Síntesis Política de Imagen Política

Finanzas, Negocios /Energía

  • Eurozona aprueba 12 mil mde para Grecia
  • AXA: falta sensibilidad sobre importancia de seguro
  • Crecimiento, objetivo de Mifel en este año
  • Condusef y ABM, vs venta de seguros por teléfono
  • Decreto automotriz, vigente hasta 2013
  • Invierte Televisa en Iusacell y fibra oscura
  • Difieren SHCP y Cofetel en el pago de MVS
  • Presupuesto de Pemex 2012 crecería 8.1%
  • Analiza Pemex “borrón y nueva cuenta” con ML
  • Caería 15% la producción de arroz

 

Seguridad /Justicia / Salud

  • Recluta Ejército a campesinos
  • Edomex: tiran 7 cuerpos en la jornada electoral
  • Domingo, 34 ejecutados en el país

 

 

 

 

Gobierno / Partidos / Congreso /  Estados

  • Urge candidato para 2012: Beltrones
  • Rojas : triunfo en comicios, clave para 2012
  • PRI gana Edomex, Coahuila, Nayarit e Hidalgo
  • Eruviel el gobernador mexiquense más votado
  • Encinas iniciará con las manifestaciones

 

                                                                    TITULARES DEL DÍA
Financiero Grecia sacrificará soberanía y empleos
Economista EU desacelera y afecta ya a industria del país
Reforma Apabulla el PRI
Universal Arrasa el PRI
Jornada En Edomex, Coahuila y Nayarit arrasa el PRI
Milenio Reinaugura el PRI carro completo
Excélsior PRI gana en grande
Sol de México Gana PRI, Edomex, Coahuila y Nayarit
Crónica Gana PRI, Edomex, Nayarit y Coahuila
La Razón Noqueó el PRI
Impacto PRI arrasa a un año de la Presidencial

  • Festejan los priistas: vamos por Los Pinos. El PRI presumió ayer sus victorias “contundentes” en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, además de Pachuca, la capital de Hidalgo, y sus dirigentes se declararon listos para recuperar la Presidencia de la República en 2012. El dirigente nacional del tricolor, Humberto Moreira, rompió un mes de silencio —desde la aprehensión de Jorge Hank Rhon— para asegurar que su partido no sólo consiguió triunfos contundentes sino históricos. Acompañado del candidato del PRI en el Estado de México, Eruviel Ávila, el presidente del tricolor reivindicó el valor de las coaliciones que formaron con el PVEM y con Nueva Alianza, partido fundado por Elba Esther Gordillo. Además de presumir el triunfo “con una gran contundencia” de su hermano, Rubén Moreira — que lo sucederá en Coahuila—, el priista adelantó que ahora se concentrarán en la elección de 2012. “Quiero informar en este auditorio de nuestro partido que hemos ganado con una gran contundencia, con una votación y un porcentaje histórico en el Estado de México, de un triunfo electoral”, señaló. “Antes de llegar a pensar en lo que sucederá dentro de 11 meses y 27 días, tenemos que presentar este proyecto, tenemos que construir este proyecto y obviamente de tener el mejor resultado en el 2012”. Según el priista, ahora la prioridad será elaborar el programa de Gobierno que ofrecerán a los electores el próximo año y aceitar las estructuras para la contienda presidencial.  Antes de los comicios, el PRI mexiquense liderado por el Gobernador Enrique Peña Nieto fraguó una estrategia que les permitiera no sólo ganar a sus contrincantes del PAN y del PRD, sino avasallarlos. (Reforma)

 

 

 

Catástrofe

  • Jesús Silva Herzog. Esmerarse en la catástrofe. Hace seis años, una conspiración de deslealtades estuvo a punto de romper el hilo institucional de la República. Hoy la irresponsabilidad se alía en todos los frentes para ponerlo nuevamente en riesgo. Nadie cede, nadie reconoce la seriedad de los peligros. Cada uno se obstina en la defensa de su parcela. No somos animales dotados del don del aprendizaje. Tropezamos mil veces con la misma piedra y nos hacemos rutinariamente los sorprendidos. El riesgo que corrimos hace seis años fue inmenso. Los costos que hemos pagado desde entonces por la polarización y el descrédito del proceso electoral han sido enormes. Y parece que nos empeñamos en la reedición del drama. Toda elección es tensa. Vivir en democracia es renunciar a la ilusión de la tersura. Cualquier campaña acentúa diferencias, subraya antagonismos, divide. Pero las tensiones que se anuncian para el año que empezó ayer no son las saludables asperezas de la diversidad política Son tensiones enfermas, anomalías de una democracia inmadura y frágil, una democracia sin defensores. La primera fractura que amenaza el relevo es la elemental. El país no está en paz. Ha corrido mucha sangre en los últimos años. La violencia se ha desatado. No padecemos solamente la violencia de los poderosos negocios criminales sino la violencia de sus discípulos: aquellos que siguen las lecciones de la impunidad. Eliminar al enemigo, al adversario, al acreedor o al deudor resulta un acontecimiento sin consecuencias que mimetiza fácilmente con los colores de la estación. Hace seis años podía seguirse hablando de un país que votaba en un clima de relativa tranquilidad. Hoy no. La estridencia entonces era de saliva, hoy es de plomo. No podemos negar que hay territorios en México que se han vuelto prácticamente incompatibles con la civilidad democrática. Sitios donde no hay condiciones para una prensa libre ni garantías para una competencia auténtica Regiones donde los partidos incluso tienen dificultades para reclutar candidatos. Lo más grave es que frente al dramatismo de nuestra condición, sigue imperando una imperdonable irresponsabilidad de las fuerzas políticas. Autoridades que se desentienden del problema, políticos que partidizan la sangre. Si hay un ámbito que amerita un auténtico pacto de Estado es precisamente éste: el de la aplicación estricta de la ley, el combate a una delincuencia que amenaza a todos por igual. La seriedad del riesgo debería provocar como reacción la unidad en lo básico: todos los partidos están bajo amenaza Todos los candidatos son vulnerables. Caminamos hacia la elección con autoridades incompletas y agredidas. El peor legado del 2006 fue haber destrozado el consenso que se construyó durante décadas. Era un acuerdo básico sobre las reglas y los órganos que permitían la competencia Tras varias estaciones reformistas, la ley llegó a ser reconocida por todos los actores políticos; el árbitro era universalmente respetado. ¡Qué lejanos parecen esos tiempos! Hoy tenemos una ley que es más fuente de discordia que de acuerdo y una autoridad vapuleada El Congreso no ha legislado en materias cruciales para la contienda. En octubre empezará formalmente el proceso y el Instituto Federal Electoral sigue sin integrar su Consejo General. Incumplir la ley le tiene sin cuidado a los partidos que integran la Cámara de Diputados. Cada grupo político se aferra a lo que cree suyo, sin importar el daño que le hacen al árbitro. Parecen convencidos de que el deterioro de la autoridad les es ventajosa El daño está hecho. Quienes se incorporen a la cabeza del organismo llegarán ya tarde, aprendiendo mientras deciden. No son solamente los partidos políticos quienes apuestan por un árbitro débil Los medios de comunicación, ofendidos con la nueva regulación electoral, están empeñados en demostrar la inviabilidad del nuevo modelo de comunicación política. El Instituto Federal Electoral, el gran orgullo del cambio institucional mexicano, es hoy un órgano manco, sobrecargado de facultades, al que todas las fuerzas políticas y varias económicas, se empeñan en minar. La ley le ha asignado tareas imposibles de cumplir, los partidos no lo integran como es su deber, los medios socavan su legitimidad Parece deporte nacional lanzarle piedras, pero no es el IFE el que pone en riesgo la elección. Son quienes lo quieren débil, quienes lo quieren sometido a los partidos o rendido ante el poder de los medios. El país vive una situación extraordinariamente delicada. Las campañas iniciarán pronto en un país que perdió la tranquilidad y dejó ir el consenso sobre las reglas y destrozó el prestigio de sus árbitros. Hemos convertido el 2012 en una elección de alto riesgo. Hay catástrofes que se fabrican con esmero. (Reforma)

