Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • OCDE advierte sobre las finanzas públicas
  • SHCP ofrece “hacer más con menos”
  • SAE administra 47.7 millones de bienes
  • Vishing, modalidad de fraude a tarjetahabientes
  • Al alza, importaciones de energéticos
  • Me quedo en el CNET: Pablo Azcárraga
  • Indicadores reflejan menor dinamismo: CEESP
  • Crecen 25.4% anual las exportaciones en mayo
  • Energías sustentables, clave para el crecimiento
  • Fortalecen Programa Nacional de Franquicias

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • Blake: urge resideñar instituciones de justicia
  • Tabasco auditará a Conagua por opacidad en obra
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Fox reconfirma sus pronósticos; ganará Eruviel
  • Madero: renuncia de funcionarios de partido
  • AMLO, más aplaudido en cierre de Encinas
  • Ávila pide a rivales acatar el voto ciudadano
  • A muchos se les “caerá la baba”: Bravo Mena
  • Primero el proyecto, luego el candidato: Manlio

REBASADO Nerilicón

 

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Resurgen desequilibrios financieros mundiales
Economista BIS: inflación global obliga a subir tasas
Reforma Venden piratería ¡en sus narices!
Universal Crecen a la par narcodelitos y adicciones
Jornada Ordena IFAI a PGR aclarar 35 mil muertes en la lucha antinarco
Milenio Lujambio alaba a Beltrones y fustiga a Peña
Excélsior La Familia es terrorista: SSP
Sol de México Apoya la policía michoacana a La Familia
Crónica IFAI pide a PGR cuentas sobre 35 mil asesinatos
La Razón Encinas pide a “la derecha” que vote por él

 

  • Lujambio alaba a Beltrones y fustiga a Peña. Para Alonso Lujambio, precandidato presidencial del PAN, existen dos corrientes dentro del PRI: la que apuntala reformas y está dispuesta a conducir el país con otras fuerzas políticas en la dirección correcta, encabezada por el senador Manlio Fabio Beltrones, y la que traba sin argumentos ni explicaciones los cambios que requiere el país, liderada por el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, desde la Cámara de Diputados. Por ello, en entrevista con MILENIO, el secretario de Educación Pública exigió al mandatario mexiquense —de quien dijo “no es un verdadero líder político y solamente se le ve rodeado de algodones, sin mostrar fortaleza en sus ideas”— explicar su proyecto político de nación, para poder debatirlo con valor. Sobre los gallos de su partido para 2012, y después del destape de Ernesto Cordero, Lujambio aseguró que en Acción Nacional no prospera la figura del dedazo ni el candidato del Presidente, por lo que advirtió a Felipe Calderón que el aspirante que representará al PAN en las elecciones federales de 2012 “lo definirán los panistas”. ¿Cómo ve el conflicto del PRI que existe en el Congreso de la Unión? Es muy inquietante, yo no sé en 2012 por qué PRI va a votar el elector, porque hay uno en el Senado, dirigido por Manlio Fabio Beltrones, que quiere las reformas estructurales, que las apuntala, dispuesto a conducir el país con otras fuerzas políticas y en la dirección correcta, y hay otro en la Cámara de Diputados, en buena medida liderado por el propio gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, que no le gustan, las traba, pero no nos dice por qué.(Milenio)

 

 

 

CIRT

  •  Manuel Camacho. Menos Ejército, más liderazgo político.  Estados Unidos está aprendiendo las lecciones que aprendió Gran Bretaña en la cúspide de su imperio. Es más eficaz ser el fiel de una balanza, que intentar un dominio hegemónico. Ni el más fuerte tiene un poder total de sometimiento. La legitimidad es más poderosa que el control. Estados Unidos está pagando un costo altísimo por la invasión a Irak y la invasión a Afganistán. Una parte de su fragilidad fiscal se originó en el altísimo costo de esas guerras. Su posición en el mundo árabe se debilitó. Ni siquiera logró un mayor control sobre el petróleo de la región. Sus objetivos de construcción de Estados democráticos están muy lejos de lo que pensaron los promotores de esas guerras. El objetivo de acabar con Osama Bin Laden lo alcanzaron, pero nadie podría sostener que fue producto de ambas invasiones. Fue producto de la perseverancia, buena inteligencia y la acción de un comando que no cometió errores. La primera acción contra el gobierno talibán de Afganistán fue eficaz. Su ocupación posterior no lo ha sido. Al grado de que hoy muchos en Estados Unidos están dispuestos a incluir al talibán en la negociación del retiro paulatino de sus tropas. Si no avanzan con mayor determinación en una negociación que incluya al talibán, es por la dificultad de encontrar liderazgos representativos con los cuales cerrar los acuerdos. La ocupación militar de territorios es muy costosa y genera múltiples reacciones adversas. Por eso, ahora Estados Unidos está siendo más cauto en Libia. Por eso les es mucho más cómodo apoyar a las revoluciones del Norte de África y el Medio Oriente, que intentar defender a sus antiguos aliados o establecer un control militar. Las fuerzas militares no han desaparecido, ni desaparecerán. Seguramente serán utilizadas en otras operaciones, pero crecientemente serán fuerzas de respaldo, no de ocupación y control militar. Serán cada vez más selectivas. Más vinculadas a la inteligencia. Más un instrumento de la política que una fuerza con gran autonomía e intereses propios. Las fuerzas militares seguirán siendo actores fundamentales en muchos conflictos regionales, e incluso internos. Sin embargo, existen múltiples restricciones a su actuación, ya sea por el peso de los medios, las sociedades civiles o las organizaciones no gubernamentales. La mejor manera de protegerlas es teniendo claridad del contexto en el que actúan. No sobreexponiéndolas. No colocándolas en el centro de la controversia. Cuidando que su acción se apegue al derecho, para asegurarles la debida protección legal. Las Fuerzas Armadas son parte del Estado. Por lo tanto, su actuación debe estar circunscrita a los límites de actuación del Estado. Entre menor su intervención, mejor. Entre más cortos sean los tiempos para su repliegue, también mejor. Si esto es válido en conflictos internacionales, lo es mucho más en conflictos internos. Donde las Fuerzas Armadas mantienen una posición de equilibrio, se protegen, prestigian y se convierten en un factor de estabilidad. Donde toman partido en favor de una de las partes, profundizan el conflicto y hacen más difícil salir de el. En situaciones donde se ha perdido la gobernabilidad, puede ser indispensable la intervención de las Fuerzas Armadas, pero circunscrita y temporal. Respaldada por los poderes y un amplio consenso político. Pero aun ahí, la solución militar deberá estar encuadrada. La solución política (judicial, institucional, social) terminará por ser más eficaz, menos costosa y más duradera. La solución política no es pusilanimidad, ni complicidad, ni inacción. Menos los aun debería ser recurso publicitario. Apostar por la solución política es tener claro cuándo sí y cuándo no, y por cuánto tiempo; no perder de vista cuáles son los límites de actuación de las Fuerzas Armadas, así como la importancia de los consensos, las constituciones y las leyes. Ese ejercicio de conducción política da un mejor resultado que cualquier intento de sometimiento. (Universal)

