Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • FMI elige a Lagarde como directora gerente
  • Banca móvil, clave para economías en desarrollo
  • Evaluará la OCDE el desempeño de México
  • Éxito de Ve por Más: pymes agropecuarias
  • Compartamos  inicia su expansión en AL
  • ML logra nuevo acuerdo con Pemex
  • Activo en Tabasco, tercero en petróleo
  • Quebrados, fondos de vivienda de estados
  • Golpean costos a industria láctea
  • Diseñan fondo de garantías para vivienda
  • Pemex planea crear empresa con Mexichem
  • Solicita Yucatán su segundo aeropuerto

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • PGR dice que no hay registro de víctimas
  • PGR reconoce tener resultados en caso Rodolfo Torre
  • Cae empresario Héctor García, ligado a robo en Pemex
 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Suspirantes del gabinete no quieren dejar el nido
  • Apura Ramírez Acuña a los secretarios
  • FCH no es el árbitro, es Madero, ataja Döring
  • Josefina pinta su raya; “por ahora no me voy”
  • Dinero ilícito, riesgo para campañas: Valdés Zurita
  • Rubén Moreira mantiene 69% en preferencias
  • Para 2012 ya no habrá tenencia:  Ebrard

 

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Urge acuerdo nacional a Grecia; hoy, decisivo
Economista Telcel gana round a Eduardo Pérez Mota
Reforma Fabrican escoltas al vapor
Universal Evaluar no mejora educación, advierten
Jornada Autoridades, a la búsqueda de los 80 migrantes
Milenio Peña Nieto sí es un peligro para México: PAN-PRD
Excélsior “A Creel le afectó ser el candidato oficial”
Sol de México Derrocha el Gobierno $1.3 billones: PRI
Crónica CIRT y PRI impugnarán nuevo reglamento del IFE
La Razón Septuplican gasto en seguridad y crimen sube 44%
Impacto Hacia 2012 no debe haber campañas negras: Peña

 

  • “A Creel le afectó ser el candidato oficial”: Felipe Calderón, en entrevista. El presidente Felipe Calderón consideró que a Santiago Creel “le afectó ser candidato oficial” durante el proceso panista rumbo a las elecciones de 2006. Por esto, aseguró en entrevista, está “totalmente de acuerdo” en no promover a ningún precandidato para relevarlo en 2012. Del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, comentó: “Tiene el valor de salir” y no sólo “ver los toros desde la barrera”. Sobre la lucha anticrimen, rechazó que la haya emprendido para legitimarse. Dijo que fue tras una plática con Lázaro Cárdenas Batel, entonces gobernador de Michoacán, que decidió comenzarla. Posteriormente, otros gobernadores pidieron operativos. Los operativos militares y el combate frontal al narco, aclara el mandatario, se volvieron prioridad una vez estando en la Presidencia, cuando el gabinete descubre el grado de descomposición social que imperaba. Por primera vez, Calderón relata el minuto en que decidió sacar al Ejército a las calles y tratar de recuperar los espacios que se había apropiado el crimen organizado  “Absurdo”. El presidente Felipe Calderón no duda en calificar así el marco legal que se diseñó para evitar que los políticos expresen sus aspiraciones e incluso muchas de sus ideas si no es en los confines de un periodo de proselitismo reconocido legalmente como tal. “Debemos evitar, después de tantos años de luchar contra la censura y de lograr la libertad, que nosotros no podamos hablar con libertad de lo que pensamos”, me responde, a modo de explicación, cuando le pregunto si desea entregar a un correligionario suyo la banda presidencial el 1 de diciembre de 2012. “Como miembro de un partido, es legítimo (querer) que ese partido gane las elecciones”. Excélsior)

 

 

Pensar

  • Otto Granados. El olvido de pensar. Atrapados hasta el hartazgo en la coyuntura cotidiana de la inseguridad, las elecciones, las candidaturas presidenciales, la frivolidad de los políticos o las promesas, tan aburridas como estériles, de las llamadas reformas políticas o estructurales, México parece haber perdido la capacidad de pensar o por lo menos de diseñar lo que el país quisiera ser, si algo, en las próximas décadas, y ponerlo en una perspectiva comprensible. Pienso por ejemplo en la economía. El activo de la estabilidad macroeconómica es ya tan sólo una condición necesaria, ciertamente valiosa, pero para nada suficiente para alcanzar tasas sostenidas de crecimiento anual del 8 por ciento, y no está claro quién ha construido un mapa integral y práctico que nos permita saber cómo alinear las diversas políticas —fiscal, monetaria, gasto, etc.— e introducir nuevas de suerte que den ese resultado concreto. Tampoco se ve si el país se está preparando para la transición energética, es decir, si estamos formando los recursos humanos necesarios, si tenemos ya una idea de la infraestructura que será necesaria, si se cuenta con una previsión de largo plazo para un mundo sin petróleo o con una disposición de fuentes alternas compatible con el medio ambiente y con el crecimiento económico. Un tercer aspecto se relaciona con el tipo de ciudades que nos gustaría ver en las siguientes cuatro o cinco décadas. Una cosa es la acumulación desordenada de capital físico —vialidades, centros comerciales, conjuntos habitacionales, etc.— y otra es disponer de una visión conceptual de la “ciudad” vivible, abierta, global y competitiva que provea bienestar y calidad a sus habitantes. En este sentido, algún día llegará la necesidad de imaginar, por ejemplo, formas de integración fronteriza, impensables ahora, entre Tijuana y San Diego o Juárez y El Paso, que producirán una fisonomía urbana inédita y muy distinta al resto de México. Un cuarto desafío es cómo vamos a organizar en el plano agropecuario el tremendo reto que supone una menor disponibilidad de agua y precios más altos de la energía con una mayor demanda de alimentos y tendencias al alza en el consumo humano de proteínas y calorías. Este balance requerirá nuevos enfoques agrícolas y alimentarios, de gestión hidráulica, de ingeniería genética, de investigación biotecnológica y un largo etcétera de decisiones que habrá que tomar oportunamente. O, finalmente, cabe plantearse si eso que llamamos “México” seguirá teniendo sentido en un contexto no sólo de cambios tecnológicos radicales o de desaparición de fronteras virtuales, sino ante el hecho de que el país es cada vez más heterogéneo o de que tan sólo cinco estados concentran el 65% de la inversión extranjera directa, producen 53% de las patentes, tienen el 49% de los investigadores que existen en México, el 31% de las empresas grandes y generan el 30% del PIB. ¿Qué México va a ser ése exactamente, de continuar estas tendencias tal como ahora? En fin, entre marchas, diálogos y comerciales electorales, bien haríamos en ponernos a pensar, de vez en cuando, en estos pequeños temas. (La Razón)