Involución / Cochinero

  • Denise Merker.  Involución democrática. Vivimos en el país una involución democrática, y no lo digo por los resultados de ayer, que a la hora que escribo son sólo encuestas de salida que confirman tendencias conocidas, no, me refiero a todo el proceso que hemos visto en las últimas semanas y que concluyó con las votaciones de ayer.  El día de la elección. A las 11 de la mañana de un día de elecciones, de lo único que debería hablarse es del número de casillas instaladas, de si la lluvia está siendo un obstáculo para que los ciudadanos salgan a votar y mostrar el momento, siempre idéntico y sin trascendencia, de cuando los diferentes candidatos y autoridades acuden a votar. Así debería ser, pero así no fue. Increíble, pero se sigue justificando que los medios cubran la elección desde muy temprano. Ayer la nota fue la detención en Hidalgo de 16 panistas en la mañana. El procurador de Hidalgo, Alejandro Straffon, nos explicó —luego cambiaría su versión— que se recibió de madrugada una llamada anónima denunciando movimientos inusitados de automóviles con placas de otros estados y de personas que entraban y salían de varios hoteles. Fue suficiente para que fueran a investigar. Entraron a los hoteles, pero no a las habitaciones, eso dijo, y en la calle detuvieron a panistas que venían a hacer proselitismo. Insistió varías veces en señalar lo sospechoso que le parecía que personas de otros estados estuvieran ahí en un día de elecciones. El PAN denunciaba la detención injustificada de militantes que habían traído de otros estados para apoyarlos en la parte jurídica. *Campañas sin pasión y a la antigüita. Las campañas fueron muy aburridas y nunca lograron interesar a los grupos no organizados de la sociedad. La política se quedó confinada en los grupos cercanos a los partidos y en sus clientelas respectivas. Los candidatos, según sus capacidades económicas y de movilización, hicieron día tras día mítines en pueblos y municipios, con más o menos acarreados, pase de lista, sandwich y regalito de salida. Los estados, igual que hace décadas, terminaron inundados con pendones y fotos de los candidatos hasta en el más recóndito lugar. Se prometió y se hizo uso de los programas sociales en todos los estados. Los candidatos compitieron a tarjetazos, cada uno ofreciendo tarjetas de asistencia, en Coahuila; “La más mejor” y “La cumplidora”. Las campañas terminaron por ser una competencia entre la capacidad de los gobernadores priístas, que ganaron, de movilizar a sus clientelas y el gobierno federal tratando de hacer lo mismo con Oportunidades, *Las reglas no se cumplen. La debilidad de los institutos electorales por su dependencia respecto a los gobiernos locales es evidente e impide que se respeten las reglas. Ejemplo: nada hizo el 1EEM cuando quedó constancia en video de que un funcionario del gobierno de Peña Nieto, Bernardo García Cervantes, pidió a funcionarios en Chairo hacer campaña por el PRI usando los programas sociales del gobierno. Los topes de gasto de campaña se han vuelto letra muerta. Nadie, ninguna autoridad, parece tener la capacidad de poner un alto al derroche de dinero en las campañas, incluso cuando resulta evidente que se han rebasado. *Compra de votos. Como siempre, abundaron las pruebas de regalo de materiales de construcción, entrega de tinacos, despensas. Los partidos tienen dinero y los que gobiernan usan además los recursos públicos. ¿Qué nos pasó? Nuestra democracia no tiene la calidad que podíamos esperar, la que imaginamos en 1997 o en el 2000. Parece que regresamos a una etapa que creíamos superada. ¿Es el cinismo de una clase política mediocre? ¿Son las reglas? ¿Es el dinero? Habrá que tener una respuesta lo más pronto posible, porque construir este sistema nos tomó décadas y no nos podemos sentar a ver cómo se desbarata. Es cierto que contar votos y contarlos bien no ha resuelto los problemas del país como quizá algunos esperaban, pero es el mejor sistema conocido para mantener una auténtica circulación en la cúspide del poder. (Universal)
  • Sergio Sarmiento. El cochinero. Si los comicios del Estado de México han sido un ensayo general para las elecciones federales del 2012, podemos pensar que la votación federal dentro de un año será también decepcionante. La idea de que con reglas más restrictivas podríamos construir un sistema electoral más equitativo y con mayor credibilidad ha caído por tierra. La compra de votos va en aumento. Las ventajas de los partidos en el poder son cada vez mayores. Todos los procesos terminan en los tribunales. Los institutos electorales, tanto el IFE como los estatales, están convertidos en simples instrumentos de censura. Quizá lo peor es que las reglas están llevando al país de regreso a un sistema de partido único. Los partidos de izquierda, conscientes de la derrota que aparentemente se aproximaba en el Estado de México (escribo este artículo antes de que haya resultados), cuestionaron de antemano la legitimidad de la elección. Luis Walton, de Convergencia, tildó el proceso de “cochinero” el 28 de junio. Manuel Camacho, dirigente de Diálogo para la Reconstrucción de México, afirmó: “Estamos ante una elección inequitativa, estamos ante una elección de aparato gubernamental. No vamos a aceptar que se viole impunemente la ley porque no vamos a aceptar las elecciones de Estado en 2012. Vamos por el freno de las practicas autoritarias”. El problema es que ésta ha sido la actitud habitual de la izquierda en los últimos años. Todos los procesos electorales son ilegítimos e inequitativos, con excepción de los del Distrito Federal, donde la izquierda gana con impecable limpieza. El PRI ha recuperado terreno de forma constante Quizá sea inevitable. Las reglas están hechas para favorecer a este partido que sigue teniendo la mayor estructura corporativista en el país pese a haber estado fuera de Los Pinos por 11 años. Las restricciones a la publicidad de aspirantes y candidatos, o incluso de aquellos que simplemente quieren defender una idea política, hacen cada vez más difícil que un candidato exitoso pueda surgir sin el apoyo de una estructura política que extienda sus tentáculos por todo el país. Un candidato como Vicente Fox, que salió de la nada a fuerza de personalidad y publicidad, se ha vuelto imposible con las nuevas reglas. El PAN, un partido de estructuras débiles, que generaba el apoyo de sus electores potenciales a través de la publicidad, firmó su propia sentencia con las reformas del 2007. Al parecer no se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Los políticos están cada vez más alejados de los ciudadanos. Mientras gastan miles de millones de pesos del erario en campañas sin ningún impacto en la población, decenas de miles de personas pierden su patrimonio en las inundaciones del oriente del Valle de México. Los partidos políticos tienen hoy más dinero que nunca. Si antes empleaban sus recursos para comprar tiempos de radio y televisión, hoy los emplean directamente para adquirir votos (aclaro interés: yo colaboro en emisoras de radio y televisión). El dinero público ha convertido a los partidos en un negocio rentable que se pasa de padres a hijos. El gobierno de Coahuila pasa de un hermano a otro. Algo hemos hecho mal. De 1977 a 1996 tuvimos seis reformas electorales que gradualmente hicieron más competitivas las elecciones: legalizaron los partidos prohibidos en 1977, quitaron al Presidente el control del Congreso en 1997, permitieron el primer triunfo de un candidato de oposición en una elección presidencial en el 2000 y produjeron la elección más competida de la historia en 2006. Hoy vamos de regreso al carro completo Qué decepción. (Reforma)

