Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Compito en desventaja ante Lagarde: Carstens
  • Cofetel violó suspensión contra PTFII: Telmex
  • FCH: apoyo a empresarios para “completar la faena”
  • No más huelgas perpetuas en Cananea: J. Villarreal
  • Crece 1.4% producción industrial durante abril
  • Dificultades para el comercio exterior
  • Sectur, sin plan B para el tianguis
  • Crecerán remesas este año, dice BBVA
  • Coparmex pide mejorar plan de crecimiento
  • Saturan a Pemex altos inventarios
  • Falsificación de billetes creció 10%

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • 3% de la sangre donada es por voluntarios
  • Caen secuestradores y narcos en primer día
  • Rechaza Marina desaparición forzada
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • FCH: con el PRI, puras crisis en 81, 82, 87 y 94
  • Cordero: el presupuesto 2012 no se politizará
  • Alerta Zambrano de un virtual “calderonazo”,
  • Rojas a Calderón: “no ensuciar más la política”
  • Defiende Madero discurso  en Stanford
  • Eruviel y Bravo se hacen el antidoping
  • No me distraigan, dice gober piadoso
  • Ebrard: en 2012, el mayor apoyo a viejitos

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Grecia, en ruta a la suspensión de pagos
Economista Las remesas crecerán 5% en 2011: BBVA
Reforma Malgastan en spots pese a tiempo oficial
Universal Piden en EU cuentas de Iniciativa Mérida
Jornada De EU, 70% de armas incautadas a cárteles en México
Milenio Slim descarta persecución del gobierno federal
Excélsior Consejeros rechazan un IFE censor
Sol de México Tráfico ilegal de armas de EU sin límite
Crónica Cuajimalpa: ahora sí evitan linchamiento de… 4 rateros
La Razón Mitofsky: Beltrones también vence a AMLO, Josefina, Cree y Ebrard
Impacto Ahora Calderón culpa al PRI por crisis económica

  • Piden en EU cuentas de Iniciativa Mérida. México es el tercer país que más recursos recibe anualmente del gobierno de Estados Unidos para reducir el ingreso de drogas a territorio estadounidense y minimizar un impacto interno del crimen organizado, por lo que el Congreso de esa nación ha solicitado que el Departamento de Estado incluya en la Iniciativa Mérida medidas que indiquen los progresos en las metas estratégicas. Un análisis del Congreso de Estados Unidos —fechado el 26 de mayo pasado, establece que el sistema de administración contranarcóticos del Departamento de Estado requiere medidas que muestren progresos debido a que hasta ahora sólo se mencionan contratos con empresas, pero no se precisan los alcances de las metas. Por ejemplo, en la contratación de aviones se informan las horas de vuelo, pero no se indica el número de hectáreas que se fumigarán. Una de las medidas de desempeño para México en el primer objetivo estratégico original para “romper el poder y la impunidad de las organizaciones criminales”, es medir el porcentaje de vehículos y contenedores inspeccionados por medios no intrusivos. El Departamento de Estado indica que se medirá la diferencia porcentual con una línea de base de cero; sin embargo, no desarrolló un objetivo a alcanzar y un plazo. Por lo tanto, no está claro qué porcentaje de las inspecciones pueden considerase un éxito. “Se recomienda al secretario de Estado incorporar en la estrategia para la Iniciativa Mérida medidas de resultados que indiquen el progreso hacia las metas estratégicas”, indica el texto. El 26 de mayo pasado, la Oficina de Auditoría General (GAO, en inglés), brazo investigador del Congreso de Estados Unidos, informó que durante el año fiscal 2010 el gobierno de Barack Obama destinó 249 millones de dólares a México en materia de combate al narcotráfico, mientras que Colombia se ubicó en primer lugar, con 309 millones de dólares, y Afganistán, en segunda posición, con 281 millones. (Universal)

 

 

 

Desatados

  • Sergio Sarmiento.  Desatados. Se acuerda usted de la legislación electoral que WJ v establecía medidas para evitar que los aspirantes a cargos de elección se adelantaran a las precampañas? Pues quizá alguien debería repartir copias entre los aspirantes a la Presidencia de la República porque realmente andan todos desatados. El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, hace presentaciones de campaña en Guanajuato donde dice que no tiene dudas de que él será el próximo presidente de México, como si todavía viviéramos en los tiempos en que el mandatario en tumo escogía a su sucesor por dedazo. El secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, promueve su candidatura distribuyendo a través de Twitter fotografías que demuestran, ¡sorpresa!, que es más alto que Enrique Peña Nieto. “El tamaño sí importa”, añade el twit. Pero si la estatura fuera el criterio para ser buen Presidente, su jefe, Felipe Calderón, no saldría muy bien parado. Josefina Vázquez Mota, la coordinadora de los diputados del PAN, aparece en la portada de la revista Cambio, mientras que el secretario del Trabajo, Javier Lozano, afirma que si él es el candidato del PAN, será seguro el próximo mandatario. El propio presidente Calderón está también metido en las campañas. Este pasado fin de semana aprovechó su discurso en la ceremonia de graduación de los estudiantes de la Universidad Stanford de Palo Alto, California, para criticar a los anteriores gobiernos priistas. Me imagino que los gringuitos se deben haber quedado con cara de what. No solamente los panistas están alborotados. Andrés Manuel López Obrador estuvo también en Estados Unidos el fin de semana en un mitin. De hecho, el “presidente legítimo” ha estado en campaña desde el día siguiente de la elección del 2006. Marcelo Ebrard, a su vez, ha hecho ya una costumbre de ofrecer declaraciones sobre temas nacionales que buscan posicionarlo para la carrera presidencial. Entre todos los aspirantes el único que insiste que aún no es tiempo de hacer campaña es Enrique Peña Nieto. Claro que aparece en primer lugar en las encuestas por lo que puede darse el lujo de no acelerar las cosas. Pero el que haya contratado campañas de publicidad con cobertura nacional para su Informe de Gobierno nos indica que también él está haciendo esfuerzos para fortalecer su presencia nacional con vistas al 2012. Algunos políticos e intelectuales piensan que la forma de parar esta estampida de la flaca caballada es imponer más prohibiciones. La experiencia nos dice, sin embargo, que las restricciones no hacen más que generar novedosas maneras de darle la vuelta a la ley. Es falso que el andamiaje de prohibiciones haya generado una mayor equidad en los procesos electorales. La solución de fondo radicaría en eliminar todas las limitaciones. Es inevitable que los políticos hagan política y se promuevan para cargos de elección popular. Pretender otra cosa es cerrar los ojos a la realidad. Mejor dejemos que, como en cualquier país del mundo, los políticos hagan política, siempre y cuando no se sirvan del dinero público para ello. Ahora bien, los políticos deben entender que la población se puede hartar si muestran más interés en promover su futuro electoral que en cumplir con sus obligaciones como funcionarios. Pero dejemos que sean los electores los que decidan. De nada sirve crear una montaña de prohibiciones si a la hora de la verdad los mismos políticos que las promueven las violan. (Reforma)