2012 / Precandidatos

  • Raymundo Riva Palacio. 2012: El anzuelo. Los equipos electorales del PAN han comenzado a armar sus expedientes sobre sus adversarios en la contienda presidencial del próximo año. Son equivalentes a los due dilligence empresariales, que cuando se va a comprar una empresa se revisan todos sus estados financieros para buscar por hoyos negros y fallas. En este caso, como se ha hecho metódicamente desde las elecciones de 2000, se han enfocado al pasado del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y de todo aquello que pudiera frenar y descarrilar su paso hacia Los Pinos. Es una apuesta riesgosa porque no está suficientemente claro aún si Peña Nieto, como fenómeno mediático, está suficientemente blindado para resistir una andanada de acusaciones indirectas o de índole personal. La experiencia del Caso Paulette genera suspicacias. El escándalo duró casi un mes y fue conocido por casi ocho de cada 10 mexicanos en el país. La paliza política que recibió fue despiadada, sin embargo el costo electoral para el precandidato, fue de apenas dos puntos. Esa será la ruta de la guerra sucia a través de las redes sociales. Habrá otro tipo de campaña, la tradicional y de contraste, pero con la ventaja que tiene hoy en día Peña Nieto sobre sus adversarios, y el pragmatismo político que ha demostrado —como en la selección de candidato a gobernador en su estado—, apostar todo hasta la campaña, sin intentar previamente una fractura, sería estratégicamente un error. La guerra sucia vendrá. Pero antes ¿por qué no provocar el divisionismo en el PRI? Las dos últimas elecciones presidenciales demostraron que el PRI es un adversario temible siempre y cuando no se divida. Francisco Labastida pudo vencer a Vicente Fox, pero los choques internos dentro de su equipo —más importantes incluso que el desgaste del PRI—, le impidieron tener una campaña disciplinada. Roberto Madrazo podría haber sido Presidente, pero el PRI se partió y los gobernadores de su partido apoyaron a Felipe Calderón o a Andrés Manuel López Obrador. La división interna como un factor desestabilizador dentro del PRI es una variable que, a decir por los hechos y las palabras de los panistas, ya se comenzó a ejecutar como estrategia en las dos últimas semanas. ¿Cómo provocar inestabilidad en el PRI? Mediante el impulso de precandidatos que quieran competir con Peña Nieto por la candidatura. ¿Cómo lograr un fiasco como el de Madrazo? Para 2012, con un anzuelo en 2011 para atrapar a Manlio Fabio Beltrones. El senador, reconocido en la clase política, las cúpulas empresariales y las élites como uno —si no el que más— de los políticos más sofisticados y hábiles en el país, se ha convertido en el objeto del deseo panista para la división. Este lunes, al responder una pregunta sin contexto —”¿Cómo ve el conflicto del PRI que existe en el Congreso de la Unión?”—de un periodista de Milenio al secretario de Educación, Alonso Lujambio , el aspirante a la candidatura presidencial del PAN dijo: “Es muy inquietante, yo no sé en 2012 por qué PRI va a votar el elector, porque hay uno en el Senado, dirigido por Manlio Fabio Beltrones, que quiere las reformas estructurales, que las apuntala, dispuesto a conducir el país con otras fuerzas políticas y en la dirección correcta, y hay otro en la Cámara de Diputados, en buena medida liderado por el propio gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, que no le gustan, las traba, pero no nos dice por qué. El PRI de Peña Nieto no nos explica eso con claridad”. Provocación: hay un priísta bueno, Beltrones, y uno malo, Peña Nieto. ¿Por qué votarían los electores por Peña Nieto si pertenece a los dinosaurios que tanto señala en la vitrina del horror el PAN? Los panistas no quieren a Peña Nieto en la boleta electoral y prefieren a Beltrones. No se requiere de matemática para entenderlo. Todas las encuestas dan una tendencia de voto de Peña Nieto superior frente a cualquier adversario entre 28 y 31 puntos, mientras que en el caso de Beltrones el promedio de las encuestas nacionales lo da entre dos puntos abajo y tres arriba con cualquier combinación de adversarios, lo que significa un empate técnico. Sin embargo, en las dos últimas semanas sucedieron hechos que refuerzan la intentona panista de división en el PRI. Una encuesta de Consulta Mitofsky, dada a conocer la semana pasada, mostraba que si se hubieran dado las elecciones en ese momento, Beltrones habría ganado con 24.8% de los votos contra 22.7% de Marcelo Ebrard, del PRD, dejando a los candidatos del PAN a unos 12 puntos abajo. El dato de Mitofsky, consistente con la media de las encuestas presidenciales, fue presentado en los medios de comunicación en un marco de referencia que insinuaba que aun sin Peña Nieto el PRI ganaría la Presidencia. Beltrones no avanzó de manera significativa, pero se presentó como si se hubiera modificado la correlación de fuerzas del último año a favor del senador. La forma como se presentó este estudio tuvo un antecedente la semana anterior, cuando la casa encuestadora GEA-ISSA, dijo que Beltrones aventajaba por siete puntos al senador Santiago Creel (29 a 22%, por siete puntos), a la diputada Josefina Vázquez Mota (por ocho puntos), al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero (por 10), y a Andrés Manuel López Obrador (por 17). Los números de esa encuesta —uno de los socios en GEA-ISSA— era Guillermo Valdés, que era parte del cuarto de guerra de la campaña de Calderón y actual director del Cisen— sacaban a Beltrones del empate técnico, alimentando el impulso de un desafío a Peña Nieto. ¿Será? La política es de percepciones, que construyen realidades. Las encuestas son fotografías, pero sobre ellas se formulan estrategias y árboles de decisiones. Si se manejan con responsabilidad y con análisis técnico riguroso, son herramientas útiles. Pero si se ven y se hacen cuentas alegres, y a partir de ellas se toman decisiones sin procesarlas, pueden ser fruto envenenado. En este caso, parece que han lanzado una zanahoria a Beltrones para ver si corre detrás de ella. Si pica el anzuelo desafiará a Peña Nieto en la nominación presidencial, y si le siguen endulzando el camino al arco iris, sus adversarios pueden lograr el objetivo y detonar una fractura dentro del PRI. El otro camino de Beltrones es no caer en la provocación, medir sus fuerzas, levantarle la mano a Peña Nieto o a esperar a que cometa un error o lo derriben sus adversarios para convertirse, en el peor de los casos para el gobernador, en el candidato presidencial sustituto del PRI para 2012 (La Razón)
  • Ciro Gómez Leyva. Lozano, Lujambio y Cordero ven el draw y tiemblan. Javier Lozano es siempre directo. Si de algo no se le puede acusar es de andarse con medias tintas. De ahí su fama de duro, fajador. Pero lo de dejar hoy el cargo para irse a buscar la candidatura presidencial del PAN es… es otra cosa. “Mira, yo creo que es una muy buena señal del señor Presidente”, me dijo sobre el se pueden ir del gabinete cuando quieran, expresado el lunes por Felipe Calderón. “Muy buena en el sentido de dejar ya en libertad a quienes aspiremos buscar la candidatura. Con esa clarísima señal, pues ya debemos tomar la decisión”. —¿Cuándo? —Muy próximamente, muy próximamente. —¿Próximamente, cuándo, Javier? —Unas cuantas semanas, si acaso. Pero tengo que medir mis capacidades. Si veo que voy para arriba, me voy a echar para adelante. Pero si no, con todo realismo, responsabilidad, sensatez y solidaridad, me voy a sumar al proyecto que pueda ganar. Si eso dijo el directo Lozano, no es sorpresa que Ernesto Cordero y Alonso Lujambio se hayan escondido en callejuelas más evasivas. La arenga del presidente Calderón, que habló también de un panismo con el ánimo decaído, cayó, por lo visto, en tierra infértil. Y es comprensible, porque ni Cordero ni Lujambio ni Lozano sienten que dejar sus secretarías les garantice: a) vencer a sus dos compañeros de gabinete; b) vencer luego a sus compañeros Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota; c) vencer a Enrique Peña Nieto (y/o Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard). Si fuera torneo de tenis, no saltan a la cancha porque miran el draw y tiemblan. Como si en línea estuvieran esperándolos Nadal, Federer y Djokovic. Nada que ver con la seguridad de aquel Calderón de ánimo resuelto de 2004, 2005. Nada que ver. (Milenio)