PAN / Ebrard / Azules

  • Ciro Gómez Leyva. Ebrard y el PAN despiertan, o Peña Nieto ganará caminando. La derrota estaba cantada, pero no se dieron cuenta, o hicieron como que no oían. Se cantó que sólo una alianza PRD-PAN podría vencer al potente PRI mexiquense de Enrique Peña Nieto. No hubo alianza y el PRI de Peña Nieto ganó sin despeinarse. Eruviel Ávila comenzó la campaña con dos dígitos de ventaja. Se cantó que sólo con un certero golpazo en contra, o una campaña formidable de los adversarios, las cifras se cerrarían. Al no darse lo uno ni lo otro, la madre de todas las elecciones fue un día de campo. Eruviel arrolló sin salir de la peluquería. Por eso, a la pregunta de quién ganó ayer, la primera respuesta tendría que ser: la lógica. Y por eso, el compromiso número uno de quienes piensan que pueden derrotar al PRI de Peña Nieto dentro de sólo 52 domingos tendría que ser con la realidad. Realidad: las cifras positivas de Peña Nieto son apabullantes; las negativas de Andrés Manuel López Obrador, fúnebres. ¿Seguirán repitiendo que es falso? Realidad: el PAN carece de un candidato con fuerza para dar la batalla de 2012. Tienen que meter a uno al gimnasio ya. ¿O seguirán engañándose con la mentira de que Felipe Calderón tenía 3 por ciento en las intenciones de voto a estas alturas del sexenio de Fox? Realidad: Los votantes indecisos son decisivos si: a) la elección es cerrada; b) encuentran un candidato convincente con posibilidades de ganar. El único a la vista hoy para tratar de seducir a tres cuartas partes de ese 20 por ciento histórico, ganador, de indecisos es Marcelo Ebrard. ¿Alguien lo duda? Es hora de realidades. Pero si los rivales se aferran a las fantasías y supersticiones, Peña Nieto será el próximo Presidente de la República. Y, La Volpe dixit, ganará caminando. Como Eruviel. (Milenio)
  • Ezra Shabot. Candidatos azules. En la época del presidencialismo absoluto sexenal, ser secretario de Estado era condición indispensable para aspirar a convertirse en el candidato único a la silla grande. Sin estar cerca del monarca, era imposible pensar en competir con otros compañeros de partido. La derrota del 2000, y el inicio de la alternancia rompieron de tajo con el sistema hereditario de cesión del poder. De hecho, el intento de Fox de impulsar a su secretario de Gobernación, Santiago Creel, como el candidato panista en 2005, fracasó ante la competencia interna dentro de un partido que simplemente no estuvo de acuerdo con la decisión presidencial. Y si los priístas se vieron afectados seriamente al carecer de un árbitro que dictaminara quién debería ser declarado ganador de la contienda, los panistas se aliaron con una segunda victoria en la elección presidencial con un candidato que no representaba la voluntad del primer mandatario y que tampoco contaba con el apoyo del presidente del partido -Manuel Espino- quien había apoyado al elegido por Fox. En este sentido los actuales precandidatos panistas vuelven de nuevo a repetir el modelo de Fox del 2005, aunque con mayor competencia. Las figuras de los miembros del gabinete como Cordero, Lozano, Lujambio y Félix, mantienen una dinámica diferente a los externos como Vázquez Mota, Creel y González Márquez, quienes tienen mayor margen de maniobra. Si bien es cierto que Creel renunció a Gobernación en junio de 2005 para iniciar su campaña dentro del PAN, no hay nada que indique que esa fue una medida acertada en función de los resultados obtenidos. Es por ello que los funcionarios del gabinete insisten en mantenerse el mayor tiempo posible en su puesto como forma de garantizar presencia mediática, y así seguir siendo identificados por la ciudadanía o al menos por la militancia panista que probablemente elegirá a su abanderado. En todo caso, tanto Creel como Vázquez Mota y González Márquez buscan los reflectores de sus propias posiciones políticas bajo el principio de que quien logre atraer a más panistas a su causa, será en definitiva el candidato blanquiazul. Y si la tentación por ser el candidato del Presidente está siempre ahí, esto puede ser un supuesto falso dentro de la estructura panista. Es cierto que Calderón posee más peso dentro del PAN que aquel que tenía Fox, pero también es un hecho que Gustavo Madero no actúa con base en los principios de sumisión que Espino tenía ante Fox. Esto augura una competencia cerrada entre dos o máximo tres candidatos inscritos en la ronda final. Tener el apoyo del Presidente, sin representar una opción potencialmente ganadora frente al PRI o la izquierda, podría ser la puerta falsa por donde el pantano pierda la Presidencia de la República. De esta manera tendremos dos precandidatos panistas. Uno salido del gabinete presidencial y con el apoyo de Felipe Calderón, y el otro a decidir entre Vázquez Mota y Creel. La capacidad que cada uno de ellos tenga para demostrar ser un candidato competitivo frente al PRI y la izquierda, podría inclinar la balanza en su favor en la contienda panista, A diferencia de Vicente Fox, Calderón se presenta con un mayor nivel de pragmatismo y conocimiento de la política, lo que le permitirá en un momento determinado aceptar que su candidato ha sido superado por una mejor alternativa y apoyarla como la alternativa blanquiazul.  La campaña panista será a contracorriente como la del 2006, ahora con una ventaja para el abanderado priísta quien no tiene las características de un liderazgo excluyente y omnímodo, como sí las tuvo por López Obrador y que lo llevó finalmente a la derrota. Superar al candidato priísta y hacer a un lado a la izquierda, requiere de un trabajo monumental que consiga aglutinar en torno a la opción blanquiazul a amplios sectores de clases medias y muchos otros más dispuestos a apostar de nuevo por un proyecto político que en esta ocasión sí logre cumplir con las expectativas de cambio profundo no logrado en las dos administraciones panistas. De ese tamaño es el desafío. (Universal)

