente peruano, Ollanta Umala. Quizá la política es siempre así o es así la mayor parte del tiempo: una competencia de pocas ideas, muchas sospechas y nuevos escándalos. Quizá de eso se trata la vida democrática, de competencias más bien insustanciales que al final pueden cambiar poco la realidad. Pero el espectáculo combinado de poca competencia, mucha sospecha y pocas ideas no deja de ser poco prometedor. La antesala del tedio. (Milenio)

Plan b  / Fox

  • Raymundo Riva Palacio. El Plan B. Molesto y descontrolado. Así ha estado Alonso Lujambio desde que más de un centenar de panistas se pronunció por la candidatura de Ernesto Cordero para la Presidencia hace casi un mes, que perfiló al secretario de Hacienda como el Plan A del presidente Felipe Calderón dentro del gabinete, para su sucesión. La mañana que apareció en la prensa la carta de adhesión, uno de los asesores de Lujambio, Juan Ignacio Zavala, le tiró el teléfono a improperios a sus pares adversarios. Zavala, cuñado del Presidente, estaba indignado. No le gustó ni a él ni a su amigo y cliente electoral Lujambio, la forma como se operó el destape de Cordero. Menos lo que vino después, una estrategia mediática que en pocas semanas ha disminuido a sus adversarios, que lo colocó rápidamente en el centro del escenario sucesorio. Los equipos de los precandidatos panistas repelan y refieren las encuestas. Pero sólo se engañan a sí mismos. Aunque es cierto que Cordero estaba por debajo de varios en los estudios de opinión, también lo es que era el más callado de todos. Al irrumpir en el escenario y tener la máxima exposición mediática entre los panistas, el nivel de recordación aumentará y con ello empezará a alcanzarlos. A algunos precandidatos, como Lujambio, les cuesta trabajado reconocerlo. Pero el panorama para aspirantes como él se desequilibró por la fuerza detrás de Cordero, los coloca en mayor desventaja. A diferencia de otros tres secretarios de Estado, un gobernador y dos legisladores que aspiran la candidatura, sólo Cordero ha sido reconocido públicamente por sus adversarios en otros partidos. Lujambio lleva siete meses provocando al gobernador del estado de México Enrique Peña Nieto, para debatir con él. “Hay que decirle las cosas”, dijo en aquél momento. “Basta de protección. Tiene que responder y cuando empiece a hablar, lo vamos a acabar”. No ha tenido éxito, y sólo en la primera ocasión que lo criticó, obtuvo una respuesta contenida. Cordero retó a Peña Nieto a debatir con él sobre temas de economía, y a la primera provocó una respuesta directa del gobernador. Peña Nieto declinó, pero otro precandidato, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, se metió voluntariamente al debate y lo realizarán en unos días. La reacción de ambos políticos demuestra otra cosa: Lujambio no es interlocutor; Cordero sí. Lujambio no es el candidato del Presidente; Cordero sí. Si Lujambio juega inteligentemente, mantendrá sus opciones abiertas, que pasan por reconocer que no es el Plan A de Los Pinos, y admitir que su vieja amistad con Felipe Calderón y sus orígenes en el panismo aristocrático no le alcanzaron para esta fase del proceso. Si lo acepta, entonces Lujambio puede buscar ser el Plan B de Los Pinos, y esperar los meses de prueba pública de Cordero, donde el Presidente verá si su delfín tiene los arrestos para enfrentar una campaña presidencial que se anticipa muy dura y a contrasentido. Pero para que eso pase, Lujambio debe construirse como el verdadero Plan B del Presidente. Dentro del gabinete hay cuatro secretarios de Estados apuntados en el proceso, pero uno está prácticamente descartado –porque no se atrevió a crecer ante las élites en el corazón político del país-, Heriberto Félix, secretario de Desarrollo Social, y otro es cuestionado dentro del PAN, Javier Lozano, el secretario del Trabajo. Las posibilidades de Lujambio sí son altas, pero depende de que Cordero resbale o sea incapaz de conectar con el electorado. Las cartas presidenciales ya están jugando en el tablero. Cordero es la reina del ajedrez, apoyado por la confianza plena del Presidente en él, su cercanía y ser él quien mejor representa