 

Desacuerdos

  • Héctor Aguilar Camín. La seguridad y el triquitraque electoral. Con lo de comer no se juega, solía decir el presidente español Felipe González para referirse a que hay fundamentos de la vida pública democrática que ningún interés político o económico debe tocar. Las diferencias del pleito democrático se construyen sobre esos consensos de hierro, sin los cuales la diversidad democrática es un riesgo de fragmentación más que de pluralidad. Por ejemplo, el consenso de la estabilidad macroeconómica. Pueden debatirse prioridades y énfasis sobre cómo manejar las finanzas y cómo asignar el gasto público, pero debe haber un compromiso de hierro, en todas las fuerzas políticas, para no jugar con la estabilidad económica incurriendo, por ejemplo, en déficits infinanciables, o contrayendo deudas públicas catastróficas que acaban pagando los ciudadanos en inflación, devaluaciones, empobrecimiento, desempleo. El precio de romper este piso de hierro es tan alto como pueden recordar los mexicanos de sus crisis de 1976, 1982, 1987 y 1994-95. Y tan alto como el que han empezado a pagar gobiernos europeos de irresponsabilidad equivalente en la materia. Los temas de seguridad son tan importantes como los económicos y me atrevería a decir que en el momento actual de México, los de importancia mayor y más urgente. El gobierno federal ha perdido el enorme apoyo que tuvo en sus inicios su estrategia de combate al crimen organizado. Ha pasado de un alto acuerdo a un alto desacuerdo. Nadie, ni el mismo gobierno, endosa plenamente la estrategia. El Presidente se dice dispuesto a rectificar siempre que le den una alternativa que no implique suspender la batida contra el crimen. Las fuerzas armadas están incómodas porque actúan dentro de esa estrategia sin un paraguas legal. Los poderes locales no hablan con claridad, lo que indica desacuerdo con lo que se hace y poca convicción respecto de lo que debe hacerse. La opinión pública está fracturada y los actores políticos se preparan a convertir el tema en piedra de toque de la temporada electoral que se avecina, por definición temporada de disensos y pedreas. Hay un desacuerdo sordo en torno a la seguridad, uno de los asuntos de comer con los que vale más no jugar. Pero estamos jugando, como el adolescente con la pistola cargada. Valdría la pena que las distintas fuerzas políticas se sentaran a hablar con seriedad no sobre los desacuerdos, sino sobre los acuerdos que tienen en esta materia, y ponerlos en la mesa del diálogo que está en marcha, para que todos sepamos cuál es nuestro piso de hierro en seguridad, eso que no está sujeto a juego ni a cambio, mucho menos al triquitraque de la pirotecnia electoral. (Milenio)

Eruviel

  • Ciro Gómez Leyva. ¿Ganará Eruviel por 30 puntos? La elección de gobernador en el Estado de México, de la que se ha hablado en abundancia, es el domingo. Arriesgo respuestas a las preguntas más divulgadas. ¿Ganará Eruviel Ávila, candidato del PRI? Sí. ¿Ganará por 30 puntos? Pese a lo que marcan las encuestas, lo dudo. Pero dudo, también, que lo haga por menos de 15, lo cual sería de todas formas una paliza. ¿Quién quedará en segundo lugar? Alejandro Encinas, del PRD-PT-Convergencia. Tendrá un porcentaje similar al 25 por ciento de Yeidckol Polevnski hace seis años. Superará, eso sí, el millón de votos. ¿Habrá protesta poselectoral desde el lado de Encinas? Si la ventaja de Eruviel es de dos dígitos, no la habrá. Amagarán, harán alguna movilización y nada más. ¿Impugnará Encinas la elección? Los partidos de su coalición lo harán, sin duda. Tienen varios flancos de ataque; no importa que sean endebles, impugnarán. ¿Qué dirá Andrés Manuel López Obrador de la derrota? Que vuelve a demostrar cómo la mafia se apropia de las instituciones, el dinero y los medios para ganarles a la mala. Pero que en 2012 será distinto. ¿Luis Felipe Bravo Mena? En tercer lugar. Superará 15 por ciento de los votos, pero no llegará al 25 por ciento de Rubén Mendoza hace seis años. ¿Qué dirá la dirigencia nacional del PAN? Que es una enseñanza. Y a otra cosa, mariposa. ¿Enrique Peña Nieto? Como el Barcelona. Le bastará empatar algo así como dos de sus últimos seis juegos para ser el candidato presidencial del PRI. ¿Josefina Vázquez Mota? Se coloca en el uno de la lista de precandidatos del PAN. Sabia decisión no haber ido al Estado de México. ¿Marcelo Ebrard? La derrota de Encinas le da una última oportunidad de estar en las boletas. (Milenio)

 