Edomex / Laboratorio

  • Carlos Ramírez.  Edomex: en qué falló oposición. Estridencias, en lugar de votos. La ventaja del candidato priista al gobierno del Estado de México sobre la oposición es una repetición de la elección de 1993, cuando el candidato priista Emilio Chuayffet ganó con el 62 por ciento de los votos, contra 17.8 por ciento del candidato panista Luis Felipe Bravo Mena y 8.7 por ciento del candidato perredista Alejandro Encinas. La principal lección de la oposición, tres elecciones estatales después, radica en el error de combatir al PRI en los medios y no en las estructuras de poder. El PAN y el PRD no revisaron su derrota de las municipales de 2009 cuando el PRI le arrebató al PAN el corredor azul y al PRD la zona popular de Nezahualcóyotl. El principal error de la oposición en el Estado de México fue hacer una campaña contra el gobernador Enrique Peña Nieto y no preparar una estrategia local basada en el dato más revelador de las pasadas elecciones: el PRI ha ganado los gobiernos estatales pero ha bajado su votación con respecto a la lista nominal de electores de 40 por ciento en 1981 a 20 por ciento en la elección de Peña Nieto en 2005. Es decir, el PRI depende solamente de su voto duro, no ha ganado nuevos votantes y ha perdido votos con respecto a su techo de 1993: casi dos millones de votos. En el periodo 1987-2011, el padrón electoral se triplicó pero el PRI ha mantenido sus mismos votos. El dato fue desaprovechado por la oposición: el PAN y el PRD no hicieron algo para ganar a los nuevos electores ni para recuperar los que perdieron en las municipales. De ahí que la estrategia del PRI sea la de bajar el volumen de votantes debajo de 45 por ciento para mantener su tendencia de 52 por ciento de los votos en las encuestas. Pero hasta donde se han visto las campañas de la oposición, el PAN y el PRD no han logrado estimular que el flujo de votantes sea mayor a 55 por ciento. Por tanto, el PRI tiene más que seguro a su voto duro y leal y con ello piensa ganar las elecciones. No era difícil la posibilidad de que la oposición aumentara la tendencia de sus votos, pues hace seis años logró 25 por ciento para el PAN y 25 por ciento para el PRD. El descuido, la apatía, la ausencia de organización y sobre todo las pugnas internas desplomaron el voto por la oposición. Luis Felipe Bravo Mena y Alejandro Encinas supusieron que sus solos nombres iban a disparar la tendencia de los votos. Las tendencias de las encuestas son muy parecidas a las de 1993, sólo que al revés: el PAN baja a una media de 18 por ciento, contra el pico de 35.5 por ciento de 1999 con José Luis Durán Reveles y el PRD disminuye de su pico de 25 por ciento de 2005 con Yeidckol Polevnsky. El candidato priista Eruviel Ávila llegó ya a un techo de 52 por ciento de tendencia de votos en encuestas telefónicas con un cálculo aproximado de dos millones de votos, casi los mismos que logró Chuayffet en 1993 con el 62.6 por ciento de los votos. La apuesta priista, por tanto, radica en bajar la afluencia de votantes con el discurso triunfalista del “ya ganó” y con ello desalentar la presencia en casillas. La oposición no entendió la lógica de las cifras y no convirtió el ir a votar en el discurso central de campaña. La lista de errores de la oposición es bastante larga, de la cual sobresalen los que parecen los más importantes: -La oposición no entendió que la clave de las derrotas priistas en Oaxaca, Puebla y Sinaloa no fue solamente el modelo de las alianzas PAN-PRD sino el objetivo de llevar a los ciudadanos a votar. -El PAN y el PRD se contentaron con la figura de sus candidatos y se olvidaron de las dos necesidades básicas de una elección: una estructura de partido dinámica y con presencia territorial y una estructura electoral para movilizar el voto y cuidar las votaciones. Es la hora en que por sí solos el PAN y el PRD no alcanzan a cubrir la mitad de las casillas. -El PAN y el PRD no convirtieron a los nuevos votantes de los últimos 18 años en su objetivo y se dedicaron a hacer una campaña mediática sin objetivos precisos. La clave del ascenso de la oposición en el pasado electoral mexiquense estuvo en la conquista de los nuevos electores, de los jóvenes con mentalidad más moderna y antipriistas. -Bravo Mena y Encinas hicieron campaña contra Peña Nieto ignorando su fuerte posicionamiento local basado en los programas asistencialistas y se olvidaron de la presentación específica de programas locales. -En los dos debates oficiales, el candidato del PRI fue muy cuidadoso en centrar sus propuestas en asuntos locales y en el enlistado de los programas asistencialistas, en tanto que Encinas y Bravo Mena carecieron de sensibilidad para saber que los votantes van a elegir al que les dé más programas que cubran gratuitamente sus necesidades. Encinas perdió tiempo en filosofar sobre la diferencia entre programa social y programa asistencialista, olvidando que en el DF el PRD ha comprado