el proyecto político de los calderonistas. Lozano, que se niega a aceptar que está fuera de la sucesión presidencial, es quizás el secretario más completo que tiene Calderón en el gabinete, pero los fantasmas priístas de su pasado –aunque es panista desde 2005- no lo han dejado tranquilo, quizás por su carácter, quizás por lo intempestivo, quizás por lo intolerante. Lujambio no tiene los negativos de Lozano, y en su favor está la división dentro de la familia presidencial. La familia presidencial ve mejor a Lujambio. Zavala es su asesor, y su prima Mariana Gómez del Campo, coordinadora del PAN en la Asamblea de Representantes, afirma que es el mejor de todos. La esposa del Presidente, Margarita Zavala, una política con meritos propios, permitió que su secretaria particular firmara la carta de adhesión a Cordero, y aunque no ha dado señales claras de su preferencia, por su papel como consejera política del PAN, será una jugadora central en el proceso. Qué piensa la señora Zavala sobre los precandidatos no es conocido. Sí lo es, desde hace tiempo, cierto desprecio –que se extiende en su familia- por los jóvenes panistas que forman la guardia pretoriana del presidente Calderón, y que tuvieron como su primer comandante a Juan Camilo Mouriño, cuya encarnación como proyecto transexenal es Cordero. Lujambio tiene menos tres meses para consolidarse como la opción a Cordero. El espacio de tiempo tiene que ver con los tiempos analizados sobre la eventual salida de Cordero de Hacienda para iniciar oficialmente su precampaña presidencial, a partir de la presentación del Presupuesto y la Ley de Ingresos al Congreso. Se estima que será en septiembre, y sería un error que Cordero, en la indefinición sobre 2012, fuera el negociador en jefe con el Congreso. Si el Presidente ve que Cordero tiene potencial electoral, renunciará al gabinete y Lujambio tendrá que resignarse y levantarle la mano. Pero si naufraga, la estrategia que seguirá el secretario de Educación será fundamental. Su agresividad contra Peña Nieto no le da respuestas del gobernador, pero sí lo coloca en los medios de comunicación. La belicosidad de sus palabras, que a muchos en las élites no gusta, le ayuda a que su voz sea oída por los electores. Qué tan agresivo debe ser o qué tan rijoso; que tan insistente en alejarse de la agenda educativa para estar en la arena electoral o cómo combinar su trabajo con su aspiración. Los cálculos de Lujambio no pueden ser unidimensionales. A veces parece un secretario desesperado en busca de interlocución. En esto tiene razón. Hasta ahora, ningún oponente lo ha tomado en serio. Es la paradoja del Plan B: su suerte y destino está en manos de su adversario, el Plan A. (La Razón)
  • Alejandro Ramos Esquivel.     Fox impugna a Calderón. La historia se repite y en ocasiones da vueltas, como es el caso de la competencia por la candidatura presidencial del PAN, la que ya arrancó con dos bandos claramente definidos: el del grupo de Los Pinos y los que abiertamente se oponen al “dedazo”. En apoyo a estos últimos, apareció el expresidente Vicente Fox, quien directamente le demandó a su sucesor, Felipe Calderón, que no “tire línea” en ese proceso, dado que si esto ocurre, “difícilmente vamos a tener el coraje de enfrentar grandes retos que tiene el país por delante”. “Cancha pareja”, es el reclamo insistente del senador Santiago Creel y de la diputada Josefina Vázquez Mota, los panistas que encabezan las preferencias electorales en las encuestas y que se ven a sí mismos fuera del cobijo gubernamental. “No tengo dinero ni puestos que repartir, pero tengo a los panistas y ciudadanos libres que son mayoría”, escribió en un mensaje de Twitter la actual lideresa de los legisladores panistas en la Cámara de Diputados y autoproclamada abiertamente aspirante a la candidatura presidencial del albiazul. En términos similares se ha expresado el senador Santiago Creel, también metido de lleno en esa carrera, quien ha reiterado que si la cancha no es pareja, él se encarga de emparejarla. Creel consideró que lo más conveniente para el PAN es que se adelanten los tiempos del partido y se abra ya formalmente