IFE

  • Ricardo Alemán. Se pudrió el IFE. Tienen toda la razón los especialistas y críticos de medios que defienden a capa y espada un derecho ciudadano fundamental, como el de réplica, y que apelan a la facultad que tiene el IFE para ser garante de ese derecho. Tienen razón aquellos que ven y denuncian como origen del conflicto que enfrenta el IFE —por el derecho de réplica— a las groseras omisiones del Congreso, que desde hace años incumplió el mandato constitucional de crear y aprobar la ley reglamentaria del derecho de réplica. Tienen razón los que argumentan que el derecho de réplica es anterior que el pacto constitucional de 1917 y que, en 2007, ese derecho ya es parte de la Carta Magna; que por tanto es un derecho irrenunciable y fundamental en tiempos electorales. Incluso tienen razón las voces que se quejan de que los industriales de la radio y la televisión ejercen una fuerte presión contra el IFE —en defensa de lo que esos industriales creen que es justo—, ya que, en efecto, es una respuesta de virulencia inusitada. Pero lo que algunos especialistas y críticos de medios no ven, se niegan a aceptar y hasta olvidan que existe, es el gravísimo riesgo de dejar en manos de un puñado de pillos —como algunos consejeros del IFE— la reglamentación arbitraria de uno de los derechos fundamentales en democracia, como el derecho de réplica. Lo que otros ciegos y sordos no quieren aceptar es que, si bien el Tribunal Federal Electoral mandató al IFE a regular el derecho de réplica, nadie lo mandató a legislar sobre quejas y denuncias. Lo que olvidan los defensores, no del IFE, sino de pillos metidos a consejeros, es que el manoseo que hicieron los partidos del Instituto Electoral con la reforma de 2007, precisamente le arrebató al IFE su carácter de órgano ciudadano, creíble, confiable y respetable, y que hoy el árbitro electoral está en manos de consejeros que militan políticamente, sirven al mejor postor, responden a sus intereses personalísimos y han dado claras muestras de valemadrismo, antes de servir al interés superior de las mayorías. ¿Quién de los periodistas, intelectuales y especialistas de medios y de asuntos electorales metería hoy las manos al fuego por Leonardo Valdés, por Alfredo Figueroa, por Benito Nacif..? ¿Ya olvidaron —o acaso desconocen— las frecuentes encerronas de algunos de ellos en Los Pinos para ponerse al servicio del “señor Presidente”? ¿Ya se borró de la memoria a los que quieren dejar que los consejeros hagan lo que les plazca en temas tan delicados como réplica, quejas y denuncias, que esos mismos consejeros del IFE han avalado —por omisión o comisión—, una larga lista de pillerías que es conocida como “la danza de los millones” en el Instituto Electoral. ¿En manos de esos irresponsables quieren dejar temas tan delicados? No, el problema no es que el IFE pueda o no regular el derecho de réplica y reglamentar las quejas y las denuncias contra los medios y los candidatos en tiempos electorales. El problema es que los actuales consejeros —que no se nos olvide que son consejeros electos por consigna de partido— son poco o nada confiables, que se han comportado como verdaderos pillos en no pocos asuntos que involucran millones de pesos y, por si hiciera falta, que son consejeros que abiertamente han militado en sus decisiones. Y si tienen dudas, una pregunta elemental. ¿Saben los especialistas que defienden a capa y espada el trabajo de los consejeros del IFE, de dónde vienen todos los asesores que realizaron los respectivos proyectos de reglamento de réplica, quejas y denuncias? Todos o casi todos tienen claros vínculos con partidos y gobiernos. El problema, debemos insistir, no es la necesidad de garantizar derechos y libertades fundamentales —para los tiempos electorales—; el problema está en que se debe cuestionar a los que se creen dueños del “derecho” a realizar esas reglas, bajo criterios parciales, partidistas, vengativos y de arrogancia demencial. ¿Con qué calidad profesional, ética y política se asumen los consejeros del IFE como los “sacerdotes” que legislan lo que otros no pueden, no quieren o no les conviene? En el fondo, no pocos consejeros del IFE han perdido el piso y están cerca de perder la sensatez y hasta la razón, porque creen que tienen en sus manos a millones de ciudadanos, a los poderes fácticos, poderes mediáticos, a los partidos, candidatos… Y es que el poder absoluto y absolutista, como el que les da el IFE a los consejeros del IFE, corrompe absolutamente. Al tiempo.*****EN EL CAMINO. Y ante tales consejeros, tal vocero. (Excélsior)
  • Miguel A. Granados Chapa.  IFE, órgano regulador tomado. El PRI y la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión han convertido ya el Instituto Federal Electoral en un caso más de órgano regulador tomado por sujetos regulados. Lo mostraron sin embozo el jueves pasado y es de temerse que confirmen esa situación en la reunión del Consejo General que se efectuará hoy. El PRI y la CIRT tienen objetivos en común, lo que los conduce a una estrategia también afín para anular la independencia del IFE. Han emplazado sus piezas del modo más conveniente para su objetivo. El viernes subrayamos que los representantes del PRI y su sucursal verde en un comité clave son diputados miembros de la telebancada (como se llama a la fracción de las televisoras en las Cámaras de diputados y de senadores) Andrés Massieu y Carlos Ezeta. El PRI y la CIRT cuentan con el inequívoco apoyo y refuerzo de dos consejeros, Francisco Xavier Guerrero y Marco Antonio Baños. A sus votos se suma, cuando la ocasión lo demanda, el de Macarita Elizondo. Había que ver, oír o leer la reacción del consejero Guerrero, presidente del Comité de Radio y Televisión ante acuerdos que privilegian no a las televisoras sino a la competencia democrática, asumidos por mayoría de dos en ese grupo de trabajo. Los consejeros Alfredo Figueroa y Benito Nacif sacaron adelante una enmienda al reglamento de radio y televisión, que se discutirá hoy en el Consejo General Se trata de acortar los plazos en que el IFE haga llegar a los concesionarios de radio y televisión los mensajes de los partidos durante la campaña electoral. Si se establece un término más breve -de 48 horas en vez de 10 días conforme a la regla vigente- el debate entre partidos hará más viva la campaña, pues los participantes en las elecciones podrán reaccionar en corto plazo frente a propuestas o invectivas que sus antagonistas planteen. Ahora es imposible el diálogo a través de spots, pues cuando aparezca la reacción de un partido frente a otro habrá transcurrido tanto tiempo que la respuesta o contrapropuesta puede ya carecer de sentido. La medida incomoda a la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión por varios motivos. No acaba de asimilar el papel del IFE como administrador de los tiempos del Estado en tomo a las elecciones, y busca que aparezca como una intromisión en negocios privados y no como lo que es, el cumplimiento de obligaciones fiscales a través de un órgano que, a diferencia de la Secretaría de Gobernación (administrador de ese tiempo fuera de las épocas electorales) se propone que la ley sea acatada Por lo tanto, pretende que las normas del órgano regulador se sujeten a los requerimientos del sujeto regulado. Guerrero asumió el papel de parte agraviada cuando sus compañeros Figueroa y Nacif formaron la mayoría para acordar la modificación al reglamento que deberá ser sometida hoy al Consejo General. Eso ocurrió al cabo de la sesión donde el Comité de Radio y Televisión tomó sus acuerdos, en la madrugada del jueves. En ese caso la pinza del PRI y la CIRT no pudo apretar a los consejeros al punto de hacerlos mudar su parecer. Horas después, en la sesión del Consejo General que entre otros temas se ocupó del proyecto de reglamento del derecho de réplica, la pinza fue eficaz. Expresó el punto de vista del partido tricolor, en el colmo de la inverecundia (es decir, de la desvergüenza) el diputado Sebastián Lerdo de Tejada. Reproduciendo el argumento de la CIRT, señaló al IFE como invasor de esferas normativas ajenas, la del Congreso en particular. ¡Lo hizo un miembro de la Cámara de Diputados, cuya omisión ha sido la causa de que el IFE busque caminos alternativos, sujetos a la ley, para suplir la falta de cumplimiento de los legisladores a su obligación de regular en una ley el derecho de réplica! Por supuesto que los consejeros son libres de opinar y votar como mejor les parezca Pero en el cumplimiento de sus responsabilidades deben dar prioridad al interés general sobre los intereses particulares, especialmente los de las televisoras. Los votos de Guerrero, Baños y Elizondo se orientan en sentido contrario. Sus argumentos coinciden (lo que es un modo benévolo de decirlo, porque podría conjeturarse que simplemente los repiten) con los de la CIRT y el PRI. Hoy volverán a privilegiar el interés político y pecuniario de los sujetos regulados en vez de favorecer la disputa política. Tal vez la discusión de hoy se empate pues habrá tres votos en contra de enmendar el reglamento y tres a favor (los de Figueroa y Nacif, y acaso el del presidente Leonardo Valdés), y por lo tanto la reforma quedará aplazada para nunca La pinza apretará al IFE hasta paralizarlo. El contubernio del PRI y la CIRT se expresa de varias otras maneras. No es casual que presida esa cámara Tristán Canales, que desempeñó cargos políticos y administrativos de alto relieve antes de ser vicepresidente de TV Azteca. Fue subsecretario de Gobernación bajo Patrocinio González Blanco Garrido, tío de Arely y Leopoldo Gómez, a quienes extiende la amistad política que lo une con su autoritario pariente. No obstante contar ya con Elizondo, Baños y Guerrero, la dupla PRI-CIRT quiere afianzar su mayoría y por eso se empeña en contar con dos consejeros más, Arely Gómez misma una de los dos. Ella se tiñó apenas de cierto tinte profesional en materia electoral cuando tuvo un paso opaco en la fiscalía de delitos electorales de la PGR. Pero no es su tenue experiencia, sino su parentesco con el vicepresidente de información de Televisa, la que la llevará al IFE. (Reforma)