lealtades electorales con programas específicos de entregas gratuitas de bienes y servicios. -El PAN y el PRD hicieron una campaña de tipo nacional, en tanto que el PRI desarrollo una campaña a nivel de piso y tierra. La presencia de López Obrador fue escasa y no logró reactivar la actividad política de oposición en la entidad. La campaña política del PAN se centró en la presencia de los precandidatos presidenciales panistas pero sin ningún efecto político en los electores mexiquenses. La vieja idea priista de que el estado ganaba mucho si había relación directa gobernador-presidente de la República no funcionó en el PAN y el PRD porque los mexiquenses ven adelantado a Peña Nieto y por ahora sin competencia. -El PRD descubrió demasiado tarde la estructuración parcial al PRI del Instituto Electoral del Estado de México pero no supo denunciarlo a tiempo y con precisión. Al final, la oposición se vio apática y le apuesta al milagro. (Financiero)
  • Leo Zuckermann. ¿El laboratorio poselectoral? Desde hace muchos meses, sin saber quiénes serían los candidatos, estuve dispuesto a apostar que el PRI ganaba la gubernatura del Estado de México en caso de que no se diera una alianza entre la izquierda y el PAN. Si se partía el voto antipriista, ni el PAN ni el PRD tendrían chance de ganar en la entidad gobernada por Enrique Peña Nieto. La alianza finalmente no se dio. Y al día de hoy, nadie me ha tomado la apuesta. Nadie. En cuanto empezaron a salir las primeras encuestas, fue evidente que Eruviel Ávila sería el candidato a vencer. Arrancó muy arriba, casi dos a uno sobre sus adversarios. A lo largo de una campaña corta, de 45 días, las tendencias nunca se movieron. Las últimas encuestas, publicadas la semana pasada, indican lo mismo que al principio: una victoria contundente del priista por más de 20 puntos porcentuales. Ni el perredista Alejandro Encinas ni el panista Luis Felipe Bravo Mena le hicieron cosquillas a Ávila. Estoy seguro de que el priista se llevará la victoria este domingo sin haberse despeinado. El que piense lo contrario, sostengo la apuesta a favor del PRI. Incluso ofrezco doble contra sencillo. No porque me interese que venza el priista. Por mí, que gane cualquiera de los tres. Pero creo que el PRI, a diferencia del PAN y del PRD, ha operado bien esta elección. Desde algunos aspectos que critiqué por antidemocráticos, como reformar la ley para dificultar las alianzas, hasta la designación sorpresiva de Ávila como candidato cuando todos juraban que sería Alfredo del Mazo. Para los medios nacionales, las elecciones del Edomex han sido aburridas y predecibles. Las encuestas no se movieron nada: tres líneas horizontales como si fueran el electrocardiograma de un muerto. Pero creo que ahora viene lo mejor desde el punto de vista mediático. Me refiero al proceso poselectoral: a las reacciones del ganador y los perdedores. Alejandro Encinas ya mandó la señal de que desconocerá los resultados. Sabiéndose derrotado, lleva días acusando al PRI de todo tipo de mañas. En su artículo de El Universal del 21 de junio mencionó: inequidad, dispendio de recursos, injerencia gubernamental en apoyo de Ávila, coacción del voto, destrucción de propaganda, detención de promotores, compra de votos y amenazas de retiro de programas asistenciales, todo con la “complacencia de la autoridad electoral”. Según el candidato perredista, se trata de “la desesperación del nuevo PRI por conservar a como dé lugar el poder”. De hecho, el PRD ha solicitado al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la cancelación del registro de Ávila por supuestamente “realizar actos anticipados de campaña y rebasar el tope de gasto de campaña”. La presidenta del Tribunal ya recibió a los representantes de los partidos de izquierda para escuchar sus argumentos. Encinas confía en que el TEPJF suspenda el registro de Ávila, pero no anule la elección. De esta forma, él ganaría. Nada menos y nada más. Por lo pronto, el candidato perredista ha dicho que él no confía en el Instituto Electoral del Estado de México porque ha permitido una elección cargada a favor del PRI. En suma: la típica reacción lopezobradorista ante la derrota. La estrategia de la izquierda está telegrafiada: van a desconocer los resultados y descalificar a las instituciones electorales. La pregunta es qué hará el PAN. ¿Se unirá a la protesta? ¿Regresaremos a las viejas épocas de los ochenta de conflictos poselectorales por las victorias del PRI? El líder nacional del PRD, Jesús Zambrano, afirma que, entre que son peras o son manzanas, existe ya un compromiso con el PAN para cuidar el voto en el Edomex y que “no se cometan tropelías”. Al parecer, la verdadera lucha en el Edomex puede comenzar el lunes por la mañana: ¿Se unirá el PAN a la izquierda para repudiar una victoria del PRI? ¿Se convertirá el Estado de México en el laboratorio, no electoral, sino poselectoral, de los comicios presidenciales de 2012? (Excélsior)