la contienda por la candidatura presidencial, a efecto de no rezagarse ante otros partidos que tienen aspirantes ya muy perfilados. La diputada Vázquez Mota también exigió al gobierno federal -léase al presidente Calderón- mantenerse al margen de la contienda interna, porque dijo, “el PAN no tiene dueños” y son cada vez más las voces que se pronuncian por evitar alguna imposición. El senador Gustavo Madero, líder formal del PAN, sostiene que la competencia interna está en tiempo y será equitativa, ya que según él todavía no ha comenzado, por lo que en el discurso y en los hechos aparece totalmente rebasado. Sólo él -Madero, dicen los propios panistas- no quiere ver o no acepta que desde Los Pinos hay un claro intento de “dedazo”, muy al viejo estilo de los presidentes priistas, y que apunta al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. Los otros tres miembros del gabinete que se han apuntado para la contienda por la candidatura panista: el titular de Educación, Alonso Lujambio; el del Trabajo, Javier Lozano, y el de Sedesol, Heriberto Félix Guerra, así como el “colado” gobernador de Jalisco, Emilio González, han quedado reducidos al papel de meros comparsas. La “línea” de Calderón quedó clara cuando un grupo de panistas, entre los que figuran varios gobernadores, funcionarios públicos y legisladores, dieron a conocer una carta abierta en la que manifiestan su abierto apoyo a Cordero para ser el candidato presidencial panista en los comicios de 2012. Días después el propio Cordero dejó de lado su reticencia para dar a conocer sus aspiraciones presidenciales y dijo públicamente que sí aspira, que sí quiere, pero se mantendrá en su cargo como secretario de Hacienda. En los días posteriores Cordero sostuvo que las dos posiciones -la de aspirante presidencial y la de titular de Hacienda- son compatibles, y que por tanto no tendrá problema alguno en negociar como funcionario público con la oposición el paquete económico para 2012. Ya encarrerado, en Guanajuato, donde asistió a un acto proselitista del PAN, Cordero dijo no tener duda de que será presidente de México, pero pidió a la militancia de su partido que “me acompañen, que me quieran, que me impulsen, que me vean como candidato del Partido Acción Nacional para ganar los comicios del 2012”. Los otros integrantes del gabinete que forman la lista de “presidenciables” también dijeron que ellos están en la carrera y que, al igual que Cordero, ven compatible el ejercicio de sus cargos públicos con sus aspiraciones a la candidatura panista, en la que coincidieron que todavía no hay nada escrito, pero están dispuestos a plegarse a la mejor decisión en aras de la “unidad del partido”. Esto fue interpretado por los panistas como que “la línea” era clara y que el mensaje de Calderón es el que, parodiando al expresidente priista Carlos Salinas de Gortari, busca dejar claro que “es Cordero, no se hagan bolas”. Así lo entendió el expresidente Fox, quien no sólo demandó al actual ocupante de Los Pinos “no tirar línea”, sino le recordó que en su momento, cuando aspiró a la candidatura presidencial, renunció a su cargo como secretario de Energía y buscó y ganó la contienda en una competencia interna libre y democrática. Si Calderón dio una muestra clara que él no siguió “línea”, es muy importante que los precandidatos tengan un “piso que sea parejo”, todos con las mismas oportunidades, reclamó Fox, a quien en la contienda interna de 2006 se identificó como partidario del que fuera su secretario de Gobernación, Santiago Creel. Finalmente Calderón se impuso a Creel en la elección interna y luego, con el respaldo abierto del propio Fox -mismo que fue señalado por el Tribunal Federal Electoral como una intervención indebida- venció por estrechísimo margen al entonces candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, en los comicios más polémicos desde los de 1988, cuando Carlos Salinas derrotó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. En su exhorto a Calderón, Fox insistió en la importancia de tender un proceso interno con libertad y sugirió a los aspirantes presidenciales dejar posiciones cómodas y mostrar grandeza de espíritu para que lo que ganen tenga valor y el votante sepa apreciar a esa persona que supo tomar una decisión. Gustavo Madero, a quien muchos panistas ya ven bajo el manto de la “línea presidencial”, insiste por su parte que “en el PAN somos demócratas y así como en tiempos de Fox, Calderón ganó el proceso interno, así también nuestro próximo candidato o candidata va a tener el piso parejo”. Lo malo es que nadie le cree. (Financiero)