 Peña  / Blindado / Viejo PRI

  • Raymundo Riva Palacio. 2012: Peña Nieto. Con las elecciones en el Estado de México en el pasado, Enrique Peña Nieto puede avanzar a la siguiente fase de su ruta hacia la candidatura presidencial del PRI. A lo largo de todo el proceso ha actuado con disciplina y toreado las provocaciones para que sus adversarios lo lleven a un diferente espacio de la geometría electoral. Peña Nieto ha engañado con la verdad y no se espera que exprese públicamente sus aspiraciones presidenciales hasta después del 16 de setiembre, cuando entregue el poder al gobernador entrante. No necesitaba hacerlo antes. A diferencia de sus potenciales adversarios dentro y fuera del PRI —salvo el petista-perredista Andrés Manuel López Obrador—, Peña Nieto no requiere de promoción. Más del 80% de los mexicanos lo conoce, y más del 40% dice que habría votado por él en una elección presidencial. Esa holgura en las encuestas ha evitado apresuramientos. Al no ungirse como precandidato, mantuvo su promoción como gobernador sin caer en la ilegalidad, como sucedió recientemente cuando el IFE no pudo multar a las televisoras por promocionar nacionalmente su quinto informe de gobierno. Peña Nieto ha utilizado a la televisión de una manera inteligente para hacer una larga precampaña electoral, muy similar a la forma como López Obrador hizo lo mismo desde la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Los dos figuras mediáticas aprovecharon su imán y arrastre entre el electorado para promoverse bajo la cobertura de sus cargos, sin declarar sus ambiciones presidenciales. López Obrador decía que lo dieran “por muerto” cuando se le preguntaba sobre 2006, y Peña Nieto simplemente evade cuando lo interrogan sobre 2012. Al no responder las exigencias de sus pares para que expresara —como todos los demás en todos los partidos— sus aspiraciones presidenciales, Peña Nieto evitó que se alinearan los ataques y acusaciones que utiliza recursos del erario público para promoverse, o que las denuncias ante los órganos electorales se desvanecieran. Él puede seguir moviéndose en la arena nacional sin las ataduras que tendría de haber declarado su precandidatura. El resto de sus potenciales adversarios, salvo López Obrador, que al no ejercer ningún cargo público está totalmente libre de sospecha, hacen lo mismo, pero no son sujetos al mismo escrutinio al que es sometido el puntero en las preferencias electorales, como se ha visto en la permanente denuncia contra Peña Nieto por su presencia en la televisión. Los resultados en el Estado de México le amplían sus espacios de maniobra no sólo hacia el exterior del partido, sino principalmente hacia el interior. Con los datos de la elección puede ratificar su deseo de revelar sus aspiraciones hasta después del 16 de septiembre y rechazar las presiones para que eso suceda en fecha más temprana. Dos meses y medio más sin declarar su deseo para 2012 son casi 90 días de un final de despedida como gobernador que, si se mantiene dentro de ese marco, puede ser otra promoción nacional dentro de los márgenes de la ley. Los tiempos se le acomodaron positivamente. El líder nacional del PRI, Humberto Moreira, anunció que el partido decidirá su candidatura entre noviembre y diciembre próximo. Esto le dará a Peña Nieto entre 45 y 75 días para recorrer el país, ya como precandidato presidencial, en lo que, de mantenerse su preferencia electoral como ha estado en los dos últimos años, será más bien el equivalente a una bufalada , como llaman los priistas al fenómeno de  todos detrás del ganador. La misma preferencia electoral reduce significativamente las posibilidades del senador Manlio Fabio Beltrones, quien dejará la presidencia del Senado el 1 de septiembre y estará sin la cobertura que le daba el cargo, a través de una permanente presencia en los medios de comunicación como líder de esa Cámara. Sólo una gran inercia e imaginación política le permitirían a Beltrones mantenerse en los mismos niveles de atención pública que hasta ahora, o que el gobierno federal, con el propósito de minar el avance de Peña Nieto, le siga dando un nivel de interlocutor de excelencia. Pero aún así, la batalla por la candidatura contra Peña Nieto se antoja demasiado complicada. Los propios resultados en el Estado de México le quitan valor a sus fichas políticas en la negociación con Peña Nieto, aunque el senador, inteligente que es, ha intensificado desde hace varias semanas su comunicación con el gobernador mexiquense —hasta dos veces por semana hablan por teléfono—, así como la frecuencia con la que se ven. Beltrones no ha querido levantarle la mano a Peña Nieto en señal de claudicación —la versión de sus asesores es que se lo han pedido los priistas, lo que es cierto, pero que el propio Peña Nieto le ha pedido que no lo haga, lo que es falso—, en espera que la correlación de fuerzas entre los dos se modifique y se abran las posibilidades para que el senador pueda contender con el entonces ex gobernador, en una especie de elección interna en el PRI. La visión de varios asesores beltronistas es pírrica. Las preferencias de voto son contundentes entre el senador y el gobernador, así como los recursos y la calidad de la asesoría que cada uno trae detrás. Sólo grandes errores de Peña Nieto podrían darle un respiro esperanzador, pero hasta ahora ha actuado con manual —disciplina en su cronograma— y con frialdad de quien aspira a lo grande —la designación de Eruviel Ávila, y no los suyos, como candidato a sucederlo. O también, no hay que olvidar, un evento de otra naturaleza que corte con la aspiración de Peña Nieto sin importar su consecuencia en la vida política nacional. Ese tipo de eventualidades está muy presente en Toluca. Desde hace varios meses la seguridad del gobernador se intensificó, y durante la campaña de Ávila, en lugares específicos, momentos claros, el candidato y sus principales colaboradores fueron obligados a utilizar chalecos antibalas. Cuando en un país sigue prevaleciendo la impunidad, no hay nada que pueda descartarse. Peña Nieto, gran favorito para la Presidencia, está consciente de ello. (La Razón)