Promesas

  • Sergio Sarmiento.  Puras promesas. Es una feria de promesas. Nadie toma nota del costo al erario. El propósito de la campaña no es ofrecer un buen programa de gobierno sino simplemente comprar votos. En esto las cosas no han cambiado en milenios. Las campañas de Julio César y otros políticos a cargos públicos de la Roma antigua eran muy similares a lo que hoy vemos en el Estado de México. Los candidatos prometen eliminar la tenencia vehicular, subsidiar el transporte público, dar becas a los jóvenes, otorgar apoyos a personas de la tercera edad y madres solteras. ¿Cuánto cuestan estas promesas? Nadie se molesta en contabilizarlo. Las elecciones se ganan haciendo promesas, ofreciendo regalos a los electores. Nadie quiere saber las consecuencias de aplicar estas promesas. Si un país pudiera prosperar a base de subsidios y regalos electorales, México sería desde hace mucho tiempo la nación más rica del mundo. Pero no es así. Países como Greda, en que los gobiernos han acostumbrado a los ciudadanos a recibir regalos, hoy se dan cuenta de que su aparente prosperidad se desmorona Los países que están creciendo, como China y Corea del sur, son los que generan una mayor cultura de inversión y de trabajo. La campaña política del Estado de México nos demuestra uno de los peores aspectos de la democracia Las características que hacen de una persona un buen candidato no son las mismas que la convierten en un buen gobernante. Los grupos políticos que controlan el voto de mucha gente exigen tratos especiales a cambio de sufragios. No hay incentivos para que en campaña se ofrezcan programas que realmente lleven a la construcción de una economía más próspera Los votantes no quieren escuchar que la riqueza se obtiene con trabajo, sacrificios y ahorro. En cambio aplauden las ofertas de subsidios, becas, apoyos sociales, tratos especiales, bicicletas, lavadoras o costales de cemento. Nadie revisa las implicaciones de las promesas. Eliminar la tenencia para automóviles significa, por ejemplo, que quienes no tienen dinero para adquirir un vehículo privado deberán financiar los servicios, como calles, semáforos y demás, que requieren quienes sí alcanzan a comprar un auto privado. La política es quitar dinero a los pobres para ayudar a los ricos o a las clases medias. Subsidiar el transporte público, otorgar becas y dar ayudas a distintos grupos son prácticas con costos sociales. Incentivan a la gente a buscar empleos en lugares lejanos, favorecen a las familias más ricas que mandan a sus hijos a prepas o universidades, promueven la dependencia de dádivas del gobierno y no del trabajo. Nadie entre los candidatos habla de los problemas de fondo, como las inundaciones anuales que afectan a los municipios mexiquenses. Ninguno piensa acerca de las medidas que habría que tomar para generar mayor inversión y actividad productiva Es más fácil prometer regalos que trabajo. Son muchas las razones por las que México es un país pobre a pesar de todas sus ventajas naturales. Un siglo de gobiernos han justificado su existencia en nuestro país por supuestamente estar haciendo esfuerzos para combatir la pobreza Pero la pobreza se ha mantenido precisamente porque los políticos prefieren repartir regalos o promover los intereses de grupos cercanos a ellos que crear las condiciones para crecer y prosperar. Por lo pronto es significativo que las campañas electorales se convierten en simples competencias de promesas de regalos y no en escenarios para comparar estrategias para construir prosperidad. (Reforma)