Cárcel

  • Leo Zuckermann. ¿Cárcel por derecho de réplica? La culpa no es del IFE sino del Poder Legislativo. Para ser más correctos: de los partidos. En 2007 elevaron a rango constitucional el derecho de réplica que, de acuerdo con la Constitución, estaría regulado por una ley reglamentaria. Pero los diputados y los senadores no la han legislado. Por tanto, la ley simple y sencillamente no existe. Entra a escena el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Se le ocurre que, a falta de ley, hay que regular el derecho de réplica de alguna forma. La historia es increíble. En 2009, Alberto Picasso fue candidato a diputado del PRD en Nuevo León. El Norte publicó que no terminó sus estudios de medicina y fue expulsado de la UANL por ostentar un título apócrifo. Picasso solicitó derecho de réplica alegando que sí contaba con su título. El Norte publicó una nota con una cabeza chusca donde explicaba que Picasso sí se había titulado, pero por experiencia laboral. Al candidato no le satisfizo y se inconformó ante el IFE. El Instituto desechó la queja alegando que no podía decidir puesto que no había ley de derecho de réplica. El perredista apeló esta decisión ante el TEPJF. Los magistrados decidieron que, mientras el Congreso no legislara, el IFE debería aplicar una ley promulgada en 1917 por Venustiano Carranza: la Ley sobre Delitos de Imprenta. Sí: una ley de hace casi un siglo. Una norma que sanciona con cárcel “que no baje de un mes ni exceda de once” a los diarios que rehúsen la réplica. De esta forma, el IFE, obligado por el TEPJF, ordenó a El Norte que publicara, en los términos de la ley carrancista, la réplica de Picasso. El periódico se amparó. El caso sigue litigándose y podría llegar hasta la Suprema Corte. A falta de acción del Congreso, el TEPJF aplicó una ley vigente, pero obsoleta. No sólo eso, posteriormente el Tribunal ordenó al IFE que estableciera un procedimiento sancionador en caso de que los medios no respetaran el derecho de réplica. Entra, entonces, el consejero del IFE Alfredo Figueroa a escena. Elabora un borrador de lineamientos para garantizar y hacer efectivo el derecho de réplica. Ayer Excélsior dio a conocer algunos de sus aspectos. La buena noticia es que el derecho de réplica sólo aplica para hechos concretos que se digan sobre partidos y/o candidatos. Si alguien, por ejemplo, afirma que Fulanito violó a una mujer, pues Fulanito podrá exigir derecho de réplica. Pero no podrá hacer lo mismo en caso de opiniones subjetivas. De tal suerte que si un comunicador dice que Zutanito es un mal político que sería un desastre como presidente, pues Zutanito se tiene que aguantar. La mala noticia es que, en el proyecto de Figueroa, que tiene que ser aprobado por el Consejo General del IFE, el derecho de réplica se regula a partir de la Ley de Delitos de Imprenta. Por tanto, los medios deberán dar un espacio similar, y hasta de triple del tamaño, al solicitante de réplica. La réplica tendría que ser publicada o difundida a más tardar dentro de los dos días siguientes a los que la reciba el medio, y si no lo hace, el partido y/o candidato podrá presentar una denuncia ante el IFE. El Instituto realizaría una investigación y, de encontrarse culpable, el medio recibiría sanciones contempladas en la ley centenaria, es decir, “pena que no baje de un mes, ni exceda de once, sin perjuicio de exigir al culpable la publicación correspondiente”. Se entiende que la sanción es de cárcel. Se trata de otra barbaridad más a consecuencia de la mala reforma electoral de 2007. ¿Cárcel a los medios que rehúsen un derecho de réplica por una ley de hace 100 años? Ridículo. Como dice otro consejero del IFE, Benito Nacif, a quien entrevisté ayer, con esta decisión se promovería la autocensura en los medios. En el futuro, a fin de evitar que los multen o terminen en la cárcel, los medios ya no hablarían de partidos y/o candidatos. Pero en toda esta discusión es importante que quede claro quiénes son los verdaderos culpables de estas ridiculeces: el Congreso que no ha legislado y el TEPJF por desempolvar una ley tan vieja como anacrónica. (Excélsior)