  • Pablo Hiriart. Peña Nieto, blindado. La victoria de Eruviel Ávila fue por treinta puntos, contundentes, que no dejan lugar a dudas del sentido del voto de los habitantes del Estado de México. El gobernador Peña Nieto fue la figura en la jornada de ayer aunque no estuvo en las boletas. A partir de hoy Enrique Peña es un acorazado. La elección lo blindó pues hizo las cosas bien, jugó de manera extraordinaria su sucesión y mandó el mensaje de que no comete errores de soberbia. El candidato que él eligió fue el vencedor con una ventaja inusual en estas épocas de competencia reñida en las elecciones importantes. Las inundaciones que precedieron a los comicios y se dieron el mismo día de la votación eran un elemento que acicateaba el malestar ciudadano contra el gobierno local, pues la población no se detiene en detalles como si el error fue o no de Conagua o que las lluvias fueron “atípicas”. Contra viento y granizo, el resultado está ahí y es elocuente. Demoledor, para decirlo en una palabra. Peña mostró que tiene la fuerza política de su estado, que es clave para los comicios del próximo año. Acertó con la elección del candidato del PRI a gobernador y de paso desmontó cualquier posibilidad de alianza PAN-PRD. De ahora en adelante habrá que ver a Peña Nieto como un político de enorme sensatez. Esa virtud no la tuvo hace seis años López Obrador, quien también estuvo muy arriba en las encuestas y sus propios errores lo llevaron a gastar su ventaja hasta perder la elección. Si en el PAN y en el PRD van a esperar a que Peña Nieto tropiece, se van a quedar sentados. Sorteó de manera impecable la que se veía como una muy dura prueba: conducir su sucesión sin que se le rompiera el PRI y ganar con holgura la elección de ayer. La decisión del candidato del PRI a gobernador definió a Peña Nieto. Va en serio y sin errores. Ayer votó en Atlacomulco, pero con la decisión de que el abanderado priista al gobierno del estado fuera Eruviel Ávila, cambió el eje de poder en el Estado de México. Mostró respeto por el electorado y frialdad a la hora de proceder: ¿Prefieren a un alcalde de la zona conurbada que no es mi amigo, a mis camaradas de toda la vida de Atlacomulco? Está bien, adelante, lo importante es que gane el partido. Esa forma de atender el mensaje de la población y de las circunstancias le dio el triunfo arrollador al PRI, a Eruviel y a Peña Nieto. A partir de hoy el escenario es otro. Vamos a ver si el PAN entiende el mensaje del electorado, corrige y reemprende el rumbo desde una posición de sensatez. Pero eso lo vemos mañana. (La Razón)
  • Manuel Camacho. El regreso del (viejo) PRI.  El regreso del PRI al gobierno nacional sería legítimo si fuera el resultado de una elección libre. La alternancia con un PRI renovado fortalecería a la democracia y la gobernabilidad. Pero si ese regreso se hace a partir de los métodos del viejo PRI, de los que deslegitimaron al antiguo régimen y causaron graves daños a la sociedad, la alternancia no hará sino acelerar la deslegitimación de las instituciones y la fragilidad del Estado mexicano que tiene frente a sí un colosal reto social y de seguridad. La experiencia de las elecciones no deja duda de que el PRI no aprendió la lección después de su primera derrota. En vez de renovarse para ofrecer un rumbo alternativo y ganar las elecciones capitalizando la inconformidad que existe en la sociedad por la conducción de los gobiernos panistas, lo que hace es regresar a las peores prácticas de su pasado autoritario y patrimonialista. Lo que más me llama la atención es su falta de mesura. El PRI está bien posicionado. Hay un gran desencanto con los gobiernos del PAN. La izquierda ha cometido errores —¦su división y el alejamiento de las clases medias— que le han impedido convertirse en el receptáculo de la inconformidad. Sin embargo, ño se conforman con ganar. Tienen que arrasar, aun si para ello es necesario pasar por encima de los principios constitucionales de equidad, imparcialidad y legalidad de los procesos electorales, cuyo respeto ha permitido que la democracia avance en nuestro país. Las elecciones en el Edomex han sido en extremo inequitativas. Ellos saben que el PRI ha tenido —conservadoramente— una ventaja de 10 a uno. Pusieron la administración pública al servicio de la elección. La organizaron en gabinetes regionales, por distrito. Dirigieron los programas sociales al cumplimiento de sus metas electorales. Rebasaron los límites del gasto de campaña. Ejercieron recursos en la precampaña. Han gastado dispendiosamente en los medios con publirreportajes, publicidad disfrazada de información, controles remotos, línea a la línea editorial. Dinero sin contabilizar para la movilización. En el proceso electoral han contado con el apoyo incondicional de los órganos electorales. Con su total falta de autonomía. El gobierno controla a los medios locales como en los años 60. Cambiaron las leyes para favorecer al PRI y debilitar a la oposición. Su legislación electoral está hecha para proteger la impunidad. Por ejemplo, frente al exceso del gasto y la posibilidad de establecer medidas precautorias, la autoridad dispuso que la investigación fuera secreta y que sus resultados sean entregados hasta después de la protesta del gobernador. La inequidad y la ilegalidad del proceso llevarán, con seguridad, a su impugnación. Son de una escala tal que a mi me hicieron pensar en la conveniencia de sugerir el retiro de las candidaturas opositoras. No lo hice porque, frente a una democracia debilitada y un nivel de violencia como el que existe en nuestro país, una crisis adicional no habría hecho sino precipitar un mayor deterioro. Lo que sí deberemos hacer es impugnar la elección, con o sin el PAN. No tomar las calles. Sí recurrir con razón y pruebas al Trife. La izquierda se debe sentir orgullosa de su desempeño. En condiciones de extrema inequidad, su candidato duplicó sus intenciones de voto. Nos posicionamos en el segundo lugar para las elecciones presidenciales. Ahora, no debemos permitir que la elección del Edomex sea el modelo para 2012. Deberemos aprovechar el avance para fortalecer nuestra unidad, presionar en favor de un acuerdo que proteja la democracia en 2012 y elevarle el costo al PRI en los tribunales y ante la opinión pública nacional y mundial. El PRI no aprendió de la derrota. Ha mostrado su falta de mesura y sus impulsos restauradores. No sabe gobernar en la pluralidad. Después de estas elecciones, ya no queda duda que,  en 2012,  ante la crisis social y de violencia, el regreso del (viejo) PRI sería un paso al vacío (Universal)