IFE

  • Pablo Hiriart. Complicar la elección. De que hay ganas de complicar las elecciones del próximo año, sin duda que las hay. Y hasta puede que lo logren, en grande. Con las nuevas reglas impuestas por el IFE a los medios electrónicos se abre una nueva vertiente para anular los comicios presidenciales. Los poco más de dos mil candidatos a puestos de elección popular dispondrán, en total, de aproximadamente cuarenta millones de spots en radio y televisión. Hasta ahora los spots de los candidatos y partidos se enviaban a los medios con diez días de anticipación, y aún así en muchos casos era materialmente imposible programarlos. Quizá las grandes cadenas y estaciones tienen el personal y la capacidad técnica para acomodar una gran cantidad de anuncios que llegan con diez días de anticipación, pero también hay otras que no se dan abasto. Ahora, con las nuevas resoluciones del IFE, las estaciones de radio y TV tendrán sólo 48 horas para programar los spots, y de 72 horas cuando la solicitud llegue vía electrónica. De diez días se bajan a dos. Hasta tres, en caso de que los medios reciben los spots por internet. La mayoría de las mil 400 radiodifusoras y de las 500 televisoras carecen de internet de banda ancha para recibir ese material. Bueno, el caso es que si no se cumple con la orden habrá violación a la normatividad electoral. ¿No es un exceso? Estamos hablando de programar miles de spots en cada estación a la voz de ya. Los recursos técnicos de las estaciones no se van a dar abasto para cumplir con esos ordenamientos. Hay quienes dicen que sí, que sí se puede. Bueno, ¿para qué improvisar o jugar a las vencidas con un tema prescindible? Ante la imposibilidad de muchos medios para cumplir con lo que los consejeros del IFE consideran viable, la industria de la radio y la televisión se tendrá que inconformarse ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Es decir, vamos al proceso electoral con conflictos y amparos desde el arranque. ¿Para qué? No estamos ante la renovación de una ley del siglo pasado, sino de ordenamientos que se aprobaron hace apenas tres años. Desde luego resulta impensable que haya consejeros del IFE que estén tramando anular las elecciones presidenciales. Pero lo que hacen dará argumentos a quienes sí juegan en esa banda. Un sector del PRD tendría el motivo ideal para exigir, con la ley de su lado, que se reponga el proceso electoral porque los radiodifusores o televisoras “cargaron los dados” y no les pasaron en tiempo y forma sus spots. En fin, con esa resolución del IFE (que votaron en contra los consejeros Guerrero y Baños) se demuestra, además, que las cosas siempre pueden estar peor. Cuando hay ganas de echarlas a perder, claro está. (La Razón)
  • Héctor Aguilar Camín. Una lanza por el IFE. El Instituto Federal Electoral acumula fardos sobre su carga, ya de suyo difícil de llevar. Sus adversarios institucionales los llenaron de tareas imposibles con la reforma de 2007. Para fortalecerlo en apariencia, lo volvieron responsable de pautar la publicidad electoral de los partidos y de vigilar el cumplimiento de la pauta en todas las televisoras y radiodifusoras del país. Le impusieron luego una normatividad ridícula sobre actos anticipados de campaña. Según esa legislación prácticamente ningún aspirante a la Presidencia puede actuar como tal, si tiene un puesto (gobernador, secretario, jefe de Gobierno) que permita presumir el uso de recursos públicos en servicio de su candidatura. Es una legislación tan contraria a la realidad como una ley de aguas que prohibiera el desbordamiento de los ríos. Ayer el IFE se añadió una tarea más. Estableció que los aspirantes no podrán usar sus vehículos oficiales para acudir a actos proselitistas. Antes, en el curso de la semana pasada, el IFE se había metido en el berenjenal de emitir criterios para establecer el derecho de réplica, ausente en nuestros medios. Es verdad que el Tribunal Federal Electoral ayuda al IFE a ponerse la soga al cuello, obligándolo a definirse con claridad, y con sanciones, en todos los asuntos a que lo obliga la ley. La ley es tan incumplible que por todos lados surgen quejas fundadas por su violación. El IFE no sólo no evita una lectura extrema de la norma, sino que parece empeñarse en ella, de lo que surgen sanciones y pleitos rumbo a todos los puntos cardinales: medios, partidos, precandidatos, gobiernos. Mientras tanto, en violación flagrante de sus plazos legales, los legisladores siguen sin nombrar a los tres consejeros faltantes de la institución. Nadie ha acertado bien a bien en legislar sobre medios en una democracia. Nuestra legislación al respecto es particularmente mala. Garantiza la impunidad casi absoluta de los medios. Se dirá que es un extremo preferible al de su reglamentación asfixiante. Y estoy de acuerdo. Pero en materia de derecho de réplica romperé una lanza por el IFE: su imprudencia reglamentista apunta a un problema real. Nuestra prensa no otorga garantía de defensa alguna a quienes agravia. Batear al IFE en nombre de la libertad de expresión no resuelve el problema al que apunta el IFE: la ausencia de derecho de réplica en nuestros medios, y la ausencia de cualquier instancia dentro de ellos que proteja los derechos del lector y de las audiencias. Si la solución del IFE es mala, los medios deben aportar una. (Milenio)