Armas

  • Leo Zuckermann. Si ese es el meollo, pues ya nos amolamos. Interesante la declaración del presidente Calderón el otro día en California: “El hecho de que vivamos al lado del mayor consumidor de droga en el mundo y que todo mundo quiera venderle droga a través de nuestra puerta o nuestra ventana y que, además, el amigo mismo le venda armas a todos los criminales, ése es el meollo y el problema de lo que estamos viviendo”. ¿Ese es el meollo? ¿Ese es el problema? Si es así, pues ya nos amolamos. Porque en Estados Unidos ni se va resolver el consumo de drogas ni la venta de armas. Por un buen tiempo los estadunidenses van a seguir drogándose y ofreciendo rifles y pistolas. De lo primero, repito lo que he dicho en otras ocasiones: la evidencia empírica demuestra que la guerra en contra de las drogas ha fracasado. La prohibición es una política pública ineficaz. El consumo en el vecino del norte se ha mantenido constante estos años. Además, los valores de la sociedad estadunidense están cambiando. Cada vez hay un mayor apoyo a que se legalicen y regulen las drogas como ocurre con el alcohol y el tabaco. Así que la demanda por drogas va a continuar por mucho tiempo al otro lado del río Bravo. En esta ocasión me concentro en el otro tema: la venta legal de armas en Estados Unidos. Se trata de un asunto que, en lo personal, me parece increíble. Como dice Denise Dresser, los países tienen ciertas pasiones incomprensibles. Se aferran a ellas aunque vayan en contra de sus intereses. En el caso mexicano está la negativa a que entre dinero privado al negocio del petróleo. En el de Estados Unidos está la obsesión por vender armas de manera abierta, legal y prácticamente sin restricciones. Alguna vez, como experiencia sociológica, visité una feria de armas en Texas. Se había organizado en un centro comunitario donde el día anterior había habido un bingo. Ahora, la gente venía a vender y comprar armas. Se encontraban varios puestos donde era posible comprar rifles que parecían de Rambo. Los padres llevaban a sus hijos de la mano. Los niños agarraban las pistolas y las revisaban como si fueran juguetes. No me quedó duda: a muchos estadunidenses, más de la mitad según las encuestas, les encanta la idea de poder tener armas, derecho consagrado en la Segunda Enmienda Constitucional. La Constitución de Estados Unidos contempla la posibilidad de “una milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre, por lo que el pueblo tendrá el derecho de poseer y portar armas, el cual no se infringirá”. A lo largo de su historia, la Suprema Corte de Justicia de ese país ha analizado varios casos relacionados con este derecho. Se ha hecho un examen minucioso de lo que significa cada una de las palabras de la Segunda Enmienda. Hay quienes piensan que el derecho a tener armas está condicionado a la existencia de la milicia, pero hay quienes piensan que es un derecho individual. En una decisión fundamental de 2008, la Corte resolvió que efectivamente se trata de un derecho individual. Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que los estados impidan la venta de armas particularmente peligrosas. En 1994, el entonces presidente Clinton promulgó una ley que prohibía la venta o transferencia de rifles semiautomáticos o automáticos, es decir, aquellos que disparan una gran cantidad de balas en segundos. La restricción era por 10 años y, cuando terminó el periodo, ni el Congreso ni el Presidente (en ese entonces, Bush hijo) la prorrogaron. En 2008 se introdujo una nueva iniciativa al Congreso para reinstalar la prohibición, ya sin un plazo perentorio. Sin embargo, el proyecto de ley ni siquiera se votó. La comisiones encargadas de dictaminarla la congelaron gracias al intenso cabildeo que hicieron las poderosas asociaciones civiles que se oponen a cualquier regulación en la portación de armas en Estados Unidos. En la actualidad sólo unos cuantos estados han prohibido la venta de rifles de asalto, como el tristemente célebre AK-47 mejor conocido como “cuerno de chivo”.  