Lodo

  • Jorge Fernández. Las campañas del lodo. La competencia se podría llamar, ¿quién gobernó peor? Nuestros principales actores políticos, incluido el presidente Calderón, parecen haber decidido que las elecciones de 2012 no se definirán con base en propuestas, sino en establecer quién ha sido peor gobernante: o sea, que no hay que elegir al mejor, sino al menos malo. En efecto, a la hora de evaluar desempeños ninguno sale demasiado bien librado. El Presidente dice que en la época del PRI se reprimía, se asesinaba, había fraudes; los priistas, afirman más o menos lo mismo de estos diez años del PAN y, sobre todo, que aumentó la pobreza; en el PRD se quieren colocar por encima de sus dos contendientes y Encinas dice que hará en el Estado de México lo que no hizo cuando gobernó el Distrito Federal. Sin duda, en cada gobierno, en cada administración, de cualquier partido, hay blancos y negros, etapas oscuras y algunos aciertos, y de todos ellos se debería aprender, pero no se construye el futuro de una nación con un discurso basado, casi exclusivamente, en destacar los yerros del adversario. Eso no alcanza. Ayer decíamos que una de las mayores confusiones políticas que vivimos es que no se termina de comprender que 2012 no será 2006, que no alcanzará un discurso de confrontación si no va acompañado de un programa que establezca expectativas para el futuro. Y eso no lo estamos viendo. En realidad tiene razón Beltrones cuando dice que “sobran candidatos y falta rumbo”, cuando pregunta a su partido “¿para qué queremos recuperar el poder?” Esa pregunta no la han respondido aún ni el PRI ni su principal aspirante, Enrique Peña Nieto: en su equipo la decisión es administrar la ventaja, no mover nada, no asumir mayores compromisos, esperando que el triunfo en 2012 caiga como fruta madura. Tampoco responden a esa pregunta sus adversarios: en el PAN están haciendo una precampaña como si fueran, al mismo tiempo, un partido de oposición que se defiende a sí mismo estando en el gobierno. Lo entiendo, pero no lo comprendo: me parece muy bien que Ernesto Cordero diga que está seguro que será el próximo Presidente de la República pero, ¿para qué?, ¿en qué continuará la línea de este gobierno, del que forma parte, y en qué modificará las cosas? Está muy bien que Alonso Lujambio se lance directamente contra el PRI (¿no le parece de mal gusto que su primera campaña se base en el eslogan “el tamaño sí importa”, para demostrar que es más alto, me imagino que de eso habla, que Peña Nieto?), pero él también debe decirnos en qué se diferenciará de la gestión panista en estos diez últimos años. Josefina Vázquez Mota trata de mantenerse en una línea propositiva, pero la dinámica de su partido va por otro rumbo y, para acabarla, el ex presidente Fox decide intervenir en la interna panista asegurando que hace seis años “no había línea” (lo que es falso, porque todo el andamiaje gubernamental estaba puesto para apoyar a Creel), pero que ahora sí la hay con Calderón mientras le pide que no meta mano en el proceso interno. En el PRD nadie sabe muy bien por dónde van las cosas. Todo se reduce a que se tenga la certidumbre de que López Obrador pueda aceptar la posibilidad de que él no sea el candidato de ese partido. Nada ha cambiado: su discurso sigue siendo el mismo, sus enemigos y obsesiones, también, la única diferencia es que sigue sumando a “la mafia” a cada vez más personajes, incluidos muchos de su propio partido. El esfuerzo de Marcelo Ebrard por mostrar un rostro más incluyente es de destacar, pero la dinámica partidaria no parece que lo vaya a permitir: se impondrá el discurso “nosotros los pobres, ustedes los ricos” que enarbola Alejandro Encinas en el Estado de México. En esa lógica, ¿alguien cree que López Obrador resignará la posibilidad de volver a ser candidato presidencial, aunque ahora esté muy lejos en las encuestas?, ¿por qué razón, si no es así, el PT no ha ratificado los acuerdos de que apoyarán a un candidato único de izquierda? ¿Dónde ha quedado, después de todo esto, el futuro?, ¿para qué seguir ajustando cuentas con el pasado en forma constante y, además, hacerlo en forma maniquea, sin margen alguno para los grises? Es evidente que para panistas y perredistas el adversario a vencer es el PRI; queda claro que en el PRI no quieren arriesgar nada; y que la campaña, a casi diez meses de que comience formalmente, estará marcada por la propaganda negra. Y para colmo, en el IFE, como no tienen nada que hacer, han decidido reglamentar el derecho a réplica hasta en los textos de opinión: van a terminar convirtiendo esta campaña en la más desnaturalizada de sus 20 años de historia. (Excélsior)