Obispos

  • Joaquín López-Dóriga. Los obispos del César. En la reunión del jueves pasado en el Castillo de Chapultepec, al hablar del caso Hank Rhon, el presidente Calderón se refirió a obispos que no mencionó por su nombre, como sepulcros blanqueados y raza de víboras. Ayer, en la entrevista que Ciro Gómez Leyva publicó en MILENIO ratificó su declaración. Dijo que sigue esperando una explicación de por qué esos obispos defienden así a quien es uno de los modelos menos indicados para marcar la santidad de una persona: tener 19 hijos con varias parejas, dedicarse a lo que se dedica, hacer lo que hace. … A mí me gustaría ver obispos, en la religión mía, en la de mis padres, la de mis hijos, en la de mis más sólidas creencias, especialmente de mas joven y aún en mi propia militancia católica, me gustaría ver obispos más comprometidos con la verdad y con la justicia que con intereses políticos o económicos. Calderón se refería a los tres obispos que exhibieron su apoyo a Jorge Hank Rhon: Onésimo Cepeda, de Ecatepec; Rafael Romo, de Tijuana, y José Isidro Guerrero, de Mexicali. Los tres hermanos en Cristo lo llenan de bendiciones. Onésimo, apenado por su proceso, lo llama hombre de ley, y le ofrece sus oraciones, las de mi clero y las de mi pueblo; el obispo Romo de Tijuana, apesadumbrado y extrañado, reza por él y le asegura su acompañamiento como amigo; y el obispo Guerrero, de Mexicali, atribulado, le reitera aprecio y amistad y lo bendice. A estos tres obispos se refería el presidente Calderón en el Alcázar y en la entrevista con Ciro, comprometidos más con los intereses políticos y económicos que con la verdad y la justicia. Y no quiere decir que no los haya, al contrario, me consta que existen y que son los más. Pero no es el caso de éstos, más cercanos a los ricos y a sus fiestas, que a los pobres y a sus necesidades; más del César, que es lo suyo, que de Dios, que es lo de los demás. Y por eso. ******Retales. 1. TIEMPOS. En 2006 se jugó dos veces a la anulación de las elecciones: antes y después del proceso. Ahora, a un año de distancia, se mueven en ese sentido para eliminar a un candidato buscando imponer al favorito de los impugnadores; 2. NI EL AGUA. Si se trataba de una promoción internacional de México, puedo entender la postulación de Agustín Carstens a la dirección del FMI. Si iba en serio me parece tiempo perdido jugar las contras a las potencias que, en la persona de la francesa Christine Lagarde, ayer volvieron a imponer sus reglas, siendo Carstens, reitero, el más capaz para ese cargo; y 3. PUERTA. En la entrevista con Ciro Gómez Leyva, el presidente Calderón abrió la puerta a Cordero, Lujambio y Lozano para que dejen sus cargos en aras de su candidatura presidencial. No se irán todos, sólo uno; los otros dos se sumarán al proyecto. (Milenio)