363 días / Gordillo

  • Gerardo Viloria. A 363 días. Ayer se celebraron tres elecciones en el mismo número de entidades federativas del país: Estado de México, Coahuila y Nayarit. Encuestas y consultas dan como triunfador al PRI en los tres procesos, siendo este instituto político el que llegará mejor posicionado para las presidenciales del año que viene con un precandidato (vox populi) ENRIQUE PEÑA NIETO, con marcada ventaja ante quienes podrían ser sus contrincantes dentro y fuera de ese partido. Estamos a 363 días en que los mexicanos elegiremos presidente de la República, senadores y diputados federales; además de elecciones en 12 entidades federativas. El jueves pasado en un programa televisivo que conduzco, comentaba con mi entrevistado acerca de la proximidad del inicio formal del proceso electoral federal de 2012, donde se aprecian movimientos estratégicos en algunos partidos políticos. Conversamos sobre la nueva dirigencia nacional del Partido Nueva Alianza (PANAL), organización política de la maestra ELBA ESTHER GORDILLO, donde su ex secretario particular LUIS CASTRO asumió la presidencia y su hija MONICA ARRIOLA GORDILLO, la secretaría general. Hicimos referencia a los pactos realizados con el entonces candidato presidencial del PAN, FELIPE CALDERON HINOJOSA, a quien le brindó su apoyo a cambio de puestos públicos. Respecto a estos señalamientos que representan un golpe fuerte para un gobierno y un partido que nunca han admitido ese tipo de negociaciones, se comentó que la maestra no corre ningún peligro, como en su caso lo tuvo JONGITUD BARRIOS con el entonces presidente CARLOS SALINAS, ya que FELIPE CALDERÓN no cuenta con ningún sustituto entorno a ELBA ESTHER, además -su peso e influencia son indudables-, es la “dueña” de un partido político (PANAL), y el Presidente CALDERÓN correría un riesgo innecesario enfrentarse a ella al final de su mandato. En cuanto a los actuales aspirantes panistas a la candidatura por la presidencia de la República, ELBA ESTHER señaló que “ninguno tiene las características de candidato ideal”; lo cual significa que ¿CALDERÓN tiene un candidato oculto? Ella es un “auténtico animal político”, por lo cual –aún sin expresarlo- brindará su apoyo a CALDERÓN, aunque su corazón esté en el PRI con PEÑA NIETO. En relación al PRD, se consideró que MARCELO EBRARD no enfrentará a ANDRÉS MANUEL, a quien incluso el líder histórico del partido Convergencia, DANTE DELGADO, ha anunciado su intención de cambiarle nombre con el plan de brindarle una plataforma a la causa política de AMLO. En el PRI respecto a BELTRONES y PEÑA NIETO, se espera que no haya choque ya que el primero también es un genuino “animal político” y sabe del amplio margen -que sobre él- en aceptación popular tiene ENRIQUE PEÑA, por lo que la apuesta de CALDERÓN de dividir al PRI será inocua. Lo único que haría posible que BELTRONES fuera el candidato priista es que el PAN, en algún momento, lograse desbancar a PEÑA NIETO del primer lugar, lo cual a pesar del poder político y rencor peligroso del Primer Mandatario, se ve remoto, aunque no imposible. ¿Usted qué opina? (Milenio /Edomex)
  • Carlos Ramírez. Gordillo, último PRI-dinosaurio. SNTE: de apóstoles a mapaches. Cuando fue impuesta por Carlos Salinas de Gortari en 1989 como dirigente nacional del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo llevaba la tarea de controlar al magisterio para la modernización neoliberal que se venía. Sin embargo, se convirtió en un poder en sí mismo. Pero todos los caciques y dictadores son temporales. Y Gordillo pareciera estar comenzando a interpretar el canto del cisne. Su conferencia de prensa el miércoles pasado fue reveladora pero no por exhibir acuerdos políticos con el candidato panista en 2006, sino por comenzar a mostrar ya la ineficacia de un liderazgo agobiado por la corrupción, el control de los trabajadores y la politización de la educación pública. El SNTE y el liderazgo de la maestra Gordillo serían unas de las últimas herencias malditas del viejo régimen priista vigente que los dos sexenios panistas en la Presidencia de la República no han podido modificar: el sindicato recibe miles de millones de pesos del presupuesto público recaudado vía impuestos y representa un sindicato oficial pero vende sus servicios como estructura electoral al mejor postor. Peor aún: con dinero recibido del presupuesto público del gobierno panista en turno, Gordillo ha inventado el Partido Nueva Alianza como posición personal e impuso -al fin y al cabo el Panal es de su propiedad- a su hija como secretaria general. Lo malo de todo comienza con el hecho de que el Código Electoral prohíbe los partidos articulados a sectores corporativos, pero la impunidad en el ejercicio del poder político de la maestra Gordillo le permite violar la ley electoral. Pero queda todavía el absurdo cotidiano de ver que el dinero fiscal de la sociedad que se paga al SNTE sirve para un partido que obedece a los intereses políticos exclusivos de la señora Gordillo. Lo paradójico fue que la maestra Gordillo fue colocada en el SNTE por el presidente Salinas no con la intención de modernizar la educación o de transformarla en detonador del desarrollo o de defender los principios sociales de la Revolución Mexicana en la educación, sino para controlar a los maestros para que Salinas pudiera aplicar su modelo de neoliberalización del proyecto político de la Revolución Mexicana que representó el PRI hasta 1993. En el salinismo hubo una reconversión política, ideológica y social de sindicatos como el de maestros, el petrolero de Joaquín Hernández Galicia La Quina que estaba ya montado en la oposición cardenista, los maestros y los telefonistas. Los sindicatos revolucionarios del pasado fueron sometidos en la época de la represión López Mateos-Díaz Ordaz: ferrocarrileros, médicos, electricistas, entre otros. De apóstoles de la educación pública de la Revolución Mexicana y defensores de las ideas progresistas, los maestros han sido rebajados por la maestra Gordillo a la triste condición de mapaches electorales, mientras los bajos niveles de la educación pública se exhiben en una educación incapaz de servir a la modernización nacional. La tarea salinista de la maestra Gordillo fue cumplida a cabalidad: la reforma ideológica del PRI rompió la vinculación orgánica, histórica y política del PRI con las organizaciones de masas; al dejar de operar como mecanismos de vinculación de proyecto ideológico con el PRI, los sindicatos quedaron a merced de los intereses particulares de los dirigentes en turno. Por eso Salinas pudo lograr la transición histórica de un proyecto de desarrollo nacionalista y articulado a la Revolución Mexicana a un neoliberalismo privatizador no sólo de empresas sino de compromisos ideológicos. Pero el SNTE se acerca ya a su reforma final: Salinas federalizó la educación entregándosela a los estados, pero permitió la vigencia de un sindicato nacional como esencia del antifederalismo; los gobiernos estatales tienen que pagar a sus maestros, pero la revisión salarial se realiza en el DF a través de la negociación SEP-SNTE. Ahí se magnifica el poder político de la maestra Gordillo: las secciones estatales tienen la protección del nacional, por lo que los gobernadores dependen de una negociación federal. La federalización del SNTE -sindicatos estatales- sería una solución para muchos gobiernos estatales y terminaría también con el superpoder de su dirigente nacional. El SNTE aparece como el último dinosaurio político del jurásico priista; los gobiernos panistas prefirieron pactar con la maestra Gordillo para aprovechar la estructura magisterial del sindicato pero no para mejorar la calidad de la educación ni para democratizar las estructuras sindicales sino para usarlos como mapaches electorales. La confesión de Gordillo de lo que recibió a cambio del apoyo al PAN en las pasadas elecciones presidenciales no sirvió sino para probar la red de intereses políticos que tiene hundida a la educación mexicana. Lo grave de todo es que dinero que debiera destinarse a la capacitación de los maestros o al mejoramiento del bienestar de los trabajadores del magisterio se ha desviado a la creación de un partido sin ideología, familiar, sin compromisos y dependiente de las complicidades políticas de la señora Gordillo. Dinero de los causantes pasa al SNTE vía la SEP pero buena parte ya desembocó en la franquicia del Partido Nueva Alianza, ahora convertido en negocio personal. Es probable que la hija de la señora Gordillo sea una mujer inteligente y capaz, pero su ascenso a la secretaría general del Panal fue decisión materna, de herencia. Lo que queda por aclarar es si las confesiones de Gordillo el miércoles sean la preparación del terreno para su despedida. PRI, PRD y PAN saben que el SNTE es un obstáculo para la educación pública y que nadie en el sindicato o en la familia Gordillo tendría fuerza para suplirla y que las dictaduras sindicales son temporales. O tan sólo confesó lo que le cobró al PAN en 2006 para que el PRI vaya preparándose para 2012 si quiere mapaches magisteriales. (Financiero)