Descontón / Contexto / Amnesia

  • Carlos Marín. Entre quijada, madre y oreja. El descontón presidencial dejó pasmados a los priistas. Al dirigente nacional, Humberto Moreira, quien solía mostrarse echado pa’lante hasta el exceso, parece haberle bastado con la detención de su correligionario Jorge Hank Rhon para inclusive suspender sus conferencias de prensa de los lunes. Hoy, ante los recordatorios que desde Stanford les lanzó Felipe Calderón de las masacres, desapariciones y fraudes tricolores, el PRI acusa una suerte de parálisis porque ni siquiera dijo “pío”. Ante el calibre de las palabras del Presidente, las reacciones de Francisco Rojas, Emilio Gamboa y Francisco Labastida no son suficientes y mucho menos las del vocero David Penchyna. Únicamente son imaginables tres priistas en la tarea de intentar enfrentar a Calderón: Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y Humberto Moreira. A ellos puede igualarlos el peso institucional del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, que yace mudo en el suelo, técnicamente noqueado. (Milenio)
  • Joaquín López-Dóriga. En busca del contexto perdido. El domingo, en la universidad de Stanford, California, Felipe Calderón fue el orador invitado de la generación 2011. Allí les envió un mensaje que incluyó una demoledora crítica a los gobiernos priistas, a partir de lo que llamó una experiencia personal, que ubicó en su juventud, cuando México, dijo, todavía tenía un régimen autocrático, todos los gobernadores y todos lo senadores eran del mismo partido. Durante muchas décadas, siguió, ese único partido controlaba todo: lo que se permitía decir a los medios, lo que debían enseñar en las escuelas, qué conciertos de rock se permitían, ¡todo! Cuando los estudiantes como ustedes protestaban, eran masacrados. Muchos oponentes del régimen, simplemente fueron desaparecidos. Enseguida recordó la influencia y el compromiso paterno en lo que calificó de cruzada heroica y utópica: su lucha por la democracia. Paso a paso, la fuerza de la democracia comenzó a crecer, lamentablemente el fraude electoral también y un día me dije ¡basta!, lleno de ira por el frustrante abuso de poder acudí a mi padre (…) y él me dijo; entiendo tu enojo, pero estamos haciendo esto porque es lo correcto, es nuestro deber moral ante el país. Recordó su muerte, que le impidió ver cuando contra todo pronóstico lo eligieron Presidente de México. Y les dijo que como nunca pudo agradecerle lo suficiente sus buenos consejos y no se lo podía decir a él, se lo diría a los graduados: Jamás, ¡jamás! dejen de defender sus ideas y sus sueños. A esta crítica del Presidente panista a los gobiernos priistas, respondieron éstos, no para desmentir el retrato hablado, sino para reprochar su discurso partidista, a lo que él respondió vía Twitter: Les envío el video de mi discurso en Stanford. Permite entender el contexto de lo que expresé ayer. Y yo que había leído su texto dos veces y revisado el video, lo volví a hacer en busca de ese contexto, perdido, que no encontré en el discurso, sino en la circunstancia: el proceso preelectoral de México.*****Retales. 1. FONDO. No sé de dónde, ni para qué, siguen promoviendo versiones que dan a Agustín Carstens posibilidades de llegar a la dirección del FMI, cuando es algo imposible. No entiendo por qué hacer de algo inalcanzable, la dirección del fondo para un no europeo, algo posible; 2. SILENCIO. No se ha explicado el porqué del silencio de los lunes del presidente del PRI, Humberto Moreira. No sé si pasa por el caso Hank Rhon o por otro tipo de acuerdo, el hecho es que a tres semanas de las elecciones en cuatro estados, el dirigente calla; y 3. EBRARD. Marcelo Ebrard preside la Conago que gobernadores, bisoños, le entregaron en tiempos electorales. El jefe del GDF se dará una proyección que ni él ni la agrupación habían tenido. (Milenio)
  • Ricardo Alemán. Amnesia y estupidez. Sin duda que el discurso pronunciado el pasado domingo por Felipe Calderón, ante estudiantes de la Universidad de Stanford, es un mensaje de profundo contenido electoral. Y lo es, no sólo por su contexto histórico —memoria de los gobiernos autoritarios, represores y antidemocráticos del PRI—, sino por la catalizada sucesión presidencial que vivimos, cuyos vientos anuncian el regreso de ese partido. Y resulta no sólo normal, sino hasta saludable, que el PRI reaccione con virulencia al recuerdo de que hace 20 o 30 años en México se vivía “un régimen autocrático”, en donde “todos los gobernadores estatales y todos los senadores eran del mismo partido”. Se entiende que el PRI se incomode cuando se le recuerda que durante décadas, “ese mismo partido controlaba todo; lo que se le permitía decir a los medios, lo que debían enseñar en las escuelas, qué conciertos de rock se permitían, todo”. Y por supuesto que enoja al PRI que Felipe Calderón recuerde a los estudiantes de Stanford, “cuando estudiantes, como ustedes, protestaban, eran masacrados. Muchos oponentes del régimen simplemente fueron desaparecidos”. Y conste que Calderón no abundó en las matanzas del 2 de octubre, en Tlaltelolco, del 10 de junio en el Casco de Santo Tomás, del viejo IPN… ni tampoco recordó la persecución del magisterio, la guerra sucia, la guerrilla y los patrióticos fraudes electorales. Y se entiende el enojo del PRI —sobre todo porque los tricolores creen que tienen todo para regresar al poder—, porque es el Presidente de los mexicanos el que recurre al ejercicio memorioso. Y se entiende que uno de los más enojados sea el jefe nacional del PRI, Humberto Moreira, porque en su estado natal, en donde gobernó hasta hace meses, pareciera que el tiempo no ha pasado. ¿Por qué? Pues porque en Coahuila se vive “un régimen autocrático”, en donde el PRI de los Moreira controla todo, lo que se dice en los medios, lo que se enseña en las escuelas, los cargos públicos, lo que dicen los políticos, lo que hacen los gobernantes y, por si faltara algo, hasta se hereda el cargo de gobernador. En Coahuila el tiempo no pasa, los Moreira llevan seis años en el poder y tienen listo permanecer otros seis. Por lo pronto, claro. ¿Mintió Felipe Calderón en el discurso que pronunció en Stanford? No, todo lo que dijo es estrictamente cierto. ¿Y entonces por qué tanto escándalo? Pues resulta que en tiempos electorales la verdad no sólo peca, sino incomoda. Pero lo curioso es que la declaración de Calderón no sólo incomodó a los barones del PRI, sino desató la amnesia y la estupidez de muchos que no son priistas, sino que eran o parecían antipriistas. Vamos por partes.  