Seguridad Perdida / Diálogo

  • Jorge Fernández. Seguridad perdida: la última oportunidad. Mañana se reunirán el presidente Calderón, todos los gobernadores, líderes del Congreso y del Poder Judicial, en el Consejo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Es el momento y la oportunidad para que el gobierno federal, los gobernadores y los otros Poderes de la Unión demuestren si realmente quieren avanzar en el terreno de la seguridad antes de que comience el proceso electoral: hay una enorme cantidad de compromisos que no se han cumplido, hay iniciativas que no han sido tratadas, hay leyes ya aprobadas que no se han instrumentado. Y el fantasma de la violencia puede hacerse presente en cualquier momento en pleno proceso electoral si no se aprovechan estos meses, antes del inicio formal de las campañas para tratar de recuperar el terreno perdido. El encuentro de la semana pasada, del presidente Calderón con el movimiento por la paz de Javier Sicilia, otorga, además, a esta reunión del SNSP, una oportunidad y un contexto, en el cual se pueda pasar de los compromisos de papel a los hechos. En realidad, muchos de esos compromisos surgieron mucho tiempo atrás, con aquella marcha que encabezó María Elena Morera; tuvieron forma explícita por la indignación ante el asesinato de Fernando Martí; se refrendaron con la muerte de Silvia Vargas; tuvieron en Isabel Miranda un exponente notable para tratar de avanzar en la lucha contra el secuestro y ahora se enfrentan al desafío de la visión del movimiento de Sicilia, incluso por la ideologización que éste puede darle a sus propuestas. Por supuesto que en el rezago que vivimos hay responsabilidad del gobierno federal. Apenas el lunes, en la entrevista que le hicimos al presidente Calderón junto con Bibiana Belsasso, éste admitía, por ejemplo, el rezago existente en la investigación del asesinato del candidato priista Rodolfo Torre, por ineficiencias de la PGR antes del cambio de su titular. Pero también es indudable que la mayoría de los estados son los que tienen rezagos enormes a la hora de cumplir con los requisitos adquiridos por los respectivos gobernadores. Y que si existe impunidad en muchos crímenes cometidos por la delincuencia organizada y la justicia a nivel federal no los ha castigado adecuadamente, también es una realidad que la justicia a nivel local es simplemente inexistente, que la renovación de las policías se da a cuentagotas y que muchas otras medidas aprobadas desde tiempo atrás no se cumplen. Como es una realidad que en el Congreso no han avanzado en las iniciativas centrales en este ámbito. Desde la Ley de Seguridad Nacional hasta las de policía para contar con mando único en los estados con un nuevo modelo policial (impulsada por la Conferencia Nacional de Gobernadores), existen un sinnúmero de iniciativas que no han tenido ni siquiera dictamen legislativo. No creo que se presente una coyuntura mejor para sacar adelante todos esos temas que la de esta reunión del SNSP con el gobierno federal, los gobernadores, los líderes del Congreso y el Poder Judicial: es el momento idóneo luego del encuentro del jueves pasado; se da cuando ya concluyó la campaña del Estado de México que, salvo las artimañas de última hora de Alejandro Encinas al pedir la cancelación del registro de Eruviel Ávila (vaya paradoja, el único candidato que estaba inhabilitado para contender por no cumplir con los requisitos de residencia era  Encinas), no tendrá sorpresa alguna; se da cuando, pasada la elección, la convocatoria a un periodo extraordinario no debería tener obstáculos; y cuando son muchos los gobernadores que están comenzando sus gestiones sexenales y saben que no pueden seguir haciendo tiempo como sus antecesores. La oportunidad y el momento estarán ahí, habrá que ver si nuestros políticos saben, o quieren, aprovecharlos. *****La candidatura de Creel. Santiago Creel está jugando con las formas y los tiempos exactamente al revés de lo que hizo hace seis años. El lunes, el senador presentó oficialmente la corriente de apoyo a su precandidatura panista en un proceso de franco proselitismo, sólo comparable al que realiza la diputada Josefina Vázquez Mota. En realidad, no es significativo que el ex presidente Fox haya dicho que las dos únicas opciones que tiene el PAN sean precisamente Santiago y Josefina. El punto es que, lo opine o no Fox, ellos dos son los únicos que están haciendo un trabajo abierto entre los panistas y cosechando frutos. La declaración de ayer del presidente Calderón, sobre que los cuatro miembros de su gabinete pueden renunciar cuando quieran para hacer campaña, debería ser un aliciente para que Ernesto Cordero, Alonso Lujambio, Javier Lozano o Heriberto Félix dieran un paso adelante. Sin embargo, para eso falta un paso previo: el calderonismo debe tener un solo aspirante en 2012. De otra forma corren el serio peligro de terminar devorados en la interna panista, luchando por un mismo espacio (Excélsior)
  • Luis F. Aguilar. Acerca del diálogo. Parece que la política habitual de la palabrería, la distancia, los insultos y las intolerancias se interrumpió y mostró otra actitud, otras potencialidades, en ocasión del diálogo entre la Presidencia y los líderes del movimiento ciudadano, que ha exigido justicia, respeto y consuelo hacia las víctimas de estos años de enfrentamiento sangriento entre las fuerzas coactivas del Estado y la delincuencia armada, abandonadas las más a su tristeza ante la indiferencia del aparato judicial, administrativo y policial. Es injustificada la contradicción que existe entre un Estado que combate a fuego a los que destruyen las bases de la libertad, seguridad y tranquilidad de la vida social, pero que en su interior carece de un aparato judicial, policial y administrativo confiable, inmune a complicidades con los asesinos y solidario con las víctimas. Las finas interpretaciones que hemos leído en los medios convergen en celebrar el diálogo del Alcázar de Chapultepec por la disposición del poder político y de la ciudadanía agraviada a confrontar posiciones, a escuchar cuestionamientos, y por el ambiente de respeto, sensibilidad y sensatez. Convergen, sobre todo, en señalar que el diálogo ha mostrado las potencialidades de una práctica política diferente a la de la descalificación y del insulto de nuestros líderes regeneradores, al rollo demagógico, al desacuerdo sistemático de los partidos, a la resistencia de las autoridades a informar, explicar y justificar sus decisiones. En efecto, el diálogo es otro modo de relación social y política, pues se inicia solo si existe voluntad de reconocimiento y respeto entre interlocutores con posiciones diferentes, avanza a condición de que los interlocutores mantengan su disposición a afirmar, rebatir y criticar con razones, y puede llegar por esta vía a acuerdos que modifican las rígidas posiciones iniciales y abren nuevos horizontes de vida en común y proyectos de gobierno. El diálogo real no deja jamás las cosas como estaban antes, pues no es una charla, aun si civilizada, en la que no existe voluntad de reconocer las razones del otro y de evaluar las propias. Desde su origen en la polis griega diálogo, dialéctica, han supuesto que el avance del conocimiento, la conciencia, la moralidad, el orden político, la historia social misma es posible y ocurre mediante la confrontación de las posiciones que se tienen en un tema, mediante la presión de la crítica y de las preguntas que proceden de posiciones contrarias a las de uno, mediante el requerimiento de que se pruebe empíricamente o se justifique deductivamente lo que se afirma con certeza La negación de lo que se presume verdadero y válido mediante la duda, la pregunta y la crítica tiene el efecto de producir conocimientos más consistentes y realidades sociales más incluyentes y compartidas. El diálogo presiona y quiebra lo convencional, lo establecido, la autocomplacencia de la propia terquedad y también el autoengaño intelectual, moral y político, por lo que no es una actividad placentera ni amigable ni segura Preguntar a Sócrates. No obstante, el diálogo confía en que el progreso es posible mediante la interpelación y la crítica basada en razones, no en injurias y artimañas. La política no escapa al diálogo si quiere ser actividad directiva Los colapsos de los Estados han ocurrido siempre que no hay opciones de voz y cuestionamiento. Sin embargo, se pierde la confianza en las potencialidades de desarrollo que el diálogo contiene cuando no produce los entendimientos y acuerdos entre las partes, que remueven o perfeccionan los puntos de vista iniciales. Y no los produce cuando el diálogo se interrumpe, aunque se sigan celebrando reuniones y conversaciones, y se interrumpe en el momento en que los interlocutores no aceptan más nuevas preguntas y críticas. Este es su punto de inflexión. En política, los cuestionamientos se concentran en dos puntos, en la legitimidad y en la eficacia de la actuación de los gobernantes, en la validez legal y en la eficacia causal de sus políticas. En el diálogo de la semana pasada, la legitimidad de la decisión presidencial de combatir a las organizaciones criminales no fue cuestionada ni podía serlo. Simplemente no existe Estado si es ocupado por el poder del crimen. Pero se cuestionó con evidencias (no con “mitos”) la eficacia de la política seguida la ausencia de resultados visibles como la disminución de los eventos de violencia criminal, el incremento de la seguridad y la paz en las localidades, el descenso de los hechos de complicidad y corrupción en el aparato judicial y policial o el aumento de la coordinación operativa entre los gobiernos. El diálogo sirvió para recordamos que la legitimidad de todo gobierno es dual, en tanto que sus acciones deben orientarse a fines de incuestionable validez institucional y ser capaces de transformarlos en hechos sociales, en resultados tangibles. Mientras la Presidencia no acepte preguntas y cuestionamientos sobre la eficacia y los resultados de la política de seguridad que ha decidido, el diálogo y la política limitan su productividad. (Reforma)
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