Estrategia

  • Denise Dresser. ¿Bella estrategia? Para: Felipe Calderón. De: una ciudadana presente en el Diálogo en el Castillo de Chapultepec. Señor Presidente, aplaudo el diálogo que tuvo lugar entre usted, Javier Sicilia y las víctimas de la violencia que vive el país. Reconozco el valor de sentar en la misma mesa a gobernantes y gobernados, a quienes no tienen poder y a quienes lo ejercen, a ciudadanos y a quienes deberían actuar como sus representantes, pero que con demasiada frecuencia no lo hacen. Celebro un evento reconocido como excepcional a pesar de que no debería serlo y tardó demasiado en ocurrir. Aplaudo que su gobierno demuestre el deseo de escuchar en vez de ignorar, atender en vez de posponer, encarar la magnitud de los agravios en vez de justificarlos. Todo ello es un indicador de avance. Un pequeño paso en la dirección correcta. Una rendija de oportunidad ante lo que ha sido -hasta ahora- una ventana cerrada. Pero detrás de la forma loable, persiste el fondo cuestionable. Detrás de la interlocución aplaudible, permanece la obcecación sorprendente. Detrás del diálogo sobre la estrategia gubernamental, queda la percepción de que usted no está, en realidad, dispuesto a reformarla. Su posición fue clara y contundente. Ante la violencia el Estado no puede permanecer indiferente, dijo. Hubiera sido más cómodo para mí no actuar, insistió. Aceptaré la crítica -aún injusta- por haber actuado, reiteró. Muchos no hicieron nada y yo en cambio actué, argumentó. No claudicaré, avisó. Y así confirmó un patrón de comportamiento que ha sido sello de su gobierno y razón de los cuestionamientos crecientes hacia él. Ahondó la brecha entre su postura y la de quienes padecen los costos de una estrategia mal diseñada. La brecha entre esfuerzo y resultados, entre intención e impactos, entre el orgullo que usted siente por haber actuado y lo que ha producido esa actuación. El mensaje que usted manda es que México estaría mucho peor si usted no hubiera demostrado la osadía que le regateamos. Si usted no hubiera desplegado la valentía que le escatimamos. En el Castillo de Chapultepec mostró humor y humildad, tolerancia y humanidad. Pero en el tema de fondo -el replanteamiento de la estrategia de combate al crimen- no estuvo dispuesto a moverse. Al contrario, lo que hubo de su parte fue un reproche a nosotros por no comprender que actúa correctamente. Lo que quizás usted no entiende es que Javier Sicilia y quienes lo acompañamos no le estamos pidiendo que deje de combatir a los criminales, sino-que lo haga de mejor manera. No le estamos exigiendo que el Estado abdique de su responsabilidad, sino que la ejerza con más inteligencia. No le estamos diciendo que cese en sus esfuerzos, sino que deje de confundir esos esfuerzos con la eficacia Porque quedan pendientes las preguntas de Javier Sicilia ¿dónde están las ganancias de la estrategia seguida hasta el momento? ¿Hay un solo indicador que hable de la ruta correcta? Como dijera Winston Churchill -con quien usted se identifica-, “Por más bella que sea la estrategia, ocasionalmente hay que mirar los resultados”. Ante los resultados conocidos -este México nuestro de decapitados y acribillados y una violencia que escala cada vez más- añado las siguientes preguntas a las que Javier Sicilia le formuló. ¿Su estrategia ha producido los resultados deseados más allá del número de capos que ha logrado aprehender? ¿No será que en lugar de reducir la violencia ha contribuido a su incremento? ¿No será que en vez de contener a los cárteles ha llevado a su dispersión? ¿No será que en lugar de mejorar la coordinación entre las agencias del sector de seguridad nacional ha alentado la duplicación de funciones y el cambio constante de agendas entre ellas? ¿No será que en vez de fomentar la colaboración entre los tres niveles de gobierno ha acentuado su disfuncionalidad? ¿Acaso México hoy es un país más seguro, menos inestable, menos violento que cuando usted envió al Ejército a las calles? ¿No es cierto que aunque el gobierno ha podido capturar o matar a capos de alto nivel, las detenciones han provocado divisiones entre los cárteles y el surgimiento de nuevas organizaciones? ¿No es cierto que, a su vez, estas divisiones y las acciones vengativas contra el gobierno han generado una alza abrupta en la violencia? ¿No es cierto que aunque su gobierno ha producido la fragmentación de las organizaciones criminales, su dispersión a lo largo del territorio nacional ha impedido la recuperación de espacios públicos? ¿No es cierto que al cortar una cabeza surgen cinco más? ¿No es cierto que esta guerra -librada así- no va a producir una victoria contundente sino una violencia sin fin? ¿No es cierto que la responsabilidad sobre la búsqueda de alternativas viables a la estrategia actual recae en sus hombros y no en los de las víctimas? Finalmente, señor Presidente, ¿no es cierto que el liderazgo efectivo se evalúa en función de resultados y no de esfuerzos? ¿O le parece injusto que midamos su bella estrategia así? ¿Debemos aplaudir que haya lanzado una piedra aunque -como boomerang- regresó a pegarnos en la cabeza? (Reforma)