En rigor, los ciudadanos que no militan en un partido, los que no profesan credo político alguno y que no han sido picados por el bicho del fanatismo mesiánico, debían aplaudir que se someta a debate el pasado de los partidos, sus gobiernos y gobernantes. ¿Cuántos jóvenes que en julio de 2012 votarán por primera vez no saben nada del pasado del viejo PRI; cuántos no han leído nada acerca de los gobiernos autoritarios, represores, asesinos y antidemocráticos del PRI? Son millones los que ignoran lo que fue el PRI. Pero en el extremo de la estupidez, otros no sólo son ignorantes absolutos de lo que fue el PRI en el siglo pasado, sino que por inercia cuestionan que Calderón recuerde que con ese PRI se vivieron fraudes, masacres y desapariciones. Y el mejor ejemplo es el jefe nacional del PRD, Jesús Zambrano, quien pese a que en sus tiempos de guerrillero fue víctima del más despiadado régimen priista, hoy le pide a Calderón “menos gritos y más acuerdos”. ¿Olvida Zambrano que es responsabilidad de políticos y ciudadanos —incluidos los periodistas— que padecieron los regímenes autocráticos, represores y criminales del viejo PRI, gritar sobre el riesgo del regreso de esas prácticas y la vuelta de ese PRI al poder presidencial? Pero es mayor la estupidez cuando Zambrano y otros comparan la represión de los gobiernos del PRI en el siglo pasado, con la guerra del Estado mexicano contra el crimen y el narcotráfico. ¿De verdad, señor Zambrano, son comparables esos dos momentos de la historia? No existe punto de comparación. Pero la amnesia y la estupidez —además del odio a Calderón y a su gobierno— han llevado a muchos a inventar el cuento de que “ante los 40 mil muertos de Calderón”, el PRI de ayer hubiera sido mejor que el PAN de hoy. No quieren ver que esa amnesia, odio y estupidez, pavimentan el regreso del PRI. Al tiempo. (Excélsior)
  • Antonio Navalón. Rudeza necesaria. La semana pasada, en el calendario judío se celebró la única fiesta que no representa sangre ni tragedia: El Shavout – momento en el que Dios a través de Móises entregó las bases de organización social de su pueblo, el elegido, que nosotros los cristianos, sin pago copyright, llamamos los diez mandamientos. Dios tronó en el Monte Sinaí, y Calderón lo hizo en Stanford, y si uno dio los mandamientos de la ley de Dios, el otro dio las pautas de la campaña presidencial “Cualquier cosa que se haga ya fue hecha, cualquier crimen que se comenta ya fue cometido, venimos de una dictadura del pensamiento y de las actitudes y lo que no hicimos en el año 2000 en el tránsito pacífico de la alternancia del poder, de Zedillo a Fox, me ha tocado hacerlo siguiendo el mandato divino que recibí de acabar con la era priísta”. Palabras más, palabras menos, el Presidente ha marcado, de aquí en adelante y sin límite, cómo van a ser las cosas. Primero, el IFE ya no es el IFE, ahora el IFE es la PGR. Segundo, así como María Félix—María Bonita— debía acordarse de Acapulco, Marisela Morales, la procuradora, debe recordar a Rafael Macedo de la Concha y debe saber el costo de politizar la justicia Hace seis años, por estos días y a estas horas que la política y el derecho se daban la mano. En aquel momento era el desafuero de AMLO y ya se sabe, no hay nada menos flexible que un general metido a procurador. Fox cambió de opinión al reunirse con su equipo y su vocero, que no sólo explicó lo que el presidente quiso decir, sino lo que quiso pensar. A partir de ahí el desafuero fue anulado. Lo malo de judidalizar la política es que todos somos enjuiciables. Lo malo de sustituir las promesas por los expedientes judiciales, más en un país como México, donde la gente va a la cárcel pero generalmente no se le condena, es que se hace verdad el mandato bíblico: quien a hierro mata, a hierro muere. Somos un país sin memoria. Política y públicamente es como si hubiéramos nacido ayer, no obstante debemos recordar que nos acercamos a la madre de todas las batallas y que esta vez la rudeza necesaria generará consecuencias para todos y no serán sólo costos, del crecimiento democrático. Tlatelolco, que nunca se olvida ni se olvidará, llevó a la tumba a Gustavo Díaz Ordaz lleno de terror, pesadillas y culpa. Hoy, Tlatelolco, desde el punto de vista numérico, no es más que una tarde en Chihuahua. Dicho todo esto, sin tener naturalmente más que pecados que se remontan a los llanos de Jalisco, los panistas deben saber que para ellos tampoco habrá piedad y, así como el gobernador del Estado de México hará bien en ver y ocuparse de quiénes son los dependientes de la tienda Bijan, Calderón y el gobierno federal harán bien en mirar cada uno de los cadáveres del jardín, porque todos, sin excepción, familiares o no, amigos o enemigos, irán saliendo. A México le faltaba algo para terminar su modélica alternancia en el poder, las armas han hablado en la guerra-no guerra de Calderón, y ahora lo hace el miedo y el rencor entre las fracciones políticas. Que nadie se equivoque, no pugno por la impunidad, me da asco; no pugno por el perdón, creo que es un valor que acompaña a los que tienen fe, cosa que no es mi caso; no pugno por el olvido, es imposible, sobre todo si yo tuviera una criatura asesinada en Sonora o un joven baleado sólo porque pasó por donde no debía. Siguiendo su propia consigna de hablar bien de México en el extranjero, resulta peligroso que Calderón haya hablado de la impunidad del Estado en Stanford porque alguien le podría haber recordado que ya una vez hubo una manifestación en esa misma universidad que costó muertos, era sobre Vietnam y también eran estudiantes. Nuestro presidente no debe jamás olvidar que la labor de todo jefe es saber a dónde conduce a su pueblo, y la de todo comandante al iniciar una guerra es saber cómo la va a ganar. En la tómbola de la campaña/masacre que está por venir, todos somos reos. (Universal)