Esa es hoy la realidad en Estados Unidos. Realidad que no va a cambiar en mucho tiempo porque, mientras la mayoría de la ciudadanía se oponga a cualquier prohibición, los políticos no la van a legislar. Sin embargo, el presidente Calderón va a ese país a reclamárselos: “¿Y por qué sigue entonces este negocio de las armas? Lo digo abiertamente: por el lucro, por las ganancias que le produce a la industria armamentista norteamericana este asunto. Yo acuso a la industria armamentista norteamericana de miles de muertes que están ocurriendo en México. Exijo que se ponga orden en ese tema. Y no se trata de reformar la Constitución de Estados Unidos siquiera; tan sólo con que restablecieran lo que puso el presidente Clinton alguna vez, la ley que prohibía la venta de armas de asalto, con eso iríamos de gane en muchas cosas”. Se trata de un reclamo políticamente correcto para consumo nacional. Es como cuando algunos políticos estadunidenses le exigen a México arreglar su economía para que los mexicanos ya no se crucen el río Bravo a trabajar. “¡Ajá! Por supuesto. En eso estamos. Mientras tanto, ustedes paren a los indocumentados en su frontera”. Con respecto a las armas, Estados Unidos bien podría decir lo mismo. “¡Ajá! Por supuesto. En eso estamos. Mientras tanto, ustedes paren las armas en su frontera”. Ni lo uno ni lo otro van a cambiar pronto. Ni México va a generar de repente muchos trabajos bien pagados ni Washington va a prohibir la venta de rifles de asalto. Pero el asunto es literalmente de vida o muerte para nosotros. Y si vamos a esperar a que los estadunidenses prohíban estas armas para ganar la guerra contra el crimen organizado, o como quiera llamársele, pues ya nos amolamos. (Excélsior)

Sicilia

  • Manuel Camacho. Sicilia: ¿qué sigue? Javier Sicilia y quienes lo acompañan han puesto el dedo en la llaga. Han capturado la atención nacional e incluso han adquirido relevancia en algunos medios internacionales. Lo alcanzado ha sido producto de su capacidad para escuchar, reunir las historias de dolor y llamar a las cosas por su nombre. La sinceridad de su mensaje ha sido más fuerte que cualquier palabra altisonante o desplante radical. Ahora, después de haber llegado a la ciudad más lastimada por la violencia, él, ellos y nosotros tenemos un gran reto: convertir la concientización alcanzada en acciones políticas capaces de pacificar a México. Sicilia y quienes lo apoyan, nos recordaron a todos que no podíamos olvidamos de los muertos. Que tenemos que hacer algo que verdaderamente disminuya la violencia y empiece a cerrar las heridas que han descompuesto el tejido social. Ellos han capturado la atención; ayudado a recuperar la sensibilidad de muchos. Con su presión moral y de opinión pública han establecido una agenda y han puesto una vara alta a los políticos. Su reto y el de los demás es que esta narrativa qué han protagonizado sea el principio de una narrativa mayor de recuperación de los valores y de reconstrucción de nuestras instituciones. Como lo señaló Miguel Ángel Granados Chapa, en los mismos días en que se realizaba la Caravana del Consuelo hacia Juárez, la UNAM y el Instituto Interamericano de Derecho Constitucional organizaron la Conferencia Internacional sobre Seguridad y Justicia en Democracia. La conferencia a la que el rector José Narro dio el mayor impulso, y donde se dejó sentir el liderazgo académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas, fijó una postura inatacable: enfrentar la inseguridad sin debilitar los derechos humanos; hacerlo en la democracia; respaldar a las Fuerzas Armadas pero al mismo tiempo regresarlas lo más pronto posible a sus cuarteles. En el texto que leyó Jorge Carpizo, llaman a revisar la estrategia con un enfoque integral, a enfrentar el crimen con mayor densidad institucional, a hacerlo