Calderón / Voluntad

  • Leo Zuckermann. Algo no me cuadra en la narrativa del Presidente. En la reunión con el movimiento de Javier Sicilia, el Presidente ofreció una narrativa para defender su estrategia en contra del crimen organizado. Concuerdo en parte, pero también hay un elemento que francamente no me convence. Coincido con el Presidente: el Estado no es el principal responsable de la violencia que estamos viviendo. Los responsables número uno son los criminales que violan, secuestran y asesinan. Como lo afirmó Héctor Aguilar Camín con gran elocuencia: “No nos confundamos, los hijos de puta son ellos”. Ante Sicilia, Calderón rechazó que “la violencia que hoy vive México ha sido generada por el Estado. Que todo es culpa de que el Presidente decidió lanzar al Ejército a las calles a esta guerra absurda; que se asume, en consecuencia, que la solución es detener esta guerra”. El jefe del Ejecutivo apuntó que si la premisa está mal, la conclusión también. Ergo, la violencia no va a terminar cuando se replieguen las Fuerzas Armadas. En eso también estoy de acuerdo. La violencia va a terminar el día que se resuelvan muchos problemas asociados con el tema, como la impunidad, la falta de cuerpos policiacos profesionales y la carencia de oportunidades de muchos jóvenes, sólo por mencionar algunos. Pero hay otra parte de la narrativa presidencial que no me cuadra. En particular su explicación de “lo que nos ha llevado a esta situación tan lamentable y dolorosa para todos”. En palabras de Calderón: “La clave para mí es que pasamos de un modelo de narcotráfico tradicional, que buscaba primordialmente llevar la droga a Estados Unidos, a un modelo de narcomenudeo en el que los delincuentes, además de llevar la droga al otro lado, buscan, también, colocar droga entre los jóvenes mexicanos. Narcotráfico y narcomenudeo parece una mera diferencia trivial y casi meramente semántica. Pero no lo es. Porque tiene, encierra, una diferencia radical que explica muchas cosas. Y la diferencia es ésta: El narcotraficante corrompe o intimida a la autoridad para pasar por ahí. El narcomenudista, en cambio, corrompe o intimida a la autoridad para quedarse ahí. El primero busca salir pronto y sin ser visto, pasar al otro lado; el segundo busca meterse y quedarse, ser el dueño de la plaza, que se sepa que está ahí, que manda, que es el más violento […] El crimen, al controlar un territorio, se adueña de esa comunidad; desplaza a la autoridad, la corrompe o la mata; y, entonces, secuestra, extorsiona, asalta, viola impunemente”. A primera vista, parece una explicación razonable. Pero no me cuadra con los datos. Si la tesis del Presidente fuera correcta, el consumo de las drogas ilegales en México hubiera aumentado de manera desproporcionada. De acuerdo a la última Encuesta Nacional de Adicciones disponible, la de 2008, el consumo de drogas ilegales aumentó de 4.6 a 5.2% de la población. “La mariguana y la cocaína son las sustancias preferidas […] el consumo de la primera aumentó de 3.5 a 4.2%; el aumento en el consumo de la segunda fue mayor: pasó de 1.2% en 2002 a 2.4% en 2008”. El consumo ha aumentado en México, pero de una base muy chica que afortunadamente sigue siendo chica. Somos un país de consumo bajo si nos comparamos con otras naciones de América y Europa. De acuerdo a una encuesta realizada en 17 países de la Organización Mundial de la Salud, el principal consumidor de drogas ilegales es Estados Unidos (EU) con un 42% de la población que ha probado la mariguana y un 16% la cocaína. En México estos porcentajes son 8 y 4%, respectivamente, según el estudio. El otro país americano que aparece es Colombia con un consumo superior que México en mariguana (11%) y similar en cocaína. ¿De verdad podemos creer que la violencia se debe a un cambio en el modelo de negocio del narcotráfico? ¿Al narcomenudeo? Insisto: no lo creo. El principal problema en materia de crimen organizado que tiene México es la exportación de drogas ilegales hacia EU, el mayor consumidor del mundo. Asimismo lo piensa la CIA. En su informe sobre drogas ilegales considera a México una de “las principales naciones productoras de drogas” tanto en el cultivo de adormidera (opio) como de mariguana. Más aún, “México sigue siendo el principal país de trasiego de cocaína de América del Sur hacia EU, se estima que el 90% de la cocaína que llega pasa por México”. Además, nuestro país “es productor y distribuidor de éxtasis; un centro importante de lavado de dinero, un oferente mayor de heroína y el mayor proveedor extranjero de mariguana y metanfetamina al mercado de EU”. ¿Queda alguna duda de dónde está el negocio del narco? Comparado a la producción y exportación a EU, el mercado mexicano de las drogas es una minucia. Más aún, si la tesis del Presidente fuera cierta, la violencia en México estaría concentrada en los principales mercados de droga que, por definición, son las grandes urbes donde hay más consumidores. Ahí es donde se estarían peleando las plazas. En el DF, Monterrey, Guadalajara y Puebla. Pues no. De acuerdo a datos del propio gobierno, los diez municipios más violentos, donde ha habido más ejecuciones relacionadas con el crimen organizado en este sexenio, son Juárez, Culiacán, Tijuana, Chihuahua, Acapulco, Gómez Palacio, Torreón, Mazatlán, Nogales y Durango. ¿Qué tienen en común estas ciudades? Que son fundamentales en la producción y distribución de drogas, tanto de insumos como de producto terminado, que van de México hacia EU. Coincido con el Presidente que la violencia no la genera el Estado. Pero en su narrativa no me cuadra que ésta ha aumentado por un cambio en el modelo de negocio del narco. Yo sigo creyendo que el gran negocio es —y seguirá siendo por muchos años— la exportación a EU. No me cuadra, en este sentido, que tanta violencia la esté generando un mercadito tan chiquito como el mexicano. (Excélsior)