Armas / Delitos  

  • Pablo Hiriart. Las armas de allá para acá.  El “yo acuso” del Presidente al gobierno de Estados Unidos por la venta de armas a narcos mexicanos es real y no admite discusión. Del otro lado la respuesta puede ser, también, real e indiscutible: “¿para qué las dejan pasar?”. Si las armas entran a México es porque en Estados Unidos las venden, no hay duda. Y también porque en las aduanas no tienen el cuidado de fijarse en lo que pasa de contrabando, o los encargados de esa tarea están coludidos con los que traen armas. Echándonos la culpa no vamos a avanzar en nada. Ni en la relación con Estados Unidos ni al interior del país con el reparto de culpas entre el gobierno y los partidos. A los hechos: los aseguramientos de armas en la frontera con Estados Unidos cayeron 51.25 por ciento durante 2010 en comparación con 2007. El Diario de Juárez publicó, bajo la firma del reportero Juan de Dios Olivas, los datos de decomisos proporcionados por el Servicio de Administración Tributaria en respuesta a una solicitud a través de los mecanismos de la ley de Transparencia. En Ciudad Juárez el desplome en decomisos de armas en la frontera llegó a 88.1 por ciento, indica la respuesta oficial. En 2010 sólo se aseguraron tres armas en la frontera de Juárez. Tres. Y este año, ninguna. La caída en el decomiso de armas, apunta el reportero, coincide con el recrudecimiento de la narcoguerra donde los distintos grupos del crimen organizado utilizan miles de armas provenientes del vecino país. Las aduanas de Nuevo Laredo y Matamoros en Tamaulipas, y las de Nogales y Sonoita, en Sonora, son las que más decomisos reportan, pero también han disminuido las intercepciones. Ahí están los datos. Es cierto, que mal que los americanos vendan armas a discreción, pues muchas de ellas cruzan la frontera para abastecer de parque a grupos criminales mexicanos. Pero también es inadmisible que de este lado de la frontera el gobierno no refuerce los operativos para detección de armamento. Cualquiera que se dejara llevar por indicadores a secas, concluiría que ha disminuido la demanda de armas en México, pues han caído los decomisos en la aduana fronteriza del norte. Lo real es que ha aumentado la incapacidad para detectarlas. Aquí gritamos, y con razón, cuando las autoridades estadounidenses nos exigen más y más en el combate contra el narcotráfico. Con razón, también, les decimos que protejan mejor su frontera contra la droga que pasa. Nos podemos pasar un par de generaciones más con gritos que van y vienen de un lado a otro de la frontera. Y no se trata de eso, sino de arreglar las cosas. (La Razón)
  • Carlos Ramírez. Ejército necesario: Sicilia. DF: suben delitos con Ebrard. La lucha contra el crimen organizado entró en zonas de contradicciones, de politización y de precampañas presidenciales 2012: 1) La marcha por la paz de Javier Sicilia fue expropiada por los radicales que lograron la firma de un pacto político marcado por los intereses de la campaña presidencial de López Obrador y los del EZLN. Fue sospechoso que el deslinde de Sicilia de la petición de sacar al Ejército de las calles haya sido ocultado en medios y que sólo Milenio hubiera publicado la declaración de Sicilia de que el Ejército es la última línea de autoridad en muchas zonas. 2) La Conferencia Nacional de Gobernadores aceptó la propuesta de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF, de realizar un operativo conjunto de los gobiernos y policías estatales a partir de ayer lunes y hasta las 12 de la noche del domingo para decretar un virtual estado de sitio en la República, sacar a las policías a las calles y revisar a los ciudadanos violando sus derechos humanos. Las autoridades federales se han negado a un operativo de esta naturaleza porque son mediáticos. El huevo de la serpiente de la inseguridad se localiza en las policías estatales y municipales que protegen al crimen organizado. 3) En el fondo, Ebrard promovió el operativo nacional contra carteristas, ladrones de autos y asaltantes de micros como una forma de ocultar su fracaso en el renglón de seguridad en el DF. De 2007 a 2010, según cifras oficiales, en el DF aumentaron 31.5 por ciento los delitos de fuero común, 30 por ciento los delitos violentos, 13.2 por ciento las averiguaciones de delitos con alto impacto social, 25.5 por ciento los homicidios dolosos, 72.3 por ciento los robos a casa habitación con violencia, 139 por ciento los robos a bordo de taxis, 129 por ciento los robos a bordo de micros, 60 por ciento las lesiones por arma de fuego, 58.7 por ciento los robos en general, 75 por ciento la portación de armas prohibidas. La tendencia de aumento de la inseguridad se ha mantenido en los primeros cinco y medio meses de 2011. El punto central de la nueva fase de debate sobre la seguridad radica en el hecho de que los gobiernos estatales y las policías locales finalmente decidieron entrarle directamente al problema de la inseguridad. Sólo que el operativo nacional de la Conferencia Nacional de Gobernadores se va a circunscribir a los temas superficiales de la inseguridad: robo de vehículo, robos a transportes y pasajeros, venta de autopartes robadas, recuperación de vehículos, secuestros en curso, y detención de vehículos con vidrios polarizados. Sin embargo, el tema más sensible de la inseguridad es el crimen organizado en los cárteles del narcotráfico y la cooptación de las policías por los cárteles. Justo ayer lunes la policía del DF fue vapuleada por habitantes de Cuajimalpa cuando pretendían linchar a algunos delincuentes. El gobierno del DF ha perdido la noción de la seguridad pública. Los gobernadores de la Conago comenzaron a realizar un operativo callejero para cumplir con lo que no han cumplido: el combate contra la inseguridad ciudadana, los delitos que dañan al ciudadano en las calles. Las cifras oficiales de la Procuraduría del DF sobre el aumento de los delitos revelan que la voluntad enérgica de Ebrard debió de haber salido a relucir desde antes; ahora buscará cobijarse debajo de la Conago para detener la ola de inseguridad que ha caído en la ciudad de México mientras su jefe de gobierno le dedica más tiempo a su campaña perredista que a atender las preocupaciones de los capitalinos. El operativo nacional de la Conago padece de las deficiencias que los propios gobernadores acreditan a los operativos federales: darle de escobazos al panal callejero de la delincuencia pero sin mecanismos de inteligencia, reformas legales contra los delincuentes y sobre todo la falta de decisión de los gobernadores para limpiar sus policías. ¿Dónde están los programas sociales, educativos y de empleo de la Conago para combatir la inseguridad? La revisión de ciudadanos sin órdenes de un juez viola los derechos humanos. Pero de lo que trata el Operativo Ebrard de la Conago es de aparentar, no de resolver. En este mismo contexto, la marcha de Sicilia perdió sus referentes de seguridad y se convirtió en una manifestación política con una agenda de confrontación con el gobierno federal. La petición del documento firmado para sacar al Ejército de las calles se convirtió en una derrota para el propio Sicilia porque le quitó el control de la protesta. Después de la marcha en Ciudad Juárez y de la lectura de un documento redactado por los duros de la marcha, Sicilia y Álvarez Icaza -en entrevista de Juan Pablo Becerra Acosta para Milenio- “reiteraron una y otra vez que no, que por el momento no forma parte del acuerdo el repliegue del Ejército a sus cuarteles”. “Hay lugares en donde la gente ni siquiera puede ir a comprar alimentos si no está el Ejército”, puntualizó Álvarez Icaza. La salida del Ejército de las calles de Ciudad Juárez ha sido, asimismo, una iniciativa estimulada por organizaciones civiles vinculadas a los cárteles del narco. Pero el Ejército salió de las calles, llegó la Policía Federal, la inseguridad no amainó y organizaciones sociales piden ya el regreso de los militares a las calles. El problema central en Ciudad Juárez es la ausencia de liderazgo político de las instituciones y la falta de credibilidad de las autoridades municipales y estatales. El alcalde Héctor Teto Murguía ostenta una escolta agresiva de policías, mientras los ciudadanos padecen la ausencia de una estructura de seguridad coherente, creíble y blindada. Las fuerzas federales de seguridad han tenido que suplir la ineficacia de las autoridades municipales y estatales. Por lo pronto ya quedó claro que la solicitud de salida del Ejército de las calles no formó parte del pacto firmado por Sicilia el 8 de mayo en la ciudad de México y que su movimiento fue expropiado por radicales vinculados a López Obrador y al EZLN, aunque Sicilia no se atreve a romper con los duros. Y que el operativo nacional de la Conago va sobre los ladrones en las calles pero carece de una estrategia coherente contra el crimen organizado en su fase de fuero común. (Financiero)