dentro del Estado de derecho y mediante un claro afianzamiento de las instituciones democráticas. La marcha movió las conciencias y definió una agenda: pacificar a México, responderles a los jóvenes, enfrentar la corrupción y la impunidad, democratizar y acercar las instituciones a los ciudadanos. La conferencia discutió los mismos temas desde la visión de la Constitución y las instituciones. La marcha puso el dedo en la llaga. La conferencia prefigura los correctivos y las nuevas respuestas institucionales que puedan hacer frente al crimen por vías democráticas y desde una visión constitucional -no policiaca- del Estado. El movimiento ha cobrado impulso. Se aglutina en un momento de la mayor relevancia. Puede ayudar a contener acciones de autoritarismo. Puede exigir que las respuestas inmediatas y las que tendrán en el curso del próximo proceso político no queden en meros juegos de palabrería. Dentro de la emergencia que vive nuestro país, por el deterioro de la seguridad y los altísimos niveles de violencia, lo mejor que nos puede ocurrir es que se siga articulando un movimiento ciudadano con la legitimidad y el calibre del que Sicilia encabeza. Mientras que, simultáneamente, se avance en conceptualizar un proyecto de reforma mayor de las instituciones, en preparación de las grandes reformas que habrán de venir, si es que somos capaces de detener el deterioro en el que nos encontramos. Habrá un momento en el que los espacios de la conciencia, las ideas y las representaciones políticas deberán verse las caras y actuar en consecuencia. Ese espacio habrá que desbrozarlo desde ahora, con múltiples diálogos, movilizaciones y encuentros. Pero ese espacio se abrirá o cerrará, si las elecciones favorecen un cambio de rumbo y, después de las elecciones, cuando cobremos conciencia de que nadie tiene por sí el poder y la legitimidad suficientes para gobernar. Se requerirá otra fórmula. (Universal)

Pendejadas / Engaño

  • Ciro Gómez Leyva. Dejen de gritar pendejadas, por Dios. Si uno no estuviera ahí como periodista, se metería en el centro de la manifestación para pedirles que dejaran de gritar pendejadas, por Dios. Fui a Ciudad Juárez porque quería escuchar las voces de las víctimas, sentir algo de esperanza en el horror. Pero no vi a la sociedad juarense. Allá estaban, en cambio, los radicalitos del Valle de México que lo mismo pedían la “destitución de Calderón” que frenar la reforma laboral. Fui a buscar al niño de Durango y encontré a los legítimos que bloquearon Paseo de la Reforma. Qué usurpación. Era de tal tamaño su majadería que, por ejemplo, la consigna rectora de la marcha del viernes del Puente Fronterizo a la Plaza de Juárez fue: “¡Juárez, Juárez, no es cuartel, fuera Ejército de él!” ¿Fuera Ejército de él? ¿No saben que el Ejército salió de Juárez en abril de 2010 y que, desde entonces, fue relevado por la Policía Federal? Y a todo esto, ¿quiénes son ellos para exigir a nombre de los juarenses que la plaza regrese a manos de la policía municipal? “Juárez no se merece esto”, me dijo conteniendo las lágrimas un ingeniero de unos 40 años, vestido de lino blanco, con cara de haber sufrido en serio. Se iba, de la mano de su esposa, del mitin en la Plaza Juárez, porque ya no soportaron que unos 300 vendedores de piratería, y presumiblemente droga y protección, las huestes del asesinado líder Géminis Ochoa, arribaran gritando también: “¡Juárez, Juárez, no es cuartel…!” Más triste habría estado el ingeniero de quedarse hasta el final y atestiguar cómo los que gritan pendejada y media le arrebataron el movimiento a Sicilia en pleno Juárez. Ojalá lo recupere pronto, con su humildad, honestidad, poesía y sentido común. (Milenio)