  • Jesús Silva Herzog. Voluntad argumentativa. La conquista del diálogo no es el acuerdo, sino el reconocimiento. Cada uno reconoce el derecho del otro a hablar. El diálogo exige atención, no acuerdo. De la conversación no nace necesariamente el entendimiento. El acuerdo es apenas una posibilidad del diálogo. Los dialogantes pueden salir del encuentro con las mismas ideas con las que llegaron. El prejuicio puede, incluso, reforzarse tras el cruce de las recriminaciones. Por eso hay que tener claro que el diálogo no es la mágica solución. Pero el intercambio de palabras -sobre todo cuando éstas resuenan en público- sí es capaz de transformar de forma importante el espacio político. Convertido en una especie de de ceremonia constitutiva de la democracia, logra ser la mejor escenificación de la diversidad y de la razón. El diálogo es la muestra visible del pluralismo razonante. Reconocimiento de que hay distintas percepciones, distintos argumentos, distintas propuestas. El diálogo no es un torneo de fuerza, ni siquiera de esa fuerza simbólica que es el agregado de votos, sino, por el contrario, celebración de la idea y la razón, de la elocuencia y la sensibilidad. El diálogo reciente en el Castillo de Chapultepec fue un evento insólito. Tras una marcha que fue recogiendo los testimonios más desgarradores del dolor mexicano, el presidente de la República se dispuso a escuchar los reclamos y se empeñó en convencer a sus oyentes. Sabía perfectamente que sus interlocutores no se reunían para elogiarlo. Sabía que los cuestionamientos que escucharía no serían marginales sino que iban al corazón de su gobierno. Sabiendo todo esto, acudió a la cita. Algo importante ha sucedido en México, cuando vemos al Presidente recibir el embate de críticas severas y llamados urgentes a cambiar la estrategia central de su gobierno. El fenómeno se explica, como han resaltado algunos, por el cambio de régimen. Hubo un régimen político que, en su peor momento, respondió con balas al llamado del diálogo. Éste escucha y habla. Pero la ceremonia del jueves no se entiende solamente por la transformación histórica del sistema político. Debe reconocerse el papel del Presidente, su experiencia y su talante para apreciar esta oxigenación de la vida pública a través del diálogo. Ni el antecesor de Calderón ni quien estuvo a punto de ocupar su puesto en 2006 hubieran podido encarar la quemante inconformidad, el reclamo rabioso o la exigencia serena y honda de pedir perdón. No es ésta la primera vez que el Presidente ha estado dispuesto a encarar la rabia contra el Estado que él representa formalmente. No es la primera ocasión que el Presidente escucha de cerca la indignación. Se ha reunido con víctimas en Ciudad Juárez, con los padres de los niños muertos en la Guardería ABC, ha escuchado reclamos severísimos y testimonios sobrecogedores. Ha discutido con los conocedores que discrepan de su estrategia. No se ha encerado el oído. No se ha vendado los ojos. Tampoco ha pedido que los encuentros rasposos se oculten. Debemos reconocer que el presidente Calderón ve y oye. No es poco. No digo que el Presidente dé muestras de flexibilidad. Pero sí de sensibilidad. Sigue siendo un Presidente con una idea fija y una convicción a prueba de fuego. Está convencido de que su estrategia ha sido la adecuada y que no hay que alterar el rumbo. El universo donde vive sigue siendo binario: su estrategia o la claudicación. Se dice dispuesto a revisar lo que no funciona aunque esté convencido de que no hay más ruta que la suya. Pero su tenacidad (llamémosla así) se fortifica en voluntad argumentativa. No se ha escudado en el discurso de autoridad: esto lo decidí yo porque soy Presidente y punto. La historia me dará la razón. En Calderón hay una determinación parlamentaria de ganar el argumento. No busca solamente conseguir el resultado deseado: ansía convencer. En muchos foros, con acentos y tonos distintos, ante auditorios diversos ha compartido su diagnóstico y ha defendido sus decisiones con argumentos. Ha sido didáctico y también se ha permitido la vehemencia. Siempre ha puesto la razón por delante En todo ello encuentro una notable disposición a escuchar a sus críticos y una determinación de hacerse entender. Coincido con lo que apuntó Ciro Gómez Leyva: el del jueves pasado es el mejor Calderón. No habló en Chapultepec el sectario al que cada día da más voz, no escuchamos al jefe de una camarilla en campaña y entregada al autoelogio. Oímos a un político razonante y perceptivo. Vimos el aplomo de un gobernante dispuesto a someterse a la más severa de las exigencias públicas y exponer con lucidez las razones de su gestión. Si sus argumentos no son del todo persuasivos, son sin duda atendibles. El Presidente reconoció las fallas de un Estado que no ha podido cuidar a su gente. Por eso, no por perseguir a los criminales, pidió perdón. Compartió también sus propias experiencias de dolor. Escuchó reclamos, denuncias y críticas. Dio su versión y pidió oído a sus razones. Los merece. (Reforma)