Conciencias

  • Federico Reyes Heroles. De almas y conciencias. Dos personas que nunca se han mirado a los ojos se abrazan, se besan, lloran juntos. Comparten una tragedia íntima, indescriptible, para la cuál no hay grado. La escena se repitió una y otra vez. La Caravana recorrió medio México siguiendo la ruta del horror, del dolor. Igual Morelos, Michoacán, San Luis o Zacatecas, solo para tomar camino hacía Ciudad Juárez donde la sangre acumulada forma ríos y las lágrimas también. Porque al fin y al cabo ese código compartido de la desgracia se ha ido extendiendo sin pausa. Es ya una realidad cotidiana a la que no debemos acostumbrarnos: padres que pierden a sus hijos, hermanos que caen baleados, amigos que nunca se volverán a ver, estudiantes que cometieron el grave error de ir a una biblioteca. La lista crece y crece y también incluye a una madre que osó reclamar justicia por el homicidio de su hija y que murió acribillada en plena plaza pública de Chihuahua. Pasan las semanas, los meses y no hay respuesta de la autoridad. El horror tocó ahora a un poeta, que de inmediato dejó el escritorio para salir a la calle. El poder de su arma puede ser enorme, sus municiones, bien cuidadas, no se acaban. Dar voz a las víctimas, sacudir almas para encauzar conciencias. Así de potente es la palabra bien usada. Ese es su gran capital y el gran reto: el respeto a la palabra. Porque la palabra también puede servir para el engaño, para ocultar verdades, para camuflar intenciones. La palabra se puede desprestigiar en segundos y una vez en el fango del desprestigio no hay forma de rescatarla. La novedad y frescura de la marcha que quiere transformarse en movimiento son un patrimonio invaluable. Porque promete ser la expresión ciudadana alejada de compromisos con los partidos. Se invoca el infinito dolor de los “corazones incendiados” para poner a las víctimas en el centro de la discusión. El asunto es complejo, porque tendrán que referirse una y otra vez a las autoridades, deberán fijar posiciones y ya estamos metidos en la sucesión presidencial, en un ambiente muy viciado. Un error puede provocar la descalificación. De allí la alarma cuando en Juárez, por descontrol, quizá por ingenuidad, los ultras -siempre al acecho- colaron sus provocaciones. Juicio político a Calderón, a García Luna y de pasada a Lozano, retirar al Ejercito de inmediato, exige alguien y ya entrados en gastos por qué no cancelar el Plan Mérida y de pasada 22 concesiones mineras, exigir tiempos oficiales para el movimiento en radio televisión y de una vez, rechazo a la reforma laboral y un aumento salarial de emergencia. Los pelos se erizan porque aparecen encapuchados que agreden a los policías, otros se autodesignan como miembros del EZLN. De pronto la pureza de un discurso ciudadano emanado del dolor queda en entredicho. La reacción del poeta Sicilia no se hace esperar, la misma firmeza que frenó insultos contra el Presidente, brota de nuevo. Mesura, matices, las palabras para construir puentes no como lanzas que anuncian otro tipo de “guerra” que desata las peores pasiones. Para que el movimiento tenga larga vida y encuentre sus coordenadas deberá ser blindado contra la sospecha, más aún en estos tiempos. Aprendices de poetas levantados en armas ya vimos, también vimos cómo las palabras se les fueron enredando hasta terminar convertidas en un amasijo de contradicciones envueltas en un facilismo literario. Pero el mensaje central está allí, la voz de las víctimas tiene hoy un registro más amplio y ahora corresponde a la autoridad dar respuestas. No basta con abrir foro en el desprestigiado Legislativo. Marcos habló desde esa tribuna. Los legisladores son especialistas en foros estériles. Pero su responsabilidad en el asunto es mayor: qué hay de una nueva ley de seguridad nacional; qué del nuevo Código Penal Federal; qué pueden ofrecer para la coordinación de policías; de dónde saldrán los dineros para aumentar el número de efectivos policiales y mejorar su capacitación. No basta con decir que la guerra es de Calderón o rebotar los señalamientos de una administración a otra, de un partido al adversario. Los legisladores son corresponsables y la demanda ciudadana, de las víctimas a la cuales Sicilia dio voz, apunta a asuntos muy concretos que están atrapados en sus curules. Es tiempo de dar la cara. Y qué decir del Ejecutivo amachado en que su verdad es la única, en que, al no haber errores, no hay tampoco enmiendas necesarias, en que las decenas de miles de muertos son una turbulencia pasajera de la cual saldremos, pero que la ruta es la correcta. Mucho de soberbia oficial ha polarizado la discusión, el tono de autosuficiencia y la política del lodo en la información real hoy ahogan al Ejecutivo en la falta de credibilidad. De qué le sirvió que anunciara una disminución de la violencia en Juárez si nadie le creyó. Otro gallo le cantaría si esos anuncios los diera una instancia independiente. Conmover almas es muy bueno, encauzar conciencias aún mejor. Ahí el reto. (Reforma)