  •  Ricardo Alemán. Engañan a Javier Sicilia. Nadie, en su sano juicio, podría estar en contra de los argumentos centrales de la movilización “por la paz, con justicia y dignidad”, que promovió y encabezó Javier Sicilia. Nadie, con un mínimo de sensatez y sentido común, puede cuestionar el espíritu de reconciliación nacional al que convoca el poeta Sicilia y nadie, con elemental sentido humanitario y responsabilidad social, puede estar en contra de una caravana que recorrió el país para darle voz y esperanza a los familiares de las víctimas producto del crimen y la violencia. Pero resulta que muchos de los que, como pirañas, se apiñaron en torno al movimiento de Javier Sicilia, no sólo carecen de sensatez, sentido común y responsabilidad social, sino que en su impúdica lucha por el poder le arrebataron el movimiento a su creador, engañaron al propio Sicilia y a su grupo cercano y mintieron a la sociedad toda, al convertir la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, en un vulgar movimiento político de venganza contra el gobierno de Felipe Calderón. ¿Venganza, por qué? Porque sus promotores son los mismos que, junto con AMLO, perdieron el poder en julio de 2006, los mismos sembradores de odio, los mismos que inventaron la calumnia del alcoholismo de Calderón. Y, si tienen dudas, van las pruebas. Resulta que el viernes pasado, en la fronteriza Ciudad Juárez, cuando debió ser leído el documento de nueve puntos que resumen las demandas de los participantes en la caravana, por una extraña razón, el movimiento No Más Sangre presentó como resolutivo de la Caravana sus propias conclusiones, contenidas en la relatoría de una de las mesas de trabajo. Vale recordar que No Más Sangre lleva meses recabando firmas para pedir juicio político contra Felipe Calderón, y que ese grupo lo financian AMLO y su claque. ¿Y qué fue lo que leyeron? Lo siguiente: “La caravana por la paz, con justicia y dignidad, se pronuncia por el fin de la estrategia de guerra del gobierno federal, el regreso inmediato del Ejército a sus cuarteles, la no aprobación a una reforma a la Ley de Seguridad Nacional, cancelación de la Iniciativa Mérida, juicio político contra Felipe Calderón, Genaro García Luna y Javier Lozano…”  y hasta “un aumento salarial de emergencia”. Pocos se percataron de que, cuando era leído ese texto, Javier Sicilia y otros de sus colaboradores cercanos enfurecieron, alarmados intentaron parar la lectura, algunos abandonaron el templete y, al final, todo quedó en un enojo evidente, pero nada más. ¿Qué había pasado? Poca cosa: habían engañado a Sicilia. El sábado, todos los medios reportaron que la Caravana por la Paz había propuesto el regreso inmediato del Ejército a sus cuarteles y juicio político contra Felipe Calderón y Genaro García Luna. Nadie aclaró que, como ya se dijo, debido al manipuleo del grupo No más Sangre, que se apoderó del movimiento de Sicilia —grupo que mantiene fuertes vínculos con medios como Proceso y La Jornada—, había engañado a todos al presentar su agenda de meses, el “Juicio político contra Felipe Calderón y contra Genaro García Luna”, como demanda de la Caravana. Por eso vale la pregunta: ¿Por qué tanto interés en esas demandas? Porque son parte de la venganza de AMLO contra Calderón y serán parte central de su campaña presidencial. ¿Y dónde quedó Sicilia? Pues nada, fue chamaqueado. Acaso por eso, el sábado 11 de junio, Sicilia y Emilio Álvarez Icaza convocaron a conferencia de prensa —en El Paso, Texas—, en donde reconocieron que la lectura del documento ficticio “fue un error que ha causado escozor”. Los periodistas le preguntaron a Sicilia por qué no aclaró la confusión y sólo acertó a decir que “no era prudente, para no enturbiar el acto”. Lo importante de la conferencia es que Sicilia reconoció la existencia de una confusión; se dijo, “no sólo enojado, sino encabronado” por “la terrible confusión”, y rechazó que la Caravana con Justicia y Dignidad haya pedido el regreso inmediato del Ejército a sus cuarteles: “No somos tan irresponsables”, dijo. Pero, además, negó que la caravana haya pedido juicio político contra Felipe Calderón y Genaro García Luna. Al final le preguntaron si ganaron los duros, si la Caravana fue secuestrada por intereses políticos. “No sé, no es eso, fue un error, una lectura de una relatoría de las mesas, pero lo único que vale es el acuerdo que ya habíamos firmado el 8 de mayo en el Zócalo de la Ciudad de México”. ¿Pero, qué creen? Que salvo el diario Milenio, ningún otro medio publicó la aclaración. (Excélsior)
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