Impunidad / EPR

  • Jorge Fernández. Calderón-Sicilia: la impunidad. Existe una sensación casi generalizada de beneplácito desde la reunión del presidente Calderón con los integrantes del movimiento por la paz que encabeza Javier Sicilia. Luego de los reclamos, del primer momento de intensa presión, se abrió un espacio al diálogo que permitió, al Presidente, presentar su mejor respuesta en lo que va del sexenio al tema de la seguridad y de la estrategia seguida para enfrentar el crimen organizado y, al movimiento que encabeza Sicilia, desprenderse de lastres que los habían acompañado y presentar, finalmente, una visión mucho más clara de hacia dónde quieren ir en el futuro. Pero también para precisar el límite de sus reclamos. Quedan como saldo del encuentro varios puntos que deben ser analizados. Primero, el ver a un Felipe Calderón que supo y pudo liberarse del corsé presidencial, dejarse llevar por el corazón y por la apertura en el debate. Creo que nunca antes lo había logrado de tal forma y logró expresar con claridad en lo que cree, pero también lo que le dictaba el corazón. Tuve oportunidad de hablar, por teléfono, unos minutos, con el presidente Calderón, poco después de que concluyó el encuentro, y me pareció profundamente conmovido por lo que acababa de vivir. Al día siguiente hablé con Alejandra Sota y su jefa de Comunicación me confirmó que la percepción era correcta. Que el Presidente concluyó profundamente conmovido por el encuentro con Sicilia. Y creo que esa capacidad de conmoverse y de defender con tanta firmeza sus ideas, de aceptar ese diálogo con todo lo que ello implicaba y de incluir las réplicas y los puntos de vista encontrados, fueron los que generaron esa percepción de optimismo que hace mucho habíamos perdido en este ámbito.  Y eso ocurrió también con sus interlocutores: la foto del abrazo de Sicilia con Calderón, al finalizar el encuentro, no hubiera sido posible hace unas pocas semanas. Hablé también con el que me parece, incluso por encima de Javier Sicilia, el hombre que mejor entiende, de ese movimiento, el momento y lo que está en juego en el ámbito de la seguridad. Emilio Álvarez Icaza, el ex ombudsman capitalino, deslindó con claridad varios puntos que hicieron muy confuso ese movimiento desde sus inicios. Primero, que no están pidiendo el repliegue de las fuerzas de seguridad, y en particular del Ejército, del enfrentamiento con los grupos criminales; que tampoco están pidiendo que el mismo cese o que haya una tregua o algo parecido; aceptó que hay grupos que se han acercado a “esa movilización que ahora tiene que pasar a ser movimiento” (lo que implica, aunque la palabra no guste, que se debe institucionalizar, o sea, tener un liderazgo formal y una línea de trabajo concreta), que tienen posiciones mucho más radicales o que interpretan a éste como parte de una agenda política, pero que esos son “los otros”, a los que respetan, pero que no reflejan el sentir de ese incipiente movimiento social. Y que el reclamo y la demanda de diálogo, como pidió acertadamente Isabel Miranda de Wallace el viernes, deben hacerse extensivos a muchos otros, comenzando por los gobernadores, legisladores y jueces, ya que la responsabilidad trasciende al gobierno federal. Pero decía Emilio algo en lo que hemos insistido en éste y en otros espacios, y en lo que también han coincidido muchos otros actores. El punto fundamental, el que une por encima de muchas diferencias incluso profundas a quienes hemos hecho de este tema algo más que un simple motivo de preocupación, es la impunidad. Con índices de impunidad sobre los delitos denunciados de 98% estrategia de seguridad, se puede decir, desde nuestro punto de vista con acierto, que no se puede pedir perdón por enfrentar a los delincuentes o que no se podía  tener construidas instituciones y leyes adecuadas antes de hacerlo, pero lo que une el reclamo social con la conciencia de la autoridad es que, si continúa la impunidad, lo demás sale sobrando. En este sentido, tienen razón desde Sicilia o Álvarez Icaza hasta Martí o Wallace en exigir que el Estado cumpla con su obligación de castigar a los delincuentes. Y el gobierno tiene razón en reclamar que se den las adecuaciones legales e institucionales imprescindibles en los tres niveles de gobierno y en los Tres Poderes de la Unión para acabar con la impunidad, pero eso no lo exime de esa responsabilidad. El punto de encuentro, y el desafío, es acabar con la impunidad. Haberlo confirmado es quizás el mayor fruto del diálogo Calderón-Sicilia. (Excélsior)
  • Raymundo Riva Palacio. EPR, en evolución. Desde un mes antes que se cumpliera el cuarto aniversario de la desaparición de Gabriel Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, miembros de la estructura de mando del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en Oaxaca, la organización guerrillera incrementó de manera significativa la frecuencia de sus comunicados. Fue una intensidad similar a la que se registró en vísperas de los atentados a oleoductos de Pemex en respuesta al secuestro —no diagnosticada correctamente en aquel momento— y puso en alerta a los sistemas de inteligencia del Estado. Pero no sucedió nada en la efemérides del 25 de mayo pasado. Fuentes federales se lo explican en parte porque se mantiene una línea de comunicación entre el EPR y el gobierno, a través de una comisión mediadora, para