 

Sí hay

  • Ricardo Monreal. Sí hay de otra. La demanda llegó del cielo y en avioneta. “No + sangre. 40 mil muertos, ¿cuántos más?”, el clamor llegó a la Universidad de Stanford, justo en el momento en que Felipe Calderón acusaba a los regímenes priistas de masacres y desapariciones en el pasado. “México tenía un régimen autocrático, todos sus gobernadores y senadores eran del mismo partido. Cuando los estudiantes como ustedes protestaban eran masacrados, muchos oponentes del régimen simplemente fueron desaparecidos”. En el mejor de los casos, la singular manta aérea recoge el clamor de muchos mexicanos sobre el cambio de estrategia contra el crimen. En el peor, estaría denunciando al gobierno mexicano no de la desmesura de ser el autor directo de esas muertes, sino de algo más concreto y verificable: la incapacidad para detener la violencia, para castigar a los responsables y para procurar justicia a las víctimas; es decir, del delito de denegación de justicia o de la manifiesta incapacidad para procurarla. Después de la espiral de violencia y muerte que ha vivido el país, debe quedar muy claro que el genocidio activo del pasado (masacrar y desaparecer opositores utilizando fuerzas de seguridad del gobierno) es tan grave como el genocidio pasivo del presente (la incapacidad de la autoridad para frenar y castigar las masacres y desapariciones de ciudadanos por parte de fuerzas paramilitares). Por ello, el juicio histórico o judicial será inevitable, sobre todo si se registra la alternancia en 2012, ya que la próxima elección presidencial se convertirá indudablemente en un gran plebiscito ciudadano sobre la estrategia de la guerra en curso: ¿cambiamos o continuamos con el baño de sangre que ahoga al país? Hasta ahora, a la sistemática demanda ciudadana de cambio de estrategia corresponde una sintomática respuesta oficial: no hay de otra, señores. A la pregunta explícita, “¿cuántos más?”, la misma respuesta implícita: las que sean necesarias. Y sin embargo, sí hay de otra. Eduardo Gallo, Isabel Miranda, Alejandro Martí y Javier Sicilia comparten por lo menos tres características: el agravio de haber perdido un hijo(a) a manos del crimen; transformar la rabia y el duelo personales en una lección de vida colectiva, clamando primero justicia para sus deudos y luego exigiendo justicia para todos (una suerte de tanatología social); proponer de manera sistemática, puntual y estructurada diversas estrategias alternativas, que merecen algo más que la descalificación fácil, el desprecio oficial o la indiferencia de los poderes del Estado. En los últimos siete años (2004-2011) el país ha registrado tres grandes movimientos ciudadanos exigiendo seguridad, justicia y paz. La tercera marcha está en curso, convocada y dirigida por el poeta Javier Sicilia. Plantea seis temas básicos: esclarecer los asesinatos, desapariciones, secuestros, fosas clandestinas, trata de personas y todos los demás delitos que agravian a la sociedad; reestructurar las instituciones de procuración y administración de justicia; una nueva estrategia de seguridad ciudadana, con un enfoque de defensa de los derechos humanos; combatir la corrupción y la impunidad del Poder Judicial; nueva política social de emergencia hacia los jóvenes, que genere alternativas educativas, culturales, laborales y de salud para este sector de la población; perfeccionamiento de la democracia, ampliando los cauces y procesos de la democracia participativa directa, que da poder a la ciudadanía.  La Marcha del Consuelo ha tenido el gran acierto de plantear que, para ganar esta guerra, se requiere ciudadanizar la estrategia de seguridad. Que los ciudadanos tomen literalmente el control de las calles, en lugar de recluirse en sus casas como lo plantean las propuestas de “estados de excepción” regionales. Hasta ahora la participación de los ciudadanos se reduce a la denuncia anónima y a fungir como “madrinas” de las autoridades (testigos protegidos). No se ha avanzado un centímetro en la implantación de un “observatorio ciudadano”; en la autonomía del ministerio público respecto del Poder Ejecutivo; en la transformación del Cisen en un verdadero organismo del Estado y no en una dependencia de gobierno; y sobre todo, en la posibilidad de que los ciudadanos elijan a los mandos policiales en el nivel más próximo de autoridad, como sucede en ciudades de Estados Unidos y Europa, previa certificación de confianza de los aspirantes. Sólo cuando el poder ciudadano se haga del poder público y pueda controlarlo a través de los instrumentos de la democracia participativa directa, entonces habrá un cambio de fondo en la seguridad del país. Mientras tanto, la sociedad seguirá siendo presa del miedo, el terror y la zozobra, y el Estado seguirá dilapidando y minando lo que le queda de legitimidad social. (Milenio)
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