Economía / Funcionamiento

  •  Leo Zuckermann. México se ve bien. Lejos está la década de los ochenta. Pero los que la vivimos, la llevamos a flor de piel. Nos marcó de por vida. No por nada se le conoció como “la década perdida”. En lugar de crecer y prosperar, la economía mexicana vivió una de sus peores épocas de la historia. Todo comenzó en los años setenta cuando el gobierno de Echeverría comenzó a endeudar al país con la intención de mantener el crecimiento de un modelo económico desgastado. En 1976 se dio la primera alerta del sobreendeudamiento. Después de 22 años de tener una paridad fija frente al dólar, el gobierno devaluó el peso, lo cual originó una crisis. Pero, para fortuna del país, inmediatamente vino la jauja petrolera. México había encontrado grandes yacimientos y procedió a explotarlos en un momento en que el precio del crudo se multiplicaba en términos reales. En este contexto, el presidente López Portillo continuó con el endeudamiento. Salvo un par de excepciones, nadie advirtió que en algún momento los precios del petróleo podían bajar y las tasas de interés subir. Fue lo que ocurrió. En 1982 vino otra gran devaluación del peso que desató una larguísima cadena de crisis caracterizada por devaluaciones, inflaciones hasta de tres dígitos, pérdida de ingresos y de empleos. La enfermedad económica fue dolorosísima. Pero también la medicina. Los mexicanos nos tuvimos que apretar el cinturón. Tuvimos que pagar la francachela de los setenta. A través de la inflación, subieron los impuestos. Con la devaluación del peso, bajó nuestro poder adquisitivo. Además, la calidad de los servicios públicos se deterioró por los recortes presupuestales. En suma: el bienestar económico de los mexicanos sufrió un duro golpe en los ochenta y los noventa. Algo aprendimos de toda esta historia: que endeudarse cuesta, pero que endeudarse de más es una locura. Hoy los mexicanos lo sabemos. Por eso, desde entonces, hay un consenso de ser prudentes en el manejo de las finanzas públicas y, por tanto, de la deuda interna y externa del gobierno. Lo han sabido los gobiernos priistas y panistas. Desde De la Madrid hasta Calderón. Todos se han comportado de manera responsable en esta materia. Por eso hoy México es uno de los países con mejores perspectivas para capotear una eventual tormenta económica global. La tempestad que se avecina. Su origen está en Grecia. ¿Qué pasó ahí? Pues lo mismo que México en los setenta: se endeudaron de más y ahora tienen que pagar las consecuencias. Con dos diferencias. Una: que no pueden devaluar su moneda porque se unieron al euro; por tanto la política monetaria la controla el banco central europeo desde Fráncfort. Dos: que el “apriete del cinturón” lo tiene que hacer un gobierno democrático donde siempre es más difícil sacar adelante las medidas que afectan a la población. Este mismo tipo de problemas está presente en otras economías europeas de mayor envergadura como España e Italia. Toda esta situación está poniendo en entredicho la viabilidad del euro como moneda única de Europa y, por tanto, el futuro económico de esta región. A estos nubarrones hay que sumar los efectos negativos del terremoto-tsunami en Japón y la debilidad que todavía muestra la economía de Estados Unidos. La consecuencia es que el crecimiento de la economía mundial se ha desacelerado en el segundo trimestre del año. Pero, de acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), “luego se acelerará de nuevo en la segunda mitad del año”. Para México, más que el problema europeo, es muy importante lo que pase en Estados Unidos, economía a la que estamos integrados. El FMI ha bajado su proyección de crecimiento de Estados Unidos en 0.3 para 2011 y 0.2 puntos porcentuales para 2012, de tal suerte que piensan que este país crecerá 2.5% en 2011 y 2.7% en 2012. Esto tendrá un efecto mínimo para México. El pronóstico de crecimiento del FMI para nuestro país bajó en  0.1 puntos porcentuales para quedar en 4.7% en 2011, mientras que el de 2012 se mantuvo en cuatro por ciento. ¿Por qué México se ve bien? Comparado con otros países, las perspectivas económicas de México son positivas. Esto se debe a las duras lecciones que aprendimos de nuestras francachelas de los setenta y las crudas de los ochenta. Gracias a la responsabilidad de los gobiernos, hoy tenemos una baja deuda pública como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB): es de 34% comparada con 99% de Estados Unidos o 133% de Italia. Hoy, la deuda externa del sector público es mínima comparada a la de los ochenta y podría pagarse con parte de los 130 mil millones de dólares que México tiene en su reserva internacional. Hoy, el gobierno tiene un déficit controlado en sus finanzas de alrededor de 3% como proporción del PIB. Hoy el riesgo no es que el peso se devalúe sino, por el contrario, que se aprecie y esto afecte a los exportadores, de ahí que el Banco de México siga acumulando reservas en un intento por frenar el fortalecimiento de nuestra moneda. Hoy, la inflación lleva creciendo en tan sólo un dígito desde hace diez años y las perspectivas son que se cumplirá este año la meta de que los precios crezcan entre tres y cuatro por ciento. Hoy, las tasas de interés llevan mucho tiempo en niveles bajísimos: prácticamente en cero si se descuenta la inflación. Hoy, la inversión en papeles mexicanos y en activos físicos no ha parado; al revés, sigue fluyendo cotidianamente. Conclusión. La economía de México se ve bien. ¿Podríamos estar mejor? Sin duda. Pero no perdamos la perspectiva. Frente a nuestro pasado inmediato, estamos mucho mejor. En comparación a lo que está sucediendo en otras economías, nos vemos fuertes. Hay que celebrarlo. Aprendimos la lección: no más francachelas que dejan crudas durísimas. Es mejor actuar de manera responsable. Evitar, a toda costa, el endeudamiento excesivo: borracheras financieras como las que tienen hoy enfermos a varios países europeos. (Excélsior)