poder determinar qué sucedió con los jefes eperristas, pero no hay nada concluyente. Días después pasaron otras cosas relacionadas con el EPR, al detener la Policía Federal a Alicia Zamora Luna y Eduardo Torres Montes, el matrimonio vinculado a la guerrilla que participó en el linchamiento de tres policías federales en Tláhuac en 2004, donde murieron dos de ellos. Zamora Luna y Torres Montes, quienes azuzaron a la población de San Juan Ixtayoapan, en Tláhuac, para detener a los agentes y quemarlos vivos, se fueron a la clandestinidad tras aquella noche de manipulación y enajenación de masas, con lo que respondió la Comandancia General del EPR que la hubieran descubierto en ese pueblo, donde se habían establecido. El matrimonio fue ayudado por el EPR en todo ese tiempo y sólo el haberse confiado y reaparecer produjeron su captura. Ninguno de los dos es miembro de la estructura militar del EPR, de acuerdo con fuentes federales, pero sí de sus grupos de apoyo. El comisionado de la Policía Federal, Facundo Rosas, recordó al presentarlos que el EPR contaba con apoyo de algunos sectores que actuaban de manera específica en tareas como bloqueos y defensa de detenidos (abogados). “Son grupos de la más diversa índole, forman un complejo, un tejido en torno a este tipo de movimientos que para ese entonces tenía cierta vigencias… recientemente habían aparecido en el estado de Guerrero, de Oaxaca y previamente en el estado de Chiapas”, dijo Rosas. Sin decirlo abiertamente, confirmó indirectamente lo que en privado decía el gobierno: la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que puso en jaque al gobierno de Ulises Ruiz, así como los municipios “autónomos”, que quisieron extenderse fuera de Chiapas, como en Atenco, a 32 kilómetros del corazón de la ciudad de México, sí tenían ramificaciones con el EPR. Torres Montes, que estaba afiliado al PRD y era gestor de créditos de vivienda en Tláhuac, y Zamora Luna, identificada en su momento como narcomenudista, formaban parte del frente de masas que el EPR está construyendo a nivel nacional. Aunque no es una nueva estrategia, la evolución de la guerrilla se ha venido acelerando en los últimos años, con extensiones en los grupos anarquistas —quienes han colocado bombas caseras en cajeros automáticos y algunos establecimientos en la capital y en Tijuana— y en movimientos sociales, como el que encabeza el poeta Javier Sicilia, que aparecieron como grupos de apoyos en la caravana de Cuernavaca a la ciudad de México. Los movimientos de masas que empiezan a tomar cuerpo dentro del EPR, son una estrategia alterna a la militarista y una opción dentro de la dialéctica de la Guerra Popular Prolongada. Esta lógica rechaza el sectarismo dogmático y se desdobla en organizaciones sociales que operan en la legalidad, y las experiencias sobre su éxito son distintas. En El Salvador, por ejemplo, le dio viabilidad al Ejército Revolucionario del Pueblo en la segunda parte de los 70, cuando en el primer lustro de esa década uno de sus jefes y actual asesor del gobierno de Felipe Calderón, Joaquín Villalobos, se opuso con tanta energía a la estrategia de masas —que involucraba a estudiantes, obreros y campesinos— que ordenó la ejecución de uno de quienes la propugnaban, el poeta Roque Dalton. Pero en Argentina, cuando a principios de los 70s caminaron en esa dirección, los Montoneros entraron en contradicciones porque los sectores populares cuestionaban permanentemente la conducción estratégica guerrillera. Los frentes de masas le permiten a una guerrilla, sin necesidad de tener grandes unidades o ejércitos rebeldes, introducirse en la sociedad civil, dotarlos de contenido político y revolucionarios, guiarlos políticamente en su dirección, y canalizar los malestares en contra del gobierno o a favor del gobierno. En Venezuela, el presidente Hugo Chávez constituyó su frente de masas; en España, ETA articuló a través de Ekin un paraguas político legal, que le permitió establecer redes de información de empresas y empresarios para extorsión y secuestros, movimientos sociales de presión, y expresión a través de un periódico, hasta que el gobierno español lo desarticuló. La vía militarista ha dejado de ser una opción real en el mundo, particularmente desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, pero no todas las guerrillas se adaptaron al cambio con rapidez. Aunque el EPR comenzó a modificar el contenido marxista-leninista de sus comunicados, es sólo hasta el último lustro cuando su penetración en la sociedad civil parece más estructurada. El lenguaje cambió totalmente, del militarismo al libertario global, como se apreció en los comunicados de su grupo escindido que secuestró a Diego Fernández de Cevallos. Tras la experiencia fallida con la APPO y la poca eficiencia de sus cuadros a través de organizaciones magisteriales en Oaxaca y el Distrito Federal, el nuevo modelo de frente de masas a través de demandas más atractivas a la mayoría de la población —como la seguridad pública— habla de una inteligencia más sofisticada dentro del EPR que está apostando a nuevas formas de lucha. Su ventaja es el tiempo. Además, con más de 300 millones de pesos del secuestro de Fernández de Cevallos, del cual recibieron parte, financiamiento también tienen para consolidar la nueva estrategia. (La Razón)

 

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