  • José Luis Reyna. Siete tesis para explicar por qué México no crece. La revista MILENIO Semanal (MS del 27/VI/11) desplegó en su portada una pregunta crucial: ¿por qué no funciona México? Para responderla acude a las opiniones de algunos analistas. Se pueden encontrar respuestas que afirman que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos (Guillermo Sheridan) y otras que insinúan una actitud que nos ha formado, como sociedad, a ser poco competitivos, individualistas y conformarnos con una frágil cultura de la legalidad (Jorge Castañeda). La lectura del artículo de MS evoca un clásico texto de Rodolfo Stavenhagen, publicado originalmente en mayo de 1965 en el periódico El Día, que tituló “Siete tesis equivocadas sobre América Latina”. Pese a la brevedad del texto, éste se convirtió en una especie de clásico para debatir las ideas sobre el desarrollo de nuestra región y, después de más de 45 años de que fuera publicado, su formato sigue vigente. El planteamiento de MS pone en el centro del debate político, económico y cultural una interrogante que más temprano que tarde tendrá que ser abordada por los distintos actores políticos, económicos y sociales. De sus respuestas depende, en buena medida, el destino nacional. En pocas palabras, la definición cabal de un proyecto de nación. Por lo mismo, estas líneas pretenden sugerir siete tesis explicativas, obviamente de manera tentativa, de por qué nuestro rezago sistemático y permanente en los contextos nacional e internacional. Enumerémoslas: 1. El motor de nuestra economía es externo. La política económica nacional depende de lo que pasa en la economía estadunidense. Si Estados Unidos mantiene un ritmo económico aceptable, México tenderá a seguir el mismo compás. Lo que es poco probable es que México tenga una tasa de crecimiento alta y sostenida en un contexto económico desfavorable en el país vecino. Es más, una turbulencia económica en un país tan lejano como es Grecia puede impactar negativamente el desempeño económico nacional. El reto: ganar autonomía económica. 2. Un sistema educacional fallido. México tiene una educación de muy escasa calidad. Los cambios globales, tecnológicos y científicos, nos han rebasado. La educación mexicana está politizada y burocratizada y ha hecho de la entidad que corresponde la definición de las políticas educativas, la SEP, una entidad dependiente de un poderoso sindicato: el SNTE. La educación, estrictamente hablando, no depende del Estado. Depende de una cúpula sindical que se ha convertido en una eficiente maquinaria electoral. El reto: disminuir el poder político del SNTE y que la SEP gane espacios de maniobra para diseñar un proyecto educativo. 3. Una burocracia que gana mucho y genera magros resultados. La burocracia mexicana es una de las mejor pagadas en el mundo. Un estudio del Tecnológico de Monterrey demuestra que el gasto en la estructura burocrática del país asciende a un billón 100 mil millones de pesos. Esta cantidad representa 33 por ciento del presupuesto federal aprobado para este año (El Universal, 25/VI/11). Los recursos se aplican a un sinfín de privilegios. Pese a que la burocracia mexicana es una de las mejores pagadas en el mundo, es también una de las más ineficientes. Otro dato indica que la burocracia engrosa sus emolumentos de manera sistemática y descuida la obra pública (Reforma, 27/VI/11). El reto: disminuir de manera significativa el tamaño de la estructura burocrática y los privilegios de los que disfruta y, a la par, aumentar su productividad en cuanto a la generación de resultados para beneficio de la sociedad. 4. La clase política no tiene cohesión. En un sistema donde reina la desconfianza, no es posible llegar a acuerdos. Éstos se han convertido en bienes escasos. El país tiene un enorme déficit de acuerdos políticos y, en consecuencia, de logros y resultados. El interés de cualquier grupo político, independientemente del que sea, es prioritario al interés nacional y por tanto el de la colectividad. Por eso, en el contexto político actual, el liderazgo político se diluye. No existe porque es nulificado por los múltiples intereses de los grupúsculos políticos y la dispersión de ambiciones e intereses. El reto: superar la cultura de la desconfianza y encaminarse a acuerdos fundamentales con base en un líder con visión de Estado. 5. La violencia genera altos niveles de incertidumbre. El combate contra el crimen organizado es un factor que vulnera la inversión y la productividad. Aunque México ha mantenido durante este sexenio una estabilidad financiera aceptable, con el tiempo puede verse afectada no sólo por razones externas (tesis uno), sino porque cualquier actividad económica se torna riesgosa. El reto: que sin dejar de combatir a la delincuencia se encuentren los mecanismos que ofrezcan certidumbre a los inversionistas nacionales y foráneos y la violencia se deje de combatir con la violencia. 6. La desigualdad es un obstáculo. Pese a los esfuerzos gubernamentales, la desigualdad en el país no mengua. El 10 por ciento de la población más pudiente tiene 50 por ciento del ingreso nacional. El 10 por ciento más pobre alcanza 5 por ciento. Estas cifras, aunadas al número de pobres, son obstáculos gigantescos para cualquier proyecto nacional. El mercado interno es de unos cuantos. La penuria de los más. El reto: instrumentar políticas efectivas de redistribución del ingreso. En la medida que tengan lugar pueden instrumentarse políticas que impulsen significativamente el desarrollo económico y la expansión del mercado interno, base del crecimiento y una democracia menos frágil. 7. La política exterior mexicana es limitada. No existe una visión global en cuanto a nuestras relaciones internacionales. Dependemos tanto de Estados Unidos que descuidamos al resto del mundo. Eso explica por qué Carstens no llegó a ser la cabeza del FMI. La explicación es que los propios países con economías emergentes rechazaron su candidatura porque no se sentían representados por un mexicano. México niega a sus pares: el mejor ejemplo es Brasil. Nos hemos aislado del mundo. El reto: redefinir nuestras relaciones diplomáticas y, sobre todo, nuestros intereses relacionados con la política exterior de la que depende tanto la diversificación del comercio exterior. Queden como conjeturas las reflexiones anteriores. Sería alentador que detonaran algún debate. (Milenio)
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